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24 mars 2008 1 24 /03 /mars /2008 10:01

            Las novedades se suceden a una velocidad bastante mayor de la que yo pueda comentar al respecto, no es que me interese comentar sobre todos los temas, pero sí hay varios que estoy siguiendo, como el debilitamiento de la economía de los Estados Unidos y la muerte del insigne Arthur C. Clark, sólo por mencionar un par. Sobre el autor de ciencia ficción encontrarán muy buenos artículos glorificándolo post mortem, no podría yo superarlos, siempre me gustó Arthur, pero no pude conseguir muchos libros suyos… siempre estuve buscando ‘Encuentro con Rama’, así que no me queda otra que escribir sobre el problema económico de los USA, que ha logrado captar mi atención. Espero les guste.

             Esto de la burbuja inmobiliaria se venía escuchando siquiera desde finales del 2006 y principios del 2007, por lo que no es una sorpresa para cualquiera que haya buscado estar bien informado sobre el tema, tal vez ya se habló del tema antes, en el 2005, algunos podrían considerar eso como una exageración, pero los números no mienten, si buscamos que no lo hagan, y las proyecciones de los comportamientos de las burbujas son posibles ni bien se da el fenómeno. ¿Qué sucedió?, ¿de quién es la culpa?, ¿será grave? Hablemos entonces de esta burbuja que explotó recientemente. En primer lugar habría que mencionar que la burbuja en sí se podría decir que es buenas noticias, es mucho dinero, dinero que estaba ahí, y podrá estar ahí nuevamente, el dinero es matemáticas, y las matemáticas son artificiales. Vayamos a lo concreto. Después de la crisis asiática y otras, el mercado más estable y atractivo del planeta era los EE.UU. (fines 90’s, principios 2000 y), entonces se invirtió mucho dinero proveniente del globo en este país, había trabajo para todos y más, había consumo de todo y más, y hatrillhumo002.jpgbía dinero en los bolsillos de todos y más. También había dinero en los bolsillos de—¿qué nombre quieren ponerle?—Joe. Joe tenía dinero y sabía que vendría más dinero, por lo que pidió un préstamo al banco con la garantía de su trabajo y su, creciente, cuenta de banco, con ese dinero prestado compró una casa por, digamos, 30 mil US$. Como había dinero en todos los bolsillos, y la gente consumía productos a diestra y siniestra, y la casa de Joe estaba en un buen barrio… pues la casa de Joe subió de precio, de 30 a 40 mil US$.

            Joe, ni corto ni perezoso, vendió su casa por 40 mil US$, pagó 10 mil US$ de su deuda con el banco y compró otra casa por 30 mil US$ en otro barrio. Joe, verán, estaba en la delantera del movimiento de compra y venta de casas, él había llegado primero, por lo que tendría una ligera ventaja por encima de los demás. Ahora Joe sabe que invertir en Bienes Raíces es un buen negocio, la gente está buscando y comprando casas. Su nueva casa de 30 mil sube de precio a 50 mil al poco tiempo, Joe decide esperar, y sube a 60 mil, ése es el precio clave, el que le da una ganancia total; aunque ya antes había una buena ganancia. Ahora Joe sabe qué es lo que tiene que hacer, Joe se vuelve a prestar dinero, no con la garantía de su salario y cuenta de banco, sino con el valor de su casa, que todavía no ha vendido, esa casa es evaluada de acuerdo a su valor de mercado, ¿cuánto vale? Ahora vale 60 mil porque hay clientes interesados que están dispuestos a pagar esa cantidad. Joe recibe los 60 mil con la casa de garantía, Joe vende la casa y arregla los papeles con el banco, ahora Joe tiene una deuda de 80 mil US$ (los 20 mil que debía, más 60 mil), pero tiene 120 mil US$ líquidos (el dinero del préstamo y la venta), con estos 120 mil compra más casas, de esas que antes valían 30 mil, pero ahora valen 40 mil, Joe todavía tiene una ventaja, podría hasta comprar tres casas o dos.

