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15 juin 2009 1 15 /06 /juin /2009 08:28

                Escribir una novela es un gran trabajo. Cualquier persona que escribe debe pensar muy bien si arremeterá contra una historia en particular, ya que eso significa, dependiendo del tiempo que se tenga para hacerlo, un compromiso de varios años con esa misma obra. Publiqué mi primera novela el 2001, desde entonces he estado con muchos proyectos en mente; pero, si se molestan un poco en repasar las pasadas entradas descubrirán que ahí, entre mis proyectos narrativos, hay uno que se destaca por encima de todos los demás, ese proyecto es: ‘Un sendero hacia el atardecer’. He estado trabajando en ‘Un sendero’, desde hace mucho, mucho tiempo, en la historia madura desde el 2000, en la protohistoria desde el 95, eso es 1995, el milenio pasado. Debido a que es un universo creativo muy vasto, que significa no sólo tiempo invertido, sino madurez narrativa (o sea, hay razones para que esté como está. Las voces maduran, los motivos, maduran, los personajes, los jugadores, todo ha tenido su tiempo y, como un jardín, crecen), pues, en medio del proyecto he visto como conveniente explorar más este mundo, aprovechar sus posibilidades, así, después de ‘Un sendero’, que termino este año sí o sí (la primera parte ya está ampliada, finalizada, corregida; pero son tres, las otras dos deberían significar menos trabajo), vendrá ‘El diario de nosotros’, situada en el mismo universo creativo. Esto quiere decir que, haga lo que haga, trabaje en lo que trabaje, voy a estar con ‘El diario’, hasta unos cinco años. A menos que, por alguna razón, tuviese más tiempo y fuerza pa’ escribir, también me voy preocupando de eso, ojala dé resultados. Abordar, entonces, estas dos obras, me dejará poco tiempo para trabajar en otras, uno de los proyectos que no emprenderé es ‘Divino Destructor’, debido a que el esquema de la misma ya estaba definido por completo, pues, les doy un resumen que quedará como único testimonio de esta idea.

Contexto

                El género es ciencia ficción, sabiendo que la ‘ciencia’ toma, por lo general, una posición muy secundaria. El tiempo es el futuro no tan lejano, de aquí a unos cien años, digamos. Los acontecimientos, previamente inmediatos a la obra, son que la Tierra, nuestro planetita, es una sola entidad política. ¿De cómo? Pues resulta que un grupo de gente racional les pateó el trasero a todos los demás para, de una vez, unificar al planeta. Esta gente racional ha derrotado a todas las irracionalidades, religiosas, filosóficas y demás, para erigirse en los líderes de la humanidad. No es una sociedad libre; pero el poder descansa sobre decenas de millones de votos calificados, todos racionalitos. El período de brutalidades mutuas ha pasado. Los gobernantes han desarrollado una tolerancia por las religiones que todavía tienen numerosos seguidores, incluyendo las religiones seculares, o semiseculares (o sea, los absurdos filosóficos), y viceversa. Es una situación que me hace recuerdo a Jean Francois Revel, que era agnóstico o algo así, y su hijo, que se convirtió en monje budista, vaya chiste. Entre ambos escribieron un libro, o publicaron un libro—por ahí se basaba en conversaciones habladas—, de sus conversaciones, se titula ‘el monje y el filósofo’ o algo así. Bueno, la idea es ésa, racionales en el poder que tienen, en ese momento, respeto por las religiones y estupideces que están muriendo.

                En este gobierno, la gente puede ir a algunas iglesias, pocas mezquitas, un puñado de templos, todo lo demás fue incautado. Si bien los irracionales no pueden ser parte del gobierno, las religiones más numerosas, e incluso otras no tanto, pueden enviar sus representantes válidos antes el ejecutivo. Varios de estos representantes son ‘irracionales’ muy lúcidos y simpáticos, que van suavizando la posición del gobierno racional respecto a sus locuritas. La guerra de unificación anti irracional ya ha culminado, hace casi una generación, así que ésta es la época en que se comienza a cosechar los primeros frutos de una burocracia que une a todo el planeta. Nos estamos llevando bien, está todo simpático. Los fanáticos soldados de uno y otro bando han visto que lo mejor es reconocerse mutuamente. Ya no hay oposición armada al gobierno unificador en ninguna parte del planeta. Era un buen momento, uno con una promesa brillante.

El visitante

                El gobierno unificador detecta la llegada a nuestro sistema solar de algo, un objeto artificial.

