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laregla001            Se tiene una idea equivocada de caída o colapso, en lo que al entorno social se refiere. Se piensa que es el fin de todo, cuando en verdad sólo es el fin de ‘algo’, y dependiendo de la dimensión del ‘algo’, eso es mucho o no tanto. Por lo general, también se tiene una percepción permanente de estabilidad, o sea, en cualquier momento histórico, por breve que sea, siempre hay un grupo que lo ve como ‘estable’ e, por lo tanto, ‘inquebrantable’. Toda estabilidad es producto del esfuerzo de hombres y máquinas, siempre enfrentando un desafío proporcional a sus fuerzas. Si tuviésemos más capacidad para ofrecer ‘estabilidad’ tendríamos un mejoramiento a nivel social—gente más educada, gentilidad, etcétera—, de lo contrario, pues, un colapso. Sin embargo, aquí es importante notar algo: toda estabilidad es un equilibrio y éste siempre es pasajero. La capacidad de mantener el equilibrio de una sociedad está directamente relacionada con la habilidad de maniobra que ésta tenga. O sea: una sociedad flexible podrá adaptarse más fácilmente a los que cambios que deberá enfrentar obligatoriamente, ya que todo está en un permanente estado de movimiento: la estabilidad no existe sin esfuerzo, la estabilidad misma significa: esfuerzo, poder presionado sobre x o z elemento para ganar un equilibrio que sólo puede ser momentáneo. Los ejemplos de esto son infinitos, mencionaré uno, y universal, por ilustrar este punto: El Imperio Romano estuvo en lucha permanente durante toda su existencia, incluso durante el período de la Pax Romana, las fuerzas de Roma y de los múltiples bárbaros que acosaban sus fronteras se encontraron en el campo de batalla en multitud de ocasiones.  Los romanos debieron probar su fuerza una y otra vez.   También es falso pensar que el colapso significa el fin de todo, y ahí también es útil hablar del Imperio Romano, ya que su caída fue el mayor colapso que el mundo occidental haya visto, cuando cayó, se perdieron las posibilidades de reproducción de infinidad de conocimientos: murieron campesinos, con conocimiento de la tierra y los cultivos; murieron arquitectos, con conocimiento de la construcción y los materiales; soldados, con conocimiento del orden militar y las técnicas de guerra; gobernantes, con conocimiento de la administración y la ley;laregla003 finalmente, por mencionar algo más, se perdieron ingentes cantidades de dinero que podrían haber financiado la inversión en alguna actividad productiva. Este golpe, para la sociedad occidental, fue tan duro que tardaría unos mil años en recuperarse. Sin embargo, a pesar de ser el golpe más brutal que sufrió Occidente, tampoco fue el final de todo, en primer lugar: sobrevivió muchísima gente; segundo, los bárbaros que destruyeron y arrasaron con todo, trajeron, a su vez, nuevos conocimientos (diseño de armamento, estilo de batalla), su manera de organizarse (caudillismo); en lugares limitados y específicos sobrevivieron los conocimientos de otros tiempos (Irlanda, por ejemplo); y tampoco se derrumbó, por mencionar algo, el Imperio Romano de Oriente. O sea: siempre queda algo, de conocimiento, de personas, de cultura o lo que fuere. Y eso que, para ejemplificar, hemos tomado el mayor golpe sufrido, o sea el momento extremo en lo que nos va de historia… aunque todo parece indicar que se viene uno más fuertecito que éste.

