Por Rodrigo Antezana Patton
En mi cuarto todavía tengo un afiche del filme “El planeta de los simios” (Burton, 2001), olvido que ya tiene más de diez años. Y ni qué decir de la franquicia. El recorrido de los simios se inició con la novela homónima de Pierre Boulle, que se publicó en 1963. No tardó en captar la atención de un productor de cine estadounidense que se decidió a llevarla a la gran pantalla. Un acto bastante osado, ya que los personajes eran chimpancés, gorilas y orangutanes, ¿cómo podrías hacerlos actuar? Tras el éxito de la película, de 1968, todos podemos hacer de falsos profetas, lo que se debe recordar es que en su tiempo la producción significó un gran desafío. Superado el problema, había nacido una franquicia. Los próximos cinco años verían un igual número de películas, e incluso breves presencias en la pantalla chica. Fue la primera simiomanía. Recuerdo que yo vi con mucho agrado la primera película—en la televisión, claro está. La nueva versión de Burton me agradó, sin que lograse superar la impresión generada por la primera. Ahora se añade un nuevo filme, “[R]evolución del planeta de los simios”.
“[R]Evolución” es una historia bien construida, lo mejor que nos trae la ciencia ficción del 2011. El filme nos cuenta la historia de César, un chimpancé que nace con sus genes modificados por una droga experimental que buscaba curar enfermedades del cerebro, tipo Alzheimer. César es más inteligente que otros simios, lo que no quiere decir que haya dejado de ser uno de ellos. La narración del filme se da cuenta de la importancia del desarrollo del personaje para contar una historia. La acción y efectos especiales no importarán si el destino de los personajes no nos interesa, o si estos están mal construidos. Las motivaciones, los conflictos de César; en cambio, están muy bien planteados, esto produce un filme que vale la pena ver. Ahí no sólo está César, el guión también busca otorgar sentido a la desesperada investigación de Will (James Franco), cuyo amor filial le impulsa a encontrar una solución al malestar que le aqueja a su padre, Charles (John Lithgow). El filme es una partitura bien escrita, que marcha en un efectivo ‘crescendo’ hacia el momento culminante.
Muchos son los buenos momentos del filme, que es un logro narrativo antes que de efectos especiales, de los que tampoco le faltan. Si bien el desafío técnico es mucho menor para nuestro tiempo, que ya vio un King Kong (2005) completamente digital, eso no quiere decir que el buen trabajo no sea un reto en sí mismo. Por detrás de la ‘actuación’ de César, el chimpancé digital, se encuentra la labor de Andy Serkis, que debió interpretar cada escena del personaje para su posterior construcción digital. ¿Por qué se hace esto así? Pues, simplemente porque ahorra muchísimo trabajo a los técnicos de animación que, de otra manera, se verían obligados a imitar las acciones antropomórficas a ojo, mucho más fácil resulta hacerlo con un ‘modelo’ que se dé el trabajo de actuar como simio en cada escena. Esa fue la labor de Serkis.

Sólo desde un punto de vista narrativo, hay momentos que carecen de la fuerza dramática que corresponde, Will podría haber sido más expresivo. Tampoco me convence la maldad de folletín de Dodge, a pesar de que confíe en las manos de Tom Felton, se debería haber explorado un poco más a este frustrado personaje, menos gestos obvios. Y, sabiendo que no va a ningún lugar, se podría haber buscado otra construcción con Caroline (Freida Pinto), la novia de Will. Peros aparte, “[R]Evolución” es una historia memorable, con buen ritmo y muy buenos momentos. La búsqueda de un lugar en la sociedad, la falsa solución, la arrogancia, todo tiene un lugar en esta historia.
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Como siempre, algo atrasado--no sólo con la bitácora--realmente soy muy desordenado. Lo bueno es que ya acabé con todo lo que no estaba pudiendo acabar, y espero que el próximo mes pueda hacer más artículos, y así, de una vez por todas, superar el número de 2000 visitas únicas por mes. Estamos en 1948, así que el asunto está a un pelo; aunque, por razones de clases, los temas que me están rondando la cabeza son algo académicos, estoy seguro que podrán disfrutar de los artículos. Espero. Un abrazo a todos y gracias por el apoyo.