                La llegada de ‘eso’ se reporta en una reunión del ejecutivo planetario. Las preguntas son: ¿Qué es? Respuesta: Una nave espacial extraterrestre. ¿Características? Muy grande, con la forma de dos conos invertidos uno sobre otro. La parte más ancha tiene 30 kilómetros, la altura máxima es de 20. Visto desde arriba tiene forma circular. ¿Intenciones? No responde a ningún intento de comunicación. No conocemos sus intenciones. ¿Hipótesis? Intenciones hostiles. ¿Qué hacer? Resistir. ¿Cómo? Todas las maneras posibles. Movilizar a la población. Dividir las industrias. Multiplicar. Etc. Tras una reunión larga, no queda más que esperar para ver qué es lo que va a hacer la criatura, o criaturas, que vienen en una nave descomunal con dirección a la Tierra. Preparándonos para los peor.

                Ahí habría una discusión interesante: ¿Qué puede ofrecer un planeta atrasado a una cultura superior en tecnología?, ¿qué buscarían criaturas que pueden hacer una nave de esas características?, ¿será en verdad hostil?, y ¿qué hacer con los irracionalitos?

                Las bases espaciales de Titán, Ganimedes, estaciones orbitales en Jupíter, Saturno, son las primeras en descubrir que las criaturas de la nave, denominadas como ‘el visitante’ es hostil; aunque de una manera indiferente. Esto es, hará daño; pero no se preocupará mucho por eliminar a nadie. Sólo una base es casi destruida, aparentemente, al darse cuenta que no eran una amenaza ‘el visitante’ perdió interés. Una de nuestras bases, la marciana, logra enviar un grupo de sondas con humanos a la nave visitante. Como no se trata de proyectiles, nada detiene su avance y logran aterrizar en la nave visitante, e ingresan en ella. Parte de la historia sería el testimonio de este grupo de científicos que aborda la nave espacial alienígena. A parte los matan, analizan sus cuerpos y…

                En la órbita terrestre, le lanzamos al bicho todo lo que tenemos. No es que nuestras armas no le hagan efecto, simplemente no logran golpear en el blanco, o no tienen la fuerza suficiente para hacer daño. El gobierno unificado de la Tierra comunica la amenaza y el problema a la ciudadanía, y les explica el plan de oposición a la ‘invasión’ que creemos que se viene. Los científicos que abordaron la nave no tienen manera de comunicarse con la Tierra. No pueden informar que la tripulación que han visto de la nave son robots de forma insectoide que se ocupan del mantenimiento de la misma.

                Después de evitar todas nuestras amenazas coheteriles, el visitante comienza una sistemática destrucción de todo nuestro poder ofensivo a nivel planetario, le lanzamos cohetes que sabemos que no le darán; pero, igual, le lanzamos nuestros misiles, nuestros aviones suben hasta el borde de la estratosfera para lanzar un par de cohetes. Desde el espacio, haciendo uso de tecnología comprendida por nosotros; aunque muy superior a nuestros medios, evita las armas o las destruye. Estamos en esto varios meses, la mayor parte de un año. (En la nave, los científicos se dan cuenta que cualquier intento de dañar algún equipo de la nave es castigado con la muerte, y que siquiera dos personas, un hombre y una mujer, fueron abiertos ‘por curiosidad’. Viven robando un poco de comida de unos inmensos jardines de alimentación). Finalmente, cuando el gobierno unificado de la Tierra, que ha enfrentado al visitante en colaboración con toda la ciudadanía, ya no posee la industria de misiles o cohetes que pueden dañar la nave alienígena, comienza el verdadero juego.

La prueba

                El visitante baja a una órbita muchísimo más baja. Ya no está en el espacio exterior. De cuando en cuando, un piloto y un avión intentan hacer algo, sin resultados. Desde ahí, el visitante comienza a hacer algo que, al principio, no entendemos. Básicamente, donde podía haber terremotos, hay terremotos, y no uno, sino dos, o tres, o cuatro. Si la variante volcánica estaba más a mano, pues, volcanes. También podía; aunque le costará más trabajo, influir en el clima, tormentas eléctricas, granizo, lluvias, vientos, inundaciones. No hacía las cosas de las nada, sólo encontraba la manera de perjudicar haciendo uso de lo que estaba a mano. Los seres humanos nos encontramos con que el visitante es una pesadilla climatológica y telúrica. ¿Por qué?

                Durante mucho tiempo, desastres tras desastres, la humanidad muestra su mejor rostro, que incluye ingenio, esfuerzo, generosidad y solidaridad. Descubrimos que el visitante no daña ningún vehículo que no busque dañarle, entonces, abandonamos gran parte del equipo que podría ser sospechoso y nos concentramos en construir maquinaría de sólo uso civil, como helicópteros no armados y aviones sólo de carga. Sufrimos mucho; pero logramos, gracias al esfuerzo, evitar que un desastre provoque mayores problemas por la ineptitud del personal que debe lidiar con ellas. Igual, sufre la gente, muere, enfrentamos tragedia tras tragedia. Sin contar que el visitante se mete con nuestra comida, inundando cosechas, provocando sequías o molestando la ecología para ayudar a plagas que estaban por el barrio.

