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17 septembre 2007 1 17 /09 /septembre /2007 11:19

(Todo el arte utilizado en esta entrada proviene de The Leaky Cauldron, o del fantástico sitio de arte Deviantart. Todas son obras de los fanáticos de la obra. Todos los derechos pertenecen a sus respectivos autores, utilizados sin fines comerciales.)

No, no podría arruinarle la diversión a alguien. Sé que casi todos los que gustan de Harry Potter hace ya buen tiempo que se leyeron el libro. Cualquiera que sepa leer en inglés, y muchos que no pueden, pero que conocen a harrypotterart001.jpgalguien que sí, pues, todos ellos ya saben la historia que se venía en ‘Harry Potter y las reliquias de la Muerte’, como se ha sugerido que sea el título de la traducción al español. La idea para el título fue dada por la misma autora, que lo dijo en inglés, ya que los traductores suecos le preguntaron: ¿y cómo se puede traducir ‘deathly hallows’? Ya que la primera palabra no tiene sentido en inglés, y la segunda no tiene el uso dado por la autora. Obvio, hacen referencia a otro par ‘deadly’ y ‘hallow’, el primero es ‘mortal’, y el segundo es ‘sagrado’(No, la traducción ‘sagrada cosa mortal’ no vendría a ser el sentido que tiene dado por la obra). Pero, en verdad, Rowling hace uso de Hallow como ‘reliquia’, una reliquia con una historia. Además es una palabra arcaica. Y tanta cháchara es para decir que no hablaré de este libro porque no se ha traducido todavía al español, y; aunque ocasionalmente escribo en inglés, no hay necesidad de hacerlo. Se puede hablar de la obra de Rowling del uno al seis, y el siete, contiene todos sus defectos, y todas sus virtudes. En otras palabras, no hay necesidad de revelar nada. Así, comenzaré. 

 

Defectos
            Debo reconocer que yo comencé a leer el libro a partir del tercer tomo, después de ver la segunda película, y animado por mis alumnos a quienes les gustaba mucho las aventuras del joven mago. Obvio, después leí todos los libros, incluyendo los primeros dos, pero mis memorias de los primeros tomos, pues, se diluyen, como si el harrypotterart002.jpgceluloide de las películas se hubiese encargado de velarlos. También hay que reconocer que son los textos menos resumidos de toda la serie fílmica. Entonces, me es más fácil comenzar haciendo referencia al tercer tomo, ya que con éste tuve un abordaje de lectura, no de revisualización de la película. ¿Cuál fue mi primer problema con el libro? Los Dursleys.
            Los queridos padres adoptivos de Harry son insoportables. No es el punto que precisamente esa sea la idea. No. Son pésimos personajes. No existe gente como los Dursleys, tan temerosos del qué dirán, tan vulgares, tan crédulos, y tan profundamente crueles. Los Dursleys son una caricatura de orfanato vil, donde las memorias de cada acto de indiferencia y cada castigo toman presencia. Bueno, digamos que no es así la realidad, y que esto es fantasía, que no deberíamos tomarnos las cosas tan en serio. Peor. Mucho peor. Esto es fantasía, precisamente, entonces los Dursleys, son personajes exagerados, su falta de personalidad—o esa mezquina maldad que los domina y caracteriza—es un defecto narrativo, no de los personajes, sino del autor.
            Esa maldad facilona y maniquea, se repite en la naturaleza de la mayor parte de los personajes que ocupan el rol de ‘malos’ dentro de toda su serie. En ‘Azkaban’, además de los malos usuales tenemos la excesivamente deleznable actitud de Peter Pettigrew, Colagusano. Pero su naturaleza nos lleva a otro de los grandes defectos de Rowling: el pretexto narrativo.
            Toda historia siempre debe tener un ‘pretexto narrativo’, esto se puede resumir como el problema, el harrypotterart004.jpgconflicto que produce la historia. En ‘Azkaban’ ese conflicto es Peter, y eso ya es un gran problema. La edición emecé de ‘Azkaban’ en español carece de índice, no sé porqué, ya que el precio no se vería incrementado por añadir un par de páginas. Tssk, tssk, edición poco prolija. A partir del capítulo 17 comienza, en lo que venía siendo una muy atractiva novela de aventuras, una serie de explicaciones que llevan hasta el límite nuestra voluntad para tomar en serio a la fantasía. ¿Recuerdan que la rata de Ron, scabbers, resultó ser Peter Pettigrew? Estuvo en esa forma durante 12 años, es está ocultando del señor oscuro y de los buenos también; ya que fue un aliado de Voldermort durante la guerra, ni bien logra escaparse, se dirige a unirse al señor oscuro. Mmm, ¡doce años! Dos carreras universitarias más dos años de aplazo, tomando la forma de una rata. Ridículo, e innecesario. Excesivo.
