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16 mars 2008 7 16 /03 /mars /2008 01:31
(Pucha, gentecita, fueron varias cosas... se extendió el artículo, quedó largo, largo, por lo que aquí sólo les muestro un pedazo, si les interesa pueden bajar el artículo completo, un pdf ilustrado a todo color, al final de la entrada. Pero no sólo fue el largo del mismo, el atraso también tuvo que ver con un par de complicaciones, y falta de acceso a la red por varios días. Ahora está todo ahí, mañana volveré con otras cosillas. Espero les agrade el artículo.)

            La historia del militarismo japonés es siquiera tan interesante como la del nazismo alemán, la diferencia entre uno y otro, a pesar de haber sido aliados durante la Segunda Guerra Mundial, es descomunal y tienen muy pocos elementos en común fuera de haber compartido enemigos durante esta contienda. La Guerra en Europa fue la guerra de Hitler, la voluntad de un loco por poner en marcha su plan político. La Guerra en Asia fue parte de otro proceso que tiene algo de racismo por parte de los aliados (EE.UU., Imperio Británico, Francia y otros) y algo parecido a un ataque de locura colectiva en Japón, además de su propio toque personal de racismo.

 

Weihaiwei_surrender.jpgDebido a que sucedió al otro lado del mundo, y a lo brutal de los crímenes nazis, la Guerra del Pacífico Sur, como la llaman los japoneses, ha quedado bastante relegada a los ojos occidentales—al menos, lo fue a estos mis ojos occidentales—creo que un vistazo a una feria del libro cualquiera de las que hay en el país podría demostrarlo, recientemente yo compré varios libros sobre la II Guerra Mundial, y estos relataban sólo aspectos del combate por el lado europeo, o sea alemán, y había muchos libros más sobre el tema: GESTAPO, libros de mapas, etc. También debo añadir que los crímenes de guerra japoneses se cometieron principalmente en contra de ciudadanos no blancos que jamás llegarían a tener el poder económico que los judíos acumularon en occidente (ojo, esto no es una conspiración, es una realidad. Casual y caótica como toda). Basta mencionar los nombre de los líderes nazis para que alguien los recuerde: Hitler, Goering, Himmler, en cambio no a muchos les diría algo el nombre de Jideki Tojo.

 

            Los libros que tocan la II Guerra Mundial como tema, hablan de los eventos que precedieron a la misma en ambos lados, y después viene el relato sobre los acontecimientos. O sea, automáticamente están conectando ambos eventos, que sí tienen una conexión, pero esta asociación impide observar mejor las grandes diferencias en ambos países. La II Guerra Mundial, vista en conjunto pareciera ser una malvada unión entre los crueles regímenes totalitarios de Japón, Alemania e Italia, que buscaba conquistar el mundo. Siquiera un libro de ciencia ficción, ‘El hombre en el Castillo Elevado’, de Philip K. Dick, comienza en un mundo donde Japón y Alemania se han repartido el planeta entero. Esta simplificación es un error. El echarle un vistazo a los eventos en el oriente del planeta me demuestra una vez más lo necesario que es el diálogo entre las partes, sea cual sea el conflicto. Es interesante ver cómo la gente, historiadores y demás, creen que la historia tiene sentido. O sea, que tenemos a unos japoneses con sus planes, y alguien se opone a ellos, y los planes se ven truncados. No es así, y nunca será así, la historia es una serie de eventos sin mucho ordenMeiji.gif que provocan reacciones. El gobierno del Japón sí era militarista, sí cometió un gran crimen—sobretodo en contra de su propio pueblo, pero no era un plan. Nunca hubo un plan. En Europa, la guerra estalla porque Hitler quería más territorio para el pueblo alemán y deseaba ocupar las tierras de aquellos que su ideología consideraba inferiores, los eslavos al este de Alemania, ¿qué hacía peleando en contra de Francia e Inglaterra, cuando su mayor deseo era arremeter contra la Rusia soviética? ¿Ven? Acciones, reacciones. Hay planes, hubo planes, habrá planes, pero no sólo existen tus planes, están los planes de tooooodos los demás, de todos y cada uno de los poderes políticos del planeta.

 

            Bueno, como siempre, el tema es amplio, al respecto, una vez más, se podría hacer un buen libro, debe haber una docena—siquiera—por lo que sólo me concentraré en un aspecto y tocaré el otro de pasadita. Básicamente: problemas de Japón, razones para su agresión, y los defectos sociales que acarrearon esa mala decisión. A ver, rápido, vayamos a principios del Siglo XX, el mundo está repartido en imperios, el más grande es el Británico, el Ruso, y hasta Francia tiene un buen pedazo y en el centro de Europa se van a pelear por ver quién se queda con qué pedacito del imperio Austro-Húngaro y del Otomano, que estaban en decadencia y eran atacados por los nacionalismos y el paneslavismo. Los Otomanos eran denominados ‘el hombre enfermo de Europa’, y sigue igual, desde el siglo XV hasta nuestros días.

