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23 novembre 2007 5 23 /11 /novembre /2007 11:25
            Probablemente la primera historia que el ser humano contó fue una historia de terror, ¿acaso no habría sido de terror el estallido de un volcán?, ¿el asalto de una fiera?. Las mejores historias son las emocionantes y si tiene algo de esto, pues, tiene algo de terror. El terror es miedo, no más, no menos. En cambio, el ‘horror’ tiene una vinculación con el asco o el dolor. El miedo siempre ha debido estar presente en nuestras historias, Monstruo.jpgde cuando el mamut arremetió contra ti o cuando el tigre dientes de sable surgió de la maleza, ahí, en los ojos muy abiertos de la tribu podías ver este sentimiento que es tan antiguo como la vida misma. Ya los asirios, más de siete siglos antes de la Era de Augusto, disfrutaban de escribir y dibujar historias de terror en sus muros palaciegos, obvio, era para infundírselo a los visitantes, además de reproducir una insensible cultura entre los gobernantes, educados en el palacio con estos dibujitos como ejemplo de cómo debía ser un buen rey asirio—esta cultura se ahogaría dos siglos más tarde en su propia sangre, cuando sus enemigos finalmente pudieron derrotarlos.        
           El miedo no es más complejo hoy de lo que fue hace veinte mil años, su naturaleza es la misma y sus elementos, los mismos, sin embargo, las historias y fenómenos que utilizamos hoy para asustarnos, narrativamente hablando, son una señal más de nuestra cultura, de cómo nos vemos, de cómo vemos. El qué te asusta, el a qué le temes es parte de tu cultura. Un estudio de las manifestaciones culturales de terror de los últimos dos siglos sería un trabajo monumental, así que lo que yo les puedo ofrecer es sólo un vistazo, la puntita del iceberg de este tema, espero, pues, les guste. Vayamos al primer nuevo monstruo, o, más precisamente, monstruos.
 
 
Los Zombis
             ¿Qué es un zombi? Bueno, evitando adentrarnos en los detalles etimológicos de la palabra, el zombi es un ser humano que ha muerto, pero sigue vivo. Ya no es un ser humano, ahora es un monstruo. Eso es un zombi. Es interesante ver que esta amenaza, exceptuando en algunos juegos electrónicos, siempre ataca en ratamono.jpgmultitud. Es un peligro sólo si es muchos, incluso la versión graciosa de Muji y sus zombies, del programa infantil Pucca, maneja la eterna presencia de un grupo de zombis.
            La pérdida de humanidad, de consciencia, es el atributo de un zombi. Si era tu amigo, ya no lo es, tampoco importa si era familia, ha dejado de existir. Si bien no ha muerto, todo lo que era humano en ella o él sí ha fallecido.
            Es cierto que no hay nada nuevo en el temor a los muertos, pero en toda la tradición mitológica universal, el miedo al muerto se traduce en fantasmas, no en las criaturas que vemos hoy en multitud de manifestaciones culturales. El zombi, es una creación de los últimos dos siglos, o sea: culturalmente nuevo, un aporte reciente, un temor de la cultura que surgió de la revolución industrial, y de la sociedad burguesa. Fuera del asco que puede despertar un cadáver que se mueve, ¿qué encierra el temor a los zombis? Obvio, te quieren comer, pero ese no es el principal problema, loszombies.jpg zombis son muchos, son una multitud. El miedo a la masa inconsciente se canaliza en el zombi, la multitud sin razón que sólo obedece al más básico precepto: hambre.
            Las conglomeraciones urbanas, donde la comida llega de otras regiones, y donde el ser humano está tan cerca de centenares de sus congéneres, sin que exista una comunión de uno con los otros, son el sitio ideal para generar esta multitudofobia encubierta. Pero hay otro elemento claramente insertado en la tradición de zombis presentada por nuestros creadores de narraciones, el contagio. Desde que Michael Jackson se uniera a los muertos vivientes en su éxito ‘Thriller’, la posibilidad de contagio ha sido una de las mayores amenazas de los zombis. No sólo te pueden comer, también te puede dar zombitis si te les acercas demasiado. De igual manera, también éste es un temor de las grandes aglomeraciones.
            Mucha gente es igual a muchas bacterias y virus por el aire, un estornudo y, zas, podrías encontrar con que necesitas tu cama, y tu nariz no deja de fluir. Es más fácil contagiarse en montón, eso lo sabe todo el mundo, pero qué mayor peligro que una enfermedad que te hace perder toda consciencia y te convierte en uno más de la multitud. En su tenebrosa, y repugnante, “Brain dead” (“muerte cerebral”), Peter Jackson nos trae un mortal virus que mantiene a la gente en un estado de no-muerta, el portador fue una exótica criatura traída de la selva más recóndita, una ratamono. El virus, más las medicinas que el héroe utilizara para librarse del problema, crearán una de las criaturas más monstruosa y repugnante de la historia del cine. Sin embargo, menciono esta película por el origen del mal, el virus, una remota selva en un país alejado de la civilización. En la próxima década, los ochenta, llega una película cuyo nombre no recuerdo, pero se trata de un laboratorio, y es un virus creado por el laboratorio que infectará a la gente y la convertirá en zombis. A partir de entonces el origen de los zombis dejará de ser un misterio, desde juegos electrónicos como la magnífica serie ‘Resident Evil’ o ‘Biohazard’, hasta recientes estrenos, “Amanecer de los muertos”, el ser o no ser zombi dependerá de si fuiste expuesto, o no, al origen del mal. También en “28 días después”;aunque muchísimo más rápidos que sus pares de George Romero, los zombis de Danny Boyle y Alex Garland, mantienen la esencia de la criatura, seres humanos que ya han dejado de serlo, para todo fin social o cultural, han muerto. No sólo, pero gran parte de su esencia, el zombi es representación brutal del pavor a la enfermedad, y a la masa, la caterva, la multitud sin mente, la gente hecha sólo hambre.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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