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24 février 2009 2 24 /02 /février /2009 04:31

            En este momento, mientras los ganadores del oscar todavía festejan su triunfo, y la ciudad de Oruro se despierta con una resaca de muy padre y señor mío, a la vez que dos tercios de su población carnavalera se prepara para regresar a sus respectivas casas, en Río comienzan las escuelas de samba a moverse, y yo escribo mi artículo semanal. Algo atrasadito, lo debo reconocer. El tema anunciado fue ‘H. R. Giger’, y, aunque me vienen otro montón de cosas a la cabeza, mejor hablo de él en vez de desviarme, ya que si no toco el tema ahora, probablemente lo postergaría por demasiado tiempo.

 

            Yo conocí a H. R. Giger, como la gran mayoría, por su trabajo en “Alien”, que tiene el atractivo subtítulo de “El octavo pasajero”, en español. El diseño fílmico de la película fue otorgado a dos creativos, el planeta, todo lo extraterrestre y el propio monstruo serían diseñados por un cuate suizo no muy desconocido, ni muy famoso. La nave espacial y la maquinaría terrestre estarían a cargo de Ron Cobb. Hans Ruedi Giger logró crear un mundo tan extraño, un diseño tan ajeno, que, gracias a él, y al talento de su director, el filme logró llevarnos a otro planeta y confrontarnos a un ser de otro mundo. Al igual que en los años 50’s, la criatura era, en varias ocasiones, un hombre en un traje… pero, ¡qué traje! El monstruo de Giger, sin ojos, con un extraño aspecto biomecánico, era un ser impresionante que te acompañaba en todas tus pesadillas—yo lo sé, me acompañó en mis pesadillas! Era un bicho que se quedaba contigo. Giger ganó un Oscar, junto al equipo de efectos especiales, por su trabajo en la película. Durante una semana visitó los EE.UU. y dio miles de entrevistas, al terminar esta tropelía estaba dispuesto a matar a cualquiera que le haga una pregunta sobre “Alien”.

            Traumatizado como estaba por esta película, cuya segunda parte vi cuando tenía 9 a 10 años, tarde en aproximarme al tema—con la familia nos salimos del cine. Este rechazo, ante la efectiva creación narrativa, provocaba en mí una fascinación por lo que no se puede ver. No porque me lo hubiesen prohibido, sino porque me daba demasiado miedo ver la película. Cinéfilo, más maduro, en mi temprana adolescencia le reconocí a todas las partes (1 y 2), el mérito de ser buenas películas de ciencia ficción y terror. Una parte clave, claro está, era el diseño. Desde entonces, se puede decir, que me gusta H. R. Giger, cuya particular visión, inspirada en parte por H. P. Lovecraft, ha influenciado mucho a la ciencia ficción.

            El mundo de Giger es ajeno, bizarro, extraño, invasor y, en muchos casos, es carne. Ya en un diseño que hizo en los años sesenta, trabajando con baños, tinas y tazas, Hans les dio a esas cosas comunes, una particularidad de carne, de piel, como si no fuesen sólo cerámica, vio de convertirlas en algo vivo. Lo mismo hizo con una serie de trabajos sobre el carro basurero, cuya introducción de basura, a través de un orificio, tenía una connotación muy erótica para el artista. Éste es un aspecto muy interesante de su obra. A mí me gusta, Giger es una artista que admiro, tengo cuatro de sus libros, e iré adquiriendo más, supongo. Lo que yo veo en él es otro mundo, otra realidad, la capacidad de poder imaginar algo completamente familiar y ajeno a la vez. Puede convertir un sala cualquiera, en una ‘orgánica’, o, mejor, mecánico-orgánica. Inspirados por su estética, se creó el juego “Dark Seed”, que es fantástico. El aspecto sexual fetichista; sin embargo, presente en toda su obra, me parece secundario a la capacidad para crear realidades ajenas, mundos de pesadilla.