            Después vendrán las explicaciones, de las aventuras de los jóvenes muchachos, la gran traición de Pettigrew, eso está interesante, pero la naturaleza de Peter como un cobarde hasta el paroxismo no acaba de cuajar en la historia, es rebuscada, demasiado. De igual manera, el escape de Sirius Black, que también estuvo harrypotterart005.jpgesperando, se podría decir, 12 años para huir, y lo hace en el momento exacto. ¡12 años! Para excusar ambas repentinas apariciones, pues, Rowling debe recurrir a su mundo mágico, a la sorpresa dentro de la sorpresa, Pettigrew debería estar registrado en el Ministerio de la Magia como animago, como si eso importará. El problema no son los registros, o la falta de ellos, el problema es buscar que un personaje se oculte, muy convenientemente como rata durante más de una década. Al igual que otro, también convenientemente, permanece prisionero durante el mismo número de años. Es un pretexto muy débil.
            Si Azkaban es tan terrible como dicen que es, pues, Sirius debería haber abandonado la cárcel ni bien hubiese podido hacerlo, ¿por qué no? ¿Por qué no generar la historia de alguien que escapo Azkaban?, ¿por qué no podía Peter estar oculto de mil maneras, hasta caer en manos de Ron o Hermione? Me temo que la única razón para no haber empleado otras razones tiene que ver con flojera intelectual, forzar la línea, ajustar el trazo, sin importar la violencia que requiera, es a veces la opción más fácil para proseguir una historia. Joanne tiene tanto que imaginar, tantos mundos que construir, que prefiere evitarse pensar ciertos detalles. Además, debe mantener la tensión del libro, que deberá, casi matemáticamente, recorrer un año de educación en Hogwarts.
            El pretexto narrativo, en ‘Cáliz de Fuego’ o ‘La orden del Fénix’ es igualmente débil. Y no sé si los primeros libros tienen una razón de más peso. En ‘Cáliz’, un talentoso mago como el falso Moody, Barthemious Crouch hijo, habría podido pensar en cómo secuestrar a Harry Potter para llevarselo a su amo, tenía todo un año para hacerlo. Debía esperar hasta el momento final, porque esa es la estructura narrativa de Rowling, o sea, la historia se ajusta al esquema temporal, en vez de viceversa. Dumbledore, y todos los miembros de la orden del fénix, como McGonagall, además de Karkaroff y los demás, conocían muy bien a Moody, el mayor logro del libro, se la lleva Crouch Hijo, ya que pudo pasar por él, sin serlo durante muchos meses. Mmm. Obvio, al final, en el momento de revelación, todo es contado, y el cuidado que tuvo durante todo ese tiempo es, muy convenientemente, arrojado por la ventana. En ‘Orden’, el pretexto es una profecía, que no es nada interesante (Uno de los dos deberá matar al otro, como si no estaban pensando en hacer desde hace un buen tiempo. Ambos tenían una mutua deuda de sangre, para Harry, Voldermort era el asesino de sus padres, para Voldemort, Harry era la razón de su caída). Ya que sólo aquellos a quienes se refería la profecía podían cogerla, pues, Voldermort la podría haber cogido, ¿no? No, pues, debía montar tremendo espectáculo y esperar a fin de año, cuando finalmente se decidió a entrar en el Ministerio de magia, después de que un grupo de seis chiquillos ya lo había hecho. Mmm. Vaya mago tan poderoso.
            El libro número seis, y el siete, tienen pretextos narrativos primarios más sólidos, y obedecen la regla de esperar hasta casi el fin de año, para el momento culminante, con mayor naturalidad. Entonces, para resumir, el mayor defecto de Rowling es la construcción forzada de algunos de sus personajes (Draco, Pettigrew, Voldemort, los Dursleys, la patética actitud del ministro, etc.). Además de, por lo general, débiles pretextos narrativos. 

Méritos
finalcoward.jpg             La historia de Harry, en el primer libro, se podría decir que comienza más o menos en la mitad, cuando en un libro de 200 y pico páginas, comienzan los problemas en el colegio mágico, debido a que alguien busca lo que está escondido ahí. Eso comienza a suceder en la página 100 y pico. Se podría decir. Pero Harry Potter no es sólo una historia, también es un mundo, una verdadera celebración de la imaginación. Si los Dursleys carecen de imaginación, y no la demandan, pues todo lo demás sí, demuestra que Rowling la tiene caudalosa como el río Amazonas. El Callejón Diagon y todo lo que en él se encuentra, los duendes banqueros, el constructor de varitas, etc. Si bien el libro sigue el mismo esquema en seis libros, dursleys-traslado-hogwarts, siempre hay una sorpresa cada vez. En el segundo es el auto mágico, en el tercero es el bus noctángulo, en el cuarto es el campeonato de quidditch, en el quinto son los testrales… siempre hay detalles que cambian lo cotidiano. Ya que ir al colegio, una y otra vez, se transforma en cotidiano, ahí está el bosque, los pasillos, los cursos, los profesores, los fantasmas, todo eso lo vimos en el primer libro.
