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22 janvier 2008 2 22 /01 /janvier /2008 01:35

            Recuerdo unos ejemplos de crueldad que daba Foucault en uno de sus muchos libros sobre la locura o el poder, tema que le obsesionaba, siendo él mismo un… bueh, pero eso es otro tema. El punto es que Michel mencionaba castigos de una crueldad sorprendente en la Europa del siglo XVII (1600 y...) y hasta muchos años posteriores, hablamos de finales del XVIII. Ahora, pensemos en que la guillotina es una asesino006.jpgmáquina para ejecutar gente, de una manera humana, recién por esos años (XVIII mediados), algunos comienzan a pensar en que se puede ser menos cruel con los condenados por la sociedad. Con esto sólo quiero recordar a los lectores que la historia humana es tan, pero tan cruel, que sólo muy recientemente nos hemos comenzado a preocupar de algunos enfermos entre nosotros que tenían una capacidad de destrucción mucho mayor al promedio, dada su enfermedad. Hasta mediados de este siglo, con la llegada de la ilustración a las masas, después de tanto esfuerzo por parte de muchos pensadores, los asesinos naturales entre nosotros, siempre tenían alguna guerra o trabajo en el cual podrían sentirse a gusto. Dense cuenta que todas las cárceles de estos tiempos tenían un torturador, o que carcelero era sinónimo de eso.

 

            Durante la inquisición, y desde la Iglesia Católica, hubo máquinas y personas dispuestas a torturar a las personas de una manera tan cruel que… es difícil imaginar hoy en día, a un gentil cura, hacer algo así. Y ahí viene la moraleja, en esencia, el ser humano puede ser una bestia brutal, es su instinto. Pero, con los cambios sociales, la modificación del orden social, hemos progresado, y esas personas, que siempre fueron bestias, en algunos casos tienen problemas para adaptarse. Y ahí nace el asesino en serie. Siempre estuvo entre nosotros, siempre, el ser humano es una bestia, cierto, pero hay algunos que son más bestias que otros, pero como ‘enemigo’, el asesino en serie recién llega a tener una notoriedad narrativa en el siglo XIX, con los periódicos de asesinatos crueles como los de Jack el destripador (1888). Sin embargo, me parece apropiado recordar a algunos asesinos memorables de mucho antes, mencionaré a dos: Liu Peng – Li y la dama sangrienta de Cachtice, Elizabeth Bathory, y a un grupo infame, tal vez conocido por ustedes.

 

            Liu Peng era pariente del emperador Chino, de acuerdo a reportes, su primo, y salía con un grupo de 20 esclavos prófugos de la ley, para ir a cazar gente inocente, matando y robando sólo por diversión. Sucede que Peng era el gobernador de la región donde cometía sus fechorías, y la gente tenía miedo de denunciarlo. Sólo 29 después de iniciado su gobierno, alguien se atrevió a denunciarle al emperador, el hijo de una de sus víctimas lo hizo. Informan que descubrieron que había matado a más de 100 personas, pero eso sólo oficialmente. En la corte, muchos pidieron la cabeza de Liu Peng, pero el emperador se rehusó a matar a su primo—probablemente crecieron juntos, y, en cambio, le quitaron cualquier rango de nobleza y lo exiliaron de la corte. O sea, el cuate quedó libre para seguir matando como un simple pueblerino. El resto de la historia ya no fue escrita, pero de seguro que una bestia feroz como ésta, siguió cometiendo crímenes, no de la magnitud de antes, pero suficiente como atemorizar a muchos. La fuente de esta historia, para mí es Wikipedia, pero el autor de la entrada cita a Sima Qian, un historiador de la corte real de Han, por si les interesa.    

 

asesinos006.jpg            Sobre la Condesa Sangrienta hay más datos, e incluso hay películas y novelas inspiradas en este monstruito. Básicamente, ella y sus sirvientes asesinaban y torturaban a mujeres jóvenes, un testigo mencionó el número de 600 víctimas. Al respecto se formularon multitud de teorías, no necesariamente excluyentes. Una vez que la corte se enteró de sus crímenes, o cuando ya no pudo ocultarlos más, Elizabeth Bathory fue condenada a ser tapiada viva. Se la encerró en un cuarto, por el resto de sus días. Siquiera vivió 4 años en ese encierro. Siquiera con ella no fueron tan gentiles como con Liu Peng. Ambas son historias que se pueden recordar debido a que fueron nobles, y sobre los nobles siempre escribía alguien. Recuerden que la fuente sobre las barbaridades de Liu Peng fue Sima Qian, el historiador real. ¿Qué hay de los anónimos asesinos que circundaban los pueblos acechando a los incautos? Pues no sabemos mucho. De acuerdo a los muchos antropólogos, lo asesinos en serie y su tipo, serían los que generaron los mitos de los vampiros y los hombres lobo. Seres más bestia que humanos, pero con una base humana. Como especulación es interesante, pero no sé si alguna vez podrá dejar de ser eso.

