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27 février 2008 3 27 /02 /février /2008 01:43

            Al principio fueron muuuuuchos, y los había de todo tipo. Las historias de los discípulos de Cristo son muy diversas y variadas en sus primeros años, cuando todavía era un judaísmo informe para gentiles. De seguro que es una historia muy interesante, pero, lo primero que la gente debe recordar es que un profeta, un predicador de esos que van por las calles (los pueden ver hoy por hoy en cualquier gran ciudad del mundo) es alguien que ha perdido la chaveta, está loco, mucho o poquito, mas seguro que está algo ido de pa’ ‘ca pa’ lla, siendo ‘allá’ un lugar que no existe, salvo en sus locas cocorotas. Obviamente el mundo de hoy los trata con indiferencia, escepticismo u hostilidad, no siempre fue así, además, hoy en día también hay otro montón de nuevas religiones que sí logran calar dentro de la gente. Hablar de todos los locos que alguna vez levantaron alguna bandera religiosa sería tema pa’ un libro o muy grueso o muy resumido. Para esta entrada he escogido tres profetas que tuvieron mucha suerte con sus feligreses y muchos problemas con el estado. Muuuuchos problemas.

 
 
El cordero del señor
 
 

profloc005.jpg            En 1993 este cuate, junto con más de setenta de sus seguidores se autoinmolaron en una casa que estaba rodeaba por el FBI. Sucedió en las afueras de la ciudad de Waco, Tejas, Estados Unidos. El líder espiritual de esta comunidad se llamaba Vernon Howell, cambió su nombre a David Koresh, legalmente, por razones religiosas. De niño tuvo muchos problemas en el estudio, su madre tenía 14 cuando lo tuvo a él, su padre los abandonó, su padrastro fue duro con él. Parece ser que desde una edad muy temprana, tal vez los 12 años, la Biblia se convirtió en un refugio para él. Donde nació, Houston, Tejas, estaba rodeada por pequeñas iglesias, todas muy religiosas, pero ninguna de las pequeñas iglesias tenía el respeto que da la constitucionalidad histórica, y el éxito de los evangelistas carismáticos eran simplemente personales.

 

            Howell, desde los veinte y pico años que venía declarando que tenía dones proféticos, se unió a la secta de los Davidianos de la Rama, que eran a su vez una separación de una secta Davidiana—esos detalles religiosos se me escapan, todo parece ser cuestión de egos y quién es el que vive de la manga de la iglesia, vaya uno a saber. Al poco tiempo, Koresh se convirtió en el líder de los Davidianos de la Rama, que tenía un reducido pero fiel grupo de seguidores. Uno de los problemas de esta secta estaba en que Davidcito creía en el fin del mundo y en que él era nada menos y nada más que el cordero del señor. Pero cuando el fin del mundo llegue, y las fuerzas infernales vengan a por él, como buen tejano, no lo iban a encontrar desarmado, no señor. Dos parecen haber sido las obsesiones de Koresh, el sexo y las armas. David se hizo un harem con las seguidoras de su secta, de todas las edades. Es que los Davidianos habían construido y comprado un rancho, en la afueras de una pequeña ciudad llamada Waco, a la que harían celebre en el mundo entero. En el rancho se preparaban para aguardar el juicio final, supongo que cultivaban algún producto, como maíz o trigo, y que tenían alguna vaquitas pa’ leche y esas cosas. Lo que sí es seguro es que practicaban tiro al blanco con sus armas automáticas y semi-automáticas, tal vez también tenían algún entrenamiento con granadas de mano.

 

            Fue esa sed por armamento lo que llamó la atención de las autoridades, si se hubiese limitado a seducir menores de edad es probable que no nos habríamos enterado de ello jamás. La ATF (Agencia para el control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego) comenzó a tocar en la puerta del Monte Carmel, como habían bautizado a su rancho, y a pedir ciertas licencias y permisos, después se enterarían de otros crímenes del ‘corderito de dios’. Entonces, ni modo, las autoridades creyeron que tenían suficiente evidencia como para profloc006.jpgpegarle una visita, de esas que involucran esposarle y llevarle ante un juez. Pero arrestar a un profeta no es cosa sencilla. Imaginen cómo reaccionó David después de varias visitas de las autoridades locales, cuando el ATF se vino con todo para arrestar a quienes corresponda, el santo creía que los ‘babilonios’ y las fuerzas satánicas conspiraban contra él. Quién sospechaba de su pobre condición mental, pues, en poco tiempo no les iba a quedar duda.

