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20 juillet 2008 7 20 /07 /juillet /2008 04:03

El número de visitantes ha disminuido bastante, esto no debería sorprender teniendo en cuenta que ya van siquiera dos semanas en las que publico detalles ajenos, mas que artículos. Tanto EgoObama como la invitación al gran desafío de julio no son, pues, notas pa’ leer serenamente en la red. Eso sí, espero que bajen el archivo de Egobama y lo envíen a sus parientes en los Estados Unidos, ese hombre es un problema, y su ingreso en la casa Blanca haría mucho daño. Pero, estoy aquí pa’ hablar de otras cosas. Haré algunos cambios a la página, ya es hora de un renovado maquillaje, y también debo retirar ‘logopolis’, proyecto que se encuentra con buena salud y en marcha. Para hoy recordé que tengo una historia que contarles, lo hago hoy. En cuanto al fotoensayo, ‘La Bolivia que queremos’, pues, va a tardar todavía, es mucho trabajo y no hay nada muy brillante que decir… así que paciencia con eso.

 

            Hace mucho, mucho tiempo se me ocurrió esta idea. Jugando con la tradición judeocristiana de Lucifer pensé en contar una historia propia, adaptando, cambiando detalles, utilizando la fuerza de la historia base. Hace años, cuando mencioné la idea, me dijeron que se parecía a ‘Paraíso perdido’ de Milton, compartimos la base; pero el resultado final es 100% mío, me alegra poder decir. Por lo que podrán disfrutar de ambas obras sin problema alguno. El problema con mi obra, con Lucifer, es que perdía la voz, no sabía cómo debía expresarse el narrador, sí, finalmente ya tengo el tono, la distancia, el problema es que se trata de un trabajo monumental; aunque corto, demandaría mucha atención, y prefiero terminar otras obras (Un sendero hacia el atardecer, un par de monografías largas y otras cosas) antes que sumirme en la furia de Lucifer. Ahora, como me gusta mucho la historia, pues, siento deseos de compartirla, por lo que ahora les presento un resumen de esta historia.

 

            El creador fue el primero en existir. Sólo el desorden de la no existencia le precedió, y de ésta surgió el creador. Lucifer, la primera luz, el primer nacido, fue su primera creación. Lucifer era una criatura perfecta, y lo primero que hizo fue adorar y halagar la magnificencia del creador, ya que sin importar su propia perfección, nada podría compararse con la grandiosidad del creador, y Lucifer celebraba la existencia del creador con cada acto, palabra y acción.

            A Lucifer le tomó mucho tiempo el concebir que podía hacer otras cosas, crear él mismo, obnubilado como estaba por la presencia del creador, que era luz y música permanentes, su manifestación de existencia era una maravilla por sí misma. Mucho después de ser creado, Lucifer hizo una creación, como todo lo que hacía, fue un homenaje a su creador, un tejido de luz y música, perfecto, que capturaba el baile/canto del creador. El creador celebró este acto y llenó a Lucifer de regalos maravillosos, palacios de luz y cristal, materia musical. Lucifer, encantado se sumergió en las maravillas del creador.

            Lucifer vagó durante mucho tiempo por los vastos palacios, creando fuentes de luz para modificar los sonidos que permanentemente resonaban en muros y suelos. Grande fue su alegría cuando se encontró con otro creado, un ángel, como él mismo. Y juntos vagaron por los vastos palacios, Lucifer feliz de poder enseñar lo que sabía, el hermano, Serlux, encantado de poder aprender. Al palacio fueron llegando más hermanos, pronto hubo un número interminable de ellos, todos, creaciones del creador. Celebrando su propia existencia y la del creador, los ángeles, liderados por Lucifer, comenzaron a construir la Ciudad Celeste, el mundo celeste, con materia que brillaba y cantaba, con luz caprichosa que podía reír. La ciudad celeste fue creciendo en magnitud y se hizo vasta. Surgieron barrios y dueños de palacios, y en cada sección había numerosas torres, a las que los ángeles subían para contemplar al creador, para saludarlo, para admirarlo.

            El creador, para otorgar un poco más de espacio y privacidad a sus ángeles, creó un manto de estrellas, con el que cubrió una parte de sí. Y giraba sobre su propio eje, luciendo su manto por una mitad y su luz existencia por el otro, como si fuese el día y la noche. Los ángeles descubrieron la multitud de nuevas gamas de colores y música que este nuevo fenómeno podía dar y agradecieron, nuevamente, al creador.