 

            En inglés existe una palabra, ‘thug’, que no tiene equivalente directo en español, podemos traducirla como maleante, asesino. Pero ‘thug’ tiene un origen muy concreto, se refiere a los thugees, los seguidores de una religión que adoraba a la diosa hindú Kali, esposa de shiva, el destructor/creador. Resulta que un grupo medio tronado de sus seguidores, adoraba a la diosa mediante sacrificios humanos de personas que no se habían presentado voluntarias, o sea, se iban en orgías de asesinatos en nombre de la diosa. Este relato, basado en hechos reales fue novelizado por John Masters, en ‘The deceivers’ (‘Los que engañan’), esta novela fue llevada a la pantalla grande en 1988, la peli a mí me gustó mucho, pero la vi cuando tenía 13 años. El filme trata los esfuerzos de la administración británica por erradicar a este culto criminal. No sólo asesino002.jpgmotivados por la adoración, según fuentes, también buscando robar, los thugee, serían un ejemplo de asesinos en serie por razones sociales, por traspaso de enfermos valores culturales. Vean cómo los ejemplos dados, involucran a muchas personas todavía, y esto en sociedades cristianas o budistas, pero la brutalidad del día a día, con guerras, criminales y torturas, todavía está demasiado cerca, y por eso pueden ser multitudes. El asesino en serie, como nuevo monstruo, es, por lo general, solitario, como Jack El destripador.

 

            Todos conocen la historia: Londres, niebla, asesinatos de prostitutas y una nota que se burla de la policía por su ineptitud para capturarlo que incluía un riñón o algo de una de las víctimas. ‘Saludos de Jack el destripador’, incluía el muy sádico en su nota. El número de obras creativas que generó este asesino, hoy por hoy, son legión. Entre las más extrañas estarían: una mezcla de la máquina del tiempo con Jack, donde un científico trae al asesino a nuestro tiempo, no recuerdo el título, y una historieta de Batman, en una existencia antigua, Bruce Wayne a finales del siglo XIX, donde Jack resulta ser un amigo de su padre enamorado de su madre, la historieta es muy buena, dibujo de Mike Mignola, guión de Brian Augustyn, ‘Gotham by Gaslight’. Por mencionar un par que son el extremo, mezclas bastante sui generis. No sé si comienzan con él, Jack, la popularización de los asesinos en serie, pero desde él que no pararon. (Pd: acabo de leer, los orígenes narrativos del asesino en serie estarían en la literatura gótica, finales 1700 y principios 1800, pero Jack, en 1988, sería la mayor influencia para el género de asinatos contemporáneo)

 

            Hoy por hoy tenemos dos tipos principales: el científico, o sea el asesino en serie más cercano a la realidad, o el surrealista, asesinos despiadados con mezclas mágicas o irreales. En la primera categoría tenemos a las excelentes películas “Psicosis”, de Hitchcock, y “El silencio de los inocentes” de Jonathan Demme, pero con la magnífica actuación de Anthony Hopkins y Jodie Foster. Tanto Norman Bates (Anthony Perkins) como Hannibal Lecter (A.H.), tienen un aire de realidad en su concepción, Bates se basa en el asesino007.jpginfame asesino Ed Gein, en cuanto a Lecter, de acuerdo al autor, no existe un solo prototipo, pero sí, como reportero, pudo asistir a varios casos de los que pudo sacar inspiración. Si bien la inteligencia y carisma de Lecter es puro ficción, sus crímenes están lejos de serlo. Dentro del mundo de la literatura, que rápidamente pasó al cine, el asesino de ‘Psicópata americano’—ya que ‘estadounidense’ queda muy largo, Patrick Bateman, logró causar profunda impresión, no sólo por su crueldad, sino por la futilidad de su mundo, donde él, a pesar de tenerlo todo, cada día se sentía más cerca de no ser nada. Con el asesino en serie como trasfondo, y recurso narrativo, Bret Easton Ellis, deseaba hacer una denuncia de la frivolidad de ciertos niveles del mundo de los especuladores de los años 80’s.