                Poco a poco los problemas empujan nuestra capacidad de producción y respuesta al límite, la gente sufre hambre, le falta alimento, enfrenta incomodidad tras incomodidad, y se le pide más y más esfuerzo, más y más sacrificio. Por suerte hay alguien a quien culpar, ese maldito visitante, ese extraterrestre sádico. Hasta que en medio de un terremoto en un lugar cuyo nombre no he decidido, un tipo, en medio de un terremoto con algo de lava, así, bien apocalíptica la cosa, se arrodilla ante la nave, allá arriba en el cielo, a más de 30 kilómetros de altura, y dice algo religiosito como: ‘Somos criaturas arrogantes, a ti encomiendo mi destino. Perdónanos señor nuestro orgullo y ceguera’, etcétera. Él tipo, al igual que muchos miles, sobrevive el terremoto, y la lava. Pero el tipo cree que esto se debe a su fe.

Una idea ha nacido, que ‘el visitante’ no se trata de un extraterrestre jugando con criaturas inferiores en tecnología, sino que es un enviado divino, más allá de las posibilidades de los simples mortales—por eso no pudimos hacerle nada—que ha sido enviado para encaminarnos en el buen camino de la fe. Mientras seamos arrogantes pecadores, pues, nos va a castigar. Se propone bajar las manos de la arrogancia intelectual y declararse creyentes, de esto o lo otro, y santificar el camino de el visitante, a quien comienzan a llamar ‘divino destructor’. Los racionalitos no están de acuerdo con esta irracionalidad y este desacuerdo pronto se convierte en guerra abierta.

Guerra y final

Con la nave extraterrestre sobre nuestras cabezas, la guerra que se había enfriado, entre racionales versus irracionales, se extiende por el planeta. Vemos unas cuantas batallas. En el espacio, los científicos, sólo quedan un par, a bordo de la nave, descubren a la criatura tras tanto jaleo, un ser insectoide, mezclado con tecnología, a todas luces, un ser inmortal o muy cerca de eso. Sólo hay uno en toda la nave. Ducho en nuestro idioma, en todos nuestros idiomas, gracias a sus máquinas—o sea, tenía un traductor universal—sólo nos dirige una palabra: mírame, dice y los científicos son retirados de su presencia. Los científicos, haciendo uso de sus naves, logran bajar a la superficie y contarnos todo lo que vieron. Mientras tanto, en toda la superficie de la Tierra nos estamos aniquilando entre las gente que ha decidido arrodillarse ante la criatura y los que deseamos seguir arreglando, seguir trabajando, hasta que el bicho de allá arriba se aburra de nuestra testarudez.

¿Por qué? Aparentemente, esta criatura inmortal, o casi, encuentra muy entretenido ver cómo enfrentan los desastres, las criaturas más inferiores, en tecnología, que ella. Debido a que la situación se hace difícil para el gobierno unificado, se deciden por dos rumbos de acción, el primero es abrazar la bandera de la racionalidad, hacer todo lo posible por salir adelante y aniquilar a todo enemigo que no esté dispuesto a hacer lo mismo, en segundo lugar, ocultarse, una facción de racionales fundará una religión de elegidos, donde, en apariencia apoyarán a los irracionales; pero por detrás serán los racionales que defienden sus valores y enseñanzas. Estos dos cursos de acción se reparten el mundo, viendo donde tienen mayores posibilidades de éxito y listo, los líderes máximos se despiden y comienzan a ejecutar sus respectivos planes, vemos cómo uno de ellos obtiene una victoria donde todos los prisioneros que no están dispuestos a renunciar a su fe son simplemente ejecutados para seguir avanzando y, en otro punto del planeta, un tipo se declara no combatiente pero dispuesto a ayudar en todo a aquellos quienes enfrentan a los racionales, se presenta como un seguidor de la fe local, es el representante de la facción racional que se ocultará entre los irracionales.

El líder agresivo, mira a los ejecutados y después dirige sus ojos hacia un cielo vacío, “después vendrás tú”, dice en voz alta y sabemos de quién está hablando y sabemos que no hay nada que podrá hacer—pero es un consuelo, ¿no?


