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23 mars 2009 1 23 /03 /mars /2009 09:10

Tendremos que recorrer el camino que conozco, el que yo he experimentado. Antes, les contaré un poco de lo que sé, sobre el primero. Una muy pequeña compañía de juegos electrónicos llamada Running With Scissors (Corriendo con tijeras), a mediados de los años noventa, tuvo la original idea de hacer un cruel juego donde el objetivo no sólo involucraba destruir a todo aquel que quiera hacerte daño, sino, también, a gente inocente. Si querías subir al siguiente nivel, tenías que matar gente. El juego, en su tiempo, fue un pequeño escándalo de gran éxito. Presentando al público en 1997, con una expansión al año siguiente, “Postal”, como se denominaba el juego, tuvo una segunda parte, “Postal2”, que es el tema de hoy.

            La palabra ‘Postal’, es inglés, se puede traducir como correo, tanto el servicio como el cartero. Sucede que algunos empleados de correos provocaron gravísimos incidentes de protesta, enojo o explosión de tensiones, muy públicos, y no necesariamente mortales; pero que llamaron la atención sobre el servicio de correos, generando la expresión ‘going postal’, o ‘tornarte correo’, para expresar que esa persona estaba perdiendo el autocontrol (disque siquiera en 11 incidentes murieron personas, unas 35 en total, en diez años. En el juego ‘Postal’, la idea que es el personaje que tú, como manipulador del juego, utilizas, pues, se volverá loco. El juego de “Postal” con el que me encontré me acabo por gustar bastante, debido a que me presentó una dinámica de juego con la que yo no estaba para nada familiarizado. Se podría decir que no lo jugué muy bien.

            “Postal”—de ahora en adelante sólo voy a hablar del segundo juego, a menos que lo señale—es un juego en primera persona, o sea, tu juegas como si estuvieses en el lugar, viendo las cosas. ¿Qué es lo primero que ves? Pues, nosotros vemos que el tipo es pobre, vive en una casa rodante, tiene una mujer que le grita, el momento en que ella acaba de gritar, sale de su casa con una serie de ‘tareas que debe hacer’ y comienza la aventura. A diferencia de otros juegos, no tienes que eliminar al ‘malo’, tú no eres el ‘bueno’, no eres un ‘héroe’, tus misiones, o tareas, no implican nada importante, son cosas banales como ‘ir al supermercado a comprar leche’, ‘recoger cheque’, y fuera de estas acciones, lo demás, es piedra libre, puedes hacer lo que quieras, dentro de los límites del juego. Primero, veamos, la tarea.

            Casi lo primero que debes hacer es ir a tu trabajo, eres un tipo que hace juegos de computadora, violentos, en tu anterior trabajo, aparentemente, fuiste un cartero, del servicio de correos, ¿haces el trabajo de cartero en la empresa de video juegos? No lo recuerdo, creo que no. Comienzas a caminar por el pueblo de ‘Paraíso’, y ves gente, normal, gordos, flacos, chatos, tamaño promedio (tu punto de vista es de una persona delgada y alta), y tienes algún arma… creo que comienzas portando armas blancas—no, averigüé, encuentras una escopeta en el patio de tu casa. Hay perros y gatos por el lugar. Ahora, llegas a tu trabajo, en la entrada hay un grupo de gente protestando la violencia en los juegos. Después de que tú entras, y te despiden (y el tipo que te despide se ríe de ti), vemos una escena en la que los grupos de protesta sacan todos sus armas y toman por asalto la empresa de juegos, por lo que abandonar el puesto de trabajo del que te han despedido se convierte en una lucha por tu vida. Era un día lunes. A partir de este día, en tus próximos recorridos, ya sea para visitar la tumba de tu padre (ah, para orinar sobre ella), o para comprar leche, siempre vas a encontrar un grupo de estos fanáticos y violentos opositores de los juegos violentos.

            Son unas tres misiones por día, y en cada una de ellas, tendrás muchos problemas, si vas al banco, a cobrar tu cheque de despido, pues, ya sabes, asaltarán el banco. En cada lugar habrá alguien, o algo. Y no sólo eso, la gente es torpe, es mala onda, si te chocas con alguno de los transeúntes, pues, recibirás un ‘qué te pasa’, agresivo, malhumorado. Hay un detalle más de esta ciudad de ‘Paraíso’, todos están armados, y comenzar a disparar en la multitud es sinónimo de que los no muertos en el primer instante van a disparar. Cada día, tienes unas tres tareas, dos secundarias y una mayor. Al principio sólo puedes recorrer un tercio de la ciudad, lo que va aumentando cada día. Si haces algo ilegal, la policía te puede ‘arrestar’, después de lo que, para seguir el juego, tendrás que escapar de la cárcel. Si quieres, puedes hacer ‘algo ilegal’, todos los días. Yo me limité a cumplir mis tareas, y eso ya te da suficiente diversión, suficiente acción, es un juego tan irreverente y libre que ayuda a soltar cualquier tensión posible, es un descargue total.

