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1 janvier 2014 3 01 /01 /janvier /2014 02:40

                Ya no le queda mucho tiempo al año 2013, pero voy a esperar que termine para comenzar una evaluación del mismo; aunque hay tanto de eso que no sé si daría un buen resultado, claro que, hacerlo bien siempre quedará bien. Mmm, no sé, diría que no me late hacerlo, ya que no se puede ser completamente original, así que es decir lo mismo o decir lo que a ellos se les olvidó decir. A menos que comiences el año pensando en un anuario de bitácora, pues, no vale la pena hacerlo… o también habría que tomarse su tiempo pa’ hacerlo. Claro, habría que leer un montón de datos. O sea: mucho trabajo, poco estallido. Entonces, hagamos algo más fácil, pues. Por lo que hoy, en este 2013, les voy a hacer recuerdo de algo… de que vienen bien las fechas, vienen bien los símbolos, los rituales.

                Yo la verda’, no me puedo unir a muchos de esos rituales, porque no agarre la onda, no adopté la lógica. Hace mil años que decidí, o me di cuenta, que lo importante de un festejo de fin de año era la gente con la que estabas en ese festejo. O sea: no es el momento, no importa si es jueves o martes, sábado o miércoles, importa si estás con mengano o zutana, y tampoco importa dónde estás. Por lo que me resulta imposible pensar en que debo pagar no sé cuántos pesos por estar con zutana o mengano en no sé qué lugar el 31 de diciembre. La idea de fiesta, pa’ mí, siempre fue ir donde estaban los amigos. Y sólo he ido a ese tipo de fiestas en estas fechas, y, ya saben, muchas de ellas terminaban al año siguiente, a las 6, 7 u 8 de la mañana del primer día del año siguiente… eso, el boliche tal, el boliche cual, siempre se mostraron incómodos, ruidosos, llenos, pobres. No valía la pena, siempre fue mi conclusión, después de gastar un dineral de plata. Porque las fiestas son por lo general eso, ¿no? Parte I y Parte II, comienzas en, no sé, la casa de algún amigo o amiga, hasta la una de la mañana, en medio de un ambiente familiar, o semi, y de ahí se parte a la discoteca, a algún lugar donde haya multitudes, para terminar en el prado. Siempre me sorprendió recogerme a las 4 de la mañana, y encontrar que el Prado estaba lleno de gente; pero lleno. Como si fuese día del peatón—bueeeeeno, tampoco tanto, el día del peatón se pasan con sus ganas de visitar el Prado—, bueno, un poco menos. Pero es a las 4 de la mañana. Qué pachangueros son en este país tercermundista, che.

                El punto: nunca entendí por qué pagar tanto cuando podrías estar con toda esa gente querida a un décimo de ese precio. Lo que importa es la gente querida, pues. Los símbolos son importantes, son simpáticos; pero una fecha es una fecha. Sí, sabemos que es el final, y el principio; sí, queda muy regio pachanguear de un día para otro; sí, está lindo, pero de ahí a que deba ser caro. Por favor. Los cotillones que ofrecen todos nuestros bolichitos me parecen patéticos. Entonces, recuperar el símbolo, darle su lugar y su valor, pasa por leer todo el contexto. No necesitas estar ahí, pagar eso, lo importante es leer la fecha. Y no convertirla en una chupa más, en un evento más, en una farra más, si haces eso: arruinaste el símbolo. De ahí que a mí me gustaran la reuniones familiares, en las casas de otras familias, pues.

                Diría que hay mucha gente que está gastando demasiado dinero en este día por pura falta de imaginación. Y gastar dinero, sin ton ni son, en nuestra sociedad, siempre es señal de vacío, de que ahí falta algo que estas buscando compensar con dinero. Ya sabes, si quieres fiesta, fantástico; pero ¿esa fiesta?, ¿la de 50 US$ por plato? Vaaamos, cotillón de quinta y música de tercera, ¿pa’ q’? Igual, lo que vale el es el símbolo, y la gente está tan ansiosa de ‘festejar’ en ‘año nuevo’, que a mí me dan ganas de ponerlos a todos en el diván, y preguntarles: ¿qué significa esta fecha para ti?, ¿qué te desespera tanto? Y supongo que muchos dirán que es: un nuevo principio, y nos gustan los principios. ¿No? Y ahí podemos decir: vaya la historia que te habrás estado contando que requieres un principio con tanta desesperación, ¿no?