            Otro problema en la percepción de orden que se tiene hoy en día es la estabilidad propia de Occidente, que sigue siendo el centro del mundo hasta nuestros días, baste laregla004mencionar que la economía de la Unión Europea es la más grande del mundo, y si a eso añadimos a los EE.UU., Nueva Zelanda y Australia, entre otros ‘pedazos’ de occidente fuera de Europa, pues, tenemos, de lejos, el mayor poder económico/militar/cultural del planeta. Esta solidez aparente ha llevado a que un par de generaciones vean en el mundo que les rodea una estructura inherentemente estable, cuando nunca es así. Los colapsos acontecen todo el tiempo y muchos sucedieron de manera reciente: hace unos 64 años, aconteció el colapso del Imperio Británico, que se deshizo de la mayor parte de sus colonias entre 1948 y mediados de los años 50’s (el colapso del Imperio Francés tomará unos añitos más, y con sangre); hace tan sólo 23 años, el colapso de la llamada Europa oriental; hace 22, el colapso de la Unión Soviética—que es también el inicio de la caída de la ex–Yugoslavia. Entonces, apenas han pasado 23 años desde el último y brutal colapso acontecido en Europa, y ni siquiera estoy hablando de la desaparición de ‘Checoslovaquia’, recordando una pequeña caída acontecida en años más recientes. La última guerra en suelo europeo se dio en 1999, cuando la OTAN, nada menos, bombardeó a la Yugoslavia de Milosevic. Fuera de Europa, los colapsos son cosa de todos los días. Los más publicitados colapsos son muy recientes: Libia (2011), Túnez (2011), Egipto (2011), y este año tampoco ha cambiado: Siria, en proceso de colapsar; Mali, en proceso de colapsar, o ya colapsó (escribí esto hace una semana y, en este momento, ya son dos países). En Latinoamérica tenemos un verdadero mar de problemas, la criminalidad en México y Centroamérica, junto a una Argentina que se maneja con las patas… y un Brasil que parece haber olvidado todas las lecciones que debió haber aprendido. A muchos otros, mejor no mencionar.

eslaregla005¿Y qué hay de Grecia?, ¿España?, ¿Italia? Las democracias tienen mayor capacidad—al menos, la han demostrado hasta hoy—para adaptarse a los cambios problemáticos. En Grecia, por ejemplo, estalló la crisis el 2008-2009, la gente salió a las calles, hubo tremendos disturbios, y vino un obligatorio cambio de gobierno. Ir, votar, nuevo gobierno y listo. En vez de guerra civil, en vez de desastres y colapsos brutales, cambios políticos. Pero, las democracias enfrentan exactamente el mismo problema que cualquier tipo de gobierno, deben lidiar con los problemas que se les vengan. Hoy por hoy, el gran problema de este momento es la crisis económica, hasta ahora, ningún país ha sido capaz de lidiar con ella de manera efectiva; sin embargo, la realidad, más la experiencia probada en casos similares; aunque nunca con semejantes volúmenes, me hace pensar que las democracias saldrán airosas ante el desafío, a pesar de que parecieran no darse todavía cuenta de la dimensión del problema. Igual, éste no es el gran reto, el reto mayor tiene que ver con nuestro número y nuestra estructura económica: población, huella ecológica descomunal.

Claro que podemos cambiar, obvio que podemos intentar mejorar, es más, no tenemos opción, eso es lo que debemos hacer. Valga plantear el reto y señalar una amenaza, diría que laregla002todo lo que sé y he visto por los pasados, pues, treinta y seis años, me impiden ser optimista, yo diría que antes de 25 años todo lo que nos rodea va a colapsar de una forma u otra, los países más desarrollados se destruirán entre ellos y eso será suficiente para cargarse al resto. En una: en 25 años, la población humana se reducirá en un 50% a 60%, unos tres mil millones de seres humanos van a perecer… fácil. Ésa es la amenaza: dolor y muerte, mucha muerte, cadáveres humanos como nunca ha visto el planeta. El reto es evitar eso, todavía tenemos algo de tiempo. Si bien los problemas económicos van a estar sobre nosotros dentro de muy poco, nos podremos recuperar de eso; en cambio, de los otros problemas, si no hacemos algo ahora, si no racionalizamos ahora, como personas, como mercado, pues… ya saben. El colapso social es la regla, no la excepción, todas, TODAS, las sociedades colapsan. Cada sociedad que ha existido enfrentó el reto de sobrevivir, adaptándose a la cambiante realidad que les rodeaba… los romanos, en todos sus períodos, duraron poco más de dos mil años… los antiguos egipcios, unos 3500, y nosotros, consumidores-industriales deberíamos poder unas décadas más, nuestro trabajo, por todos los medios posibles, es evitar esto, caramba.