            Mi primera reacción importante, ante la segunda película, fue quedar incluso más asombrado que la primera vez ante todo lo que Rowling podía convocar para enriquecer su mundo. Pensé que se le acabarían sus ideas, que algún momento sólo le restaría jugar con los elementos ya presentados, pero no. El segundo libro era otro mundo, a pesar de ser el mismo colegio de siempre, y el tercero también. Debo reconocer que me considero una persona muy creativa, y siempre me ponía en los primeros lugares midiéndome con el arte narrativo que veía. Ante Rowling, y pocos más, pues, debo quitarme el sombrero. Es Hogwarts, otra vez, del uno al seis, y siempre es distinto, siempre hay un sinnúmero de creaciones que vienen a decorar el ambiente al punto que aparece nuevo harrrypotterart003.jpgante nuestros ojos. Veamos el tercer libro: autobús, Black, dementores, hombres lobo, hipogrifos, Trelawney, boggartos, sin contar todos los nuevos hechizos, el mapa del merodeador, Hogsmeade, y sólo estoy en el capítulo once. Casas, sombrero seleccionador, quidditch (a pesar de ser una de sus peores ideas, sigue siendo algo muy, muy fuera de lo común), el propio ministerio de la magia, y un muy largo etcétera. Todos los elementos mencionados, a pesar de que no todos son creaciones de Rowling, forman parte de los colores de su paleta. Además de que ella sabe darles su sabor, el hipogrifo de Joanne, al que se debe saludar cortésmente, no es el de la mitología griega, ni tampoco es un mito balcánico, el gentil hombre lobo llamado Remus Lupin, al igual que Tolkien, que utilizó creaciones como los enanos, los elfos, y los demonios, para dar forma a sus propias creaciones, de igual manera, Rowling no sólo se presta creaciones ya hechas, se apropia de ellas para introducirlas en su mundo. ¡Expecto Patronus!
            Sumada a esa creatividad sin límites, también está un talento narrativo que cualquiera debería envidiar. Sus libros son fáciles de leer, cada capítulo invita a seguir leyendo, y si bien este es un usual esquema dentro de la literatura popular anglosajona, el manejar bien este recurso siempre requiere de talento. Vayamos al azar, quinto libro, ya que el otro día vi la película y lo tengo fresco, uno al 38, ignorando el último. Comencemos por el número… seis, al final del mismo, Harry deberá enfrentarse a la acusación del Ministerio próximamente. Sigamos, trece, enfrentando la tortura de Dolores, el próximo partido de quidditch, el nerviosismo de Ron como harrypotterart006.jpgguardián de aros, y la indiferencia de Dumbledore, Harry Potter se prepara para otro día. Hay muchos elementos en la trama, suficientes para que el interés se mantenga, así, en el capítulo 26 nos encontramos con un sorprendente cambio de profesor de adivinación. O que el hermano gigante de Hagrid, y que Ron ha ganado el torneo, además de prepararse para los exámenes finales, en el capítulo 30. Lo que me obliga a retornar al esquema del pretexto narrativo.
            Siempre hay varios, en la obra de Rowling, no es sólo un tema lo que conduce la obra, de ser así, habría sido fácilmente olvidable, ya que sus pretextos principales son bastante débiles, como he mencionado. Vayamos, entonces, a ver cuántos podemos identificar con facilidad, básicamente son tres: principal, secundario, y cotidianidad. Los tres siempre están luchando por protagonismo, y algunos capítulos se otorgan a uno u otro pretexto. Principal, lo que lleva la historia del principio al fin, en el cuarto libro es el complot para resucitar a Voldermort con la sangre de de Harry Potter, débil—ya lo dije, pero también está ahí el secundario, ahora Harry se encuentra como concursante en el campeonato de los tres magos, más sólido, más interesante. Y también están ahí los problemas del día a día, como la decepción de Hermione, los celos de Ron, su mal traje de gala, el que Harry no pueda encontrarse con Cho, etc.
            Se podría decir que si sus pretextos primarios siempre han sido débiles (con sólo dos excepciones), los secundarios por lo general han sido bastante sólidos: en el tercer libro, la condición de Remus, en el quinto libro, Dolores Umbridge, en el primer y segundo libros, los temas secundarios son mucho más débiles, se pierden en la cotidianidad, pero también son textos más cortos, y esa cotidianidad es muy interesante. En el sexto libro tenemos dos pretextos, ambos relativamente sólidos, la conspiración en contra de Dumbledore, y la búsqueda de los Horcruxes.
