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27 décembre 2008 6 27 /12 /décembre /2008 09:38

            Perdón por el retraso. Comprenderán.

            ¿Recuerdan en que estábamos? Ésta es la segunda parte de mi serie sobre la crisis económica mundial. Ya hablé de cómo el dinero es un producto matemático, como un número, abstracto, que por lo tanto no se pudre y apenas ocupa espacio, a diferencia de cualquier bien que se pueda comprar con él (si bien una computadora no puede podrirse, si decae, se vuelve anticuada, y lo mismo sucede con prácticamente cualquier objeto. Lo interesante del asunto es que muchas cosas se vuelven anticuadas a pesar de que todavía pueden funcionar bien). Hablé de la Bolsa de Valores, que es un lugar donde la gente puede buscar inversores; pero, como fenómeno matemático, ahora el nudo del asunto es jugar con el precio de las acciones, sólo con el objetivo de ganar dinero. O sea, es un juego de números para obtener más números. Sugeriría revisarlo, a todos aquellos que lo han leído, y a los que no.

           

Especulación

 

            Éste es un tema muy amplio, e implica un juego matemático muy complejo. Ya relaté que Alan Greenspan dijo que las acciones en la bolsa, en toda la bolsa, estaban sobrevalorados en un 40%. En otras palabras, 4 de cada 10 dólares, no tenían un vínculo con la realidad económica de la empresa, eran puro dinero de especulación. Es como si hubieses comprado un cuadro maravilloso, has pagado, digamos, 40 Bs.—pa’ mantener las matemáticas al nivel más básico—y te gusta mucho. Pero el artista muere, y te ofrecen pagar 60 Bs., sólo porque creen que se podrá vender por más dinero. Esto, multiplicado por miles de millones, es la bolsa de valores. No es gente a quienes les importe un pepino la calidad del cuadro, simplemente compran con buen olfato lo que creen que la gente va a comprar, y cuando tienen suerte, lo que, en condiciones normales, es todo el tiempo, pues, ganan dinero. Eso es la bolsa, es un fenómeno matemático, con números que, con desesperación, buscan ajustarse a la realidad todo el tiempo.

            Tal vez la bolsa no sea lo más bonito de nuestra economía moderna; pero es de lo más útil. Es la mezcla de capacidades técnicas y matemáticas. Le ha permitido ganar mucho dinero a mucha gente. En muchos casos los especuladores son gente bastante insípida, desesperada por ganar dinero con dinero. Los hay de todo tipo, incluso los que, en verdad, especulan dinero con dinero (comprando dólares, vendiendo euros, o libras esterlinas, rublos, etcétera). Muchos de ellos juegan con el dinero de otros, dándoles un porcentaje de ganancias anual superior a lo que podría pagar cualquier banco. Ése es el trabajo de los corredores de bolsa, tú le entregas tus ahorros y él se dedica a ganar dinero, a ti te garantiza, digamos, un retorno del 13% anual, ¿cuánto ganará él? Pues todo lo que pueda. El área de especulación es un circuito que produce muchos millonarios; aunque sean los menos interesantes.

Lo interesante del asunto es que la Bolsa atrae dinero. Jubilados, comerciantes, negociantes, millonarios, todos quieren hacerse de dinero fácil, de más, y más dinero. Entonces, la bolsa está jugando con dinero de miles de personas, que, antes del colapso financiero, llegaron a contabilizarse en, a ojo, 35 trillones de dólares en su sentido anglosajón, 35 billones de US$ en español, y, simplemente, un recontrarchic**o de dinero, en lenguaje vulgar. Y bueno, eso ya lo sabíamos, ¿no? Que el dinero aquí, que el dinero allá, que el dinero asa, que así, etcétera. Matemáticas, dinero, especulación, ¿qué más? Bueno, si el 40% de la bolsa está sobrevalorado, pues, eso quiere decir que ésta es más un acto de fe que cualquier otra cosa. Sin olvidar que, en condiciones normales, las cosas van bastante bien como para que no haya problemas. Si van mal, obvio, ya sabemos, desastre. En ocasiones, en sólo días, o una sesión de la bolsa, se pierden 300 millones de dólares de ahorros, fondos de jubilación hechos humo. Ni qué decir de los desastres de las semanas pasadas, si se puede perder el monto mencionado en un bajón cualquiera. Y, la otra opción, ¿qué puede suceder cuando las cosas van bien, o muy bien?