Créditos de las imágenes (fotos extraídas de Wikipedia):

Primera: Oxfam de África oriental, es Dadaab, en Kenya.

Segunda: Biblioteca nacional de París, una ejecución en Verdún.

Tercera: Bundesarchiv, bombardeo de Guernica. 

Cuarta: Bo Yaser, edificio en llamas, Joms (Homs), Siria. 

Quinta: Apoteosis de la muerte, galería Tretyakov, Moscú. Cuadro de Vasily Veretzchagin. 

Si quieren saber un poco más sobre lo que estoy hablando, pueden revisar el siguiente artículo (si está en inglés, lo pueden hacer traducir con google): Los límites del crecimiento y una nota que, justo, trae a colación que estos modelos siguen vigentes: MIT predice un colapso económico en 2030. O este magnífico resumen que apareció en Business Insider: Se viene un desastre de proporciones bíblicas de Jeremy Grantham. Y recuerden que esto no son chácharas apocalípticas, te están planteando un problema y te piden una respuesta. Eso.

He aquí la nota que anuncié, sin los ejemplos históricos, que ya habrá tiempo pa' eso. Sigo buscando temas más halagüeños; pero... creo que aquí prefiero sacar los problemas... ya vendré con una serie de nota puro buena onda... yo también busco divertirme como puedo, ah, y feisbuk ahora tiene 'angry birds' gratis. Nos vemos.

Por Rodrigo Antezana Patton

John carter poster                 Todos conocemos alguna aventura de los personajes de Edgar Rice Burroughs, su obra está en el cine, en la televisión, en la historieta, y es, hasta nuestros días, muy popular, habría que vivir aislado de la sociedad humana para no haberla visto. En el fondo, me refiero a ‘Tarzan’, que ha sido adaptado/readaptado a todos los medios posibles, y podríamos incluir aquí a ‘El mundo que el tiempo olvidó’, donde un grupo de exploradores encuentra un territorio donde los dinosaurios todavía existen, que ha inspirado una legión de obras similares. Burroughs logró ingresar en el inconsciente colectivo, y eso que sólo una pequeña porción de sus obras alcanzó la máxima popularidad. Por lo tanto, guionistas de todo tipo han estado escarbando en las páginas de Edgar Rice para encontrar, si no un Tarzan, un personaje que les permita ganar algunos pesitos, de ahí que Walt Disney se decidiera a apostar en grande por John Carter, en la película homónima, quien es el protagonista de la novela ‘Una princesa de Marte’ y la serie Barsoom.

                Burroughs escribió entre los años 1911 y 1950, fecha de su muerte, lo que le convierte en uno de los primeros autores del género de ciencia ficción. Las ideas ingenuas, las proyecciones románticas—en el sentido literario de la palabra—, son parte de la psicología de su tiempo, no siempre compartidas por el nuestro. Disney, con algo de ayuda del equipo de Pixar, se decidió a adaptar la novela con un derroche de efectos especiales y un sorprendente presupuesto de más de 250 millones de US$. Por un lado tenemos al director, Andrew Stanton, que prácticamente debuta en el puesto con este filme (lo que diría que es una acción bastante irresponsable por parte de los productores). Stanton ha forjado su reputación en el medio dirigiendo películas de animación (Wall E, Buscando a Nemo, etc.), y lo ha hecho muy bien; en cambio, a pesar del omnipresente uso de imágenes generadas por computadora (IGC), varias escenas de “John Carter” carecen del dinamismo necesario, y quedan algo sosas. Por mencionar un par: la presentación de la princesa, Dejah Toris, y las terribles noticias que trae su padre, o cuando Sab Than entrega su vida a la voluntad de la princesa. En sí, todo el filme se ve debilitado por falta de expresión, y esto es culpa de Stanton, que no sabe, por lo visto, hacer uso de los medios usuales de producción.

