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19 février 2007 1 19 /02 /février /2007 03:54
            Será el evento literario del año. Sólo su rumor ya generó subidas en la bolsa de valores, especulaciones varias, e infinitas conversaciones en la red. ¿Qué?, ¿quién?, ¿dónde? Bueno, Harry Potter. Este año se publicará el último libro de la saga más importante en la historia de la literatura. Si de números se trata, ‘Harry Potter’ los tiene todos. Fue un éxito de ventas tan grande que el reputado periódico The New York Times debió crear una lista aparte de los libros infantiles más vendidos, los lectores serios se cansaron de leer el nombre del niño mago, que figuraba en varios puestos de los libros más vendidos. Ya es legendaria la historia de cómo todas las grandes editoriales del Reino Unido rechazaron el libro, hoy en día nadie está dispuesto a reconocerlo, el comentario es ‘fue como rechazar a los Beatles’. La historia personal que puedo contarles es que yo seguí con mucho escepticismo la trayectoria de este héroe de muchos, si somos sinceros el Siglo XX no se caracteriza por haber producido arte de calidad; en cualquier rama imaginable (no, lo siento, a mi me gusta mucho pero ni ‘El señor de los anillos’, a pesar de ser un libro magnífico, califica como verdaderamente buena literatura… harry, tampoco, pero ése no es el punto). Harry Potter vendía millones de ejemplares, ‘¿y qué?’, decía mi escéptica cabecita. Picasso es considerado un gran pintor, Niemeyer un gran arquitecto, Botero un artista, Pasolini y cineasta. Harry Potter podía ser considerado un buen libro por pre-adolescentes y similares, ¿a quién le importaba? Entonces llegó la película.
            El primer filme de Harry Potter es uno de los más largos, dura dos horas y media más un dedito. Eso es mucho tiempo para una película, si bien el nudo de la historia no me impresionó en lo absoluto, me saqué el sombrero ante la imaginación de J. K. Rowling, el castillo, el banco, el bosque. El primer filme era un clavado mortal a la imaginación pura. Unicornios, fantasmas. Y resulta que en el libro había más imaginación, pero eso yo todavía no lo sabía. Sí, la película resultaba entretenida a pesar de los muchos defectos y reducciones del origen. No fuese suficiente para interesarme en el tema. Entonces, los chicos comenzaron a leer la obra. Yo daba un breve curso sobre cine, cada fin de año, en el colegio San Agustín. A partir de cierto año, Harry Potter se convertía en tema obligado con los chiquillos y chiquillas que asistían al curso—sobretodo pa’ ver pelis; nadie puede culparlos por eso. Eso fue despertando mi curiosidad sobre el tema, ya que a la gran mayoría, aunque la habían visto, estaba insatisfecha con la adaptación cinematográfica. ¿Sería mejor el libro?
            Cuando apareció el 4º libro; o sea, retrocediendo un poco en el tiempo, fue noticia internacional y yo vi las reacciones que había entre los niños al comprar el libro, y las largas filas que había para poder hacerlo. Me sorprendió lo voluminoso que era el texto, más de 630 páginas en su traducción al español. Los niños pequeños, con la sonrisa de oreja a oreja, posaban ante las cámaras con un libro que era, prácticamente, de su tamaño. Yo razoné como cualquier pedestre que desconocía el estilo literario de Rowling, me dije ‘que tonta, ha destruido su propia franquicia, ningún niño va a leer un libro tan grande’. Obvio, la realidad probó lo equivocado que estaba en un tris, los niños no sólo leían ese libro, les encantaba, y no sólo ellos, gente y gente de todas las edades leía el libro, contagiados por el fanatismo de sus seguidores infantiles (es que todos conocemos algún niño, ya sea el primo menor o el sobrino, o los alumnos). También fue importante la incondicional postura de una amiga, que adoraba a los libros. Así, a la primera oportunidad, y por un azar de la suerte, me compre en buen precio el tercer libro original de la serie, ‘El prisionero de Azkaban’. Resultó que una tía, como todas, buscó regalarle el libro a la sobrina(o), y no fue la única que lo hizo, por lo que decidió revender el libro, aunque sea a un precio de perdida, precio que pagué yo.
            Intenté leer el libro, pero los Dursley son pésimos personajes, dentro o fuera del libro, no podía soportarlos. Abandoné la lectura rápidamente, como confirmando mi desconfianza inicial al trabajo literario de Rowling. Pero, por favor, el bombardeo comunicacional sobre la obra era imparable. Cuando llegó la segunda película, yo fui a verla con mis alumnos, los que estaban visiblemente emocionados por la misma. De entrada me sorprendió la creatividad de Rowling. La aventura se llevaba a cabo en el mismo lugar: Hogwarts (cuya traducción al español, bastante libre, podría ser Chanchobarrio), pero había tal cantidad de nuevos elementos: auto volador, árbol boxeador, arañas en el bosque, cuadernos con memoria, y un sinfín de dramáticas situaciones, que, una vez más, uno se encontraba agradablemente distraído por esa parafernalia de creatividad. A la salida, conversando con los chicos, y todavía no del todo convencido de los meritos narrativos de las películas, me decidí a leer los libros, siquiera el que ya tenía en mi poder desde hace un año.