 

Los milagros, el milagro

 

            Ya hablamos de sobrevaloración. Esto se refiere al precio que tiene una acción por encima del precio de la compañía por su valor en el mercado real (propiedades, equipo, personal calificado, volumen de ventas—por recordar lo básico). Repito que eso de la sobrevaloración de la bolsa en un 40% es frase de Greenspan pronunciada a mediados de los años noventa. A fines de esa década, la bolsa, sobretodo NASDAQ, nunca estuvo más sobrevalorada. ¿Qué sucedió? Bueno, un fenómeno llamado Internet se había popularizado por el planeta, repentinamente surgieron nombres como ‘Yahoo’, ‘Webcrawler’, ‘AltaVista’, y todas esas empresas estaban ganando dinero. Entonces, a fines de la década, un montón de ellas atraían inversores que ponían sus billetes en esas empresas, con la esperanza de ganen dinero y suba su valor en bolsa, y así sucedió, hasta que… con tantas compañías en Internet, el tamaño del mercado, la oferta, lo que hacías, tarde o temprano tenía que encontrarse con la realidad, una que tú y yo podríamos ver, algo que tú y yo pudiésemos comprar, y, ahí, en nuestro mundo, habría ganadores y perdedores. Esto se llamó el colapso de la burbuja de las ‘punto com’. Una burbuja es una sobrevaloración exagerada, mucho dinero en lo que vale menos, mucho menos que eso que supuestamente vale. Un ejemplo, un tipo dijo que su compañía llegó a valer 100 millones de US$ en bolsa, después de él invirtiera unos cuantos milloncitos (creo que cinco), el reportero le pregunta a bocajarro, ‘¿en algún momento su compañía generó dinero?’. El tipo responde, ‘eeeh, mmm, eh…’ hasta negar con la cabeza, firmemente, ‘No. Nunca’.

            En resumen, cinco millones al agua, 100 millones en bolsa hechos humo, quién sabe cuánto dinero ganado con especulación, quién sabe cuánto dinero perdido por especular. Y eso es hablar de UNA punto com.

            El colapso financiero de las punto com fue la primera señal de que las bolsas de valores estaban jugando con un peligroso, y descomunal, monto de dinero. Sin embargo, tras el humo de los restos de la caída de las punto com, de acuerdo a la opinión de algunos, quedaron kilómetros y kilómetros de fibra óptica esparcidos por el mundo, edificios con centenares de servidores y computadoras. Había compañías que ahora tenían el dinero necesario para investigar, desarrollar la tecnología de red, de la que gozamos hoy en día. En otras palabra, o, mejor, en una palabra, la burbuja de las punto com había logrado hacer un milagro, construir algo, crear algo; no de la nada, pero que antes no estaba ahí, y el mundo era un mejor lugar porque ahora sí lo tenía (a pesar de las ingentes cantidades de pornografía que circulan a través de la red. La Internet es el mayor invento para la transmisión de conocimiento desde que Guttenberg inventará el libro impreso—a pesar de que el mayor éxito de esta nueva ‘imprenta’ sea el folletín porno).

            Ahora, no todo de las punto com fue un fracaso. Como siempre digo, para ilustrar, un ejemplo.

            Amazon punto com fue creada en una cochera, usada como galpón para almacenar el equipo y los libros. Amazon nació como una tienda que vendía libros a cualquier punto del mundo, Jeff Bezos la fundó con ayuda de sus padres que le prestaron unos, creo 250 mil dólares, él mismo invirtió todo lo que pudo prestarse, unos 40 mil, y, después, alguien invirtió 100 mil US$ más. O sea, que la compañía, en sus inicios, valía alrededor de 400 mil dólares. Na’a más, na’a menos. Amazon se puso en línea y comenzó a vender libros, los compradores venían, poco a poco, compraban uno que otro libro—mi familia compra libros de amazon desde 1998 o un tantito antes, ya debemos haber invertido unos miles de dólares sólo en eso, y en Amazon, las ediciones son muchísimo más plurales que las en castellano y, más baratas—. Gran parte del dinero que ingresaba en Amazon era reinvertido en el desarrollo y crecimiento de la empresa; aunque todos recibían su sueldito, incluso el gerente general y dueño de la misma, la compañía no daba ganancias. Cuando hablar de la sobrevaloración se puso de moda, ya saben gracias a quién, un experto intentó ponerle una cifra a la sobrevaloración de Amazon.com, el experto dijo, ‘la sobrevaloración se calcula en base a los beneficios que se reciben por acción, una empresa que todavía no da ganancias, tiene una sobrevaloración que no puede ni siquiera contabilizarse’, y se reía de Amazon.com—debo señalar que no es una cita exacta, es como la recuerdo. O sea, creo que se puede decir que la sobrevaloración de Amazon.com era de nada menos que el 100%, estaba sobrevalorada en su totalidad.

