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1 septembre 2008 1 01 /09 /septembre /2008 11:50

            Qué mejor momento que éste para hablar de un temita que mucha gente, demasiada, la verda’, no parece comprender. Hace un par de meses atrás, si no me equivoco, hablando con un amigo comencé a hablar de culturas inferiores y culturas superiores, a ver si hace su aparición y declara quién es. Bueno, es uno de mis amigos de izquierdas, irónicamente, a mí, un hombre de derecha (lo que sólo quiere decir que se valora más los derechos del individuo dentro de la sociedad, para proteger a todos, en vez de proteger a la sociedad por encima del individuo, lo que no protege a nadie), le ha tocado tener una mayoría de amigos de izquierdas. Una barbarida’. Por fortuna la política no trasciende entre nosotros y mentiría si dijera que me he enojado con alguno de mis amigos, breves discusiones aparte. Vaya desvío de tema, ¿no? Volviendo al asunto, ante la frase ‘culturas superiores’, o la palabra ‘superior’ asociada a cultura, mi amigo reaccionó como si yo le hubiese hecho una propuesta del Marqués de Sade, algo que involucre cuero y cadenas. Si una persona nos hubiese estado observando, habría deducido que yo me proponía cometer un crimen y había ofrecido complicidad a una persona honesta, o algo así.

            Tsssk, tssssk. Hay taaaaanta ignorancia y tan mala semántica general en mi tiempo, el asunto está serio, bien serio.

            Superior e inferior son sólo palabras descriptivas en esencia, como tales han nacido de observar la realidad. Superior implica estar más elevado en referencia a otro nivel. A partir de ahí el uso ha generado multitud de usos para esta palabra, el que nos interesa, sacándolo del diccionario enciclopédico Larousse dice así: “2.fig. (figurativo) Que es más que otra persona o cosa en calidad, cantidad, rango, importancia, etc.” Eso es todo. No hay crímenes, asesinatos, insultos, nada. Una palabra más de las muchísimas que hay y son útiles. Muy útiles. Y ahí volvemos al principio, ¿por qué es un momento propicio para hablar de ‘superior e inferior’? Pues, porque acaban de terminar las olimpiadas, y ahí tenemos lindos ejemplos para hablar del tema sin, aparentemente, ofender las sensibilidades del público. ¿De qué se ofenden, pues? Creo saber de qué se trata; pero, chicos, vamos, vaaaaaamos, superen su nazismo, che. No sean nazis, malas ideas eran, malas ideas siguen siendo (ah, a propósito, voy a escribir una nota sobre Adolfo Hitler, el título será algo así como: ‘Razones para despreciar a Adolfo Hitler’).

            Para que la gente se me tranquilice, me voy a situar en mi lugar: yo soy inferior a Rafael Nadal en lo que a tenis respecta, soy inferior a Michael Phelps (8 medallas de oro) en lo que a natación se refiere (en 100 metros mariposa, en 100 metros libre, en 400 con relevos, etc.). ¿Qué quiere decir eso?, ¿que me van a matar?, ¿que me van a gasificar?, ¿que me van a mandar un campo de exterminio? No, eso quiere decir que si vamos a escoger un representante para las olimpiadas, entre Nadal, Phelps y yo, pues, van a elegir a Nadal y Phelps. Eso es todo. Ahora, hay un dato mucho más interesante y egoísta, desde mi punto de vista, como inferior—inconcebiblemente inferior—tenista que Nadal, esto querría decir que él, Rafael Nadal, tendría muchísimo para enseñarme sobre cómo rendir en el deporte. Tengo buenos reflejos y, ahora, buena coordinación ojo-brazo-mano, me sería imposible alcanzar el rendimiento físico de Nadal, jamás sería un rival en el tenis para él, jamás, pero con Nadal como mi maestro, estoy seguro que mi rendimiento llegaría a ser infinitamente superior al que podría adquirir practicando en soledad. Y ni qué hablar con Michael Phelps, la verda’ que no sé nadar. Chapoteo y sonrío en el agua, no llego a más. La palabra ‘superior e inferior’ sirven para saber de quién aprender, y qué aprender de quién. Puede. Puede servir para eso, ya saben, no es el único uso de la palabra. Aquellos que le dan significados negativos a las palabras, están olvidando, como supinos ignorantes, que las palabras nunca son malas o buenas por sí mismas, eso depende del uso que se les dé. Así, la negatividad que mi amigo atribuía a las palabras, por eso su reacción de escándalo, no estaba en mí, sino en él, y era él quien debía hacer una limpieza interior. Aquellos que creen en razones negativas, es porque le otorgan razón de ser a esas razones. Hagan limpieza, gente, hagan limpieza.