            Hay dos cosas que puedes hacer en sólo este juego, puedes orinar, no se ve ningún miembro masculino, mientras lo haces—y debes hacerlo o sufres daño de riñones, lo que, en el juego, te podría matar—sólo se ve un chorrito amarillo (puedes usar ese chorrito para apagar pequeños incendios… no tan infrecuentes en este juego). También hay algo terrible que puedes hacer con los gatos. Verás, agarras un gato y lo puedes arrojar, o utilizarlo como silenciador atravesándolo por su posterior. Es la idea lo terrible, ya que gráficamente no va a ningún detalle, parece que estuvieses disparando un gato, no hay detalles horribles, es simplemente una idea muy, muy cruel. Las primeras veces te ríes de la irreverencia y humor negro; pero, como chiste, rápidamente pierde su gracia.

            Ocasionalmente, por la ciudad, simplemente hay loquitos por ahí, con armas, de los que tendrás que defenderte.

            Entre las cosas que no hice fue: patear a la gente en línea, matar indiscriminadamente todo el tiempo, matar policías cada día, y otras muchas cosas más. Lo que sí hice una vez, fue quemar una persona. El juego te da gasolina, en un bidón con tubo, y fósforos. Una vez, por experimentar, y porque la persona había sido muy torpe, o sea, el personaje de computadora, fue torpe, pues, decidí ver qué sucedía. Gráficamente, diría que esto está bien logrado, quedé horrorizado—seamos serios, ustedes y yo sabemos que nadie está siendo dañado—por la voz, gritos terribles, y su movimiento de un lado a otro. Los efectos están bien hechos. Al final, queda el cuerpo carbonizado y un inevitable, en mi caso, sentimiento de culpa. No volví a hacerlo. (Ah, detalle, cuando agarras un gato lo puedes arrojar cerca de un perro, en cuyo caso, el minino será destrozado por el can)

            Les presentaré un breve resumen de la experiencia que es jugar “Postal”. Lunes, el primer día debes recoger tu cheque de tu trabajo, precisamente, la empresa que ha creado el juego, la oficina de Running With Scissors. Recoger leche, y cobrar tu cheque. La mala noticia del día es que te van a despedir, asaltar el banco, el tipo de la tienda se pondrá como loco, y te van a perseguir, desde este día, los que protestan en contra de la violencia de los juegos. Martes, devolver un libro a la biblioteca, conseguir el autógrafo de Gary Coleman, conseguir firmas para una petición, y confiesa tus pecados. Obvio, Gary Coleman se vuelve loco, porque lo van a llevar al manicomio, o algo así. En la biblioteca te encontrarás con gente protestando contra los libros y a la iglesia, pues, la van a atacar los talibanes. Desde este día, los talibanes van a estar persiguiéndote, ¿o eran los protestantes en contra de los libros? Miércoles, debes votar, orinar sobre la tumba de tu padre, recoger la ropa limpia, y conseguir un árbol de navidad. En la tumba de tu padre, un par de ‘rednecks’, campesinos gringos, te van a secuestrar. Te desmayas. Al despertar estás vistiendo un traje sadomasoquista de pies a cabeza. Ya sabes lo que debes hacer, escapar de esta granja de ‘rednecks’ sadomasoquistas. A partir de este día, todos los rednecks en el pueblo, serán enemigos. Jueves, comprar un juguete de ‘escrotito’, krotchy, que tiene la forma de testículos masculinos con una carita, pueden buscar el dibujo en la red. Será vulgar, será medio opa, pero es un chiste. Si quieres asesinar al personaje que está vestido como un ‘escrotito’ gigante, para promocionar al personaje en un centro de compras, te será imposible, ¿por qué? Te lo dice el personaje: “¡JA! Crees tener más b***s que ‘escrotito’. ¡‘Escrotito’ es b***s!” A mí me fue imposible matar a ‘escrotito’, el tipo, cada que lo intenté quedé mal parado. Ya que tienes munición limitada, y salud limitada. Este día también tendrás que conseguir NAPALM, pagar una multa, comprar carne parrillera. Ahora, no estoy recordando quiénes te persiguen a partir de este día. Viernes, recoger un paquete, cumpleaños de un tío, conseguir ‘alternador’, ir a la clínica—debido a que te duele orinar, tenía que ser. Tu tío es nada menos que un secesionista, rodeado por la policía, el FBI, y la ATF, si entras a la casa esquivando a todos los hombres de la ley, te tendrás que enfrentar con todos al final, ya que a partir de cierto momento, los hombres de la ley decidirán que ya no importa nada y hay que eliminar a todos los que están en la casa, incluido tú. Sea cual sea la misión que hagas al final, llegará el Apocalipsis y te lloverán ‘gatos y perros’, literalmente, cuidado que son explosivos. (el paquete que te enviaron, obviamente, resultó ser la broma de alguien que te odia, o es bomba o droga, no recuerdo el detalle) De donde quiera que estés, para regresar a casa y terminar el día, tendrás que, prácticamente, enfrentarte con cualquier persona que veas, ya que la gran mayoría estará en plan de asesinar a cualquiera. Llegar a casa, sano y salvo, será la verdadera última misión.

