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21 juillet 2009 2 21 /07 /juillet /2009 12:00

                El helicóptero es la única nave aérea que no vio combate en la 2ª Guerra Mundial; aunque ya por esos años había prototipos de la idea. La guerra de Korea (1950-53) fue el primer enfrentamiento bélico que vio un uso extenso del mismo. Sobre todo como ambulancia que podía llegar a cualquier lugar. Su buen rendimiento en el campo de batalla, como máquina, permitió proyectar otros usos para el helicóptero. Para los Estados Unidos, la oportunidad de probar en qué más podría servir esta peculiar nave, llegó con la guerra de Vietnam (1965 – 1973). El helicóptero se convirtió de ambulancia, a veloz transporte de tropas, hasta nave artillada, siendo el primer modelo dedicado de este tipo, el icónico COBRA (AH 1).

                Eran los años de la Guerra Fría entre los países libres y la dictadura de la Unión Soviética. En algún punto, los soviéticos llegaron a la conclusión de que convenía tener helicópteros, desarrollando una doctrina agresiva y propia con ellos. La URSS produciría varias naves cuya ingeniería es impecable hasta nuestros días. El buen rendimiento de los Cobra en Vietnam, motivó a los EE.UU. a pensar en un sucesor, además, se contempló la posibilidad de que el helicóptero se transforme en un arma antitanque. Para esto, los estadounidenses desarrollaron una joya bélica moderna, el carísimo Apache (AH – 64) (El nombre proviene de una tribu nativa del norte, que el ejército de los EE.UU. solía matar con winchesters. Las razones políticas para denominar a un arma con el nombre de víctimas previas se me escapa por completo).

                Los soviéticos, a mediados de los años 70’s, decidieron que les vendría bien una nave similar al Apache, para ello prepararon el Mil-28, y subieron la apuesta, tal vez conociendo un proyecto secreto de los EE.UU., desarrollando el KA -34—ahora vendido al mercado como Ka 50 Tiburón Negro (Black Shark)—un helicóptero anti helicópteros. Tanto el Mil 28 como el Ka 34 serían proyectos que los soviéticos podrían mostrar al mundo, sin poder comprarlos ellos mismos, ya que,  por fortuna, la dictadura cayó en diciembre de 1991. En poder de Rusia, heredera militar de la URSS, sólo quedan los poquísimos ejemplares, de ambos modelos, que habían servido para el desarrollo de estas máquinas, más un número simbólico de naves adquiridas. Mientras tanto, al otro lado del mundo, la economía número uno del planeta, el mayor generador de tecnología, de cultura, etcétera, etcétera, estaba explorando su próxima maravilla, el reemplazo del Apache, el RAH – 66, su nombre: Comanche.

                El Comanche tenía varios objetivos en mente, era un proyecto muy ambicioso: era un helicóptero furtivo, con bajo perfil para el radar, por lo que habría podido cumplir todas las misiones del Apache con muchísima mayor letalidad; también, tenía capacidad anti nave, o sea otro helicóptero, y antitanque. Era, a todas luces, una nave de ciencia ficción. Rumor desde los años ochenta, en los noventa, mucho antes de cualquier presentación pública, fue un juego electrónico, donde podías destruir gran parte del arsenal de la URSS en diversos escenarios. Era un juego pa’ disparar, moverse a lo loco y destruir muchos enemigos, incluyendo nubes de Ka 34’s, no era un simulador. Cuando los EE.UU. presentaron el prototipo funcional, en 1996, el mundo pudo ver que el RAH 66 era, en verdad, una nave de ciencia ficción. Ágil, furtivo, y bien armado (en su versión final), el RAH 66 habría podido ser la pesadilla de la extinta URSS o de cualquier campo de batalla moderno, tenía todo para triunfar, era técnica perfecta. Y, hoy por hoy, es completamente inútil. Por ello, el proyecto se canceló el 2004.

