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3 avril 2013 3 03 /04 /avril /2013 21:12

                La palabra ‘vulgar’ debía estar en el título, el problema es que eso daría una mala impresión inicial, ya que, hoy en día, la palabra vulgar se refiere a lo grosero, lo bajo, de una sociedad, cuando, etimológicamente, sólo quería decir popular, común, y de ahí vienen sus otras definiciones. Entonces, lo que yo quiero decir es que el arte debe ser multitudinario, notorio, conocido. El momento en que el arte es de ‘élite’, es una basura. O, tal vez, no. Después de todo, el arte siempre fue de ‘élite’, lo dirigieron unos pocos hasta mediados del siglo XIX, y es en ese siglo cuando el arte occidental; y por imitación, el arte de todo el mundo, se fue al demonio. Y ahí realmente nos ArteU001encontramos con lo que se ha llamado el orden asiático, o la organización asiática, ‘el modo asiático de producción’, en oposición al occidental. Nos estamos remontando al pasado, a un momento en que, en occidente, sólo hay tribus perdidas con jefes a cargo, y en el oriente tenemos los descomunales imperios despóticos, creadores de arte maravilloso, o, en el sur, en Egipto, al rey del kjemet, sacerdote principal, vicario de los dioses, que también hicieron un arte maravilloso. En cambio, en Europa tenemos a los todavía toscos griegos… ¿toscos? Pues, sí, si los juzgamos por el arte que dejaron, el griego arcaico, con sus figuras rígidas, a la egipcia, pero muy prometedor… y poco tiempo, del período clásico al Helenismo, unos tres siglos—pero, en verdad, la transformación se da en poco más de tres generaciones—, se vuelve lo mejor que ha visto el mundo, hasta nuestros días de decadencia pura. Entonces, para mí, la búsqueda de todo proceso artístico es, obviamente, encontrar el punto griego, en el sentido helenófilo de la palabra. En mi opinión, no hay otra opción.

                Entonces el problema es ¿cómo llegar al punto griego?, o al punto romano. Ya que Roma buscó imitar, y lo logró con gran éxito, el nivel helenístico del arte, añadiéndole, como se dice comúnmente, dosis de realismo. En este contexto, punto griego o punto romano es lo mismo. Lo podría plantear de otra manera; pero esta es la más universal, la que nos permite hablar sin tener que hacer definiciones en exceso. La pregunta ya está planteada, ¿cómo llegar a ese punto?, y hay dos rutas posibles, desde un punto de vista social: el arte vulgar, o el arte de élite. Entendiendo que lo que se busca, inevitablemente, es el encuentro de ambos, ya que la culminación, el objetivo: es un solo y único arte, de la élite, y del pueblo llano. Hoy por hoy, en nuestro mundo basurita—y ahí le pueden poner cualquier otro adjetivo similar—el arte de élite ha fracasado estrepitosamente, en resumidas cuentas, detalles menos, detalles más, es una basura. El arte moderno, el arte oficial de élite, de grandes precios y de presencia en galerías, o los comprados por municipalidades, gobernaciones, o el estado, es; aunque tenga muchas ideas interesantes, una basura, por lo general, y todas las excepciones son de inspiración clásica. Creo que no necesito decirlo, ya que debo haberlo repetido varias veces, que el arte de hoy es tan malo que cada par de años tenemos a un mono o un infante que acaba siendo valorado como ‘artista’, como ‘expresivo’, apenas teniendo una mínima capacidad para mover el pincel. Así de malo es. Tan decadente se puso el momento.