            Un período de tiempo, más largo que el nacimiento y muerte de una montaña, de perfección y armonía se dio en la Ciudad Celeste, entre ángeles, y entre ellos y su creador. Después surgió el primer problema.

            Lucifer vagaba por la Ciudad Celeste, contemplando las nuevas maravillas de un mundo vasto como los espacios de vacío sin nombre, cuando decidió visitar a Serarcilla. Serarcilla le mostró a Lucifer su nueva creación, unas pequeñas criaturas inteligentes, sin brillo ni música, Lucifer quedó impactado ante la pobreza de las criaturas, y dedujo que esas criaturas, que creaban cosas haciendo uso del barro del que ellos mismos estaban hechos, deberían ser muy desgraciadas. Serarcilla le dijo que no, que eran felices y adoraban a Serarcilla como si fuese la maravilla misma del creador. Lucifer no quedó convencido y le dijo a Serarcilla que las elimine, que la creación de una vida tan limitada iba en contra de las reglas de la armonía de la realidad.

            Al escuchar que Lucifer sugería nada menos que la destrucción de los bichitos de arena, una de las criaturas de barro consideró necesario dar su opinión, y pidió a los grandes señores, los ángeles Lucifer y Serarcilla, que le dejen disfrutar de la vida, a él y a los suyos. Lucifer intentó explicar a la criatura sin luz, a la vez que a Serarcilla, que él era demasiado limitado, que no veía nada, que no escuchaba nada, que no era capaz de hacer algo que merezca la pena, y que esa existencia era tullida, deforme, dolorosa, y que Lucifer no podía tolerar semejante existencia. Al bicho de barro no le importaba, prefería vivir. Entonces Lucifer agarró al bicho de barro, lo puso sobre su mano y le enseñó por un instante, lo que significaba ser un ángel, le mostró la música, la luz, los colores, y la presencia del creador, más maravilloso y vasto de lo que Serarcilla podría alguna vez ser.

            La criatura de barro quedó impactada por la realidad que no veía, y pudo, por fin, reconocer la pobreza y limitación de su existencia, celebró el poder y belleza de los ángeles, para el creador no tuvo palabras, sólo la llamó ‘la gran maravilla’ más allá de la ciudad celeste. La criatura de barro lloró por sus limitaciones, y por no poder ser un ángel, pero no importaba, el recuerdo de la maravilla sería un consuelo para él, y de todas formas estaba feliz de poder celebrar la maravilla de los ángeles, e imitar como pudiese, con barro y aire, la belleza de la música celeste. Al bicho de barro no le importaban sus limitaciones, escogía vivir, él y su gente. Lucifer estaba bastante confundido, no sabía qué hacer, entonces, la criatura de barro perdió la vida en su mano, dejó de tener forma, se deshizo, sólo quedó polvo. Las otras criaturas de barro también se hicieron polvo, polvo brillante, y todo volvió a ser parte de la materia de la que está hecha la Ciudad Celeste, salvo el puñado de arena en la mano de Lucifer.

            Serarcilla comprendió que la diminuta y patética criatura jamás comprendería los límites de su existencia y que se aferraría a la vida de cualquier manera. El ángel comprendió los argumentos de Lucifer y el dolor que en él provocaba el observar vida inferior a la suya, por lo que decidió quitarles el aliento, la poca luz que Serarcilla había introducido en ellos. Habían muerto todos. Y era la primera vez que Lucifer había sentido y contemplado la muerte. Serarcilla pidió perdón a Lucifer y le dijo que nunca volvería a crear vida inferior a la suya. Lucifer, impactado, asintió, a la vez que un extraño dolor le embargaba. Muy triste, Lucifer voló a una de las torres más altas, para encontrar consuelo en la belleza del creador, sin siquiera ser capaz de poder soltar el polvo en su mano, del que fuera el ser de barro. La maravilla del creador calmó un poco su inquietud, pero se necesitaría mucho tiempo para recuperarse del impacto, él lo comprendió así, y se dirigió hacia el Creador para evitar futuros conflictos de esta naturaleza. Así que Lucifer, el primero de los ángeles, tal vez el más perfecto, se dirigió a hablar con el Creador.

