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19 mai 2009 2 19 /05 /mai /2009 08:32

                Por su antigüedad, ‘La Máquina del tiempo’ de H. G. Wells, es una de las primeras novelas de ciencia ficción, tal cual. ¡Es de nada menos que 1895! Obtuvo una gran popularidad, y fue uno de los mayores éxitos de Wells, además de una obra que marcó el género. Una pena, ya que el viaje en el tiempo es una falacia absurda. Con esto no quiero decir que la exploración de la idea no haya sido interesante, siendo la seminal obra de Wells un trabajo que da mucho que pensar (a pesar de que hay varios absurdos dentro de la misma, incluyendo una muy errada noción de ‘evolución’. Vean mi nota: La evolución no existe), otra que me gusta es ‘La trampa de tiempo’ de Edgar P. Jacobs (o ‘La trampa diabólica’), una historieta de Blake & Mortimer, o la fantástica trilogía “Volver al futuro”. Todas obras muy divertidas, interesantes, atractivas meditaciones. Nadie dijo que la ciencia ficción sea ciencia, mucho menos lo han dicho sus autores, lo que no quiere decir que ésta no deba tener sentido, cuando se lo busca. Creo que Wells en verdad creía que su concepto de viaje en el tiempo era el correcto y que su noción de la evolución no estaba por las ramas, se equivocó soberanamente en ambos aspectos y se lo debe señalar.

                Si bien es cierto que el estar fuera de borda por completo tendrá su efecto en el disfrute de la obra, es mejor eso a que se sigan difundiendo tonterías, y el viaje en el tiempo es una de esas tonterías. Les adelanto que no soy físico, diría que ésa es la buena noticia, me voy a explicar en términos usuales, de una manera que todos podrán comprender el nudo del asunto. Comencé a pensar sobre el tiempo, de manera sistemática, cuando vi la película “El regreso a casa” (The voyage home – Star Trek IV), ¿la vieron? En esta película, los tripulantes de la nave Star Trek, o, más bien, de una nave Klingon capturada en Star Trek III. Esta película fue una verdadera pesadilla para mi mente neurótica consumada. En primer lugar, los héroes, en el pasado, no tienen dinero y tienen que empeñar algunos bienes; pero, ¿cómo hacer eso cuando sólo tienes objetos del futuro? Bueno, lo que hacen es depositar un reloj que uno de ellos había heredado de sus padres, que habían heredado de los suyos, etcétera, cuando el capitán de la nave deposita ese reloj en la casa de empeños, se da cuenta que ese mismo reloj va a ser entregado en el futuro al tipo que lo heredó de sus padres. Bien. ¿Cuándo se construyó ese reloj? De acuerdo a la historia, es un reloj cuya masa y mecánica aparece en el continuum espacio temporal y es llevado del futuro al pasado, para repetir este ciclo ad eternum. Error. Eso no puede pasar, alguien tiene que construir el reloj. Incoherencia. De igual manera, necesitan aluminio transparente, en esos años, 80’s, obviamente no había la tecnología para hacerlos, entonces ellos visitan a un científico con los planos de qué quieren que él haga por ellos, resulta que el tipo es la persona que en el futuro inventa el aluminio transparente; pero resulta que esta idea le llega del futuro. ¿Cuándo se desarrolló la idea? Nunca. Es el mismo problema, sólo que sin masa, sin objeto palpable. Ese reloj, y la idea, llevados al pasado, me rompieron la cabeza. Es la condición de los neuróticos consumados.

                Todas las obras que hablan de la máquina del tiempo tienen problemas similares, más los absurdos de realidades paralelas y todo eso. Es precisamente otra película de Star Trek la que me hace tratar el tema, la más reciente, al ver la peli’, que me gusta a nivel humano, recordé que tenía que hablar de las falacias de la ciencia ficción desde hace tiempo.

               No se puede viajar al pasado porque no hay masa en el ayer, el pasado no existe, existió, el futuro no existe, existirá. A ver, digamos que tú quieres viajar en el tiempo, si crees que el tiempo es un plano de ‘existencia’, pues, te has convertido en un cuándo. O sea, un ‘cuándo’ eres tú. La respuesta a esta pregunta es ‘yo soy un presente’. Ilustremos la idea con otras respuestas: ‘yo soy un año, año 2009’, ‘yo soy un mes, mes mayo de 2009’, ‘yo soy un día, día 19 de mayo de 2009’, etcétera. La idea es llegar al momento que tú eres para que tú, como momento, te vayas al pasado. El momento que tú eres, por supuesto, sólo puede ser uno, ser presente, no tienes otra opción. O ¿eres un año?, sabes que no, lo interesante del asunto es que no sabes qué momento eres, no sabes cuánto tiempo es el presente. ¿Segundo?, ¿milésima de segundo?, ¿attosegundo? (Un attosegundo es una unidad que se utiliza en la investigación atómica, en 180 attosegundos, un electrón da una revolución sobre el núcleo de protones y neutrones. ¿Y el presente es cuándo?, ¿Un attosegundo?, ¿180? Recuerden que la idea es que esa masa temporal es la que va a viajar al pasado, y su masa se va a encajar con la masa del pasado. La respuesta, por si acaso, es que el presente es sólo el fluir del tiempo y se puede utilizar caprichosamente, un año, un mes, un día, una hora, un segundo, etcétera, dependiendo de para qué quieres utilizar la palabra presente. En física, el presente no existe, sólo hay un fluir de la posibilidad de movimiento que es lo que llamamos tiempo, que no es una dimensión sobre la que te puedas desplazar, sino la posibilidad de materia misma que permite la existencia (la posibilidad de distancia, movimiento, etcétera).