            A pesar de los capítulos que hacen sufrir, cualquiera que involucre a los Dursleys, Rowling sabe muy bien cómo llevar una historia, porque no sólo están ahí los pretextos narrativos, también están los caminares de estos tres personajes, y los demás, que te acaban cayendo muy bien. De alguno siempre habrá alguna ocurrencia que te haga reír.
            Imaginación, habilidad narrativa, sentido del humor, vamos sumando. Rowling, si bien a veces demuestra harrypotterart008.jpgun sentido del humor bastante básico, está muy dispuesta a hacernos reír de manera continua, lo que torna aun más agradable la lectura de sus textos. Sus gracias de una oración son muy memorables: “Por ahí va Gilbert Wimple, que está en el comité de Encantamientos Experimentales. Ya hace tiempo que lleva esos cuernos.” (Cáliz de Fuego). “Bueno, sinceramente, no son difíciles de encontrar,” dijo Hagrid. “Verán, son bastante grandes”. (Orden del Fénix) Pero estos detalles no es donde se encuentra el sentido de humor de Rowling, sí, a veces es forzadito, pero sus descripciones, de los problemas de los personajes, contienen mucha gracia. Repasen la descripción del Hospital San Mungo, la narración de Hagrid, o la permanente ingenuidad de los magos ante el mundo normal. Rowling escribe con una sonrisa en la comisura de sus labios, cuando no está con el ceño fruncido por la tensión o los ojos en lágrimas por alguna desgracia.
            Imaginación, habilidad narrativa, sentido del humor y… no es tan sencillo. Complejidad. Una tribu de serios lectores atribuye a Harry Potter la categoría de literatura infantil, no estarían equivocados, es obvio que eso es lo que es, y muy meritoria, dicho sea de paso. De entre esta tribu, parecería, algunos quieren más seriedad, más vulnerabilidad… olvidando que cualquier evento que se encuentre escrito entre tapas siempre será un lugar bastante seguro para cualquier lector. No importa el número de asesinatos u horrores que se encuentren en el texto, el lector siempre está a salvo. La literatura seria, en un 99%, merece una existencia breve, si alguna. En los círculos literarios serios se produce tonterías, y cuando no lo es, pues, hay que dudar mucho de la opinión de los otros lectores serios, desconfianza. En cambio, las obras populares, pueden ser tonterías, como ‘El código Da Vinci’, pero siquiera puedes estar seguro de que te vas a divertir, con las otras, ni eso. Pero la defensa de Harry Potter, que tiene que ver con la seriedad de su obra, es que ésta no es tan sencilla como algunos la quieren mostrar. En primer lugar no es un lugar tan ‘seguro’, el peligro siempre está ahí, y más te vale ser valiente si vas a enfrentarlo. Harrypotterart010.jpgEn segundo lugar, no todos sus personajes son tan sencillos, es interesante ver cómo la mediocridad del Ministro de la Magia, por su negativa a aceptar las pruebas del retorno de Voldemort, genera tanto problema, no por maldad, ni siquiera por cobardía, sino por simple y llana torpeza. Yo siempre digo, mucho más que maldad, el gran problema del mundo es la simple y llana estupidez.
            Harry es el héroe, sí, y es su error lo que provoca la muerte de Sirius. ¿Les agrada a ustedes la persona que James Potter, padre de Harry, fue? También está ahí Dolores, el mar de hipocresía, disque queriendo hacer el bien… lo hace todo mal. Slughorn, que siempre busca la compañía de gente importante. Muy interesante es la confrontación final, en el libro seis, entre Draco Malfoy y Dumbledore. A pesar de sus defectos, de sus simplezas, y simplificaciones, el mundo de Rowling es suficientemente interesante como para retornar a él, una y otra vez.
            Complejidad, sentido del humor, talento narrativo, imaginación, de pedírsele estos cuatro elementos a la literatura seria, pues probablemente podríamos descartar al 98% al cubo de la basura, Potter, en cambio, las tiene todas, con sus límites. Creo que no tiene ningún mérito el ser un defensor a ultranza de la obra de Rowling, sus defectos son muy grandes, pero para encantar a tantos millones de lectores, es obvio que sus méritos también deben serlo. Si alguien me pide que me decida entre los críticos o los seguidores de su obra, pues, creo que esa decisión ya la tomé hace mucho tiempo, baste decir que tengo los libros de la edición inglesa, lo que quiere decir que estuve dispuesto a pagar unas cinco veces más por ellos que el comprador promedio, debido a los índices de precios al consumidor (o sea, yo gano menos dinero que ellos). Y no me arrepiento en lo absoluto. Desde aquel dramático final del tercer libro, con dementores, hombres lobo y máquinas del tiempo, yo siempre he disfrutado de Harry Potter, al igual que tantos otros millones, y millones, y millones. Así que, hala, a montar sus escobas y perseguir mortífagos.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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