Económicamente las cosas marchan bien, y matemáticamente podrían reproducirse hasta el infinito, lo interesante es que ya se ha planteado un problema, ya comienza a verse el posible conflicto, una de las tres raíces del problema. Joe sólo puede habitar una casa, por lo que ha comprado la otra sólo para venderla, pero al hacerlo, al comprarla sólo para venderla, está, se podría decir, creando una demanda artificial de casas. Revisemos los números de Joe: Casas 80 mil (dos, por su valor de mercado), deuda 80 mil, líquido 40 mil. ¿Qué hacer con el Trillhumo003.jpglíquido?, ¿pagar deuda o más casas? Si Joe compra una casa más, ya serán dos casas de demanda artificial. Digamos que esto provoca una subida de precios, Joe tiene tres casas que compró por 120 mil pero que ahora valen 135 mil, ¡qué maravilla!, una verdadera máquina de hacer dinero, a pesar de su todavía gran deuda de 80 mil US$. Pero esas casas, financiadas en gran parte con deuda, sólo garantizan ese precio, y esa deuda, de acuerdo al precio de mercado, por la demanda de casas, y Joe está controlando en parte esa demanda, ahora tiene DOS casas en las que NO habita. Joe es una de las razones de la burbuja inmobiliaria.

La gente quiere casas, hay dinero, entonces, un grupo de ingenieros y arquitectos, agrupados en inmensos conglomerados constructores, comienzan a construir esas casas que la gente quiere tanto. Si Joe está comprando y vendiendo casas que ya están construidas, el Conglomerado Constructor está haciendo casas donde antes no había, está haciendo caer edificios para construir otros más altos, ampliando los suburbios. Hay siempre capital ocioso, o gente con dinero buscando dónde invertir, así que al conglomerado no le falta plata para hacer construcciones. Habrán conglomerados pagados para construir y habrán otros que arriesgarán su propio pellejo prestándose dinero para construir. Los bancos están felices de prestar dinero ya que el mercado de bienes raíces está en alza, por lo que prestar dinero a constructores, y/o especuladores de bienes raíces como Joe, es ganancia segura. Así, por todo el país se hacen construcciones, el mercado de la construcción, para obreros, contratistas, cemento, madera, clavos y demás, se beneficia de este negocio. Cada vez hay más casas para tooooda esa gente interesada en comprarse una. Mientras el mercado demande, se construirán casas, pero estos no son proyectos que sólo construyen para gente que ya ha pagado, también hay proyectos para simplemente vender esas casas, los conglomerados constructores tienen sus propios vendedores para hacer este trabajo. Mientras haya demanda todo marchará bien. Pero la demanda tiene un límite, es el principio de satisfacción o saturación. ¿Tienes sed?, ¿una Coca Cola? Sí. Tomas la soda, ¿quieres más? Puede ser. Ya. ¿Otra? Sólo por goloso, una más. ¿Una cuarta Coca Cola? No. Ya no, tres es suficiente, estoy satisfecho. Los conglomerados constructores, construyendo a diestra y siniestra para satisfacer la necesidad del mercado de casas, es otro de los pilares de la burbuja inmobiliaria.

Finalmente está el último personaje, el Ciudadano. El Ciudadano es una persona común y corriente, tiene sus antojos y a veces se pide prestado del banco para uno que otro capricho. Digamos que está a punto de cometer un error, se va a pedir prestado poniendo su casa como garantía, las casas están en alza, así que al Ciudadano no le preocupa la deuda, que sería fácilmente resuelta con sólo vender su casa. La casa vale 55 mil, y es de esas que valían 30 mil. El Ciudadano se da una vacación largamente postergada, y compra por demás en las tiendas de París, al regresar a casa, se da cuenta que se ha excedido un poco en su tarjeta de crédito, los intereses se acumulan, por lo que prefiere poner su casa en venta. Su deuda es de 55 mil, el precio de la casa es de 55 mil, asunto arreglado. El ciudadano intenta sacar algo de ganancia con la venta, 56 mil, pero el mercado no responde, está satisfecho, hay muchas casas disponibles. Los Conglomerados Constructores tienen problemas Trillhumo004.jpgen vender sus nuevos barrios, Joe está rebajando el precio de sus casas, muchos como él tenían varias casas acaparadas, por lo que el Ciudadano no podrá vender sus casa en 56, el ciudadano rebaja el precio, 55, nada, 50, nada. Ahora el Ciudadano tiene problemas, el precio de su casa está por debajo del préstamo conseguido, y los intereses siguen subiendo. El Ciudadano se declara en quiebra, con su cuenta de banco y salario deberá procurarse un lugar más modesto, el banco se queda con su casa, el problema es que ese valor de la casa estaba dado por el mercado, y para el mercado ya no vale los 55 mil otorgados, ahora vale sólo 40 mil, y nadie viene a comprar. La casa llega a valer 33 mil, 40% por debajo de su precio hipotecado, el banco, sólo con la casa de un Ciudadano ha perdido 22 mil US$. Digamos que Joe ha seguido su juego, que funcionó mientras el mercado estaba en alza, pero ahora ya no funciona y tiene una deuda, para facilitar el ejemplo, de 80 mil US$, y casas que valían 85 mil a precio de mercado, ahora valen 51 mil, por lo que Joe no podrá pagar su deuda vendiendo las casas, así que se declara en quiebra, en este caso el banco perdió 34 mil US$. Más difícil es ponerle el precio a los proyectos de barrios enteros de los Conglomerados Constructores, estos como mínimo significarían decenas de millones.