            Se podría decir que Amazon.com perdió dinero el primer año de su existencia, también el segundo, y el tercero, y el cuarto, no mejoró el quinto, y siguió con colitis de plata el sexto, ya para estos años tenía miles de millones de dólares de ingresos anuales—ah, no olvidar, ingreso no es lo mismo que ganancia. Ganancia es = ingresos – costos—igual, perdía plata, invertía más de lo que ingresaba. Incluso dieron una cifra famosa por esos años, 1.2 US$ invertidos por cada dólar de ingreso. Que variaba de año en año, 1.4 invertido por cada dólar de ingreso, etcétera. A veces daban ganas de comprar más libros, ya que uno sabía si esta compañía iba a seguir existiendo el próximo año. Tampoco obtuvo ganancias el sexto año, y no murió en bolsa. 1995 (uno), 1996 (dos), 1997 (tres), 1998—Amazon.com es una de las pocas compañías que sobreviven con fuerza a la caída de las punto com (cuatro), 1999 (cinco), 2000 (seis). El séptimo año de su existencia, el 2001, Amazon.com dio, finalmente, un reporte económico con ganancias, apenas unos 5 millones de US$, disque un centavo por acción, o sea, que multiplicando por 100, la compañía tenía un valor de 5 millardos de dólares. ¡Qué!, ¡quién!, ¡cómo!

            Amazon.com, sobrevalorada en su totalidad, fundada con el apoyo de mamá y papá, con un valor menor a medio millón de dólares, había crecido. Comenzó vendiendo libros, después añadiría películas, discos de música, ropa, juguetes. Hoy por hoy vende de todo. En sus foros hay opiniones sobre todas y cada cosa. Respecto un juguete de Harry Potter, una escoba de plástico que no sirve para limpiar pero que tiene todos los ruidos de movimientos de los filmes, una madre comentaba que ‘tal vez parece una tontería, pero a los chicos les encanta, mi pequeño se pasa volando de un lado a otro. Yo la recomiendo’. A mí me llegó un libro desde Alemania, donde Amazon.com tenía un almacén, un libro que compré a través de Amazon.com EE.UU., en inglés, de una autora británica, impreso en México (‘Harry Potter & the order of the phoenix’, en caso de que se preguntaran). Hablando de globalización. Tras siete años de existencia, la compañía tiene portales en varios idiomas, almacenes alrededor del mundo y este año, 2008, ha tenido su mejor temporada de navidad, nada menos que unos 6 millones de pedidos de diversos productos. Nada mal.

            La bolsa de valores es un acto de fe, fe en el dinero, y algunos, unos pocos, usan ese dinero para construir castillos en el aire, y añaden torres, y patios, y zanjas. No conozco mejor ejemplo que Amazon.com para ilustrar este punto. La bolsa, tan angurrienta, podría haberla hecho colapsar. No lo hizo, en gran parte por la realidad de sus muchos consumidores en todo el globo. No lo hizo, porque la promesa de Amazon.com se hacía realidad, poco a poco. Y un multitudinario grupo de personas, más bancos, decidió apoyar a una empresa que no dio ganancias hasta 7 años después de su fundación. Eso es lo que se puede hacer dinero, eso es lo que se debería hacer con dinero.

Bueno, público, aquí está el II/III de mi serie económica. Con un atraso de casi una semana. Perdóooooon. Estuve algo ocupado, y entretenido. Después vino navidad, y aquí hubo un vacío lamentable... en casa no la celebramos, tal vez, por la falta de algo, no me dieron ganar de escribir, preferí bajar música y otras cosas. Pero ahora estaré con tiempo. Probablemente escriba siquiera una nota más para despedir diciembre, y el 2008. Lo que me recuerda, felicidades a todos, que, si bien no festejo estas fechas, siempre he considerado que cualquier pretexto es bueno pa' felicitar a la gente y festejar, como me dijera una amiga, tanto tiempo atrás, con puro sentido común, vale la pena celebrar, porque puedes aprovechar de estar con las personas, compartir celebración. Tenía toda la razón entonces, y tiene toda la razón ahora. Así que, a festejar. Pásenla bien. Un abrazo.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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Luisa de Peru 27/12/2008 19:34

Es Navidad! Para ti y cada uno de tus seres queridos va mi saludo de Navidad hecho canción, haciendo un solo corazón en la ternura e infinito Amor de nuestro Niño Jesús... Mis deseos de Paz y Amor para esta Navidad se extiendan en el nuevo Año 2009... Este episodio especial de Navidad son 28 minutos de música, recuerdos y reflexiones ... ¿Qué tal si hechos un corazón le cantamos llenos de alegría al niño Jesús que nace para quedarse con nosotros PARA SIEMPRE? Con amor. Luisa Veyan S. Lo puedes escuchar en: http://levantateysalacaminar.podomatic.com/

Rodrigo Antezana Patton 30/12/2008 23:01


Eeeeh, gracias. Bueno, la invitación está hecha... gracias.

Ya entendí. Se dejó llevar por el primer título mientras lanzaba buenos sentimientos a toda velocidad! Bueeeeh, no hacen daño.


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