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7 novembre 2007 3 07 /11 /novembre /2007 22:51
            Hace algún tiempo, el presidente de Irán, Majmud Ajmadineyab, visitó mi país, Bolivia. Eso no debería sorprender a nadie si Bolivia estuviese en el Oriente Medio o norte del África, pues no lo está. Tampoco debería sorprender a nadie si Bolivia tuviese fuertes relaciones comerciales con este país, pues, no las tiene. Entonces, ¿vínculos ideológicos? No. ¿Vínculos educativos? No. Es difícil encontrar algo que pudiese unir a las dos repúblicas de alguna manera, suficiente como para excusar la visita oficial de uno de los líderes mundiales más controversiales de los últimos años. No hay mucho, entonces ¿Por qué visitó Majmud Bolivia? La respuesta es mucho más sencilla de lo que desearíamos: puro política, pero ¿qué política? Si bien me es fácil ver que el gobierno boliviano, en lo que a política exterior se refiere sólo hace lo que le diga el dictador venezolano, me es más fácil verla desde el punto de vista iraní, que simplemente ven en el actual gobierno de Bolivia a un, siquiera mínimo, opositor a la política exterior de los Estados Unidos, lo que es sólo cierto de dientes para afuera. Así, pues, me parece necesario dar algunos apuntes sobre la situación actual y pasado de la república islámica.
            Vayamos a la historia primero. Irán sufrió uno de los más publicitados golpes de estado de la CIA, en unión con israelíes y británicos. El hombre en cuestión fue Mossadeq (1953), que nacionalizó la industria Mossadeq.jpgpetrolera. Ahora, para los iraníes ésta era una posición nacionalista, para los estadounidenses se trataba de una peligrosa inclinación a la izquierda, al comunismo. Los británicos lamentaban las pérdidas económicas. Pecando de cautos, demostrando su prepotencia, la CIA consideró necesario tomar cartas en el asunto, y muy pronto retiraron a Mossadeq, primer ministro, del mapa político iraní (pecando de cautos, ya que no se arriesgaron a que se convirtiese en otro satélite de la unión soviética o demuestre que tenía una visión distinta a la de los comunistillos). El poder absoluto volvió al Sha, un jefe de gobierno carente de imaginación, inteligencia y carisma, un verdadero pelmazo y prepotente despilfarrador de la riqueza de su país. El Sha era el tipo de gobernantes que heredan, ya que nunca podría haber accedido al poder por sus propios méritos. Pecando de talentosos, la CIA estadounidense y la Mossad Israelí, ayudaron al Sha a crear su propia oficina de inteligencia y represión estatales, la infame SAVAK. El problema, una vez más, en la mente de los Estados Unidos, era la amenaza comunista, ni siquiera se pusieron a pensar qué pasaría cuando las fuerzas de la SAVAK se tornaran en contra de todos los opositores al gobierno, incluyendo los clérigos islámicos, los mulhas.
            Uno de estos clérigos islámicos era el Ayatola Jomeini, un hombre que tenía más inteligencia, visión y Mohammadreza-Shah.jpgcarisma que el Sha, o cualquier otro político iraní de su tiempo. El Ayatola Jomeini era un buen tipo, siempre me gusta contar la historia de que su maestro le pidió no involucrarse en política, y él esperó a su muerte, respetando el deseo de su maestro mientras éste vivió, a pesar de la impaciencia que sentía por participar. El grado religioso que llegó a obtener fue el más elevado, era una-persona-digna-de-servir-de-ejemplo, o algo así. Este hombre tenía una idea de gobierno en mente: un gobierno islámico, diseñado en torno al Islam con el fin de ayudar a su gente, permitirles un progreso no sólo económico, sino también espiritual. Imaginen a un católico con esta visión, es más o menos lo mismo: ultra religioso, mojigato, puritano y austero. El tipo de gobierno que tú y yo no podríamos soportar en nuestras peores pesadillas, pero que muchas buenas personas podrían imaginar como algo bueno.
            Debido a que el ser humano es una criatura egoísta por naturaleza (cualquier gen que nos ha programado la vida es, en primer lugar, egoísta) no fue difícil para el Ayatola imaginar que los Estados Unidos, Imam-Khomeini---has-exiled.jpgseculares, poderosos e irreverentes, eran simplemente otra manifestación del occidente decadente que buscaba debilitar al Islam para dominarlo mejor y sumirlo en su propia decadencia. Jomeini sabía que Irán tenía muchos problemas, y para todo ellos concibió una solución: Islam, Islam. El totalitarismo del Sha y la brutalidad de la SAVAK generaron mucho rencor en Jomeini, que odió a la monarquía persa y a sus patrones estadounidenses, que sólo veían al Sha como un aliado más en su cruzada en contra del comunismo. Para Jomeini, desde su punto de vista, pues, los EE.UU. habían hecho lo necesario para pintarse negativamente, desde que el gobierno que supuestamente defendía la libertad y los derechos humanos (y en verdad lo hacía, cada que se podía hacer, tampoco era muy exigente fuera de sus fronteras) apoyara al Sha y la SAVAK, y derrocara a un líder nacionalista. Cuando Jomeini llegó al poder comenzó a discursear en contra de los EE.UU. como el gran Satanás, él inició los desfiles sobre la bandera estadounidense pintada en el pavimento. También hubo un asalto a la embajada de los Estados Unidos, desde dos puntos de vista: el nacionalista y el islámico, hubo rehenes y todo eso. El asunto fue muy espinoso para un país poco acostumbrado a las bofetadas.