                Si bien yo soy de los que defiende la idea de que se puede narrar bien haciendo uso de cualquier contexto, esto no quiere decir que, en un mundo de fantasía, no se deban obedecer las reglas que ha impuesto la propia narrativa. Veamos, los enemigos de Carter tienen un arma definitiva, el manejo del 9º rayo contra el que nadie parece tener una defensa, con algo así, ya puedes dar por terminada la historia, ellos ganan, por lo que se convierte en un requerimiento obligatorio el otorgarle limitaciones o debilidades. Los guionistas de “Carter” parecen estar más interesados en mostrar acción y efectos fantásticos que en construir un armado coherente para esta historia, lo que perjudica a toda la narrativa. “John Carter” tiene un guión débil. El acierto del filme viene de tangente, el diseño de producción es un verdadero lujo, y un festín visual. Las naves, las ciudades, las vestimentas, Lynn Collins, todo vale la pena ver. La acción es rápida, el filme no aburre; aunque no agarre del todo. “John Carter” les mostrará a los productores de Hollywood, una vez más, que los escenarios son algo secundario y que no importa la perfección de los efectos especiales, la gente va al cine para ver una historia.

Estuve con una traducción, así que eso impidió mi actualización de la bitácora. 'John Carter' queda como un interesante ejemplo de historia mal narrada, por ahí es buena como novela; pero, como película, queda mala, al menos esta adaptación hace aguas por muchos agujeros. Ahora, "Carter" viene con un gran escándalo por detrás, resulta que es uno de los grandes fracasos de la historia, le costó a Disney unos 200 millones de US$ en números negativos. Eso es haberlo hecho mal...  Esta nota tendría que haber salido en Los Tiempos, el problema es que, como ha estado pasando últimamente, pues, no nos pillamos en el horario y no había quién reciba la nota, etcétera. ¿Quién diría tanto desencuentro en estos tiempos de 'encuentro total?

Bueno, también he comenzado a trabajar en otra nota: 'es la regla', sobre los colapsos sociales... creo que voy a publicar la primera parte, o la idea en general, y dejar los ejemplos pa' otro momento, mmm... mmm... a vece me abruman todas las posibilidades... y ahora se puede jugar 'angry birds' en feisbuk!!! Siiií, yo quería, yo quería... y está bonito.

 Aunque poco a poco, voy avanzando en todos los frentes...  

Y ya está entre nosotros la nueva temporada de 'Juego de tronos' y ya terminé el primer libro, que está muy bueno. Saludos a todas y todos...  

                Un breve vistazo a la economía del mundo desarrollado sólo confirma la desesperanza que lo embarga colectivamente. Los líderes de Europa y Estados Unidos, que siguen siendo los principales jugadores políticos y económicos, no tienen la más mínima idea de qué está pasando con sus economías, no entienden el problema, no están dispuestos a enfrentarlo y van a pasar a la historia como los más imbéciles administradores/presidentes/etcétera en la historia humana. No es sólo el hecho de que no entiendan, es que no muestran ni siquiera la voluntad de comprender, no se ve curiosidad, ni duda, son un ejército de brutos en camino al abismo.

                A manera de resumen: Europa está en recesión/depresión, la zona Euro, si crece, lo hará en décimas, por debajo de su nivel de inflación. Sólo vean el dolor de lo que ya está sucediendo en: España, Grecia, Portugal, vean los recortes en Italia, Irlanda, Reino Unido, etcétera. Los bancos, desde el segundo trimestre del 2011, han prácticamente estancado el crédito bancario, e interbancario. No se están prestando dinero porque no saben quién es digno de confianza y sus finanzas están tan mal, por haber hecho préstamos tan arriesgados, que sólo pueden prestar a seguro y ganar rápido… y eso significa especular con derivados. En noviembre u octubre del 2011, el Banco Central Europeo insertó casi medio billón (unos 489 mil millones de Euros) de euros en la economía a través de la banca privada—¿Es que alguien puede imaginar tanto dinero?—. Y ya han repetido esta acción, el 29 de febrero de este año, 2012, insertaron más de 529 millardos de euros en la economía. Es obvio que el sistema está tan enfermo que no servirá de nada (En promedio, de acuerdo a los estudios de Jagadeesh Gokale, del instituto Cato, los gobiernos europeos tienen una deuda del 400% de sus economías, si hacemos las cuentas correctamente, que es algo que ellos no están dispuestos a hacer. O sea: una deuda impagable. Sólo en España, la banca privada, tiene una exposición tóxica al ladrillo de unos 300 mil millones de Euros). Y eso lo veremos muy pronto, el gemido de España se convertirá, de aquí a poco, en el llanto de toda Europa… Todas las huelgas que quieran, generales o no, todas las protestas que hagan, multitudinarias o no, toda resistencia, violenta o no, no servirán de nada, no hay matemáticas que puedan impedir el destino de Europa y Estados Unidos: Una brutal depresión económica… y ya hablé bastante al respecto antes, si quieren los contextos pueden ver mi conferencia, les pongo el primer video:

 


 

                O pueden ver este excelente resumen que encontré en youtube, tutele, es de nada menos que del 2009 (y, recuerden que, si les interesa el tema, en tutele hay muchos más. Incluyendo una lúcida exposición de David Walker, subido por la Universidad de Dartmouth, es de enero de este año, 2012; aunque el chango se ve un tanto optimista). Es de Ignacio López, dura menos de diez minutos y es verdaderamente bueno, obligatorio ver, si es que el tema les interesa siquiera un poco:

 

                Entonces, como no vale la pena hablar de muertos, pues, vayamos a hablar de los vivos y de los únicos países que tienen alguna esperanza de superar esta crisis: China y Japón—recordando que no he estudiado toooodas las economías del mundo, me concentré en los EE.UU. y las economías más importantes, así que no conozco cada país, por ahí el tuyo podría salvarse también. De las grandes, eso sí, sólo estos dos podrían salir adelante.

Japón

                Cuando la sociedad mundial haya alcanzado la perfección seremos como los japoneses. La sociedad japonesa es perfecta—si la comparamos con el resto del mundo, en vez de una realidad idealizada. Sus compañías también lo son. Ahora, el problema es que ‘perfección’ por comparación deja mucho lugar a realidades muy humanas. Los japoneses tienen un kilo de problemas; sin embargo, a diferencia de los demás, que también los tienen hasta el cuello, tal vez ellos podrán librarse de lo peor. Hablando del asunto financiero que nos concierne, Japón tiene, en esencia, dos problemas, uno es local, el otro, internacional. Los dos, en el fondo, están unidos.

Moneda (Internacional). Japón ha estado cometiendo un error muy grande, han hecho lo que ciertas teorías descabelladas sugerían que hagan, y eso fue un gran error. Los japoneses han estado financiando el consumo de los EE.UU. a través de su moneda, la que han estado devaluando a propósito, solucionesJCh001supuestamente para no afectar el consumo de sus bienes en otros países. Lo que en verdad han hecho, claro debería estar, es empobrecer a todo su país. Esta fórmula, la de reducir el precio de tu dinero para aumentar tus exportaciones, es una idea equivocada que los japoneses importaron de Europa, y un descomunal error. Si los japoneses desean permanecer competitivos no tienen otra que reducir el precio de sus salarios, y cualquier otro aspecto que puedan mejorar, en vez de empobrecer a todo un país. Japón debe enfrentar la realidad: SU DINERO DEBE VALORARSE.

                El empobrecimiento de Japón se puede ver claramente a través de su índice de natalidad, que es bajísimo. Los japoneses simplemente han encarecido su vida, demasiado. (Claro, el asunto es más complejo, muchos de los problemas de Japón vienen de afuera, de los EE.UU. y Europa)

                Nadie trabaja por montos matemáticos, yo no trabajaría por un billón de dólares desolucionesJCh002 Zimbabue. No nos importa si es 1000 o 100, e incluso 1 000 000, lo que nos importa es qué se puede comprar con ese dinero. Si los japoneses temen que el incremento del valor de su moneda les pueda quitar competitividad, pues, la fácil solución es reducir sus salarios en proporción al incremento del poder adquisitivo de su moneda. Esta solución, claro debería estar, no es perfecta; pero, las consecuencias serían muchísimo más positivas que el gran error y crimen que ya han aplicado por más de dos décadas, y que ha dado tan terribles resultados.