                Y tampoco es cuestión de buscarle cinco pies al gato, plumas al pollo frito, laguitos al desierto, para la gran mayoría, fin de año es sólo un feriado en el que se puede festejar, que hay fiestas en todo lado, y que la pachanga puede seguir hasta que las velas no ardan. Y todos ellos están perdiendo algo, si no le otorgan su valor simbólico. Es un principio, que no sólo sea fiesta… y tú verás cómo comienzas este principio, qué haces, qué dices que vas a hacer, qué resoluciones tomas, qué planes haces, qué actitud tomas. Hazlo. Crea un pequeño esquema que signifique algo para ti, y para el grupo que esté dispuesto a unirse a ti. Ya que el feriado está ahí, la posibilidad de fiesta, utiliza un poco la imaginación en vez de la billetera, y haz algo que sea importante, para ti y el grupo que te siga. Si es uno, está bien, si son más, diría que debería ser mejor, ¿no?

¿Qué voy a hacer yo?

Por la tarde salí a sacarle cuatro fotos locas a la realidad del 2013, no son buenas fotos, había mucho ultravioleta, un sol y calor matadores; mmf, no importa, es el último día del 2013, ya no habrá más de esos días. Pum, fotos. Comí bien. Leí algo; pero cosas muy regias. Me encuentro rodeado de textos, estoy escribiendo. Y ése será mi principio. Voy a comenzar escribiendo, porque tengo un trabajo entre manos sobre el que tengo muchas esperanzas… y por si no sale bien, por si no gusta, pues hay dos más. Si se puede hacer, se podrá hacer mejor. Si no gusta uno, gustará alguno de los otros dos, y cualquiera de ellos me dará ‘currículum’, lo que nunca le viene mal a nadie. Ése será mi principio del 2014, mi símbolo. Que ahora comparto con ustedes, porque los principios, o continuadas, son importantes (ninguno de estos libros los comencé el día de hoy, es el trabajo lo que importa, que ingreso al año, al principio del próximo año, al 2014, trabajando en ellos. Eso es).

 

Que estén muy bien este año. Siendo como son, clase media, pues, sobrevivirán las olas que chocarán con nosotros, nada de desesperarse, el trabajo y la honestidad sacarán a cualquiera hacia adelante. Entonces, feliz festejo, que estén bien al año… y que tengan buenos principios, con lo que sea que les plazca. Abrazos a todos, desde las últimas horas del 2013.

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El otro día me soñé con algo así como 'Amanecer del planeta de los simios' en Santa Cruz. ¿POr qué? Estaba muy entretenido el sueño; aunque un tanto peligroso, mucho gorila por la casa de mi primo. Sucedió que me hicieron recuerdo, la llegada de mi otro primo que se encontró con mi primo camba aquí en cocha', de los buenos momentos de mi niñez, de las vacaciones en Santa Puej. ¿Y los monos? Ah, es que me compré un fabuloso libro, en verdad fantástico, sobre, mmm, la evolución del mono en ser humano, pues. Y ahí recordé algo que hace tiempo deseaba encontrar otra vez... esas imágenes del Gigantopiteco. Qué bicho más fabuloso. Busquen sus imágenes con google. El simio más grande de la historia. Un monstruo, un gentil monstruo, que seguro reventó a muchos de nuestros antepasados, como lo haría un gorila enojado, o un chimpancé actual. Les dejo este enlace para que comenzar con un datos fantástico, maravilloso y real. ¿Qué tal? 

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans mimeme
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