                El estudio de lo militar, en mi caso, siguió el camino de una curiosidad en desarrollo, en primer lugar (desde que tenía unos 8 a 9 años), el gusto por las máquinas, por los juguetes, posteriormente, este entretenimiento infantil, a partir de los 11 o 12, se convertiría en fascinación por el poder y la técnica, para tomar un cariz mucho más serio a partir de mis 14-15 años, donde comprendería la complejidad del proceso militar, y su gran importancia para la política del siglo XX. Debido a que soy un pacifista, donde lo militar sólo puede ser la última opción, y la menos deseable, me parece importante estudiar esta área de conocimiento. No creo en la mala idea de que por ignorar algo malo eso va a desaparecer, es una actitud sumamente infantil, soy de aquellos que, como dijera Hanna Arendt, ‘Por brutal que sea, debemos buscar la verdad’. La guerra es un ejercicio de brutalidad. Su importancia política, hoy en día—los tiempos más pacíficos de la historia, de acuerdo a ciertos grupos que monitorean los conflictos en el planeta—, sigue siendo muy grande. Afganistán, Iraq, viven conflictos de mediana a reducida intensidad, hay varias situaciones bélicas en África (Somalia), y guerrillas de diversa capacidad bélica todavía ocupan regiones en Chiapas, México, y parte de Colombia. La cancelación del Comanche no es importante en sí misma, un helicóptero menos, lo es por lo que nos dice de la guerra contemporánea. En mi opinión, dos de las principales conclusiones.

                Uno. Guerra Moderna. No existen en el aire legiones de Ka 34 o Mil 28, no hay helicópteros hostiles modernos que se puedan derribar mejor con un Comanche, que con un Apache. El costo de mantenimiento de un Apache, en horas hombre, es muy grande. En billetes, están quebrando a la economía más poderosa del planeta, el presupuesto de los USA, militar, ya llega a trillón de dólares anuales. Equipo muchísimo más antiguo, como los SuperCobra utilizados por los marinos, es igualmente efectivo en contra de las amenazas que enfrenta el ejército más moderno del planeta, y muchísimo más barato, tanto en horas hombre como billetes. El dominio aéreo, en cualquier guerra que enfrente los USA, creador del RAH 66, es tan total que puede utilizar naves no tripuladas para trabajos de observación del terreno y bombardeo táctico. La técnica moderna debe adecuarse al desafío, si bien la complejidad sigue siendo grande, comparado con el Comanche, las naves no tripuladas son casi juguetes. Y esos juguetes han demostrado ser suficientes.

                Dos. Guerra Primitiva. Primitiva en el sentido técnico de la palabra. Un ser humano puede ser, hoy, asesinado tan fácilmente con un arma de la edad de piedra como hace veinte mil años. Ningún ejército moderno, ni siquiera el de los EE.UU., está entrenado para un combate como el que enfrenta, o vienen enfrentando, en Afganistán, desde el 2001, o Iraq, desde el 2003. Si bien el ejército de los USA ha demostrado una gran disciplina y capacidad para adaptarse, es obvio que están improvisando. A pesar del tiempo transcurrido, el objetivo militar, la victoria, no ha podido ser alcanzada en Iraq o Afganistán. Peleando contra fuerzas irregulares, baratas, los EE.UU. enfrentan, en estos dos países, un desafío que sólo podrían superar quedando clara la situación política de los territorios que ellos ocupan; pero no dominan. Por lo que la realidad de ambos conflictos debería motivar un programa político claro, ya que difícilmente podrán obtener algo, por si solas, las fuerzas militares. Como siempre, toda guerra tiene un primordial componente político. Y, en este momento, el liderazgo estadounidense no tiene idea de qué hacer—nadie puede negar que es un problema sumamente complejo—y las acciones de su ejército, valiente y bien entrenado, no importarán mucho, si no definen un norte de acciones políticas apropiado. Hasta el momento, que yo sepa, no lo han hecho.

Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos dueños. Utilizadas sólo para ilustrar una bitácora sin fines, ni posibilidades, de lucro.

Bueno, ya adelanté que se venían este par de artículos, poco a poco voy a ver de cumplir con los que están en la lista, obedeciendo un poco a la coyuntura; aunque lo haga muy, muy rara vez. En agosto, como bien me señalaron, se viene el 3er aniversario de esta bitácora, digamos que, pa' la fecha, pues, espero que les guste Maicol Yakson, y no escribo su nombre con la correcta ortografía, y no lo utilizaré, porque no quiero que esta bitácora, repentinamente, y a costa suya, se vuelva muy popular. Débil peligro, la verda', ya que la información sobre su persona está muy extendida, así que cualquier añadido se convierte en uno más, entre 120 millones. Igual, prefiero ver qué efecto tiene el boca en feisbuk. Eso es todo, por el momento. Ah, y otra vez, bajaron los números de audiencia, deduciendo, una vez más, que, a ustedes, mis ocasionales lectores, les importa un pepino mi posición sobre los asuntos discutidos. Lo sé, lo sé. Se vendrán varios artículos sobre literatura, cine y similares, hasta fines de agosto, planifico, por el momento.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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