Es un título bastante claro, va
directo al asunto, no deja lugar a dudas, “Vaqueros y Alienígenas”. En inglés suena igual de estrambótico, al igual que lo haría en cualquier idioma. El título me hace pensar en un filme
que vi de niño, “Billy the Kid contra el vampiro”, impresionable como era a mí me asustó el vampiro, no tenía más de ocho años. A pesar de lo que se suele decir, nunca habrá realidad en el cine,
ni siquiera un intento de abordaje a la misma. El cine es mentira. Ahora, esa mentira particular sí tiene niveles de verosimilitud, lo interesante es que eso dependerá del criterio utilizado por
el público, y no afectará a las fantasías más descabelladas, ya que son las otras las que pueden crear algún problema de percepción. Puede que algunas personas se crean un drama o una sencilla
comedia romántica, lo que podría generar algún conflicto entre ellos(as) y el mundo tal cual es; en cambio, sólo alguien con un muy ligero dominio sobre la realidad podrá convencerse de que
alguna vez hubo un grupo de vaqueros peleando contra invasores del espacio exterior. En mi opinión deberíamos abordar cualquier tipo de producción sabiendo siempre que estamos hablando de
fantasía, de algo falso—igual, casi me sonrojo al comprar una entrada.
no quiere decir ‘mejor’. Sin embargo, el principal defecto de “Vaqueros” es no tomarse en serio su propia broma. Es como
contar un chiste sin muchas ganas. No hay ningún problema en hacer que los vaqueros del antiguo oeste se enfrenten a extraterrestres, sólo que si lo vas a hacer así, pues, hazlo. Ese es
precisamente el problema con el proceso de construcción de realidad, si no es ‘real’ tienes que hacer que lo parezca. A la vez que el filme se toma muy en serio, vean a Craig haciendo del hombre
duro y malvado, o Woodrow Dolarhyde (Harrison Ford) siendo igualmente severo, no se preocupó tanto por tomar en serio a su propia fantasía. O sea, ¿podría un grupo de soldados, utilizando armas
tan primitivas, asaltar a criaturas con tanto poder? Para decir sí o no debes modificar la fantasía, debes cambiar el mundo imaginado, ese es el punto, puedes hacer lo que te da la gana, salvo
romper tus propias reglas. Disminuyes el número de enemigos o incrementas el poder de sus armas (ya lo hiciste con Jake, ¿recuerdas?), si no haces eso, pues, tendrás problemas narrativos. Venga,
caramba, que no es tan difícil.
Mezcla de fantasía y ciencia
ficción, ‘Linterna Verde’ tiene a su disposición todas las posibilidades de ambas narrativas, con tantas posibilidades, hacer algo bueno no debería haber resultado difícil. Y antes de hablar de
la película en sí, no me cansaré de repetir que el mundo imaginado es sólo el escenario donde se lleva a cabo la historia, y la ‘historia’ siempre debe tener un contenido humano, de lo contrario,
es como presentar una obra de teatro con la esperanza de que la gente se distraiga, e interese, por el decorado. (“Linterna Verde”, la película, tenía un presupuesto superior a los 200 millones
de US$, por lo que su recaudación de casi la misma cantidad, resultó una decepción. Con estos precios, la industria del cine hollywoodense está poniendo en riesgo a toda su estructura.) Volviendo
a nuestro tema, adaptado del mundo de la historieta, “Linterna Verde” tenía mucho material en que basarse. Tal vez ese fue el problema.
Martin Campbell, un director
eficiente, se encuentra con retazos de una historia que debe organizar lo mejor que puede. Ryan Reynolds (Hal Jordan), Mark Strong (Siniestro) y el resto de los actores se encuentran con personajes
que apenas requieren trabajo. Claro que los efectos especiales son fantásticos, mas, si la historia no lo es, ¿qué importan? El guión se siente inseguro entre presentar la historia paso a paso o
acelerar el ritmo para entrar de lleno en la acción. La solución al dilema habría sido elegir entre uno u otro, no los dos. No sabemos suficiente del personaje como para que nos importe su destino,
lo que es secundario, el verdadero problema está en que el propio guión parece desconocer quién es Hal Jordan. No hay pasos claros en el filme, un momento es el mejor piloto, en el próximo alguien
que no es digno de confianza, después, un poderoso guardián espacial, y renuncia, ¿renuncia? Si tiene que probarse a sí mismo, ¿no abrazaría la oportunidad de ser un héroe?, ¿sí o no? En cualquier
dirección hay una historia, el hombre que busca superarse, o aquel que simplemente huye de la responsabilidad en total vergüenza. En el filme, ninguno. Creo que se supone que le dejan partir con el
anillo debido a razones burocráticas, debían buscar ciertas autorizaciones para quitárselo, pareciera. Otro problema es el villano de la historia, una criatura impersonal llamada Parallax, la idea
es buena; pero crear un mediocre reemplazo humano, para darle un rostro, no funciona del todo. Y podría seguir con los defectos. Conclusión, “Linterna Verde” tiene algunos buenos momentos, y
pasaría por una regular película de acción. Falta trabajo, mucho, en la historia central.
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