            Como juego, “Postal”, presenta una realidad de tipo libre, donde mucho depende de lo que hagas tú como jugador. El juego se puede, en verdad, convertir en sumamente violento, contigo volando autos y matando a la gente por doquier. Este tipo de libertad me parece narrativamente interesante; aunque yo no la haya explotado por completo. Les doy un ejemplo de lo que sí hice, y me divirtió mucho. Fuera de las misiones, está el pueblo común y corriente, con un exceso de policías, locos y demás, también tiene un pequeño stadium, donde está tocando una banda, desfilando, detrás de la banda hay tres elefantes siendo parte del espectáculo. ¿Adivinan lo que se puede hacer? Al ver este espectáculo yo me reí, sólo al verlo, e hice lo que todos habrían hecho, fui a uno de los elefantes y le di una patada. Comenzó una muy entretenida masacre de los elefantes, que se volvían locos y perseguían y pisoteaban a la banda que huía despavorida, y si no te rajabas también acababan contigo. Sí, tuve que matar a uno de los elefantes que me perseguía.

            Un último detalle, que recuerdo a la rápida, ¿saben qué se podía utilizar para mejorar tu salud en casos de urgencia? Digamos que podías fumar una pipa que aumentaba tu energía, sin embargo, si no tenías otra pipa, o un botiquín de esos que en los juegos electrónicos se utilizan para curar, pues te hacía daño y personaje declaraba en voz alta, “oye, esto me está matando”.

            Este juego fue uno de los más polémicos de su tiempo. Se puede decir que es hasta enfermizo; pero no estoy de acuerdo con eso. Cualquiera de sus chistes más vulgares y crueles, como el del gato, funcionan unas cuantas veces, tres, no más, y si funcionan más veces para ti, pues, ya es porque ha perdido cualquier contexto perturbador y has hecho del asunto algo mecánico. Y, por favor, no vayan a pensar que algo así puede incitar a la violencia. Falso, falso. Miren, este juego fue un fenómeno porque ni bien salió al mercado fue un gran éxito comercial, se convirtió en la comidilla de los universitarios y colegiales, el juego más irreverente en el mercado. Un mundo narrativo donde podrías hacer un montón de cosas que no puedes hacer en el mundo, eso es lo interesante de este juego, ese mundo de posibilidades, además de su irreverencia. Como ventana para explorar tus crueldades en un ambiente seguro, no sólo para tu persona sino para cualquier otra, “Postal” es lo contrario de algo que incentiva la violencia, te la quita, te la gasta, es una válvula de escape a cualquier frustración personal (yo, diría, no tengo muchas, ya que me limite a cumplir las misiones… ahora recuerdo, enfrenté a la policía una vez, para qué pasaba cuando te arrestaban). Pero, principalmente, es un juego entretenido, distinto a los demás, en su tiempo, por el esquema de libertad que daba.

            Discusiones, opiniones, al respecto, obviamente habrán un montón; pero estoy seguro que no todos oyeron hablar de este juego o sabían en qué consistía, por eso comparto con ustedes estos datos, para lo demás, necesitaría otra nota. (ah, y este pensando en este juego porque su película, de nombre homónimo, salió el año pasado, y la estuve buscando por ahí, no, no la encontré)

Bueno, he aquí el artículo sobre 'el juego más irreverente de la historia', como anuncié en la nota, ya borrada, en la que pedía perdón por no haber publicado semanalmente, y explicaba porqué. Aprovecharé que se publicó mi artículo sobre 'Slumdog millionaire' para subirlo a la red, a mediados de la próxima semana; aunque, si les da curiosidad lo pueden leer en Los Tiempos. Pa' la próxima semana, creo que voy a escribir 'tomate - tomatito', que, a pesar de lo que parece, será un artículo sobre epistemología. En serio.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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