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15 avril 2008 2 15 /04 /avril /2008 23:45

            (Antes, bueno, estoy trabajando en varias cosas, la fecha de entrega de un proyecto es fin de este mes, así que, pues, tengo que darle duro a cierto asunto. No voy a descuidar la bitácora y espero que disculpen que los temas no sean los favoritos del público, me doy cuenta ya que reviso las estadísticas del sitio. En estos momentos hay una gran afluencia de visitas, más de cien por día, pero eso se debe a las repercusiones de la muerte de Charlton Heston, que se han encontrado con mi entrada ‘Al diablo con la pachamama y Ch. Heston’, que poco tiene que ver con el tema. Los asiduos y visitantes ocasionales siguen estando entre 45 y 60 diarios. Adelanto que dentro de poco compartiré la idea de un proyecto con ustedes, y resumiré una obra completa que no podré escribir hasta dentro de varios años—‘Lucifer’ es el título. También viene todo lo que mencione hace ya buen tiempo, paso a paso. Ahora les dejo este comentario sobre ciertos acontecimientos pasados del país, espero les parezca interesante y ajustado. En la primera foto está mi amigo Lizandro Coca O. junto al ex presidente Carlos D. Mesa)

             En octubre de 2003, se vivió en Bolivia uno de los períodos más dramáticos de su relativamente reciente historia democrática. Acosado por conflictos, con la sede de Gobierno sitiada por todos lados, y con una sublevación de fuerza considerable que ya había tenido como saldo unos 30 muertos, el presidente boliviano, elegido democráticamente, se vio obligado a renunciar para dar satisfacción a un reducido grupo de radicales dispuestos a dar sus vidas y a molestar al resto de la población sin importar las consecuencias. De acuerdo a algunos informes, durante estos días hubo hasta 40 mil movilizados en la ciudad de La Paz, la sede, lo que es un número insignificante en un país de 9 millones de habitantes. Era la gran explosión de un sistema político que se había debilitado poco a poco, era la caída de un presidente que había perdido el apoyo popular (dado su pésimo manejo de varias crisis, el apoyo popular al gobierno debió estar en los 30 o 40% en este tiempo) y demostró en más de una ocasión una ineptitud supina a la hora de manejar los intereses particulares de los egoístas grupos autodenominados ‘Movimientos sociales’, juntuchas de personas con su propia agenda.
           

Con la ciudad revuelta, la policía superada, el ejército dudando, los partidos políticos aliados al gobierno retirando su apoyo uno por uno, con sectores de la clase media en huelga de hambre, pidiendo la suspensión de la represión, y otros problemas más, Gonzalo Sánchez de Lozada, de lejos uno de los presidentes más lúcidos que el país había tenido desde iniciada su aventura democrática, se vio obligado a renunciar y abandonar el país. La noticia de su renuncia llegó al público, ávido de noticias por una situación tan preocupante, casi al mismo tiempo en que abandonaba la ciudad de La Paz, dirigiéndose al aeropuerto junto a su esposa, subiendo a un helicóptero que los llevaría allí. El ex presidente sólo tenía una persona a quien pudiese culpar de su ignominiosa expulsión del poder, a sí mismo. Gonzalo, que había hecho un buen trabajo como presidente, en una ocasión previa, y se había destacado como Ministro en el gobierno de Paz Estensoro, debía su regreso al poder en no poco a su compañero de formula, el comentarista de televisión Carlos D. Mesa G. que gozaba de gran popularidad y credibilidad en el país.

 

            Con Gonzalo rumbo al exilio, Carlos D. Mesa, que había protestado con fuerza el uso de la represión en contra de los mal informados y egoístas sublevados, asumió el gobierno. Lúcido y bien preparado, el único defecto de Carlos D. Mesa fue haber tenido un pasado de izquierda, de infante, y una simpatía por la socialdemocracia más que una visión  pragmática acorde con los tiempos modernos. Su gobierno fue transparente, eficiente e innovador, el mayor logro de su brevísimo período presidencial fue la reforma a la constitución que reformó la elección del prefecto por voto popular. Lo mayores y mejores opositores del actual y enloquecido gobierno del MAS son prefectos: Costas en Santa Cruz, Cossío en Tarija, Manfred Reyes Villa en Cochabamba y otros. Uno de los problemas de Carlos D. Mesa fue que estaba aislado políticamente, muy pronto se vio rodeado por la canallada política usual que buscaba pegas en el gobierno, mientras Carlos se rodeaba de personas que podían hacer un buen trabajo, los partidos políticos, incluyendo el oficialista, de los que no formaba parte, colaboraron en generar una situación de conflicto e ingobernabilidad, los repugnantes autodenominados movimientos sociales (repugnantes porque no son lo que dicen ser, son un pequeño grupo de gente mal informada por lo general, siempre con las peores ideas, siguiendo su propia agenda) dieron la bienvenida a la situación y rápidamente se extendieron las protestas por el país. En un complejo panorama social y político, Carlos Mesa renunció, esta renuncia suya fue aceptada por el congreso, así mismo, la presión egoísta forzó la renuncia del presidente del Senado y de los diputados, para que la banda presidencial recayese sobre el presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez. La verda’ que no puedo evitar simpatizar con el este último manejo de los disque movimientos sociales, el presidente del senado o el de diputados no se merecían ni por un segundo la banda presidencial.