            Lucifer le dijo al Creador que debería prohibir la creación de la vida inferior a los ángeles, ya que las pequeñas criaturas podrían sufrir, y a continuación le narró lo que había pasado en el palacio de Serarcilla. Esas pequeñas criaturas ni siquiera pueden comprender la fantástica naturaleza del Creador, le dijo Lucifer al hijo accidental del caos, el Creador, el que surgió de la nada. El Creador escuchó con paciencia la música que era la voz de Lucifer, pero no fue capaz de entender de qué estaba hablando, ¿prohibir?, ¿vida inferior? Aunque encantado con la presencia de Lucifer, como de cualquier ángel, el Creador tuvo que decirle a Lucifer que él no impondría ninguna prohibición a los ángeles, ya que el no podía dirigir sus existencias, por eso eran sus vidas y no del creador, en cuanto a criaturas inferiores, ¿qué creía Lucifer que era el mismo, comparado con la existencia del Creador? Lucifer comprendió, y sintió mucho dolor ante las palabras del Creador, él sabía perfectamente la inferior criatura que era él, como todos los ángeles, comparados con el Creador. Así, Lucifer abandonó la presencia cercana del Creador, para dirigirse a un remoto lugar de la ciudad Celeste, para pensar, meditar sobre lo dicho y hecho, no sólo por él, sino por el Creador, Serarcilla y la criatura de barro.

            En soledad, durante mucho tiempo, Lucifer meditó. Hasta que un día se le acercó Serlux, para hablar con él, su larga ausencia se había sentido, ya que no visitaba los recintos celestes, donde los hermanos de Lucifer aguardaban con impaciencia los encuentros con el hermano mayor de los ángeles. Serlux le pregunta cuál es el problema, Lucifer le explica, y también le cuenta sus conclusiones. Lucifer, con mucha furia, deduce que él también es una criatura de barro, condenada a la adoración del creador, criatura nacida del caos de la no existencia, él no tiene opción, se sabe inferior, sabe la maravilla que es el Creador, comprende su belleza, la aprecia. Y se da cuenta que ése es el orden de las cosas, que él, como criatura de barro, debe aceptar su condición de patético adorador. ¿Acaso es él tan patético como la criatura de barro?, ¿tan ciego a sus limitaciones como lo fue el polvo vivo?, todavía presente en sus manos. Lucifer, hablando con odio y dolor reconoce que ya no podrá vivir como esclavo inevitable del Creador, y que ya no podrá acompañar a sus hermanos con su paz personal. Serlux abandona a Lucifer, al darse cuenta que él, Lucifer, sólo desea una confirmación, una aprobación de su plan para librarse de sus cadenas, destruir al Creador.

            Después de que viejos palacios fueran renovados, Lucifer se acerca a la Ciudad Celeste y comunica su objetivo a sus hermanos ángeles, al igual que sus razones. Destruir al creador, para no seguir siendo su esclavo de adoración. Lucifer está decidido a hacerlo, y se enfrentará a sus propios hermanos para conseguir su objetivo. Debido a que Lucifer está en una fijación total, y reconoce que su poder es insuficiente para enfrentarse a todos sus hermanos que se le opongan, o al propio creador, lo que busca en este momento es morir, ya que él, al igual que el ser de barro, no se autodestruirá. Los ángeles, entonces, se dividen en dos bandos, aquellos que están con Lucifer y apoyan la iniciativa de destruir al Creador y los que se oponen a esta idea. Lucifer, buscando la muerte, decide enfrentarse con los ángeles que se le oponen, ya que no permitirá que otros ángeles se manchen con la muerte de sus hermanos. Lucifer, enfrentándolos sólo, se encuentra que los otros ángeles también se enfrentarán uno a uno con él. El problema es que Lucifer es mucho más fuerte que cualquier otro ángel.

            En un período de tiempo, extenso y terrible, Lucifer se enfrenta a sus hermanos, matándolos uno a uno, lamentando la muerte de todos ellos y absorbiendo su fuerza vital. Debido a que Lucifer sufre mucho al dañar a los ángeles, busca manera de provocar su furia, de los otros, para que así termine la agonía de tener que eliminarles. Se viste con sus restos, se decora con sangre, piel y cabezas, para provocar la locura en sus contrincantes, al principio les insulta, busca provocarles. A medida que no lo consigue, les pide que se alejen, que no se opongan a él, dado que esto tampoco funciona. Lucifer, mientras destruyen en las peleas a la Ciudad Celeste, pierde la razón, y enloquece, sólo recordando su objetivo final de destruir al Creador, y a cualquiera que se interponga en su camino. Con un grito de dolor que recorre las ruinas de la ciudad Celeste, un Lucifer perdido lamenta su triunfo sobre sus hermanos. Convertido en un monstruo horroroso, Lucifer comienza a buscar a los muertos, recordando cada instante de sus vidas, y la música de sus obras. Los ángeles que le apoyan temen acercarse a él, y simplemente se comunican con luz y canciones, para que Lucifer recupere la razón. La luz y canciones de sus hermanos que no se habían opuesto a él, no hacía nada más que fortalecer la ausencia de sus otros hermanos dentro de la mente de Lucifer.