            Entonces, sabemos que se puede hablar de atletas superiores, y que ‘superior’ solo implica que se está mencionando que algo (persona o cosa) es mejor que otro algo dentro de una categoría específica (Nadal en tenis, Phelps en natación). Esto se puede hacer con cualquier sujeto y sobre cualquier aspecto. Auto X versus auto Y, digamos, velocidades: Auto X 100 km/h, Auto Y 250 km/h, entonces podemos llegar a la obvio conclusión de que Auto Y es superior al Auto X en velocidad. Rendimiento de combustible por litro, mismos vehículos: Auto X 16 km/litro, Auto Y 8 km/litro, entonces, en esta otra categoría, el auto X, en vez del Y, resulta ser el superior. Toda categoría es válida para hacer juicios, y estas pueden ser relevantes, o no, de acuerdo al tema. ¿Creen que Phelps ganaría a Nadal en tenis?, ¿viceversa?, ¿creen que Bolt, velocista jamaiquino, podría ser derrotado por Phelps o Nadal en su categoría? Esto era lo último, hay una multitud de categorías para medir y evaluar a cualquier sujeto. Así, de igual manera que se comparan atletas, vehículos y un larguísimo etcétera, se pueden comparar a las culturas, a cualquier cultura con otra y en la categoría que se nos venga en gana.

            Las culturas de Latinoamérica (Católica-Latina-occidental con resabios precolombinos, por ponerle una etiqueta que no deja de ser caprichosa) es inferior a la de los EE.UU., Cánada y otros países (Protestante-Anglosajona-occidental), en las categorías de ‘generar riqueza’, ‘conducta política’, ‘innovación tecnológica’ y, de seguro, varias otras. Me es difícil imaginar una categoría en la que nosotros, en cambio, demostremos ser los superiores, tal vez: jarana y bochinche, no sé. ¿Cuáles son las fuentes para esta afirmación? Pues los resultados objetivos de comparar sus IDH, ingreso per cápita, estabilidad política, transparencia, niveles de corrupción, etcétera, con los nuestros. Así de fácil. Ahora, dicho esto, ¿de qué sirve? Fácil, sirve para saber quién nos puede ayudar, o quién nos sirve de ejemplo. Uno podría aprender mucho de tenis sólo con ver a Nadal, averiguando su régimen de entrenamiento, captando detalles de su movimiento físico, etcétera. Los países latinoaméricanos, como culturas inferiores a todas las que están dentro del primer mundo, tienen mucho por aprender, lo bueno, es que los ejemplos probados y comprobados están ahí, en Japón, U.S.A., gran parte de Europa, y no sólo podemos aprender de ellos, también están Korea del Sur, Taiwán, Singapur, y un largo etcétera de países que están buscando avanzar y mejorar la calidad de vida de sus pueblos. Creo que sólo deberíamos preocuparnos si estuviésemos en problemas y no hubiese de quién aprender. Estamos en problemas, somos abismalmente inferiores, y hay muchos de quienes aprender. La inferioridad cultural no es permanente, fluctúa, acaso ¿no quieren dejar de ser inferiores? Sabemos que la respuesta es un rotundo sí, así que, vamos a trabajar.

Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos dueños. Utilizadas sólo para ilustrar en una bitácora sin fines de lucro.

Fiesta!!! Fiesta!!! Esta bitácora ha cumplido su segundo año!!!! Por varios motivos, sobretodo vinculados a salud, no he podido hacer un festejo como se debe. El próximo mes, o sea, este mes de septiembre--se acabó agosto--veremos si tengo algo para celebrar la bitácora, por lo pronto anuncio que el próximo artículo será sobre Harry Potter, los defectos, más un breve ataque al 'gen grupie', y después vendrá los méritos de Harry Potter... así que, se viene Harry por dos semanas. Abrazo a todas y todos.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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Lizandro Coca Olmos 18/09/2009 05:44