            Lo erótico en Giger resulta muy atractivo cuando es una invitación de belleza sensual. Hans puede manejar un atractivo ‘discurso’ del cuerpo, tal vez valdría mencionar un solo ejemplo, la pareja de ‘manos’ entrelazadas, para lo que es su proyecto personal de ‘San Gotardo’. Giger imaginó unos seres, sólo pies y manos. Imágenes sensuales, Hans tiene muchas. Sexuales, casi todas. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? Para esto, sexual sería relacionado con los genitales, directamente, sensual puede abarcarlo todo. A eso se deben añadir la extraña presencia de bromitas, como vibradores, en algunos de sus trabajos. Muñequitos payasos y cosas así. También tiene unos paisajes, muy atractivos por su extraña naturaleza, que resultaron ser un cercano primer plano de una penetración, en el sentido sexual de la palabra. Esta naturaleza sexual de Giger es muy particular, muy suya, me temo que yo tardé mucho en darme cuenta qué sucedía, pa’ mí era un paisaje alienígena, ya que nadie ve eso de ése ángulo. La necesidad de genitales de uno u otro género, dentro de la obra de Giger, es un elemento propio suyo, un reflejo de su mente. Ésta asociación, sexo, cuerpo, carne se puede mezclar con ‘vida’.

            Independientemente de cómo nos parecen algunos de sus cuadros más sexuales, la mezcla de vivo con inanimado es uno de los aspectos más fascinantes de Giger. Entonces, si por un lado tenemos ‘vida’, en la carne y el sexo, por otro tenemos lo mecánico, lo inanimado, que no significaría muerto, dentro de la creación de Hans, sino simplemente distinto, diferente. ‘Otra vida’, sería un par de palabras que podrían describir bien el trabajo de este autor.

            Su obra es demasiado extensa para tocarla en un artículo de limitado tamaño. Esta entrada está aquí más para llamar su atención sobre este autor que decir algo novedoso sobre su trabajo. Les invito a verlo, a observarlo. Ya escribí, en el periódico, sobre este autor, tal vez la nota todavía está en la red; aunque es tan antigua… a ver… sí, está aquí, y también incluí este artículo en mi compilación de mis mejores notas de una década. Entonces, sólo quisiera llamar la atención sobre dos cuadros de Hans, el primero son unos paisajes de carne, piel sin forma, con heridas, son grandes espacios, no cuerpos humanos. Como si valles y montañas se transformara en un gran cuerpo, sin que éste adopte una figura particular, pero heridos, con amplias fisuras en la carne. ¿Qué sucede? El autor explica que es una manera de exponer el daño causado por el descuido ecológico, estamos dañando el planeta, la naturaleza, y parecemos indiferentes ante el fenómeno, entonces, para hacer una imagen que nosotros podamos comprender más fácilmente, pues, utiliza la familiaridad de la carne y las heridas para hacer un paisaje que grite el daño que estamos haciendo a la naturaleza.

            El segundo cuadro sobre el que me gustaría llamar la atención también se titula paisaje, no recuerdo bien, pero es de niños, los rostros infantiles, prácticamente de bebes, son el paisaje. Pero los rostros están horriblemente deformados, son criaturas enfermas, con caras enfermas. Son bebes horrorosos. La explicación del autor es muy similar, nos dice que los niños no son criaturas bellas e inocentes, sino que serán lo que somos nosotros, tendrán nuestros defectos, heredarán nuestra sociedad, y si nuestra sociedad no es bella, entonces, ellos tampoco pueden serlo.

            Un hombre que sufre de pesadillas, ataques de pánico nocturnos, que vivió una apasionada y compleja relación con otra artista, ha hecho un aporte fundamental a la estética del Siglo XX, extendiéndose cada vez más. Su visión de otro mundo, uno bizarro, ha definido gran parte de la ciencia ficción. Varias películas tienen imitaciones de su forma de ver, y muchos juegos electrónicos, en su aspecto, tienen alguna deuda con él. Les invito a sólo probar con google y buscar su nombre para encontrar sus imágenes, será bastante perversito a ratos; pero es fantástico y fascinante. 


Visita Museo de Giger

(el sitio es excelente, en tres idiomas)

Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos dueños, uno de los cuales, es, obviamente, H. R. Giger. Espero poder escribir 'Tomate', en tan sólo cuatro días. Ojala. Saludos.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans mimeme
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