 

            El 28 de febrero de 1993, hace casi quince años, el ATF asaltó las instalaciones de los Davidianos de la Rama, lo hicieron con sus camionetas, con sus uniformados, sabiendo que los loquitos del Monte Carmel sabían que venían. O sea, ¡qué esperaban!, en verdad ¡qué esperaban! Los davidianos y el corderito, los recibieron a tiros. Ping-ping, pow, pow, ra-ta-ta-ta. Puf, puf. En este primer asalto murieron 6 davidianos, y cuatro agentes federales, además de 16 heridos entre las fuerzas del gobierno, sin datos fiables de los davidianos. Una hora y cuarenta minutos más tarde, al quedarse sin munición, los del ATF pidieron una tregua y ésta les fue concedida, sacaron a sus muertos y heridos. Comenzó el cerco al Monte Carmel. Vino el FBI y tomó control de la operación, ya no era un asunto de sólo Alcohol y Armas. Negociaron con el líder, David Koresh, por 51 días. Algunos religiositos abandonaron el rancho durante este tiempo, pero la mayoría era demasiado fiel a su líder y celosos de su fe, y se quedaron con él. El día 19 de abril, el gobierno asaltó las instalaciones, los detalles son bastante oscuros, el asunto es que se inició un fuego en el edificio del rancho, algunos de los davidianos salieron, el resto murió ahí dentro, en su Apocalipsis caliente y personal. Más de setenta personas murieron en el incidente, incluyendo mujeres y niños. ¿Se inmolaron?, ¿fue agresión del gobierno? La polémico continúa hasta nuestros días. Me inclino por agresión del gobierno, como quién dice: se escaparan y los tendremos a todos. Mala idea.

 

            Fuente: Wikipedia, La Masacre de Wako, Clifford L. Linedecker. (Ah, y este incidente NO es nada comparado con el Jonestown, échenle un ojo.

 
 
El buen pastor
 
 

            Probablemente el mejor libro de Mario Vargas Llosa sea ‘La guerra del fin del mundo’, que relata los asaltos del gobierno brasilero al diminuto pueblo de Bello Monte, en la denominada Guerra de Canudos. El profloc002.jpgescritor brasilero Euclides da Cunha escribió el primer libro, o novela, sobre el tema, ‘Os sertoes’, dicen que también es muy recomendable. En una región árida del norte del país, en el estado de Bahía, había un gentil hombre que predicaba la palabra del señor y vivía de manera muy humilde, ese hombre se llamaba Antonio Vicente Mendes Maciel, conocido como el Consejero, por todos sus simpatizantes. Carismático, gentil, buen tipo, el Consejero se granjeó un gran apoyo popular en toda la región que disfrutaba de su esporádica presencia. En esencia, no era diferente de centenares antes que él, y millones después. Estamos a finales del siglo XIX, en el 1880, por ahí. La república brasilera se había declarado en 1889, después de un golpe de estado al emperador reinante, Don Pedro II. Es que ése no fue el único cambio que hicieron los nuevos gobernantes del país. Además, que una muy antigua tradición vincula a emperadores con Iglesia, y a esa anticuada noción de que su gobierno cuenta con la bendición de dios. Anticuada, como el Consejero era anticuado. Tampoco simpatizaba con que el estado tenga potestad sobre los matrimonios, deber que correspondía, de acuerdo a su visión, a la santa Iglesia. Antonio Consejero no simpatizaba con el gobierno actual, y alguien le hizo la equivocada acusación de que buscaba organizar un movimiento secesionista y monárquico. Esa acusación para el gobierno, era muy seria. Suficiente para enviarprofloc003.jpg a una tropa de 105 personas comandada por Pires Ferreira. ¡Viva Antonio Consejero!, gritaron los no sublevados, sublevándose, o sea, la polémica es que la agresión del estado provocó la reacción de los fieles al Consejero. Ferreira tuvo que rajar del lugar, con quien pudiese y como pudiesen, también mataron a muchos de los muy mal armados fanáticos.

 

            Dos fueron las consecuencias de este asalto al tranquilo pueblucho de Bello Monte, la primera es que el estado quedó impactado por la ferocidad de los rebeldes, otras que es la gente seguidora de Antonio Consejero fue a prestar ayuda al pueblucho. Así que el estado decidió que el mayor Frebonio de Brito—que raros estos nombres brasileros—comandase una expedición de cinco veces la fuerza anterior, 557 hombres bien armados le darían una visita poco amigable a los vecinos de Bello Monte. Fueron, embistieron y rajaron. Ahora los ‘rebeldes’ tenían armamento de los hombres de Ferreira y de Brito. Entonces, el estado decidió que ya era hora de dejar a un lado los chistecitos: tres batallones de infantería, un batallón de caballería y otro de artillería, arremetería en contra de los rebeldes de Bello Monte, ahora sí que no podrían oponérseles esos pobres salvajitos del norte del país. Bajo el mando del Coronel Antonio Moreira César, las fuerzas del estado fueron al lugar, embistieron y rajaron. Tal vez los rebeldes, ahora, no tendrían muchas municiones, pero ya tenían bastantes armas.

