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7 mars 2011 1 07 /03 /mars /2011 05:55

                Ya lo he dicho muchas veces; pero hay que repetirlo hasta el cansancio, en términos culturales, vivimos en la era de la XXXX, y pueden reemplazar esa palabra por la expresión vulgar peyorativa de su preferencia. No siempre me he preguntado cómo llegamos aquí, para mí era facilísimo comparar las esculturas del renacimiento, del helenismo, del mundo grecorromano, con lo que hacemos hoy en día, y punto, se despierta la risa. Nuestras obras, en ese rubro, son una vulgar payasada, o una payasada vulgar. Lo mismo da para la pintura, e igual para la arquitectura. Producimos bosta en todos esos rubros—con algunas válidas excepciones, eso sí. Dado que la valoración de uno y otro es tan obvia, tan fácil, no me ocupe mucho del dónde y el cuándo. Para mí era obvio que se trataba de una profunda decadencia europea, que sigue siendo el centro del mundo, y que todo comenzaba con los impresionistas, ellos fueron los que caXXXon la cosa. Tan obvio lo veía el asunto que no me preocupo el preguntarme por qué una sociedad escogería la fealdad en vez de lo hermoso. Estamos tan inmersos en enfermedad epistemológica, con ideas tan podridas en tantos rubros, que, pues, me pareció más de eso, y sufi’.

tesis001                Para mí, la idea estaba en reivindicar el valor del arte figurativo, en reconocer su valía estética y diferenciar la naturaleza de su composición con respecto a la fotografía, básicamente era una lucha entre el buen y el mal gusto. Tal vez en el fondo el asunto siga siendo el mismo, en el campo estético; pero el arte siempre es reflejo de la sociedad. El arte contemporáneo grita a pulmón los males de la sociedad, siquiera en parte, además de que tienen una desesperada necesidad de ser ‘objeto’, ‘objeto único’ para ser comprados más fácilmente. El asunto es muy rico, muy complejo. Interesante. Son los ricos, las clases altas, las que regulan cuál va a ser la forma del arte, el arte no tiene otra opción que reproducir el mundo al que pertenece—con sólo la posibilidad teórica de hacer arte contestatario. Básicamente: ¿por qué una sociedad acepta y reproduce un arte tan feo y vacío? Porque es una sociedad fea y vacía, ¿por qué? No se puede cambiar el arte si no se cambia a la sociedad, ya que el arte sólo puede reflejar a su sociedad (cuando es consumido por ésta, si no, es sólo un dibujito que tienes en tu casa, o la de tu primo). O sea, sí, tuvo que existir un profundo cambio social que mandó a todo el arte—mentira, ni de lejos a todo, sólo a una porción muy visible—por la borda (arte implica todo lo estético, desde lo que ves en un supermercado hasta el diseño de tu auto, si no es algo mecánico y funcional, tiene algo de ‘arte’). Y ahí está, en la descripción, gran parte del nudo del asunto. El que se fue al demonio fue el ‘arte oficial’, ¿por qué? Y ahí se pone más clarita la cosa, el arte se comenzó a arruinar con la caída del rey, de los reyes, de la nobleza en sí, más la Iglesia. El arte estaba bastante lindo cuando llegó la muy necesaria revolución francesa; pero, ¿tendría que haber sido así? Uf, mil preguntas, mil pasos, mil puntos de vista. Lo que sí, sucedió, y esto fue un cataclismo social.

                Después de Napoleón, la nobleza, en Francia—por ese entonces, el centro de Europa—, se fue debilitando, teniendo en cuenta que este proceso, el debilitamiento de la nobleza, ya era de larga data. Precisamente, en la revolución, la posición de la Iglesia fue muy cuestionada, y hubo destrucción de iglesias, matanza de curas, enjuiciamiento, con la obvia pérdida de poder en el plano político y, quién lo hubiera dicho, estético. Entonces, se arriman al poder las clases inferiores, las medias, y bajas. Lo mismo sucede en el plano económico, la nobleza, justamente, cae, se empobrece, mientras los hábiles comerciantes suben. Lo arribistas buscan los papeles de aristocracia que los otros poseen, los nobles buscan adaptarse a los nuevos tiempos, no quedarse atrás, ambos acudirán al arte para ello. Al consumo del ‘arte moderno’, a su celebración. El arte oficial del estado, que gira en torno a las ‘clases medias, clases populares’, busca arroparse en su estética, de ahí que, el arte financiado por el estado en el planeta, sea un horror. Ya que, no sólo viene a colación el nulo gusto de las clases bajas, eso no es el problema, es la caída de los símbolos y la estética oficial. La amorfidad de lo que vino después se prolonga hasta nuestros días. No es que valga lo feo, es que vale cualquier cosa, y por eso es feo. No es lo mismo. La ausencia de propuesta estética por parte del estado, y lo oficial, promociona una estética que debe carecer de forma. De ahí el arte horrible, el edificio monstruo.