                Digamos, para seguir con el asunto, que tú eres, en tiempo, 180 attosegundos, una revolución de electrón. Teniendo en cuenta que esta unidad es 10-18 de segundo, pues, esto nos daría una cifra sorprendente de posibilidades de aterrizaje en el tiempo sólo en un segundo. Una vez más, para hacer más fácil la ilustración—y no lo digo por ustedes, este numerito a mí me hace dar vueltas la cabeza—haremos uso del segundo entero. En un minuto, podríamos viajar en el tiempo al segundo 1º o a los siguientes, al 2º al 3ero, así hasta el 60. Lo interesante del asunto es la posibilidad de llegar a cualquiera de esos segundos, ya que habría esa masa esperándonos, estaría ahí, no sería, en verdad, desde cierto punto de vista, el pasado, sino una realidad de película, en el sentido de una cinta de cine, sólo que expuesta en una infinidad de salas. Eso es un absurdo. Vean una cinta de película, ahí vemos cada momento, en 24 cuadros por segundo, lo interesante, es que si la agarramos, en verdad la podemos ver cada presente. Ésa sería la condición del universo. Uno donde existe todo, desde el principio hasta el fin, como esas luces de navidad que dan la impresión de moverse, como si las luces avanzaran, cuando en verdad sólo están estáticas, prendiendo y apagándose en un ritmo que permite esa ilusión. Ese universo, presente de principio a fin, sería uno donde no hacemos algo, en verdad, ya que nuestro momento también estaría ahí, y sólo estaríamos siguiendo el camino trazado por toda la eternidad. Este concepto de universo, inamovible (no importaría si viajases al pasado, sólo harías lo que tendrías que hacer, y esto, como toda visita al pasado, como prueba intelectual, lo demuestra no es posible… de ahí la paradoja, ir a asesinar a alguien en el pasado, de lograrlo, no habría razón, en el futuro, para que vayas al pasado, entonces, cómo has ido al pasado y tenido éxito en matar a alguien, la sola posibilidad de este absurdo, la paradoja, nos dice que esto no es así) es un absurdo. (A este universo yo lo llamó ‘brazo de gitano’, por una repostería que se puede repartir en pedazos más y más chicos de acuerdo al número de comensales)

                Hay otro concepto interesante que debemos añadir para redundar en el absurdo del viaje en el tiempo, este es la noción de espacio tiempo. Sin complicarnos, sabemos que la idea de viaje en el tiempo aborda la posibilidad de que tu masa se transporta a través de la dimensión temporal (ya he explicado qué opino de esto), bueno, si tú masa viaja, esto quiere que también lo hace a un lugar, ¿no?, ahora, ¿a qué lugar viajaría? La galaxia se mueve, el planeta se mueve, el sistema solar se mueve y, muchísimo más importante, también se mueven tus átomos, y tus electrones. Digamos que la masa presente en la Tierra siempre viaja, de viajar en el tiempo, a la masa presente en el pasado. Esa masa no es algo tranquilito que está esperando a los viajeros del tiempo, es una brutal fiesta de movimiento, donde los electrones están viajando a attosegundos, la masa del futuro llegaría para chocarse con esa fiesta y estallaría en billones de pedacitos. (Ya la idea que existiese una máquina capaz de atrapar el presente físico, o sea, ni siquiera un attosegundo, es un absurdo).

                Bueno, espero haber sido suficientemente claro, y espero haber colaborado a que el futuro haya menos historias de viajes al pasado.

Me acordé, por fin, de que tenía que hacer esta serie de 'falacias de la ciencia ficción', por el momento tengo sólo una más en mi mente... pero el número puede llegar a ser muy grande. No creo que publique toda la serie de una, o sea, dos o tres artículos sobre el mismo tema, pero sí voy a publicar varios sobre esto. Creo que voy a combinar esta serie con los artículos prometidos, más otra serie sobre 'mis películas favoritas', donde, obvio, incluiría el tan cacareado artículo sobre 'Laberinto'. Bueno, hasta la próxima, y dinfundan todo lo que pueda, y como puedan, la fan fic de Igor Karkarov / Karkaroff.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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