            Así, loco y triste, Lucifer vaga por las ruinas de la ciudad celeste, buscando a sus hermanos muertos, que él mismo ejecutó.

            Finalmente, después de mucho tiempo, Serlux se acerca a Lucifer en medio de la oscuridad de las ruinas, y en silencio le pide que le siga. Así que Lucifer y Serlux suben y suben por los restos de las torres de la Ciudad Celeste, hasta llegar a la punta, desde donde se podía ver todavía, a lo lejos, el brillo del creador, y Lucifer recuerda su propósito. Con todos los ángeles que quedan, más de la mitad de los que había, Lucifer arma un descomunal ejército, y comienzan a devorar la Ciudad Celeste, acumulando todo el poder que estaba impreso en ella. Después, con armaduras de dolor, ya que todos lamentan mucho tener que destruir al Creador para terminar ese universo y que el caos de la preexistencia vuelva a jugar a la creación, ya que Lucifer, en su momento de mayor desprecio se refirió al Creador como ‘accidente’ del caos, ni siquiera hijo, ni creado, tan sólo ‘accidente’. Con armaduras terribles los ángeles se dirigen al Creador para destruirlo.

            El Creador, se hace la burla de su poder y sólo crea más distancia entre ellos y él mismo, entonces, a pesar de que los ángeles pueden absorber la distancia, Lucifer entiende que deben cambiar de estrategia, así que hacen una esfera de ángeles rodeando al Creador. La estratagema funciona, y entre los ángeles estabilizan la materia que existe, así que para crear espacio el Creador tendría que reducirse a sí mismo. Los ángeles, como una nube, caen sobre el Creador y en una brutal batalla, logran ganar, el universo conocido comienza a perecer, a convertirse en nada, para que otra vez, el caos pueda jugar a la existencia. Todos los ángeles están heridos, agonizando, cantan con sus últimos alientos, recuerdan sus vidas, sus amigos, al Creador destruido, saben lo que han hecho y están de acuerdo, pero morir les duele mucho, y se lamentan.

            Desapareciendo, Lucifer contempla su mano, donde todavía están presentes unas diminutas partículas del ser de barro. Perdiendo consistencia, Lucifer imagina una realidad, donde las criaturas podrán ser libres, imagina un ciclo de vida, vida y muerte. Un mundo donde los seres sean “libres; aunque también mortales”, una realidad sin la obligatoria esclavitud de adoración, un mundo sin Creador. Con su último aliento, en medio de las lágrimas de luz y música que desaparecen, Lucifer imagina ese mundo… y muere. Desaparece. El caos de la no existencia se apodera del universo y después…

Fin – Secuencia de Créditos, actuaron: Lucifer, Serlux, Serarcilla, el Creador. Música e iluminación, a cargo del autor.

Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos dueños intelectuales. Son utilizadas sin fines comerciales.

Eso es Lucifer. Su resumen. Podrán darse cuenta que se trata de un trabajo considerable, el otorgar la descripción precisa de esa realidad, surrealista, dar voz a esas voces no humanas. Manejo los pronombres masculinos: él, o artículos también masculinos, pero ninguno de los ángeles es hombre, ni siquiera el creador; aunque no pueda evita el artículo, le pueden cambiar de género (creador o creadora no es neutro en ningún caso), pero tampoco son mujeres. Incluso pensé en hacer ilustraciones de semidesnudos femeninos para ilustrar esta obra, así la fuerza de las imágenes, más el texto con género masculino, darían un mensaje mezclado que dejaría en claro, de cierta manera, la naturaleza sin género de los ángeles. Busqué en la red pinturas con desnudos, encontré muchas que me gustaron, y muchas que considero muy malas, llegué a la conclusión de que la situación dramática, el contexto, la vestimenta; poca o mucha, la iluminación, la arquitectura o ambiente que rodeaba a la imagen, eran los elementos que hacían de la pintura buena o mala. Así que, simplemente era un trabajo por encima de mis capacidades. Renuncié a esa idea. Aunque postergado, el texto de Lucifer pienso hacerlo, tal vez las imágenes también, supongo, cuando se pueda hacer una trabajo verdaderamente serio, por el momento, aquí está la idea, y parte del sentimiento, espero les haya gustado.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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El estrobo 16/09/2008 18:17