            Debo reconocer que me costó un poco, los Dursley, una vez más, son en verdad malos personajes, no sólo malvados. Son insoportable gente mediocre, personajes exagerados, recargados, pero, poco a poco, la agilidad del resto de la obra, más el espectacular final, lograron convertirme en un lector satisfecho; a pesar de la ultra rebuscada naturaleza de Peter Petigrew, alias Colagusano y otros detalles. La cuarta entrega, que compré poco después de terminar el tercer libro, llena de aventura, a pesar de tener una trama, como la anterior, con muchos detalles bastante débiles, logro introducirme que, a pesar de ser imaginación pura, me hizo mucho  recuerdo al colegio. El plan de los amigos Bartemius Crouch y Voldemort era un tanto torpe, pero la fantasía, los lugares, y los personajes principales, con celos, peleas, decepciones y muchos otros, estaba bien trabajado. Suficiente como para generar expectativa en sus lectores, suficiente para abordar un libro de 630 páginas sin lamentarlo. Estaba convertido.
            Si bien Rowling tiene una equivocada idea del mal, pobre y maniquea, también es suya una imaginación sin límites y suficiente sensibilidad para describir una serie de momentos muy humanos en cada una de sus novelas. Hay mucho de cliché en la serie de Harry Potter: el buen pobre, Ron; el malvado rico, los Malfoy. Varias exageraciones: los insoportables Dursleys, el ultra estricto Percy, el coqueto profesor Lockhart y otros. La lista de defectos podría alargarse, la trama central casi siempre es débil, las personalidades de muchos de sus personajes es básica, etc. ‘Harry Potter’ en todas sus entregas no es, ni pretendió serlo, literatura de calidad, se trata de obras muy entretenidas, muy creativas, que nos invitan a su mundo y logran (al menos para varios centenares de millones de lectores) transportarnos a él. Recuerdo que en el quinto libro, ‘La orden del Fénix’, yo estaba sumamente irritado por el personaje de Dolores Umbridge, por momentos negaba con la cabeza, creyendo que contemplaba, una vez más, un débil personaje de Rowling, entonces recordé que yo conocía a siquiera un par de Dolores. Si bien es cierto que muchos personajes de la serie están mal logrados, eso no quiere decir que todos lo estén, en cada aspecto posible. Harry, Ron, Hermione, Snape y Dumbledore, entre otros, son más interesantes de lo que aparecen a primera vista. Momentos como el decepcionante baile de Yule, el nerviosismo que acompañaba su llegada, los preparativos y las sorpresas, sin uso de varitas ni objetos mágicos, sino sólo gente siendo gente, es uno de los muchos momentos bien logrados. Pero es la imaginación de Rowling lo que merece un sonoro aplauso; aunque sea hecho de multitud de retazos de la narrativa popular, su mundo de grifos, dragones, escuelas mágicas y casas; Gryffindor y Slitherin, Hufflepuff, Ravenclaw, un interminable mundo de criaturas diversas, todas nuevas. Ese mundo, que inspira a millones de seguidores alrededor del globo, es el mayor mérito de esta más que muy exitosa serie. Sé por experiencia propia que su libro ha incentivado a millones de niños a la lectura y sí, a diferencia de lo que cree Bloom, estos abordarán otros libros a medida que vayan creciendo y madurando.
            Pero esta entrada no está aquí para que yo haga mi breve crítica a la obra o exponga este mini-relato de Harry y yo. El mundo de Harry Potter está a punto de terminarse, ya se ha anunciado el título del último libro de la serie, ‘Harry Potter and the deathly hallows’ (cualquier traducción sería especulativa, digamos que hay un juego con sacrosanto-verbo: santificar, y mortal), y su fecha de publicación en julio de este año. Me temo que las muy educadas especulaciones que hay en la red, más alguna propia, ya han descartado varias posibles sorpresas, pero Rowling siempre logró deslumbrar a su público hasta el momento, de seguro que lo logrará una vez más.
            Hay información a montones sobre la serie, y las preocupantes actitudes de algunos de sus seguidores, laa puedes encontrar en:
            Mugglenet
            The leaky cauldron
            Emma Watson (Hermione)
            Daniel Radcliffe (Harry)
            Ruppert Grint (Ron)
            Tom Felton (Draco)
            Evanna Lynch (Luna)
            Harry Latino
            J. K. Rowling
Y todos estos sitios son sólo la punta del iceberg de la creatividad incentivada por la obra de Rowling, hay cosas muy interesante y creativas, y otras que son, por decir lo mínimo, preocupantes. (Mmm, por si acaso, todas las imágenes pertenecen a sus respectivos dueños, y se las incluye en esta bitácora sólo para ilustrar. Esta bitácora no tiene fines comerciales, todavía.)

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans mimeme
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commentaires

Duvon 04/03/2007 03:09

Rodrigo.
Despues de leer este articulo se me ocurrio la idea que vos tambien  puedes crear una saga de novelas conectadas con la literatura al estilo Harry Potter.
 

Rodrigo Antezana Patton 09/03/2007 09:14

Duvon, creo que debo ser sincero, lo mío es la ciencia ficción. Si bien tengo una historia de fantasía en mente, ésta no presenta un mundo muy interesante, o más que el de rowling o tolkien. Además, es una historia, no una serie. Prefiero mis mundos de ciencia ficción, ah, y pronto, muy pronto, podrán ver mi segunda novela, poco a poco, vía la red. Ah, también voy a escribir una fan-fic seriada en el mundo de Harry POtter, será sobre 'igor karkarov', pero tendré que escribirla en inglés, por razones de publicidad. Espero q' tu inglés esté en forma.

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