Creo que tu amigo trata de hacernos caer en un argumento falaz. Comencemos por descartar la posibilidad de que exista, o haya existido, alguna cultura sin las nociones mejor-peor, inferior-superior, bueno-malo ¿alguien lo duda? No existe ni ha existido cultura tal. Entonces, la refutación que pretende introducir se refiere a la perspectiva o, dicho de manera más sencilla, al lente desde el que se evalúa la realidad, para catalogarla a través de dichas nociones. Visto desde ese punto de vista, y aplicando las teorizaciones de los intelectuales progres, sería verdad que existen culturas para las que "superior" no implica un orden social con libertad, desarrollo, progreso y riqueza, sino, probablemente, uno de características premodernas, colectivistas, igualitaristas, ecoambientalistas, etc. Sin embargo, detengámonos un momento a pensar si esta premisa es verdadera. Además, para desnudar la contradicción de la premisa, cambiemos los términos. Vamos a aplicar la palabra “atrasada” para la cultura occidental, y la palabra “avanzada” para, por ejemplo, las supuestas culturas ancestrales de los indígenas bolivianos.
Bien, ahora detengámonos a recordar cuáles son los beneficios que exigen las colectividades que se adscriben a las culturas avanzadas a sus gobiernos. Ciertamente esos beneficios no son vivir sólo con el producto de su cultura avanzada, porque si fuera el caso, muchas de estas culturas ya tendrían sus ambiciones satisfechas. En realidad, lo que exigen son los beneficios y los productos de la libertad, el desarrollo, la riqueza y el capitalismo, es decir que quieren los beneficios y productos de la cultura atrasada.
Esto lo podemos confirmar no sólo con las exigencias de los individuos y comunidades hacia los poderes gubernativos de los países, sino con casos puntuales como el de la comunidad de Quetena en Potosí, de campesinos indígenas, que está perfectamente dispuesta a admitir que el estado boliviano venda las aguas de las vertientes del Silala a la República de Chile, siempre y cuando el dinero de la venta sea administrado por ellos.
Entonces, implícitamente, los miembros de la cultura avanzada, estarían admitiendo la superioridad de la cultura atrasada, al clamar por los beneficios y los productos que ésta les brinda. Por lo tanto, no quedaría más que trocar los términos, pues para los comunarios, la cultura atrasada en realidad es mejor que la cultura avanzada. Y tal vez eso sea porque la cultura atrasada en realidad es la avanzada, puesto que puede satisfacer de mejor manera sus necesidades.
Ya lo decía Ludwig von Mises “Todas las personas, por muy fanáticas que puedan ser en sus diatribas contra el capitalismo, implícitamente le rinden homenaje al clamar apasionadamente por los productos que crea.”
Sobre el segundo comentario de Marco, debo admitir que soy demasiado tonto como para entender un lenguaje neomarxista tan rococó.

Rodrigo Antezana Patton 18/09/2009 06:53



Bien dicho. El lenguaje es flexible, la realidad, no. Así, si los atrasados son los capitalistas urbanos, nuestros campesinos superiores estarían más que felices de rebajarse, por lo que, la
realidad te muestra lo que con el lenguaje intentas disimular. 

Ah, el spikinrococo tiene sus sutilezas; pero en el fondo es más fácil... sólo hay que olvidar que están hablando de algo, y sólo pensar que están hablando, y ver qué querrán decir con sus
conceptos. Es una visión de su humo.  



Marco Antonio Marín G. 09/07/2009 19:23

Fácil llegar a sostener que ese otro reclamado, se convierta en superior de la distinción dicotómica de 'superior e inferior'. La lógica del pensamiento que sostiene Rodrigo Antezana en este su blog, sólo va a considerar la lógica que, dicotómicamente, va a establecer distinciones que, fundamentadas en el orden racional escolástico y después aunque paradójicamente lo cuestione cartesiano. Lógica geométrica, de orden matemático: de entidades abstractas; de pretensión de análisis catagorial y de establecimiento del orden del devaneo del mundo como continuidad o, en lenguaje 'académico', evolucionista. Por qué persistir en seguir este diálogo --más fructífero que algún soliloquio devaneo-- si, precisamente, se versa sobre la imposición que hace, e este caso la 'civilización' ante la diferencia del mundo. Pretensión global de imposición y de cierta esencia inmutable que no va a a cambiar: todo entonces gira en el reconocimiento y exhaltación del sistema de mercado; el cual inmutable sólo advierte la consolidación de lo superior ante lo inferior: lo bárbaro, lo salvaje, lo diferenciable... lo otro. Lástima que en estos parangones de tensión entre saltos pre-modernos-post, no se hagan sino una fantasía pretender aclarara el fenómeno. Simprlemente es lo que aparece, tal la definición de fenómeno que sostengo. Y lo que aparece, lamentablemente tiene asidero en la percepción de las masas y en la caterva que sostiene tales representaciones sociales. Superior, así: proyecto moderno, capitalismo, racionalidad, individuo... ilusiones que el mismo occidente no repara en sostener ante el alarido global: el mundo se nos agota: hay que cuidarlo; o como dice el maestro Rojas Aspiazu: ¿Nos iremos a vivir a Marte? Lo otro, lo inferior... queda subsimido a la lógica de la reproducción: reconozcámoslo de tal manera que deje el sistema duro, económico y político (liberal y de democracia racializada) con la vital capaz de hacerse más amplio; pero sin cuestionar el mecanismo de la apropiación y alienación por medio del trabajo. Así, otra vez, dicotomizaciones: jamás, ni siquiera, pretender en cursos dialécticos. Más nuestro amigo de derechas se empoza en precisarse como cierto oráculo; debemos precisar que el conflicto, la tesnsión, lo abigarrado y perplejo nos hacen y constituyen la médula de lo que aquí y no allí--donde los ordenes del mundo se disponen como mercancías y se nos ofrece como excedente capitalista-- se muestra como evidente: la llaga de nuestra colonialidad instituida.

