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14 novembre 2011 1 14 /11 /novembre /2011 01:23

Si alguien buscara resumir la producción literaria de Isaac Asimov, el autor de ciencia ficción, en un fundacion005espacio mínimo, se podría decir que él concentró sus esfuerzos en dos series, la primera giraría en torno a los robots; la segunda, en torno a ‘Fundación’. Después vendrían los intentos, de parte suya, por unificar una serie con la otra, lo que fue medianamente exitoso. Asimov siempre fue dinámico y divertido, por eso tuvo una merecida gran acogida, muchos de sus cuentos son verdaderos clásicos del género. Sobre robots escribió tanto, y tan bien, que muchos le consideran uno de los principales inspiradores de la robótica. El robot amigo/instrumento es una creación asimoviana. Los japoneses de Honda, sólo por dar un ejemplo, bautizaron Asimo a su fantástico robot humanoide. De todas las siglas posibles, escogieron esta, que se parece tanto al nombre de cierto autor; a pesar de las negaciones oficiales de este hecho (ahora, si bien podría ser una casualidad, el hecho de que muchas personas hagan la asociación automática, pues, deja en claro la popularidad del autor). Y, por muy importante, e interesante que sea su aporte en este subgénero, el tema de este artículo es otro. Hablemos de ‘Fundación’ y Hari Seldon.

Originalmente, ‘Fundación’ era una serie de cuentos, publicados en la revista del género Astounding,fundacion003 entre los años 1942 y 1944, en plena Segunda Guerra Mundial. O sea, es un libro muy viejo. Asimov pensó la historia junto a su editor, el legendario John Campbell, y su inspiración original fue ‘La caída del imperio Romano’ de Gibbon. Sin embargo, ‘Fundación’ fue mucho más allá. Es una de las primeras en hablar de imperios galácticos, del crepúsculo de las civilizaciones, de ciclos históricos, e inventó el término psicohistoria. Vayamos al contexto. El imperio galáctico ha mantenido el orden en la galaxia por más de 12 mil años, ahora se encuentra en decadencia, su colapso es inminente, no hay nada que lo pueda evitar. Sin embargo, el liderazgo del imperio se resiste a contemplar su caída, no quiere reconocerlo, y la gente, temerosa, todavía acude a su protección. Si el imperio colapsa, vendrá el caos por miles de años, ¿cómo se podría evitar tanto dolor, tantos problemas? Hari Seldon tenía una respuesta. Seldon es el inventor de la psicohistoria, una ciencia que permite vislumbrar el futuro de la humanidad a largo plazo. Una mezcla de historia, sociología y estadística, que permitía convertir en fórmulas matemáticas el curso de los eventos futuros. La psicohistoria permitía predecir el futuro de las grandes masas de gente, si se intentaba aplicar el método a pequeñas poblaciones, pues, el sistema era 'tendiente a fallar', en cambio, 'mientras más grande el número, más precisa la predicción'. (citas de wikipedia)

Suena a fórmula mágica, a que le quita el chiste al curso de la propia narrativa debido a que, si puedes fundacion002ver el futuro, pues, no hay sorpresas. Todo lo contrario. Las historias de Fundación están llenas de ‘eventos impredecibles’ (Eventos Seldon), cuya presencia estaba prevista. La psicohistoria era la fantasía de las ciencias sociales, tan acomplejadas ante la supuesta perfección de las ciencias más duras, un mecanismo que las convertía en las herramientas supremas de la humanidad, con el resto de las ciencias subordinadas a ella. Je, je, je. Es una idea de principios del siglo XX, algo que nos permitiría comprender a la sociedad humana, que tantos quebraderos de cabeza nos había dado. Nada más atractivo en los convulsionados años 40’s, una solución para siquiera evitar los grandes problemas, o para poder ‘hacer’ algo.

Y la historia está bien pensada desde el punto de vista narrativo, o sea: la psicohistoria tiene sus límites y debilidades. Resulta que Seldon descubre la decadencia del Imperio Galáctico en Trantor, el famoso planeta/ciudad sede del emperador. Desde esta capital de capitales, Seldon logra vislumbrar que se viene un período oscuro de 30 mil años, a menos que se haga algo. Bajo el pretexto de reunir una Enciclopedia Galáctica, Seldon reúne a un brillante grupo de científicos en Terminus, un planeta escogido por su aislamiento y lejanía del centro galáctico, Trantor. Si los científicos reunidos en Terminus logran su objetivo, de reunir elfundacion001 conocimiento de toda la galaxia, se podría reducir el tiempo de oscuridad a sólo mil años. No está mal, no es poca mejora, y te da diez siglos para darles a tus personajes la oportunidad de vivir todo tipo de aventuras, Asimov les dio a: el hábil general Bel Riose, que es una amenaza para el naciente poder de la Fundación; el príncipe Wienis, déspota de uno de los mundos perdidos por el Imperio Galáctico; o, finalmente, el Mulo, un mutante con el poder de dominar la mente y los sentimientos de otros. Dejo a un lado a ese extrañísimo fenómeno, dentro de la propia serie, que es la Segunda Fundación (cosita curiosa, denle un vistazo).

Los siguientes libros sobre esta historia no llegan a ser tan bueno, ‘Preludio a Fundación’, una precuela, una especie de libro 0, diría que es el mejor, y he leído ‘Los límites de Fundación’, y ‘Fundación y Tierra’, además de los otros textos donde Asimov busca unir el ciclo de robots, sus novelas sobre el tema, con las de fundacion04Fundación (de cuando los libros tenían buenas tapas, no me gustan las de las ediciones más recientes). Puede que todos los textos tengan los problemas que siempre se le han observado a Isaac Asimov, y es innegable que, en la primera trilogía, también le muestran en su mejor momento. Cuando el autor decide añadir libros a su trilogía, sus defectos comienzan a aumentar, con la misma velocidad que se reducen sus méritos, ‘Los límites de fundación’ es mala, a pesar de que todavía tiene esa velocidad y agilidad asimoviana, si no, no habría terminado la novela de 400 páginas.

La trilogía de ‘Fundación’ queda no sólo como una fantástica aventura e idea, también es una exploración positiva de cuál debería ser el fin de las ciencias sociales. Hari Seldon, en su realidad, busca ayudar a su mundo y planifica cómo hacerlo, en vez de sumergirse en inútiles construcciones teóricas, uno de los grandes problemas de las ciencias sociales hoy en día. En un mundo en plena, y preocupante, decadencia, la psicohistoria de Seldon se convierte en un Santo Grial inalcanzable, como no lo tenemos, pues, debemos encontrar un reemplazo, podríamos comenzar por un buen sentido común.  

El dibujo de Isaac Asimov fue hecho por Rowena Morrill.

En medio del desastre que nos rodea, el optimismo de Asimov es más necesario que nunca antes, y no sólo eso, la idea de poder vislumbrar posibles acciones, siquiera como idea general, sirve. El ser humano ha repetido sus acciones una y otra vez. Podemos ver los problemas que se avecinan desde kilómetros, ¿podremos hacer algo al respecto, o debemos fugar a las provincias alejadas para fundar un pueblecito llamado Terminus?

Bueno, les escribo la próxima semana. (casi, casi superamos 2000 visitas únicas en Octubre)

Ah, notifico que la publicación de mi novela se ha postergado. No la pude volver a revisar, darle el último vistazo... pero, ya, ya. Paciencia conmigo; aunque no deberían tenerla. No debería teneral yo. Bueeeh, cada quien hace lo que puede con sus defectos.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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