Deuda. (Nacional) Una vez desatada de su enfermiza relación con el dólar, el sector financiero de Japón tendría que enfrentar un segundo problema: su deuda interna. El Japón reconoce una deuda que es del 200% de su PIB, o sea: el doble del total de su economía contable. Es la deuda reconocida más grande de los países industrializados. Sin embargo, a diferencia de los demás países, la sociedad japonesa ha logrado algo único: depender de su propio capital. El estado de Japón sólo ha podido prestarse tanto dinero debido a que el ciudadano japonés le ha prestado. La gente ahorra, el estado gasta, en exceso.

Si bien la deuda del Japón es de un 200%, o 6 billones de US$, esto se debe comparar con la solucionesJCh003riqueza cuantificable del país: el valor de los terrenos, de los edificios, de las casas. Entonces, si bien el PIB es de unos 3 billones de US$, este número puede, fácilmente, multiplicarse por 50 o más. Todos los demás países no pueden hacer esto ya que en verdad han gastado más dinero del que tiene la gente, no es sólo que sus países, sus gobiernos, estén endeudados, es que sus industrias, sus ciudadanos, también lo están. En cambio, en Japón, no existe este problema. La gente tiene dinero porque no acostumbra gastarlo, el problema es la burocracia estatal que lo ha desperdiciado en ingentes cantidades. El conteo monetario M3, o M-lo-que-sea, de Japón ¡es único! Son los únicos que, teniendo la oportunidad de hacerlo, no se endeudan hasta el cuello para comprar cosas. Entonces, resumiendo, Japón tiene un problema que es la deuda de su gobierno; pero su gente tiene la riqueza necesaria para pagar esa deuda.

Lo que los japoneses podrían hacer es donar dinero, un monto mínimo, a su gobierno para el pago de su deuda estatal. Esto se puede organizar desde cualquier punto, un individuo o una empresa, un colegio o un club, lo que sea. El pueblo japonés debe tomar consciencia de su deuda y tomar la decisión de pagarla con el cambio extra que tengan de sobra. ¿Quién no podría donar unos yenes al estado? La idea es movilizar la sinergia del colectivo, de Japón y de todos los que apoyan a Japón—que son muchos. Digamos que dan un dólar por persona por mes, eso es 127 millones de US$ por mes, o 1524 millones de US$ al año, sólo tomando en cuenta a la población japonesa. Comparado con el volumen de la deuda, claro, parece un monto insignificante; pero, en primer lugar es un mínimo numérico, en segundo, la idea es que la voluntad de la gente de pagar la deuda del estado genere la voluntad política necesaria para hacer los recortes y buscar la eficiencia que su estado necesita con suma urgencia; pero que sus políticos han postergado por demasiado tiempo.

Imaginen todo lo que los japoneses podrían hacer: las estrellas podrían dar conciertos desolucionesJCh004 paguemos-la-deuda, los dibujantes de manga podrían dibujar cuadros únicos que se venderían al mayor postor, los fabricantes de autos podrían donar uno de sus vehículos y vender rifas para ver quién se lo gana—siempre buscando el beneficio, siempre buscando que el esfuerzo dé un resultado fructuoso, ya que esa ganancia, ese beneficio, es el que ayudará a pagar la deuda (si vender un auto y regalar ese dinero al estado, en vez de hacer unas rifas, es lo que sale más beneficioso, pues es eso es lo que se debería hacer). ¿Qué te sobra en casa?, ¿qué podrías regalar para que se haga una rifa en el vecindario, en el colegio, en el trabajo? Eso. Bien organizado, de tal manera que la gente no se canse de dar dinero, pues, debería ser un éxito. Una vez que los políticos vean que la gente tiene la voluntad de pagar la deuda, pues, ganarían popularidad los que tienen la voluntad de hacer los recortes y buscar la eficiencia necesarios para afrontar este problema.

¿Y cuál sería el beneficio final de tanto esfuerzo? El Yen sería la única moneda que sobreviviría con fuerza a la debacle que se viene, de un día para otro, el Yen se convertiría en la moneda de reserva mundial e intercambio internacional. Y probablemente Japón, en vez de China, ocuparía el primer lugar entre los poderes industriales del planeta.