Rodrigo Antezana Patton 13/07/2009 11:58


A ver, a ver. Veamos. Qué nos dice mi amigo, el loquito. Ah, ah. Interesante. 

En primer lugar dice, algo como 'ah, sí, fácil hacer ese reclamo con tu lógica'. Eso dice. Pero, obviamente, ese reclamo, esa observación, de que él pretende tener un punto de vista 'superior', es,
pues, equivocado. Habla de imposición de ese tipo de valores. Cuando en verdad, si todos los idiomas tienen alguna palabra como 'superior o inferior'. 'mejor, peor, desagradable, sabroso,
etc.'. 

Ah, y le mete al mercado, oh, se enoja contra el mercado. (Me pregunto bajo qué criterio se molestará con el mercado, si no tiene un criterio de 'mejor, peor', superior e inferior. ¿Cómo puedes
enojarte con algo si el criterio que manejas es no valorar? 

Después viene un lloriqueo, de 'oh, pobrecitos de nosotros', 'pobrecitos de ellos'. Nada con sustancia, sólo fácil lamento. 

'Superior e inferior' funcionan para cualquier esquema. Yo dí un ejemplo muy real, mi persona, michael phelps. Otro similar. Y los países latinoamericanos versus el 1er mundo anglosajón, muy
superiores en rendimiento económico. Si queremos mejorar, debemos aprender. Hay gente que no quiere progreso, es una moda europea, ¿pa' qué más? se preguntan, con sus 30 mil US$ en promedio. Bueno,
yo soy boliviano y sólo tengo 1000 US$ ingreso promedio, así que quiero progreso.

Los lloriqueos de medición, de que nada se debe medir y esas tonterías son 'parte del conocimiento inútil que menciona Jean Francois revel, el fácil pretexto que oculta la mediocridad, la corrupción, la torpeza. ¿Por qué no ver, por ejemplo, la
mediocridad económica de ciertos modelos andinos de producción?, ¿o la torpeza económica del campesino boliviano--que es sólo la ineficaz producción del minifundio?, ¿por qué no ver la mediocridad
del empresario boliviano? En mi opinión, siempre se debe ver, y te debes quejar, observar y dar ideas. 

Vuelvo a insistir, tenemos de dónde aprender, tenemos ejemplos. Y, a pesar de todo en contra, estamos, poco a poco, aprendiendo. Los lloriqueos no son necesarios. No sirven. 