Idea

                No recuerdo de cuándo es esta idea. ¿2004?, ¿2005?, ¿antes? Lo que sí recuerdo es el origen de la misma. Estaba bastante cansado de la eterna lógica de que somos invadidos por seres con muchísima más tecnología y de cualquier manera acabamos superando al enemigo. Eso no ha sucedido en toda la historia humana. Cuando alguien con tecnología superior tiene la decisión política de partirle el trasero a alguien, pues, lo hace. Si alguien decidiese invadirnos, y tuviera una tecnología superior, acabaríamos siendo lo que el invasor quisiese que fuésemos: esclavos, súbditos, comida, etc. No es difícil imaginar un bicho más poderoso. Más tecnología y punto, ya estamos fritos, no tiene que ser más fuerte, o más algo. Si su Ipod es mejor que tu Ipod, ya estás en desventaja.

                Eso creaba otro problema. El bicho nos va a derrotar, ¿para qué?, ¿Imperio? Entonces, el ser miembros del imperio se convertiría en la aventura, más que su ataque. Historias de derrota pesimistas; aunque pocas, y ninguna en película, creo, hay varias, y buenas. ¿Otra más? No valía la pena. Y el desviarme, y que el interés sea lo de imperio, pues, la derrota se convierte en algo más interesante que eso. Sería una repetición de la historia imperial de nuestro propio mundo. Una analogía fácil sin mucho interés. Tragedias puras, ya hay, como mencioné. ¿Entonces? Imaginado el bicho, esa criatura mucho más poderosa, gracias a su tecnología, pues, sentí algo de reverencia por algo así, y me imaginé que otros sentirían lo mismo. Y ahí supe que tenía una historia.

                Parece una obra antireligiosa. En verdad no lo es, es proactiva, es pro racional, no anti algo. Comprendo y valoro la importancia de la religión en nuestro mundo, diría que ayuda mucho más que el daño que hace. Hay muchos gobiernos que se han declarado seculares, sin que ello haya significado un pepino de beneficio para los gobernados. Los ejemplos son numerosos. Lo que sí hace la narración es atacar un aspecto muy negativo de la irracionalidad, que es la pasividad, y dado que el contexto del libro es el desafío extremo, entonces, ante ello, pues, sólo queda la respuesta total: aniquilación. En el fondo deseaba mostrar una respuesta positiva en medio de la impotencia y fracaso absolutos, no puedes defenderte, no puedes impedir de ninguna manera que el enemigo te dañe, y no te han pedido que te rindas, ¿qué puedes hacer?, ¿caer derrotado? No te queda otra que seguir, seguir y seguir. Y si el otro busca claudicar, pues, qué te queda, sólo seguir.

                Por varias razones, una es que ‘Sendero’ y ‘Diario’ son mejores que ésta, y que ninguna del par es tan provocadora o polémica, pues no abordaré ‘Divino destructor’, no creo que la vaya a escribir. Pero como la idea me gusta, y no quiero que esto se quede sólo en mi mente, comparto con ustedes este resumen. Eso. Gracias por tu tiempo, espero te hayas entretenido.

Creo que puedo adelantar al público lo que se viene, a la vez que hago un ‘ayuda memoria’ para futura referencia. Veamos, quiero escribir dos falacias de la ciencia ficción: la inteligencia artificial y el planeta región, en otra área voy a estar pensando en ‘lecciones napoleónicas’ con unas tres, o tal vez un par, mostrando sus mayores errores político-militares. Ya he señalado que lo más interesante de Napoleón es su derrota. También tengo que escribir un análisis de lo que significa la cancelación, en 2004 (2006?), del proyecto ‘Comanche’ o RAH – 66, un helicóptero de ciencia ficción. Tenía un proyecto de libro pequeño sobre ‘narrativa japonesa’, debido a que sólo para un texto de unas 50 páginas, poco más o menos, habría tenido que estudiar, investigar y completar, demasiado, pa’ que sea un texto serio; aunque pequeño, pues, me rindo, no lo voy a hacer, en cambio, presentaré unos 4 a 5 artículos sobre el tema haciendo uso de la información que ya dispongo. También, hablando de las cosas que no podré hacer, voy a presentarles los resúmenes de ‘Bailar hasta morir’ y ‘Torres de arena’. Finalmente, una muy atractiva colección de fascículos de historia de Editorial Sol 90 Grandes Civilizaciones de la Historia, me ha hecho antojar de hablar de uno de mis temas favoritos, historia, que voy a mezclar con la Guerra de las Galaxias, ya verán cómo. En medio incluiré comentarios sobre mis películas favoritas, comenzando con ‘Laberinto’, y el artículo sobre ‘Tomate – tomatito’ que es epistemología. Ah, también voy a escribir una nota provocadora sobre las culturas precolombinas, titulada ‘Los locos’. Quiero siquiera comentar algo respecto a lo que será el edificio más grande del mundo, y el objeto humano más alto del planeta Tierra, el Burj Dubai. Una historia que perdí. Y todos estos artículos no deberían dejar duda sobre las razones que me han impulsado a tener una bitácora.
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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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