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25 mai 2009 1 25 /05 /mai /2009 09:09

            Creo que todos los visitantes habituales de esta bitácora ya saben porqué me decidí a hacer una y con qué fin. De no ser así los puedo remitir a mi introducción a la misma, a una nota publicada nada menos que hace casi 3 años: mi meme. Para quienes no tengan ganas de leer esa breve nota, pues les tengo un resumen violento, fugaz: lleno de cosas en mi mente, me decidí a escribir una bitácora con el afán de transmitir diversas informaciones, opiniones e ideas, todo con un trasfondo de sincero afán de entretenimiento y hacer algo positivo. Eso es todo.

            En otras palabras, mi objetivo egoísta y personal no difería de ningún modo del mismo origen de las bitácoras, que son, en origen, dispositivos electrónicos de la red de amplitud mundial (www) y la internet (que no es lo mismo). Las bitácoras (blogs) nacen para compartir información entre personas que están estudiando tal o cual tema, entonces, antes de que salga el libro, comienzan a difundir pedazos de sus estudios, comparten los datos. Obviamente, después, el fenómeno estalla en todas direcciones, deja de ser un medio para informar y se convierte en todo, un foro, un medio de propaganda, un falso diario íntimo, una palestra para confesiones, etcétera. Por allí leí que en los Estados Unidos ya hay más personas que reclaman trabajar con bitacoreros (bloggers), a tiempo parcial o completo, que abogados. Qué les parece.

            El número de bitácoras en el mundo ya llega a más de 150 millones, y ojo, que éste es dato antiguo. Sabemos que hay personas con más de una bitácora—yo apenas puedo con una, no sé cómo la hacen los otros (especialmente si no les pagan)—, y que la calidad varía mucho de una a otra. Ése es el problema. Ése es el tema de esta nota.

            El ser humano siempre ha dependido de sus canales de comunicación. Nuestra capacidad visual y auditiva apenas llega a unas centenas de metros, y los otros sentidos, menos. Nuestra capacidad de movilización personal ha estado bastante limitada por costo y tiempo, así, nuestro conocimiento del mundo dependió mucho de la ocasional información transmitida por viajeros y los dices y diretes que venían con caravanas o marinos. Desde que hubo algún medio de mensajería dependimos de él, desde que hubo periódico, pues, cobró importancia prima, vino el telégrafo, o sistemas heliográficos, se convirtieron en parte esencial de nuestras vidas, después, radio, después, tele, ahora… la red, y con la red, pues, los datos te pueden venir de cualquier lado. (Hablaré de la red como medio de transmisión de información en un próximo artículo, en éste es la multiplicidad de voces) O sea, hoy por hoy, todo el mundo quiere decir lo que le venga en gana y tiene un medio por el cual exhibir sus ideas, los dices y diretes se han multiplicado por mil.

            Esto no quiere decir que la información se haya individualizado. A pesar de la enorme cantidad de bitácoras, páginas web, correos electrónicos, y demás medios de la red, a simple vista podemos ver que muchísimas fuentes repiten cierto tipo de información, percepción y opinión. Por ejemplo, durante la campaña presidencial de los USA, había muy pocos medios que reflejaban una opinión crítica del que ahora es presidente de ese país. Entonces, el que hoy por hoy haya 150 millones de bitácoras personales, junto a un sinfín de movimientos con número muy limitado de seguidores, más correos electrónicos a la disposición de cualquiera, junto a prestigiosas universidades, etcétera, sólo nos permite ver lo que siempre fue un todo caótico. Un preocupante todo caótico. No hay más de lo que había, la internet sólo nos permite observar, o disponer, de lo que ya había antes, sólo que a nosotros, por intereses personales, no nos llegaba. Sabíamos que había un montón de información sobre OVNIS, junto a gente preocupada por el asunto, metida en clubes de seguidores de este fenómeno. Ahora podemos ver cuánto hay sobre el tema.

            Había izquierda, había derecha, había cosas raras, fenómenos religiosos pop, extremismo, intolerancia, difusión de mentiras, teorías de la conspiración, celebración de la mediocridad, confusa y confundida teoría de esto y aquello. Y sigue habiendo lo mismo. No más. Lo bueno y lo malo por todas partes, los que habrían buscado lo bueno siguen haciéndolo y viceversa. La pregunta que yo me hago es si esta disponibilidad de tanta información, todo lo que hay en la red, en español, en inglés, y otras lenguas, todo eso, ¿ha servido de algo? Por supuesto que sí, es verdaderamente fantástico tener tal cantidad de información disponible de tal variedad de fuentes; de igual manera, todos los servicios de internet, desde el correo electrónico hasta las redes sociales y el chat, todas tienen su lado positivo. La internet y la red de amplitud mundial, son una maravilla. O sea, claro, todos ya lo sabíamos, sirve, y mucho, esto no quiere decir que todo ese conocimiento pueda impedir de alguna manera, o haya servido para enseñar algo, a un descomunal número de personas que siguen difundiendo tonterías, ya que éstas también han encontrado su espacio dentro de la red. Aquí estamos todos.

            Entonces con esto vuelvo al asunto de mi bitácora, que es, un espacio más dentro de la www. Yo la hice con el fin de, además de entretener, difundir buenas ideas, buenos ‘memes’, pareceres positivos que se van a reproducir poco a poco o del que mi bitácora sería eco. Como tal, cumple su función, soy parte del medio, estoy ahí aportando con mis dos centavos. Nada más. Junto a ellos, los buenos, y los otros, los malos. La batalla intelectual, entonces, que se daba fuera de la red, pues, se reproduce dentro de la misma. Ya sea en esta bitácora, como en feisbuk o una infinidad de páginas donde cada uno difunde su versión del asunto.

Lo lamento, debo reconocerlo, que mil y un disparates encuentren su foro en la red. Sabemos que ellos son minoría; pero, igual, lo lamento. La www nos reproduce, ahí están nuestros logros, artes, maravillas, crímenes, problemas y defectos, ahí estamos todos gritando “¡escúchame!”, y diciendo lo que consideramos oportuno decir. Yo cumplo con mi deber, busco reproducir un poco de lo que creo que es positivo en este espacio. Me pregunto si he cambiado la mente de siquiera una persona, diría que no, probablemente sólo he ayudado a reforzar ciertos puntos de vista que ella/él ya tenía, o sido la gota que rebalsa la copa en algún caso. Vale la pena seguir. No porque uno, o sea, yo, sea muy relevante, sino porque el que haya uno más, que diga lo poco o mucho que he dicho, es positivo de una manera diminuta que se añade a un gran colectivo de pequeñas voces que aquí también hablan. Aquí, en la red, de una u otra manera, seguimos con un poco de las discusiones y disquisiciones que abordamos todas nuestras vidas. Qué pena no poder ser más, es bueno no ser nada.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Preguntas
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