Marco Antonio Marín G. 30/06/2009 07:45

Haré simplemente un comentario breve o depende, no lo sé aún. Tensionado entre una charla de amor y la lectura de este texto, persigo su análisis y alguna valoración de las valoraciones que hace nuestro amigo de derechas que al fijarse como único referente el propio mundo entelequizado, pervierte su mirada en una sazón etnocéntrica que no advierte sino un juici engañoso de las valoraciones entre superior e inferior que realiza. Pervive entre el legado del texto la alusicón frecuente al uso del lenguaje y a la gramática monárquica que Rodrigo sostiene en defensa de que las palabras son entelequias abstractas e inamovibles, cuales sin embargo, fijas en su precisión y ordenación semántica y sintáctica: sólo cosifican la realidad, ni siquiera aludiendo lo que la tradición hermenéutica y sus devaneos (post)estructuralistas pudieron aportar en la amplitud de los procesos de pensamiento humanos. Lo superior y lo inferior, tan sólo palabras, sostiene, que son precisas para valorar y depende el uso que le demos: el (pre)juicio o la intencionalidad podríamos atacar o aludir a la muestra de que existen personas (individuos) o estamentos sociales mejores o peores que otros: en función o relación a qué... ahí el análisis se torna complicado por que las categorías que sostiene simplemente corresponden a "un" orden del mundo y no a la precisión que quizás nos ha brindado el patrimonio inmaterial de los estudios culrales o poscoloniales, en el caso de qu éstos son hartamente conocidos en nuestro medio. Así las categorías que impone, sujetas a valoración, son traslaciones mecánicas de una epistemología de tradición positiva en que la lógica se sostiene por precisamente enarbolar juicios de valor y otorgar categoría de 'superior' a determinados órdenes que, dentro de sus pares dialécticos precisan de ser ordenados, valga la redundancia; de esta manera, las dicotomías persistentes en el tradiconalismo occidental se advierten con rigor aludiendo un evolucionismo que ya no podemos sostener: suejto-objeto; razón-emoción, civilización-culturas, hombre-mujer, material-simólico, religión-supersticiones, realidad-mito, arte-artesanía... estructuras dicotómicas que en el pensamiento cartesiano no se pueden conjuncionar y devienen así, 'superiores' e 'inferiores'. Lo que sostiene nuestro amigo de derechas es su orden del mundo: el que el liberalismo pretende imponer, tornándose violento como lo dice el maestro Luis Rojas A.: que la mayor carga de violencia impuesta por occidente es su pretensión de universalidad. Así, la ruta que sostiene entre la comparación entre personas alude a criterios eminentemente cuantitativos evaluados precisamente en escenarios donde se tendrán superiores e inferiores: éste y no otro, es el escenario de una competencia olímpica. De alguna manera, quienes envueltos estamos en otro orden y pisamos otro suelo geocultural (Kusch) ordenamos nuestro sentido en puntos de vista particulares y/o locales, con pretensión y perspectiva global: no de imposición ni de sometimiento hegeliano: occidente el fin de la historia; sino en un sentido en que, lejos también del relativismo cultural, pretendemos que existen diferencia que son evaluadas y sometidas entre diferentes y no bajo el lente hegemónico que una racionalidad caduca pretende seguir imponiendo.Reconocer la diferencia, es reconocer, también que existen distintos puntos de evaluar. Para los aymaras, históricamente bélicos, difíclmente superarán la "herida colonial" (Fernández Osco) en la que se funda su constitución social y epistemología actual... Pero sostener que existen países mejores, ya que el criterio es el del IDH; en cuanto consenso general es válido que unos sean mejores que otros; pero quienes sostenemos la arbitrariedad de estos parámetros sostenemos otro devenir: el nuestro constituido precisamente en el momento de, ahora, la tensión y la crisis y pensar, a decir de Zavaleta, es cuestionar el mundo.

Rodrigo Antezana Patton 07/07/2009 09:59



Ah, público, les presento a mi amigo Marco, buen tipo, buena onda, buen trabajador, y completamente tronado en otros aspectos. Siempre discutimos de política, no vemos una; pero es interesante
tener a alguien racional; aunque irracional, con quien discutir. Es bueno y saludable. Huelga decir que he fracasado completamente en mis intenciones de civilizarle. Na'a. No sirvió, ni sirve,
nada de lo que hago o digo.

Como podrán ver, por su manejo de palabras... le gusta el lenguaje 'academicus'. Como si eso importara un pepino. Bueeeh.

Mmm, no entiendo qué quiere decir con 'tradición hermenéutica' y devaneo posestructuralista. Alzo los hombros. Y me da flojera recordar lo necesario para entender su idioma. Lo importante, pa'
mí, es el fenómeno. ¿está atacando mi análisis del fenómeno?, de lo real, de lo observable, perceptible... pues, sí, lo ataca. ¿Cómo? Bueno, es su tema de siempre, no se da cuenta que mi
propuesta es abierta: superior e inferior, de acuerdo a tu criterio. Lo que Marco dice, en resumidas cuentas, que eso de superior e inferior son patrañas, positivismo occidental, lo que busca
rescatar, en cambio, es esa valoración intrinseca de lo diferente... no ver las cosas con 'superior o inferior', si no ese otro, y esa otra manera de pensar. Chachachan.

O sea, que esa manera de ver las cosas, sería, superior a la manera 'inferior y superior' de ver las cosas. Según él, y los otros a los que alude. Difiero. Obvio, ya que la 'superioridad'
reclamada; aunque no mencionada, ya hace alusión a que 'superior e inferior' son criterios universales, válidos. y a los que se les puede poner cualquier contexto, cualquier punto de vista. Como
hace el amigo presente.  



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