                La nobleza, mal que bien, tenía una profunda heredad simbólica—aunque, por dios, yotesis002 no estoy abogando por retornar al pasado, simpatizare con la nobleza europea actual, y eso, con algunos de ellos, pero eso se debe a que son monarquías constitucionales, de otra manera, serían parte de ese barbarismo árabe que es un horror. Aquí me estoy limitando a hablar de lo estético, na’a más—al igual, o casi tanto como la Iglesia. Precisamente, la Iglesia y su estética empañaban a los reyes, y los nobles. Y ambos, después de la caída del imperio romano, bebieron de la herencia grecorromana. Los ataques a los reyes y la Iglesia no se dan de manera gratuita, existían abusos por parte de ambos, y la corriente científica del XVI-XVII cuestionó no sólo un gran número de explicaciones ‘naturales’, sino también políticas, sociales, religiosas, que desbancaron las respuestas de la Iglesia, que se había enfrentando a, entre muchos otros, a Galileo (m. 1642) y Giordano Bruno (m. 1600). Esto no sólo cuestionaría el derecho divino de los gobernantes, el cambio es más profundo, se ponía en duda la mínima divinidad del ser humano, su ‘inmortalidad’, su lugar en el universo. La gente, por desprecios teóricos y miopes puntos de vista—aj, por epistemología burra—, olvida que la religión no es un montón de doctrinas inútiles, es un ‘ordenamiento y explicación del universo’. (Claro, ahí, pues, viene la necesaria añadidura: un inútil ordenamiento y explicación) ¿Qué podía reemplazar a la religión? Si bien en los campos físicos y químicos estábamos dando unos saltos de gigante, en otros aspectos, a pesar del esfuerzo, apenas gateábamos como críos. Y no sólo eso, la ciencia tenía muchas respuestas, y un igual grande número de preguntas. ¿Qué es, si no, la teoría de la incompleción de las matemáticas?, ¿la ausencia de una teoría general integrada?, ¿el ridículo caos de la economía y varias ciencias sociales? Se logró mucho, cada uno por su lado, se arruinó mucho, lo que impidió que la ciencia pudiese, de alguna manera, reemplazar la seguridad que ofrecía la fe, hasta nuestros días.

                Como podrán darse cuenta, si bien las fechas y las razones están muy claras, el número de elementos involucrados es muy grande. Ciencia, estado, política, estética, fe, y sus complejas relaciones. Además, paralelo al arte oficial y su caída, está el surgimiento del arte popular, que van desde los anuncios publicitarios hasta el diseño de autos, infinitamente superior al ‘arte oficial contemporáneo’; aunque no llegue a tener profundidad y todavía falle en muchos aspectos. No es fácil reemplazar a la abarcadora explicación de la Iglesia. De ahí que ésta todavía tenga tanta vigencia y poder de convocatoria. Me parece muy interesante ver las múltiples conexiones del arte con la sociedad a la que representa. Les dejo este artículo, algo concentrado, para que se pongan a pensar al respecto. 

Hola a todos. El tema es muy rico, y me fascina, bueeeeh, hay tantas cosas que me interesan y gustan, diría que éste es sólo uno más, la verda'. La anterior nota quedó con la imagen medio tarreada, ni modo, es más difícil de lo que creen, ¿ya me disculpe? Procuraré que ese error no se vuelva a repetir. 

Vuelvo a invitar a que se suscriban al blog, sólo tienen que insertar su correo electrónico en donde dice... dice... ¿qué dice? Bueno, el espacio en blanco que no es de búsqueda. 

Estoy muy orgulloso de mi artículo sobre 'El cisne negro', título original de la nota: 'Aves sin brillo', la pueden leer en el sitio de Los Tiempos. 

¿Qué más? Pues, mucho, y se viene, poco a poco. 

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Preguntas
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