            Desde entonces hasta ahora, las críticas a Carlos D. Mesa no se han hecho esperar. Se lo ha acusado de débil, incapaz, incompetente, torpe, y cosas peores, sus ex socios políticos han intentado meterle juicio, etc. Qué fácil, ¿no? La gente busca soluciones fáciles, y críticas fáciles, ambos son señal de torpeza, las soluciones deben ajustarse a la naturaleza del problema, y las críticas también. ¿Se suponía que Carlos Mesa debía hacer un trabajo partidario mejor que el del MNR?, ¿el partido más sólido del país?, ¿de un día para otro debía conformar una estructura partidaria transversal y multi regional?, ¿Mesa no sólo debía igualarse al MNR, un partido con décadas de trayectoria y presencia histórica, Mesa debía superar al MNR, ya que éste ya había fracasado?, ¿eso es?, y no sólo eso, Mesa debía limpiar el rostro de los partidos políticos, ya que estos habían caído en el

desprestigio más absoluto, ¡qué capo que Carlos debió haber sido!, ¿no?, ¿se suponía que Carlos Mesa debía matar a toda la gente inocente de los ridículos movimientos sociales, manejada con desprecio e indiferencia por sus propios líderes? Algunos dirán que por retirar el apoyo a la presidencia es un traidor, pero esa presidencia ya era cadáver desde febrero, al retirarle el apoyo, Carlos Mesa sólo veía lo evidente, que el MNR y Gonzalo S. habían destruido sus posibilidades políticas más allá de cualquier recuperación. Y ningún Gobierno cae por diferencias con el vicepresidente. El fracaso era profundo, el fracaso venía de lejos. Oh, claro, todos aquellos que critican a Carlos D. Mesa seguro que tenían un millón de ideas sobre qué hacer, y cómo hacerlo, seguro que tienen, y tenían, docenas de ideas ocultas bajo el sombrero para solucionar todos los problemas del país. Seguro.

 

            Seguro que ahora reclaman el respeto a la institucionalidad, después de ver pasar esa venta de puestos de trabajo como si se tratarán de vacas en mercado, después de tanto contubernio, componenda, corrupción hasta la médula, ahora llegaba el respeto a una institucionalidad que había perdido todo respeto y legitimidad. Y Gonzalo S. de Lozada era el mejor de todos, el político más lúcido, el más capaz, el más creativo… y no pudo hacer nada, no hizo nada, y pago el precio. Lo lamento, pero no pienso simplificar el asunto, la culpa no es de Mesa, eso sería demasiado fácil. Yo no tengo porqué estar de acuerdo con todo lo hecho y dicho por Carlos D. Mesa, llegó al poder en uno de los momentos más dramáticos en la historia del país, no hizo mucho, casi nada, no robo, no hizo politiquería, no trafico puestos ministeriales a cambio de inútil apoyo político, no regalo favores entre los suyos a costa del estado, no mató a sus propios ciudadanos. No hizo nada. Y por no hacer nada es uno de los mejores presidentes en la historia del país, el sistema estaba podrido, necesitaba una caída, y esa caída podía llegar con dignidad o sin ella, matar no le había servido de nada a Gonzalo S., Carlos Mesa ni siquiera lo consideró necesario. Hay algunos que todavía creen que lo podrido se puede curar con más podrido, creo que están equivocados. Ya es hora de que en este país comencemos a repartir las culpas con más madurez, comencemos por Mesa.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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Orestes 30/10/2008 00:04

hola quiero comunicarme con el que escribió este articulo y felicitarlo.además comunicarte que en estas semanas lo mas rápido posible estoy abriendo una sub pagina en mi web carlosmesagisbert.boliviacel.com para darle palo al ex presidente que nunca hizo nada, ya que el se le esta pasando por su cabeza de postularse, y eso no se puede permitir, y te invito a escribir mas artículos de este tema y a otras personas para que la gente sepa que esta persona no tiene que tener apoyo.

Rodrigo Antezana Patton 31/10/2008 02:44


eh, gracias por el apoyo, siempre bienvenido... pero me temo que haz sido más rápido con tus felicitaciones que con la lectura del artículo/entrada. Yo ironizo con eso de que no hizo nada, en el
sentido que, entre otras cosas, no robó, no corrompió, etcétera... veré tu página, por ahí, así también lo entiendes tú y estás ironizando, si no, pues, nuestras posiciones no serán muy
compatibles.


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