            Este es básicamente el nudo del asunto, el actual liderazgo iraní se formó bajo las agresiones de los Estados Unidos, no son inventos, no son mentiras, es una realidad vivida por los iraníes durante el gobierno del Sha, todos los que son, en este momento, la cabeza del gobierno iraní, ya sean seculares o religiosos, Saddam-rumsfeld.jpgvivieron esa persecución a manos de la SAVAK. Obvio, el gran otro problema es Israel, que también tiene un vínculo con los EE.UU. y uno determinante: ellos les dan plata y armas. Los iraníes olvidan que los Estados Unidos estaban involucrados en una despiadada guerra en contra de los Soviéticos, no a medias, no de a poco, por el contrario era sin cuartel y a nivel mundial. Si los soviéticos tenían sólo un objetivo: ganar, y para ello estaban dispuestos a utilizar a cualquiera que diga simpatizar con ellos, los Estados Unidos apenas tenían más miras que sus pares comunistas, he ahí el gran pecado de los Estados Unidos, ganar la Guerra Fría, y sin haber jugado limpio.
            Realizada la revolución, conquistado el poder, Jomeini lideró el primer gobierno completamente islámico del mundo moderno. Inmediatamente se vio enfrascado en una guerra con su belicoso vecino, el Irak de Sadam Juseín. La Guerra duró hasta finales de los años ochenta, 1980-1988, fue un combate que prácticamente eliminó una generación de ambos países, no fue una guerra buscada por los iraníes, fue una invasión iraquí, pero como todos odiaban al gobierno del Ayatola, pues, a Sadam no le faltaron proveedores de armas, los soviéticos se las daban, los estadounidenses se las daban, los británicos, los franceses, todos tenían mucho más temor al bondadoso fanático que al asesino confeso (raro, ¿no? Pero tiene su razón de ser). Es que Jomeini, religioso y ultrarecontrarchiconvencido de su propia verdad, se convertía en un enemigo directo de la dictadura atea de los soviéticos y otro tanto de las seculares democracias occidentales, no servía a ninguno.
            Desde un punto de vista correcto, la relación de Irán con los dos superpoderes del mundo poco tiene de interés. Jomeini promovió un estado islámico no por una antipatía a los Estados Unidos o a la criminal Unión Soviética, lo hizo por beneficiar a su gente, ayudar a su pueblo, darle un mejor futuro. A diferencia de los otros gobiernos condenados por el occidente liberal o conservador, Irán es un estado, en cambio Cuba, Korea del Chemical-weapon1.jpgNorte o Venezuela, son caprichos, el capricho de Fidel, con un montón de instituciones títere, o el capricho de otros mensos armados con coros que acceden a todos sus caprichos. A diferencia de todos ellos Irán tiene una estructura de poder que podría promover el cambio de sí mismo, si ellos lo verían conveniente, no es un estado que pueda cambiar fácilmente, o rápidamente, tampoco tiene mucho margen de maniobra, estamos hablando de un estado islámico, tan ajeno al mundo occidental como el hambre africana. El estado iraní está asentado en instituciones que tienen el Corán como guía, y el jadiz de la tradición chiíta, para nosotros es algo muy ajeno, pero el Islam es una religión revelada tan mala o tan buena como cualquier otra similar.
            Bueno, dejemos como conclusión que con los iraníes se puede hablar, ya que se puede hablar con muchos, se puede hablar con el líder supremo, con el presidente, con el vicepresidente, con el extraño parlamento, con los líderes guardianes, y con muchos otros organismos del estado más. Los Estados Unidos han cometido demasiados errores, a diferencia de otras partes del mundo, los iraníes no están tan dispuestos a perdonarle estos criminales tropiezos (personalmente yo promuevo la idea de que deberíamos—el mundo—perdonarles todo, debido a que el enemigo, la Unión Soviética, no le perdonaba nada a nadie). El gobierno iraní no es un montón de gente malvada, tan sólo cerrada a una única visión del mundo, y buscan, desde esa visión, lo que es mejor para su gente: los iraníes y los musulmanes. Todas las aberraciones dichas por el presidente Majmud Ajmadineyab, tienen su génesis no en una locura, tan sólo una sincera simpatía por el pueblo palestino, que en verdad fue retirado de su tierra por una invasión judía, que no fue hecha porque los judíos son unos asesinos, sino que simplemente habían sufrido una brutal agresión colectiva y tenían un fortísimo lazo sentimental con la región. Eso. Otro ejemplo más de que la maldad es un mal menor de la humanidad, el verdadero problema es la rarísima manera en que algunos buscan hacer el bien.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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