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31 août 2009 1 31 /08 /août /2009 06:32

                Antes de la serie de dibujos animados de los años ochenta, ya existían los G.I. Joe. Fueron presentados al público como ‘figuras de acción’, debido a que la palabra ‘doll’, en inglés, no tiene género, por lo que no existía la posibilidad de hacer muñecos para niños, y ellos no jugarían con muñecas. Los G.I. Joe eran juguetes. La estrategia publicitaria de este producto se fue tornando más compleja, para adaptarse al cambiante gusto del público. En algún momento, de finales de los 70’s, a alguien se le ocurrió la idea de hacer una serie animada para vender el producto, el resultado fue ‘G.I. Joe’, el programa de televisión. Se inventaron un enemigo políticamente neutro, con aspecto atractivo, lo llamaron Cobra.

                Creciendo en los 80’s yo fui uno de la legión de seguidores de esta serie. Incluso me acuerdo muchos de los nombres de los personajes. Fue ‘G.I. Joe’, con sus tanques, soldados, aviones y diversos vehículos militares, que iniciaron mi fascinación por lo militar. Con libros sobre el tema, aprendí que un tanque no sólo es un vehículo con armadura y cañón, sino que debe poseer capacidad de comunicación, coordinación con sus pares, así como poder enfrentar sus múltiples enemigos, desde minas hasta helicópteros artillados. La guerra probó ser muy compleja, muy interesante. Mientras más averiguaba, me iba dando cuenta de lo lejos que estaban de la realidad del combate la mayor parte de las películas de acción, incluso las bélicas, y lo absurdo que se tornaba un programa infantil como ‘G.I. Joe’. A pesar de que soy un pacifista desde hace años, comprendo la importancia de la fuerza en la geopolítica mundial, y no condeno tan fácilmente cualquier acción militar, no es tan fácil. Yo he madurado, ‘G.I. Joe’, no.

                Uno de los componentes que a menudo se pasa por alto, en lo relacionado con la guerra y lo militar, es el pago de adrenalina que reciben sus participantes. La acción es emocionante. Y ésa tal vez sea la única lección válida del programa infantil. Con mucha imaginación, y serios billetes invertidos en efectos especiales, “G.I. Joe”, la película, es una fantástica y muy divertida aventura, además será un paseo por memorias infantiles para todos aquellos que pudieron disfrutar de la serie de los años ochenta. Estoy seguro que los más jóvenes disfrutarán de sus escenas de acción; a pesar de su nula conexión con la realidad y excesivo uso de las imágenes generadas por computadora (IGC). Una espada tiene hoy tanta utilidad militar como un bikini en el desierto; pero, al igual que podría suceder con el bikini, luce muy bien en pantalla. Los vehículos aéreos, tienen tal movilidad anti física, que, una de dos, o descendía del mismo una Baronesa hecha papilla, o siquiera muy mareada y golpeada, poco apta para el combate.

                Antes de seguir con la peli, les cuento: Bill Clinton, durante su presidencia, pidió una operación especial al ejército de su país, debían arrestar a Osama Bin Laden, que vivía en el Afganistán dominado por los talibanes. El ejército entregó su plan a la Casa Blanca, era complejo, incluía centenares de soldados y amplio apoyo aéreo. El ejecutivo se negó a aceptar dicho plan, y repitió sus instrucciones: ‘operación especial’. El ejército fue reduciendo el número de involucrados hasta el mínimo posible, que incluía varias decenas de hombres. Clinton jamás autorizó su ejecución. Los militares comprendieron que la posición de la Casa Blanca, llena de personas sin la más mínima experiencia militar o interés por el área, se basaba en una idea de acción bélica que provenía de las películas, no de la realidad. Este relato lo pueden encontrar, en detalle, en el libro ‘Guerras fantasma’ de Steve Coll. “G.I. Joe” es una muy entretenida producción, con personajes simples, motivaciones básicas, trajes muy regios, chicas bonitas, hombres simpáticos, mucha acción y llena de atractivos artilugios, todos muy comerciales. Me gustó; pero no me la creo.

Bueno, esta nota es medio q' reciclaje, la subo porque su versión en el periódico le faltan las cruciales dos últimas líneas. Pa' mí, esta películita, básica y simple, estuvo muy entretenida. Me habría gustado verla otra vez. Pero hay otras pelis nuevas q' ver, y no he estado saliendo mucho. Así que, pues, disculpen el retraso... le podemos echar la culpa a 'Wolfenstein', un excelente juego. Sin embargo, 'Habitante Celeste: La larga sombra (I/III)', estará en línea el lunes o el martes. Después vendrá una breve visión de ciertas películas sobre la mafia, y una nota defendiendo el cine de los años ochenta, que será parte de una serie pa' reivindicar mi niñez ochentera--es que estos años reciben mucha mala prensa, explicaré por qué, y no se la merecen; con la excepción de los peinados y ciertos pantalones, que también contaminaron los noventa, no lo olviden. Eso es todo. Saludos. 

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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nancy c.c. 02/09/2009 17:52

encore du recyclage?  J'aime l'article quand meme.

Rodrigo Antezana Patton 07/09/2009 07:05


Merchí vocú... y sé que no se escribe así, porsiaca. 


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