El ejemplo simplifica la realidad, no engaña, hay muchísimos datitos más, muchos más truquitos bancarios, en su mayoría honestos, con ganancia para ti, intentando asegurar también la ganancia del banco, pero todo dependía del precio de mercado de las propiedades. Tarde o temprano la búsqueda de satisfacción del mercado iba a llegar a satisfacerlo, haciendo que baje el precio de las casas, cuando el mercado de bienes raíces comenzó a explotar—en el buen sentido de la palabra—en los USA, ya se sabía que llegaría el momento en que trillhumo001.jpglas cosas se nivelarían, estoy hablando de siquiera un par de años atrás. El gran problema del asunto es que los bancos ganaron mucho dinero prestando dinero para la especulación de bienes raíces, o con inmuebles como respaldo de deudas, y lo que se hace costumbre es difícil de abandonar. Muchos bancos arriesgaron y… perdieron. El ejemplo de Bear Stearns es el más claro, con dinero de la especulación, el año pasado tenía un valor de mercado de 23 mil millones de US$, prestó tanto dinero con respaldo de bienes raíces, cuyo valor cayó en un 40%, que acabó tornándose en una empresa que pudo ser comprada por 265 millones de US$, eso sí que es una gran caída. Por fortuna el caso de Bear Stearns es el más extremo, pero demuestra lo que una acumulación de deudas puede provocar. Números conservadores declaran que hasta 400 mil millones de US$ han desaparecido del mercado de los USA, lo más probable es que ese número sea bastante mayor, siquiera el doble, o muy cerca del trillón de dólares, de acuerdo a la concepción anglosajona de un millón de miles de millones, un millón de millardos. No importa.

Ahora también están temblando los especuladores, los que hacen la oferta y demanda, completamente artificiales, de la bolsa de valores—a mediados de los años 90’s, Alan Greenspan declaró que los valores de la bolsa estaban sobrevalorados siquiera en un 40%, al día siguiente hubo una gran caída, pero en pocas horas el mercado se había recuperado. Todo ese dinero, el dinero de las deudas, el dinero de la bolsa, es sólo dinero. Y el dinero se puede crear casi mágicamente si sabes lo que estás haciendo, sólo se necesita un poco de capital, y en los EE.UU. hay muchísima gente con Capital. Probablemente ha desaparecido un trillón de US$ de la economía de los USA, eso es sólo un 7.6% del PIB (aunque ya no se utiliza esta medida, se prefiere el NDP, pero no me acuerdo cómo se traduce ese término) de este país. Un país con un mercado tan grande, una industria tan fuerte y trillhumo005.jpgtanto dinero, no sufrirá los embates de la burbuja reventada por mucho tiempo. Las proyecciones más serias y confiables muestran un crecimiento casi nulo por todo el resto del año, pero no un crecimiento negativo, digamos que se equivocan, y la economía sí se reduce, hasta cierto punto es bueno que desaparezca dinero especulativo y que haya escasez de trabajo, para bajar los precios de la mano de obra y concentrar el capital en producción, y no sólo especulación—que puede ser muy útil en el contexto correcto, recuerden que en el ejemplo, tanto Joe, el Ciudadano, como el Conglomerado Constructor, ganaron mucho dinero, y esto en parte se debía a los muchísimos Joe que estaban acaparando casas y generando demanda artificial. A la economía le viene bien una bofetada de vez en cuando, los que sobrevivan a este embate, serán los mejores, los que supieron comportarse mejor en tiempos de escasez. Un trillón, para los EE.UU., no es mucho, incluso en el peor de los casos, un desplome general y absoluto, el resultado sólo sería una economía más saludable y fuerte, que superaría la brecha provocada por este colapso en un tiempo mínimo. Después de la caída del jueves negro, 1929, la economía de los EE.UU. tardó varios años en recuperarse (¿Seis?), hoy en día, después de un evento similar, la recuperación se daría en máximo un par de años. El problema es grande, los números tenebrosos, y sin embargo, no hay mucho que temer porque ahí están los músculos y el cerebro.

(Todos los gráficos perteneces a sus respectivos autores. Imágenes utilizadas sin fines de lucro)

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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