                Y el arte siempre será una manifestación de la sociedad. Como la nuestra no tiene nada que decir, lo único que crea el arte son objetos, objetos únicos y de semántica personal, o sea: obras en silencio. La literatura no podía mantenerse al margen y es siquiera tan decadente como el resto. Sabemos donde estamos… ¿cómo salimos de ahí? Debido a que el arte es una manifestación social, pues, debería ser la sociedad que crea ese arte la que debería buscar cómo salir—eso es un tema en sí mismo. La verdadera pregunta es cómo podríamos hacerArteU002 un arte que sea menos decadente, ¿cuál de las dos posibilidades es la menos mala?, ¿cuál tiene siquiera un mínimo futuro? Y, ahí, mi posición es muy clara: el arte debe ser vulgar, debe buscar conquistar al gran público, debe buscar entretener,--deberá, claro, también, buscar la excelencia, pero eso es prácticamente imposible en una realidad que no sabe nada y que no maneja un criterio, entonces, vayamos a la posibilidad más floja: debe entretener y conquistar siendo lo mejor posible, siendo lo más clásico que pueda llegar a ser. No es difícil, menos imposible.

                Hoy en día, el arte en sí, no tiene mérito alguno. Siempre puede haber alguien que guste de lo que tú has hecho, por una razón cualquiera. Por lo que cualquier cosa que hagas debería buscar gustarle al 60%, o, 50% + 1, si nos dejamos llevar por la matemática, del público para siquiera poder decir que le gusta ‘a la mayoría’. ¿Es que acaso la mayoría no se equivoca? Claro que sí, hoy día no tenemos un punto de referencia, entonces, el público comete errores todo el tiempo, y pueden ser muy grandes, sobre todo cuando tenemos productos dirigidos a un público específico, que, por x o z razón, pueden gustar de tonterías hechas para sus particulares papilas gustativas. Me refiero a productos como ‘Twilight’, para jovencitas, o ‘El código Da Vinci’, para adultos, entre millones de otros libros que son ‘gustados’, podríamos decir, por una mayoría… una mayoría de adolescentes, una mayoría de lectores… pero, ¿serán en verdad mayorías? En todo caso, con sus muchísimos defectos, ambas obras deben tener algún mérito, siquiera son entretenidas, en cambio, mérito del que carecen novelas que se hacen pasar por serias y que no logran ni siquiera conmover más que a un público muy reducido, de personas que están, como las vilipendiadas adolescentes de Twilight, prestas para ser conmovidas por ese producto… la situación es la misma, sólo que con menos números, menor popularidad. Lo que nos entrega un escenario de mediocridad popular, o impopular, o apenas popular.

                Y hay tantas cosas malas ‘populares’ que, pues, es inútil utilizar cualquier argumento cuantitativo para defender cualquier cosa, por cada producto que vale la pena en algo, hay mil y una tonterías, o siquiera un buen par de docenas, que obtienen varios grados de popularidad, sin que en verdad tengan una valía intrínseca, y si nos vamos por ahí, por el intrínseco, en vez del cuantitativo, pues, llegamos al individuo, invalidando el problema con el que empezamos, con que siempre hay un menso que gusta de cualquier cosa. Entonces, si el respaldo numérico queda vedado, debido a que con esta defensa se puede avalar cualquier cosa, y el intrínseco nos lleva a respaldar cualquier criterio personal, ¿qué nos queda? Siguiendo el camino de ‘popularidad’, de ‘cantidad’, de ‘varios’ en vez del uno—que ahí termina—sólo tenemos que ampliar el espectro, el número, la muestra… buscar la ‘universalidad’, el todo, o el ‘todo posible’. La vulgaridad suprema.