En otras palabras, no sería en vano.

China

                Lo único que los chinos deben hacer es:

                MONEDA. Dejar que el yuan rinminbi se aprecie respecto al dólar estadounidense. El dólar está solucionesJCh005acabado—a menos que hagan un recorte del gasto federal de 2 billones de US$ en el presupuesto del año fiscal 2013, y que renuncien a los ‘derechos’ de jubilación y Medicare/Medicaid—ningún país podrá aguantar la inflación prestada que se le vendrá prestada del dólar. Está acabado… entonces, los chinos no pueden dejar que su moneda caiga junto al dólar y el euro, ¿verdad? Por eso deben dejar que el rinminbi haga lo que tiene que hacer, ganar valor adquisitivo, y los salarios chinos deben reducirse en proporción al incremento del poder de compra.

                INDUSTRIA. Una vez desatada su moneda del dólar, la estructura económica de China deberá cambiar, y eso dolerá mucho, ya que no todos encontrarán un lugar mejor a medida que la economía se reestructura hacia un consumo interno. No les queda otra que enfrentar esto.

                POLÍTICA. Por muchas razones, la clase política china está muy separada de su gente. Los políticos chinos deben ganarse la confianza de su pueblo, ya que, de otra manera, serán expulsados por ellos. Sin importar lo que hagan, el pueblo chino, por su economía deforme—que en gran parte es culpa de los Estados Unidos—, tendrá que pagar una factura considerable, y no tienen la riqueza de Japón para hacerlo sin sufrir mucho. El Partido Comunista Chino, el PCCH, podría aprovechar esta oportunidad para deshacerse de toda la tontería teórica que nunca le sirvió de nada, debería renovarse.

                Muchas opciones quedan para que los gobernantes chinos puedan ganarse el corazón de su propiasolucionesJCh006 gente, pero es algo que están obligados a hacer. La gente, a la que se prometieron mejores días, se encontrará con que no podrán encontrarse con esa promesa, y no van a estar nada contentos de eso sea así. Introducir: respeto a los derechos humanos, transparencia en la administración, castigo para los corruptos, aumentar la libertad de expresión, elecciones democráticas siquiera a ciertos niveles y marcando bien las reglas del juego, ayudarían mucho a la dirección política china. La crisis en EE.UU., el fracaso visible de esta democracia, ayudará a que la gente china adquiera la noción de que ahora son la mayor potencia económica y, por lo tanto, militar del planeta. Este consuelo en su orgullo, a falta de otras cosas, ayudará en algo.

                China es un gigante, eso es indiscutible, y tiene los problemas de un gigante. A diferencia de lo que comúnmente se cree, no es sólo que tiene mucha fuerza económica, también tiene los problemas de un gigante. Y en varios aspectos es muy frágil.

                Espero que recomendaciones como ésta se puedan hacer escuchar en medio del ruido que rodea la actual situación política y económica del globo… prácticamente todo depende de qué hagan los dos países mencionados. Europa y EE.UU. ya no cuentan… 

Créditos de las imágenes:

Primera, Pagoda de cinco plantas de Joryu-ji, foto de 663highland, sacada de wikipedia.

Segunda, salón de exposición de Toyota, foto de mytho88, sacada de wikipedia.

Tercera, tren superveloz shinkasen, foto de Brad beattie, sacada de wikipedia.

Cuarta, foto de la alcaldía de Tokyo, foto de Markus Leupold Lowënthal, sacada de wikipedia.

Quinta, foto de la torre de la ciudad prohibida, foto de snowyowls, sacada de wikipedia.

Sexta, plaza de Tiananmen, foto de Jacob Ehnmark, sacada de wikipedia.

Mi problema es que abarco demasiado para notas pequeñas, ya saben. Bueno, aquí está éste, que es una de las notas que a ustedes no les gusta; pero después vendrán varias que tienen que ver con historias... y este mes será uno de novedades, ya verán, y no me refiero a la crisis. Saludos a todos.

 

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