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5 juin 2011 7 05 /06 /juin /2011 06:52

Vieja001                Dicen que el ver a la mujer como un objeto sexual es una posición sexista, supongo que lo es, y el ser humano, hombre o mujer, es una criatura sexual, por lo que ver a una mujer como ‘tal’ no debería ser polémico para nadie, es simple y llanamente parte de la realidad que nos domina. Así de fácil. Claro, en tiempos de muerte del sentido común y colapso epistemológico puede no ser tan simple. El problema con las diversas tonterías que surgieron a fines del siglo XX y pueblan este imberbe siglo XXI es la irresponsable renuncia a la realidad en aras de vaya uno a saber qué absurdo reclamo. Toda idea que busque ayudar de alguna manera a la comprensión de la realidad que nos rodea debe partir de la realidad para retornar a ella, de lo contrario es sólo cháchara inútil. Entonces, la mujer, tanto como el hombre, son criaturas sexuales, es natural, por lo tanto, que los hombres las vean así y viceversa. Dicho esto, el analizar la diferencia entre los dos géneros permitirá vislumbrar la raíz de nuestras diferencias, o siquiera parte de ellas.

                Los roles biológicos están claramente definidos, con la mujer como receptora, enfrentando un desgaste biológico mucho mayor. La fertilidad femenina tiene un límite, ya que el número de óvulos se va reduciendo a lo largo de su vida; en cambio, en el hombre, la producción de células reproductoras se da, en promedio, por un período mucho más prolongado. Ésta es la realidad biológica, y ella rige, hasta cierto punto, nuestras vidas. En la tradición griega (y en la japonesa, la india, la china, la egipcia antigua, y otros), que occidente hereda, tenemos una cultura de belleza femenina joven, en cambio, los rostros de los dioses masculinos son, por lo general, hombres maduros. La respuesta biológica es muy sencilla, una mujer joven, en condiciones normales (no tecnológicas) tiene más posibilidades de sobrevivir el parto que una de mayor edad. En el hombre, en cambio, su edad es irrelevante, ya que es la edad de la receptora, y su salud, lo que importa biológicamente. Recuerden que el ser humano, como animal, sólo tiene un gran poder tecnológico desde hace poco más de un siglo, hasta el XIX estuvimos muriendo como moscas… ah, y también a principios del XX. (Ahora, sólo falta un par de décadas para que, otra vez, volvamos a lo mismo, a morir como moscas) Para resumir el asunto, tiene sentido reproductivo y biológico el que se haya difundido la noción de estética en torno a la juventud femenina.

                En el varón, en cambio, tenemos, o ‘se tenía’, la noción de que el hombre maduro ya havieja003 demostrado su capacidad para ser un proveedor. En la antigüedad, habría sido un guerrero probado, hoy por hoy, tendría que tener titulación, o trabajo asegurado. O sea, se realizaría la elección entre un joven sin currículum versus un hombre que sí lo tiene. La idea biológica y reproductiva tras este abordaje a la estética por detrás de la masculinidad es que el hombre maduro ya habría probado que sus genes ‘valen la pena’. A ojo, y resumiendo mucho, éste es el origen de una tradición que se extiende a muchas culturas, que se mantiene con fuerza hasta el momento. Aunque nuestro tiempo comienza a cambiar las cosas.

                La epistemología contemporánea, nuestra noción de las cosas, está descarrilada, una verdadera pena. Hoy en día se confunde muchísimo, demasiado, el ‘también’ con el ‘sólo’. Una barbaridad. La pobreza con que se expresa nuestro mundo tal vez explique su incapacidad para enfrentar los problemas que le acosan. Lo que sí, volviendo al asunto, ‘también’ y ‘sólo’ no tienen na’a que ver. Yendo al punto, el hecho de que ‘también’ seamos seres sexuales, y que le metamos, también, sexualidad a todo (desde narraciones hasta propagandas), no quiere decir que ‘sólo’—únicamente—seamos criaturas sexuales. En otras palabras, hay mucho más, en nuestras vidas, que sólo los aspectos reproductivo-biológicos, a pesar de la fuerza de estos últimos. En todos los mundos pasados, en todas las culturas, los jóvenes no sólo soñaban con sexo, también con gloria, respeto, honor. Daré un solo ejemplo, en el libro ‘Tres reinos’, hay un héroe, Zhang Zilong, al que le ofrecen casarse con una mujer bellísima, después de unos problemitas, el declara: “Yo no estoy interesado en casarme, yo busco gloria”. Con esto no estoy diciendo que Zilong no haya estado interesado en el sexo, simplemente estoy ilustrando que no es lo único que hay en su mente. En un mundo de cirugías, malos ejemplos, pésimas concepciones, etcétera, hay que recordar al mundo que existen multitud de roles. En otras palabras, la mujer joven y saludable, que es atractiva, no es el único rol que pueden adoptar las mujeres, ni el único que se deben meter en la cabeza.