 

locosreligiosos001.jpg            El estado federal preparó otra fuerza para atacar al pueblo, que, desde su punto de vista, sólo se estaba defendiendo. Esta vez sería una fuerza mayor y profesionalmente conducida, ya no serían expediciones, el gobierno federal estaba yendo a la guerra, a la guerra contra su propia gente. Tres brigadas, ocho batallones de infantería, más dos de artillería, asaltarían a un reducido pueblucho de unos 30 mil habitantes, todos pobres. Se venían con ametralladoras y armamento pesado, cañones poderosos. El resto de la historia es la heroica e inútil defensa de Bello Monte por parte de los empecinados seguidores de Antonio Consejero, él moriría por complicaciones que las malas condiciones en la ciudad provocaban, además ya era viejo. A los locales les faltaba munición y no tenían el poder de fuego del estado. Más inútil es ver esta acción por parte del gobierno, que arrasó con el lugar. De acuerdo a números conservadores, en el incidente murieron unas quince mil personas. Acuerdos, diálogo, habrían servido mucho en una situación como ésta.

 

            Fuente: Wikipedia, La guerra del fin del mundo, Mario Vargas Llosa.

 
 
El hermano menor de cristo
 
 

profloc004.jpg            Tenía 25 años, había nacido en un familia pobre en el campo de la provincia Chekiang, China, se llamaba Jung Tsu Chuan—o algo muy parecido ya que eso de la transliteración de nombre chinos es un lío navegable—. No había mucho de particular en él, a excepción de era el hermano menor de Jesucristo. En 1850, durante un acto religioso sufrió un desmayo, un ataque epiléptico, al salir del trance tenía un mensaje muy interesante, y no tan cristiano: expulsar a los extranjeros de China. Finales del siglo XIX lo que los poderes imperiales de Europa no podían conquistar, pues lo compraban o alquilaban, los chinos se habían intentado oponer, pero su tecnología estaba atrasada en más de tres siglos, así que los imperiales les habían derrotado en siquiera un par de escaramuzas. Lo interesante del asunto es que Jung Tsu Chuan no sólo se refería a los poderes occidentales, tal vez ni siquiera hablaba de ellos, ya que era un cristiano confeso y hereje; al menos todos consideran su versión del cristianismo como herejía, Jung hablaba de expulsar a la dinastía Chin, o Qin, a los manchúes, quienes habían invadido el país desde el norte en 1644.

 

            El hermanito menor comenzó un movimiento llamado Taiping, o Taiping tian guo, o ‘reino celeste de la paz universal’. Hablando de definición de ironía, su rebelión en contra del gobierno manchú fue cualquier cosa menos pacífica. El cuate tenía unas ideas religiosas medio raras, algunas eran buenas, otras, no. Lo que sí parece que tenían en claro es que la reconquista de la China, o la expulsión de los Qin, no ser haría con buenos sentimientos o con la ayuda de dios, así que en un dos por tres, con la colaboración de los más pobres y los más anti Qin, Jung Tsu se armó un ejército empecinado en sembrar la paz por el país. Dicen que al principio comenzó persiguiendo bandidos y las autoridades Qin temieron su fuerza, así que los persiguieron, entonces el movimiento pro cristiano de Jung Tsu se convirtió en una rebelión. Más o menos sucedió lo mismo que con Antonio Consejero, primero un grupo pequeño es destruido, después otro pequeño, y cuando ser armó uno más grande ya era demasiado tarde. Cuentan que la rebelión Taiping llegó a controlar un territorio con unos 30 millones de habitantes—pero uno nunca sabe si eso, en China, no equivale a tres barrios muy populosos.

 

            La historia de Jung Tsu es muy interesante, y les recomiendo buscarle en la red, utilicen el nombre de Taiping.

 

profloc008.jpg            Los poderes occidentales, al principio, apoyaron un poco a Jung, le suministraron armas modernas al precio adecuado, después vieron que no era muy conveniente el apoyar su política. El ejército de Taiping intentó conquistar ShangJai, en 1860, pero fracasaron, ahora los occidentales estaban asesorando y apoyando al gobierno Qin. Cuentan que Jung dijo que dios defendería Nankin, la ex-ciudad imperial y sede de gobierno del Taiping tian guo. Rodeados por el enemigo, sitiados, Jung se vio obligado a comer comida en mal estado—y si así estaba el líder ¿cómo estaría la gente?—y murió poco después. Su hijo, nombrado emperador, no pudo hacer nada para salvar su imperio. La capital de los Taiping, cayó en 1864, con una feroz lucha calle por calle. Ciertos grupos de Taiping siguieron luchando hasta 1871, y no estamos hablando de unos pocos. El número de muertos provocado por esta rebelión fue de 20 millones de acuerdo a ciertos estimados, fueron 12 a 15 años de guerra. En común con el resto de profetas de esta entrada, el movimiento Taiping también fracasó, pero en número de fieles a quienes llegó a influir es de lejos el más exitoso de todos.

 

            Fuentes: Wikipedia, Las guerras de la posguerra I, Christian Zentner.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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