                Pero no debemos entender ‘universal’ como una totalidad. El mundo siempre tendrá personas con la sensibilidad de un rinoceronte, por lo que ‘universal’, a pesar de querer abarcarlo todo, en verdad, tiene restricciones. ‘Universal’ quiere decir todo aquel que sea capaz de abordar la obra, sin restricciones de edad, ArteU003género, momento histórico o cultura. Las obras clásicas de Japón se pueden leer en Grecia, y las obras clásicas de occidente son disfrutadas en todo oriente. ‘La Ilíada’ es de hace dos mil quinientos años, y todavía gusta. Eso es universal. Me hace recuerdo a esa anécdota del número de caramelos redondos en una gran bola de plástico transparente. Le preguntaron a un montón de gente cuántos caramelos había en la bola, y las respuestas eran muy variadas, desde mucho hasta demasiado poco, pero el promedio de la gente era casi el número exacto de caramelos dentro de la esfera transparente. Imaginen que alguien dice ‘1000’, y otro dice ‘100’, y en verdad son sólo 558, ambos estaban muy equivocados, pero en conjunto casi aciertan al número exacto. Resulta que esto sucede cuando se hace cierto tipo de preguntas, por ahí resulta que uno está equivocado, como unidades, sucede todo el tiempo; pero el conjunto tiene la razón, o está cerca de tenerla.

                Dentro de cualquiera sea tu medio, el idioma español, un país, una región, se debe buscar la popularidad entre aquellos que son tu ‘público’, pero debes tener la capacidad de atraer a cualquier público… o ese debe ser tu objetivo. Popularidad, universalidad, es el único criterio con que vale la pena medir a una obra. Nunca estás más lejos de hacer algo bien que cuando dices que eso sólo lo entiendes tú, o que sólo lo entienden los cultos. El arte culto de hoy en día es una tontería sinfin. El otro, el arte popular, siquiera, en algunos casos, tiene algo, algo de agallas y furia, sentimientos básicos y universales... no pretendas que eres complicado, ni que tu tiempo lo es, no por ser burro de mil manera es complicado, es sólo decadente. Y, en tiempos como estos, lo universal, lo popular con mérito, pueden ser una guía válida.

Créditos: Primera imagen, caballos de la caverna de Lascaux, arte prehistórico. Después de tantos siglos que nos separan, y las diferencias culturales, sigue siendo atractivo. El autor buscaba conquistar a su público, hacer un buen trabajo. Segunda imagen, el urinario de Duchamp, arte Dada, foto de Alfred Stieglitz, la dirección que tomó el arte moderno (1917). Tercera imagen, la famosa 'La balsa de la medusa', de Gericault, de 1818, los últimos momentos del arte estético, a partir de este momento el arte sólo se iría debilitando.

Hola a todas. Otra vez, mucho tiempo sin escribir. Así que los números siguen en rojo, rojísimo. Una macana. Pero todo es culpa mía. Y eso que tengo algo más de tiempo para hacer otras cosas, como estas cosas. Bueeeeeno, ya veré cómo puedo corregir. Por el momento, pues, esto. ¿Creo que lo prometí en una ocasión previa, no? Faltan dos notas para cumplir algo de lo planificado. Por otra parte, avanzo con con los planes, con esto y lo otro; aunque el ritmo deje mucho que desear. Necesito varias secretarias, ayudantes, trabajadoras, y que no quieran sueldo... necesito ser algo así como Corea del Norte.

¿Han estado prestando alguna atención a las noticias? Tan sólo ayer, Montoro, ministro de economía de España, viene y dice que el 2013 será el último año de la crisis. Jaaaaaa jaaaaaa jaaaaa... Qué andará fumando, don Montoro. En ninguna parte de Europa se han tomado en serio lo de los recortes, se podría decir que nadie lo ha hecho, y ya creen que están saliendo del problema, cuando tienen dos economías en depresión económica, Chipre y Grecia, y una recesión general, en toda Europa. Bueeeeno, si así les gusta, quéee puedes hacer ¿no?

En Siria, los rebeldes se apoderaron de otra base. Tras días de batalla, eso muestra cómo está la situación. El régimen sólo puede pelear para defenderse, y eso quiere decir que ya estás enterrado, ah, también hubo una solicitud a desertar, por parte de un congreso alawita en Egipto, pa' q' no digan que los alawitas estaban con Bashar. En este momento, entiendo que la negación realmente sea importante para el régimen.

Bueno, saludos a todas, gracias por el apoyo y nos vemos el próximo lunes o domingo.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans mimeme
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