 

Así, mientras peleaban en Europa, británicos, franceses y japoneses se repartirían los territorios alemanes fuera del continente, después vendrían las avivadas franco-británicas para apoderarse del territorio Otomano. Japón sólo estaba imitando a los poderes occidentales desde la intromisión del Comodoro Perry en 1854, que abrió al país a la injerencia extranjera. El país del Sol naciente había tenido un descomunal éxito en imitar y progresar siguiendo el modelo occidental. El problema es que llegaba demasiado tarde para acciones imperialistas, ya todo el territorio estaba repartido. Se peleó con los rusos por un puertito en China, y ganó (1905). ¿Qué más podía hacer? Korea y China eran países independientes sólo en nombre, en el fondo eran un campo de juego libre de los poderes imperiales. Los EE.UU. eran un país enorme en sí mismo, debido a una expansión de población europea no planificada, ni controlada, pero constante. ¿Cómo podía competir Japón con las potencias imperiales del momento?

 

            La revolución japonesa de una sociedad atrasada a una moderna (Era Meiji), se produjo en el país de arriba hacia abajo. Los japoneses, en su historia, lo habían hecho muchas veces. Nunca antes tuvieron que remontar una corriente en contra más fuerte, o subir una pendiente más empinada. Lo lograron, bajo la guía de los de arriba, llevados adelante por las grandes familias, los líderes políticos y el emperador. Si bien los samurai habían desaparecido como clase, Japón emergía al mundo moderno de una sociedad militarizada; aunque se vestía de traje y lucía su carácter de occidental, seguía siendo un país con una verticalidad cultural disciplinada en muchos niveles. Japón veía con preocupación y envidia la fortaleza y dimensión de los ultimoemperador.jpgpoderes occidentales. Las expansiones japonesas en Manchuria (1931) y Korea (1910), las varias guerras con China, y la prolongada lucha contra este país que comenzó en 1937, fueron respuestas japonesas a las jugadas británico-ruso-occidentales (Es interesante ver cómo para occidente, la agresión de Japón comienza sólo con el ataque a Puerto Perla). Japón, geo-estratégicamente parecía no darse cuenta de que el imperialismo, el gran juego europeo, había tenido un aleccionador fin con la 1ª Guerra Mundial. El nacionalismo exacerbado que se veía en los líderes militaristas del Japón era propio de tiempos pretéritos, fuera del país del sol naciente. Sus guerras eran su manera de jugar el juego imperialista, sólo un poco más en un mundo donde ésta seguía siendo la conducta natural de los poderes mundiales, exceptuando los EE.UU. que sólo tropezaban con territorios.

 

Japón llegaba demasiado tarde a la competencia que los poderes occidentales venían practicando desde hace mucho. Aquí, los Estados Unidos, como el único país no imperialista (sí, caracho, no eran imperialistas, no lo fueron nunca, los EE.UU. tuvieron una historia más compleja, se encontraron heredando territorios y defendiendo lo que llamaron suyo. Y eso tampoco es toda la historia) del mundo occidental, leyeron mal a los japoneses, y se puede afirmar que su desconfianza de sus actos se daban por razones—también—racistas. Cabe recordar que como un gran poder industrial e insular, el Imperio Británico era un ejemplo más claro para los japoneses que la enorme territorialidad rusa o estadounidense. A esto debemos añadir el factor de que Japón se sabía un poder no occidental occidentalizado y fuera de Europa, eso quería decir que si se debilitaba, los ejemplos de lo que podría suceder con Japón, la postrada China, la colonizada India, el África repartida, estaban por doquier. Recordemos, Japón no había sufrido mucho durante la 1ª Guerra Mundial, no sentía que ese tipo de juegos ya habían terminado y por buenas razones. 

 

G4M_701st_Kokutai_Ohka.jpg            Los EE.UU. tampoco podían ver la situación que los japoneses sentían que les amenazaba porque desde su punto de vista se puede comprar todo lo necesario, y no veían la debilidad que los japoneses encontraban en su economía. Los británicos tenían a su disposición los recursos de la India, África, Australia, etc. Igual Francia, igual Rusia con su enorme territorio, igual los EE.UU. que convenientemente parecía olvidar la violencia no sistemática que había plagado su historia. Japón se veía como un gran poder de Asia, uno frágil, deseaba competir con los poderes occidentales, y lo hacía por reflejo, todos lo hacían, no había otra forma de ver las cosas en ese tiempo, acuérdense de la 1ª Gran Guerra. Cuando estalló la crisis de 1929, con la caída de la bolsa en Nueva York, donde desapareció un 17% de la economía de los EE.UU. (no recuerdo de dónde me llegó este dato, sugiero verificar), los japoneses se vieron envueltos en problemas económicos, para asegurar fuentes de riqueza ocuparon la rica provincia de Manchuria. Todo esto es cierto, y debe ser tomado en cuenta. Por lo mencionado, los EE.UU. y los poderes aliados no tenían derecho de pedirle a Japón una rendición incondicional, ése fue uno de los muchos crímenes de los otros en contra de Japón, otro de los principales es que la hostilidad occidental (sobretodo estadounidense) al imperialismo japonés, terminó por provocar su confrontación con los poderes occidentales.

(Si alguien quiere leer el artículo completo sólo deben presionar sobre el enlace, el archivo es pdf de un mega de tamaño: Kamikaze - La vergüenza del Japón. Gratis, por si acaso.)

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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