Bien tu argumento esta interesante  pero acaba de manera  muy  romantica y es mas  se queda inconclusa la idea, ya  que llega  a un mundo igual  al que habria llegado  sin la muerte  del creador (dios), ya que igual  imagina  un mundo  de creacion de seres imperfectos, cuya unica virtud  es que son  libres de adorar o  no adorar  a su creador sea este  Lucifer  o dios  cualquiera que definas finalmente, sin embargo  el  mismo antiguo  creador define que sus criaturas tienen libre albedrio  de crear  las  criaturas que les plascan  en definitiva tu personaje, no aprende nada, Bueno  de todas maneras la idea  de los seres de arcilla  arquetipos  del ser humano,  polvo  eres  y  en polvo te convertiras, es lo mas  bonito de la historia  y  la condicion  del  angel   que se da cuenta  de  la fragilidad de  su existencia tambien es interesante,  Dios esta muerto  por lo tanto el hombre es libre, esto lo dijo  Frederich Nietzche, y luego  se  volvio loco,  el problema  esta  en para que el  hombre es libre  para volverse loco,  Si Nietzche afirmo  que dios esta muerto  yo afirmo que Dios nunca  existio  es la creacion de los sacerdotes como respuesta  a las inclemencias de la  naturaleza,  dios esta muerto  dios nunca existio  por lo tanto  el Zen es la unica energia viva e inteligente del universo, esto lo dijo Osho  

Rodrigo Antezana Patton 21/09/2008 05:12


Eeeeh? Pucha, bastante denso tu párrafo. Estoy de acuerdo con mucho, con otras, no, y con la conclusión, pues, eeeeeeh, sólo digo eso: eeeeeh.

Lucifer destruye al creador para otorgar libertad a los que vengan a un nuevo universo... Lucifer, todos los ángeles, y el creador, son destruidos. Por lo que no queda ninguna criatura a quien
adorar.

Me alegra que te haya gustado siquiera en parte.


Miguel Lundin Peredo 29/07/2008 02:50

No estoy muy seguro que sea lo correcto convertir este argumento lleno de mucho potencial de imaginacion en un poema epico,lo correcto en mi opinion personal es usar este esqueleto incompleto de la historia de tu obra llamada "Lucifer" y agregarle un subtitulo,para después escribir una inolvidable novela de fantasia epica digna del recuerdo,es decir que lo mas sensato es que uses tu idea para escribir una novela sobre Lucifer.Y creeme,estoy seguro que atraera a muchos interesados en la Sci-Fi.

Rodrigo Antezana Patton 03/08/2008 00:18


oye, oye, y cúal sería el problema con un poema épico? Los hay muy buenos, yo espero siquiera hacer algo bueno. La historia a mí me gusta mucho.

Como novela sería... mmm... no queda, date cuenta que el ambiente en que viven es surrealista, novela surrealista? no da. además, no puede ser muy largo, son tres conversaciones largas, unos
cuantos sucesos, etc.

Diría que le eches un vistazo al Kalevala, la famosa épica finesa, la has debido leer, es muy buena. Algo así me gustaría hacer, sólo que muchísimo más corta. Yo creo que da como tal. ya
veremos.

ah, pronto te daré una respuesta vía correo. sobre los temas de la bitácora, aquí nomás.


Miguel Lundin Peredo 22/07/2008 06:10

Este es tu nuevo proyecto de noveleta,maestro de la ciencia ficcion dura y pura?

Rodrigo Antezana Patton 28/07/2008 04:02


Nonononono. No. Para nada. Por dónde? Como digo, Lucifer es una idea muy vieja, tenía que ser parte de 'Bailar hasta morir', pero esa novela se convirtió en una crítica a la sociedad, exposición de
mi filosofía, visión del caracter boliviano, una mirada a cochabamba, etc., etc. Obviamente se convirtió en una obra inabordable. 'Lucifer' tenía que ser un poema épico que escribe uno de los
personajes, a medida que fue tomando forma me gustó y vi que era una obra en sí misma. Eso es.

Después de Rima, 'un sendero hacia el atardecer', se viene 'El diario de nosotros', la historia de la lucha gadariana. Se hace referencia a ella en 'Un sendero'; aunque poco. Esa historia ha ido
tomando forma. Estoy muy optimista con los tres trabajos. Lucifer tendrá que esperar mucho más, aparentemente.


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