 

            Mencionaré una película más, “The hitcher” (1986), “El aventador”—ya no recuerdo su traducción al español, ¿”La carretera”?, la historia de una pareja inocente que se encuentra con un asesino en serie que les pide un aventón, sin quererlo, se convierten en seguidores y testigos secundarios de sus crímenes, hasta que al final, serán sus víctimas. Resultó que ya hay tres versiones de este filme, yo hablo de la segunda versión, una con Rutger Hauer. Esta vendría a representar la esencia del asesino en serio como monstruo, ya que es mucho más sencilla que las otras, la posibilidad y el peligro de encontrarte con un ser humano como tú, pero con una capacidad para la destrucción que rompe el esquema de lo que un ser humano debería ser. No puedes pedir perdón, ni piedad. El hombre, o ser humano, como cazador de seres humanos es la esencia de la narrativa de asesinos en serie, antes estábamos demasiado acostumbrados al hecho, demasiado endurecidos ante las torturas públicas, para pensar en ellos.

 

asesino003.jpg            Todas las películas y novelas, memorables u olvidables, que juegan con este monstruo, manejan ese esquema, la sorpresa y el terror de encontrar a uno de estos en el lugar menos pensando. Se ha buscado decorar el ambiente de una y mil maneras, “La casa de cera”, “La masacre de Texas”, pero la idea es básicamente la misma. Sin embargo, existe un derivado de este género, el asesino en serie surrealista. Esto surge de buscar el efecto fácil, todo el mundo ha visto un asesino, ya están cansados, entonces para dar algo nuevo al público, en vez de pensar, se eleva el tono todo lo que permitan las octavas disponibles, ahí nace el asesino en serie que no puede morir, me refiero a Jason Voorhees (“Viernes 13”), es el arquetipo de esta facilona creación de asesinos, sus pares son todos los asesinos que sobreviven no una, sino tres o cinco veces a cualquier defensa en su contra. Mucho más fácil que imaginar personalidades y situaciones dramáticas, que el disparo no funcione, que el fuego no sea suficiente, que el cuchillo sólo le hizo un corte en el estómago, etc. Michael Myers, de “Halloween”, a pesar de su musiquita hipnotizante, también es parte de esto, pero el primer filme de 1978, en verdad marcó nuevo terreno y situó a su director, John Carpenter, como una promesa en el género, y el tipo cumplió.

 

            Jason y sus pares son en verdad engendrados por el éxito de “Halloween”, Michale Myers es el verdadero super asesino en serie original, “es maldad, pura maldad”, pero Jason, con sus interminables secuelas y más torpe ejecución, es más representante de lo negativo de estos asesinos supernaturales. Asesinos pseudo-realistas y surrealistas, en versiones baratas y vulgares, los hay por montón, ya saben, no asesino008.jpgse necesita muchos efectos especiales, una cara histérica de maldad sería suficiente, la lista es verdaderamente interminable. Pero una mención de este monstruo no podría estar completa, o pretender siquiera haber abarcado lo suficiente, sin mencionar al más creativo e interesante de los asesinos surrealistas. Me refiero al infame terror de los 80’s, al monstruo que me generó varias pesadillas; aunque no tantas como “Aliens” (yo tardé casi diez años en reconocer lo buena que era como película, hasta entonces… pues, me atraía, pero… pesadilla, pesadilla y pesadilla), el rostro quemado, la polera de manga larga a rayas, las manos con guantes con cuchillas, no podía ser otro que Freddy Krueger, de “Pesadilla en la calle Elm”. Un asesino en serie que visita y puebla tus sueños, fue, de lejos, la idea de asesinos más interesante de los años 80’s. Cada vez más formula y floja, la historia se va debilitando en cada secuela, desde la primera en 1984, hasta las ya bastante flojas versiones V y VI. Pero como icono de amenaza, en un espacio donde no te puedes proteger, Freddy es único en su género.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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empresa traduccion Madrid 07/10/2016 11:30

No conocía lo de la Condesa Sangrienta pero me ha gustado bastante leer el artículo y saber más de estas historias, enhorabuena por el blog

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