vieja004                No estoy en contra de buscar permanecer saludable y verse lo mejor posible, mi problema es limitar tu mundo a ‘sólo’ eso. En muchos casos, ya es una verdadera caricatura lo que están haciendo las cirugías. Más triste es la irracional obsesión que se vislumbra tras esta actitud. A pesar de tanto feminismo (lo que en el fondo permite comprobar la pobreza de las ideas que había por detrás de este movimiento), diría que la mujer/objeto nunca ha estado tan en boga como ahora. Esto es una pobreza más de nuestro tiempo. Yo no tengo ningún problema con la mujer/objeto, como no lo tengo con el hombre/objeto, mi molestia se debe a la cultura por detrás de la mujer sólo objeto. El momento que las mujeres no sean atractivas, y no busquen serlo, el momento en que los hombres no busquen ser exitosos o siquiera atractivos, el momento que feo o bonito sea lo mismo, para mí, será un momento horrible, deleznable, una pesadilla; pero, un tiempo cultural que sólo ve a la mujer como objeto, es pobre, y no me gusta la pobreza. No cuando podemos tener riqueza. Diría que las feministas han estado perdiendo su tiempo, no tiene ningún sentido criticar la cultura de la ‘mujer/objeto’, porque, de manera simplificada, es parte de nuestra misma naturaleza, y no tiene ningún sentido oponerse a ser lo que tú eres. Lo que se debe hacer es difundir, de la manera más natural posible, otros roles más. De esto, hay varios ejemplos en televisión, mujeres guapas y maduras que tienen trabajos importantes en diversas áreas. Sí, son guapas, al igual que todos los hombres son guapos, no hay feítos en la tele.

                La cultura por detrás de la mujer/objeto está muy presente, demasiado. Sus consecuencias culturales no son sólo personas con problemas para enfrentar su envejecimiento, sino también mujeres jóvenes haciendo de todo para ajustarse a un cerrado tipo de belleza (un ejemplo horroroso del que he oído hablar sucede en las favelas de Rio de Janeiro, donde las jóvenes de bajos recursos trabajan duro para conseguir suficiente dinero pa’ invertirlo en tetas, así, tal cual). Dado que el ser humano es una criatura sexual, y que la sexualidad la mete en todo, y que no somos sólo sexuales, ¿por qué no se difunde más el hecho de que una mujer segura de sí misma, con charla, con ideas, es también atractiva; además de que no hay necesidad de sólo ser eso? No es sólo el hecho de que no debes estar pensando todo el rato en qué ponerte para verte bien, o ahorrando para hacerte alguna cirugía, sino que esa vida, la de sólo buscar destacar por el aspecto físico, es ‘pobre’. La lista de mujeres que destacaron en sus vidas por mil y un razones, y no por ser bonitas, o no sólo por serlo, es muy grande. La gente de nuestro tiempo debería recordar que esa lista sigue creciendo en nuestro tiempo.

                Ahí están las reinas del pasado, que sólo en algunas ocasiones fueron también reconocidas bellezas. Catalina la grande, por ejemplo, siempre medio feuca, y eso no impidió que haya sido una gran líder, y con ‘g’ mayúscula (no literalmente, es una expresión algo pasada de moda). Margaret Thatcher, por mencionar a alguien con quien comulgo ideas, no llegó a ser la líder de su partido, en el Reino Unido, y Primera Ministro, porque fuera bonita, ese no era su lado más importante, eran sus ideas, su fuerza personal lo que conquistó a sus compañeros del partido. Si hubiese sido su belleza, pues, otra sería la historia. Me parece ridículo odiar a alguien por ser bonita, o buscar que se rechace ese aspecto, enriquecer no pasa por ahí, no incluye el rechazo. La idea de aportar es añadir, no restar.

All images are public domain. (If there's any problem, let me know)

Hola mundito. No pude escribir la nota pa' la semana pasada, y en este momento me pregunto qué estaba haciendo, mmm, entre otras cosas, eso sí, estuve corrigiendo trabajos y exámenes, lo que siempre es una peste (no porque los alumnos no sean inteligentes, sino porque es una labor repetitiva y aburridísima).

Las fotos son de Catalina la grande de Rusia, Margaret Thatcher, y Sarah Palin. 

El tema, como me suele suceder, es vasto; pero creo que estas dos cosas son suficiente aporte para un artículo, ¿no? Lo interesante del asunto es que pasa por trabajar en la psicología de la gente, ya que la defensa de la estética siempre tendrá víctimas (los que no se ajusten a ella). Es interesante el asunto, ya que lo que se pueda hacer pasa por fortalecer la noción del 'yo', que es un asunto que también corresponde a la cultura... y ahí entra la particular naturaleza de la cultura contemporánea (bueno, del siglo XX-XXI, es que 'contemporánea' es/era la designación de nuestro período histórico de acuerdo a ciertas clasificaciones), que es de masas y de medios, de imágenes. Nuestro mundo será un abismo cultural; pero es muy interesante, eso no se lo quita nadie. Son tiempos interesantes.

Bueno, eso es todo por esta semana. Ah, vi 'Piratas del caribe IV', que me pareció muy superior siquiera a las inmediatas predecesoras; claro, se volvió tal caos que mejorar no era pedir demasiado.

Ahora sí, eso es todo.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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