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18 décembre 2008 4 18 /12 /décembre /2008 07:38

            Bueeeno, no de toooda la felicidad, pero sí de una.

            A ver, vayamos por partes. A todos les gustan los atardeceres, difícilmente encontrarán personas a quienes ése fenómeno no les llame la atención, tal vez les guste mucho, demasiado o muy poco, pero a todos les gusta. Alguna vez se han preguntado ¿porqué a nadie le gusta, como algo particular, el cielo a las 14:00 o el de las 10:00 a.m.? Todos sabemos la respuesta, el atardecer es distinto, resalta, es vistoso, tiene colores. Exacto, eso es. (Ah, pero no se debe olvidar que el cielo, con ciertos juegos de nubes es igualmente atractivo, y lo es por las mismas razones, variedad de tonalidades) Simplifiquemos la idea. Cielo a las 14:00 es ‘celeste’. Un dato: cielo ‘celeste’. Cielo al atardecer tiene muchos tonos, varios datos: naranja, rojizo, magenta, azulado, etcétera.

            Lo que nuestro cerebro percibe como un dato (uno: celeste) provoca una respuesta acorde con esto. O sea, un dato, por decirlo, moviliza electricidad en 10 neuronas (el número es completamente falso, lo que quiero transmitir es la mecánica del asunto). Entonces, el atardecer, que tiene, digamos, tres colores, por lo tanto tres datos, moviliza treinta neuronas. Esa movilización eléctrica de las neuronas causa placer. El trrrr, por darle un sonido al movimiento eléctrico, nos gusta. Este gustito del atardecer, presente en todo ser humano, en mayor o menor medida tiene sus equivalentes en prácticamente todo, ya que el fenómeno mecánico es el mismo. Lo interesante de este reflejo es que puede ser modificado a gusto del observador. Un ejemplo: Un cuadro puede ser un dato, o sea, decir ‘pintura’, es uno, diez neuronas. Pero se puede educar al observador a encontrar: tonalidades, juego de sombras, colores, formas, composición, balance, etc. Digamos que el alumno, observador, comprende de qué se está hablando y aprende, entonces, el ‘un dato’ inicial, ‘cuadro’, se convierte en un sinnúmero de datos: tonalidades, composición, etcétera, después de un breve período de aprendizaje. Entonces, gracias a eso, esa persona, donde antes veía ‘uno’ ahora ve ‘muchos’, y eso significa que más neuronas reaccionan ante la misma información, o, sus neuronas ahora son capaces de extraer más información a cualquier fuente.

            Ahora, ¿puede esta felicidad de reacción mecánica neuronal compararse en intensidad con las simples felicidades de satisfacción biológica (comer con hambre, sexo, sed, respirar después de que te faltó aire)? En primer lugar, habré dado el ejemplo de atardeceres y pinturas, pero la amplificación de la reacción mecánica neuronal (AReMeNe) a través del afinamiento de la percepción es aplicable a cualquier objeto percibido sensorialmente. Ah, ya que estamos en eso, les hago recuerdo, los cinco sentidos sensoriales: olfato, vista, oído, gusto, tacto. Supongo que no tengo que repetirlo. La amplificación sirve para todos ellos, todos. Fuera de la complementariedad con la satisfacción biológica, la amplificación de reacción mecánica neuronal tiene su propia intensidad que varía de acuerdo al humor y a cada persona, sin contar que su duración también depende del perceptor.

            Podría parecer que la AReMeNe es la solución a todos los problemas ya que, en el peor de los casos, ofrece consuelo en muchas y variadas condiciones. Podría parecer que es así, me temo que, no. En primer lugar, la AReMeNe es en verdad eso, una amplificación, así, el percibir mejor ‘cuadro’, también generará una categorización inmediata, cuadros ‘mejores’ y ‘peores’. O ‘atardeceres’ mejores unos que otros. Esto es inevitable. Es como ser catador de vinos, si aprendes de disfrutar de los buenos vinos, pues, el resto sabe mal, así de simple. Con el AReMeNe sucede exactamente lo mismo, pero si se meten en problemas, el AReMeNe es su propia cura, al igual que mal, verán, como es sensorial, estos no pueden percibir con la misma intensidad todo el tiempo, es como un proceso de quemado, o saturación, y se torna fácil ignorar lo que no te provoca reacción alguna. Si hay mucho malo, se convierte en irrelevante, o, hasta podría ser objeto de observación—vean el arte moderno—y desaparece. No puedes escuchar ruido mucho tiempo, el cerebro prácticamente lo borra, o elimina, de no ser así sería bastante difícil caminar por las calles de cualquier ciudad, apuesto a que ustedes no se dan cuenta de lo ruidosas que son cuando están ahí.

            El AReMeNe sirve de mucho, debería ser una idea más popular, creo que la gente contemplativa estaría perdiendo menos tiempo en tonterías. No existen en nuestras vidas soluciones finales y definitivas, simplemente hay recursos que se pueden utilizar bien, y se debe aprender cómo hacerlo. Eso es todo. Espero les sirva.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans mimeme
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