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31 octobre 2011 1 31 /10 /octobre /2011 02:09

                En inglés hay la frasecita, ‘the stupids are winning’, que nos viene bien para pensar sobre el problema que enfrentamos en este momento. Se puede traducir por ‘Los tontos están ganando’.

                Todos sabemos que tenemos problemas: como personas, como ciudad, como país, como planeta. ¿Qué está pasando?, ¿por qué no hay nadie dispuesto a enfrentar la contaminación, el hambre, el desempleo, la soledad o lo que fuere?, ¿por qué nadie hace nada? Estoy seguro que muchos se han hecho esta pregunta, por más que es la pregunta equivocada. La verdad es que todo el mundo está involucrado en dar y ejecutar soluciones para todos los problemas imaginables: el hambre, el desempleo, el estreñimiento, la soledad, o lo que fuere. Todos quieren ayudar y, más que menos, todos están ayudando. Entonces, claro está, debemos cambiar la pregunta. Lo que debemos cuestionarnos no es por qué nadie hace nada, sino ¿por qué lo están haciendo tan mal? ¿Por qué se están equivocando tanto? ¿Por qué están cometiendo tantos, tantos errores? Y ¿por qué nadie busca corregir esos errores? Estas son las preguntas que deberíamos hacernos, y no nos gustarán las respuestas—al menos a mí no me gustan. Resulta que el mundo está muy equivocado, hay una serie de nociones erróneas firmemente insertadas en la sociedad occidental que se han extendido por el mundo entero. Ese es el problema.

                El número de ideas erradas que se toman como correctas es muy extenso, y la gran mayoría de los casos tienen que ver con un manejo incorrecto del lenguaje, en otros es la incomprensión de la naturaleza humana, hasta finalmente toparnos con las pésimas teorías que todavía se utilizan para deformar la realidad. Por límites de espacio, abordaré sólo algunos problemas generales.

Ayuda

GuerraEpis004                Los números que maneja la ayuda internacional son en verdad sorprendentes, son cifras multimillonarias. Si a eso añadimos la ‘caridad’ interna dentro de cada país, pues, tenemos un monto difícil de imaginar. ¿De qué ha servido todo ese dinero?, ¿dónde están los países desarrollados que debían emerger producto de esta ayuda?, ¿dónde se ha logrado hacer algo gracias a la ayuda? No pido un país; aunque me gustaría, ni una provincia, ni un departamento; pero, entonces, si ni siquiera ha servido para mejorar una ciudad, ¿para qué sirve?

                Vayamos a una definición, para poder seguir. ‘Ayuda’ es todo aquello que se ha otorgado sin que tú, o el que recibe la ayuda, haya tenido que trabajar para obtenerlo. Si lo vemos de este modo, nos damos cuenta que la ‘ayuda’ es omnipresente. No sólo está dentro de la estructura de todo ‘estado’, también es parte del modo de vida de gran parte de las sociedades. Sin embargo, los resultados, a todo nivel, dejan mucho que desear, bueno, para no venirnos con eufemismos, la ‘ayuda’ ha sido un fracaso total.

                Podríamos revisar, paso a paso, cada uno de los fracasos de la ayuda, pero de eso hay suficiente en la red—y tomaría demasiado tiempo. Sólo permítanme mencionar que no ha funcionado en ningún lugar, ni siquiera en Japón, que es una sociedad perfecta. Para no pasar al siguiente punto sin mencionar algo, aunque sea poco, vayamos a dos ejemplos concretos: Un día, en el 2001 o finales de los 90’s, llegó a Bolivia el director en jefe, o algo así, de USAID, venía a celebrar un proyecto, el único proyecto que había funcionado, el ÚNICO. De toda la ayuda que los Estados Unidos venían dando durante años a lo largo y ancho de este mundo, sólo uno había logrado sobrevivir, al menos por un tiempo, sin el dinero de regalo (habrá que ver si ese proyecto sigue en pie hoy en día). Las regiones más pobres del país, Bolivia, siguen siendo las más pobres y subdesarrolladas del país, desde hace más de 20 años, y ahí sigue llegando un montón de ayuda. Los salarios que se pagan los que participan en los proyectos de ‘ayuda’ llegan a niveles criminales, siendo muchas veces superiores al promedio nacional, y, en algunos casos, el triple de lo que habrían ganado en, por ejemplo, Holanda. Precisamente, el gobierno holandés, este año, 2011, dejó de otorgar dinero para ‘ayudas’ en Bolivia. ¿Será que se dieron cuenta que no sirve de nada? O, peor, que perjudica, y mucho.

                Otro ejemplo, el último, las casas de Hábitat para la humanidad, si bien es una queja común, no deja de ser cierto. Estas casas son las más caras del mundo, si te pones a pensar que la gente lo hace por caridad, y viaja por el mundo, del Reino Unido a Brasil, o donde sea, y si uno cuenta ese gasto, más el alojamiento, más su comida, si hubiesen donado ese dinero y se hubiese utilizado mano de obra local, pues, habrían construido muchas más casas, en vez de sólo un puñado.

                El resto del mundo ‘caritativo’ es tan ineficiente, o más. La ayuda no ayuda, hace daño.

Academia

GuerraEpis002                Michel Focault puede haber tenido muchísimos defectos, y es cierto que gran parte de su teoría está completamente equivocada (creo que él y su grupo podrían ser el tema de una próxima entrada); pero toda su fama puede merecerse por un par de buenos trabajos suyos, y uno de ellos ni siquiera es muy extenso, se trata de: ‘El orden del discurso’, donde señala que la academia no sólo transmite sus buenas ideas y metodologías probadas, también reproduce sus errores, defectos y problemas. La academia de todo el mundo está abordando todos los problemas, y obviamente les va muy mal. Sólo daré un ejemplo. La profunda crisis económica del planeta exhibe que la disciplina conocida como ‘economía’, de Harvard a Yale, pasando por la Universidad de Chicago, en Suecia, Japón o Méjico, es una payasada. Está mal conceptualizada, no un poco, sino profundamente. Tiene el corazón podrido. ¿Cuál es la prueba? Bueno, la realidad. Miren cómo están allí. Vean todo el desempleo de España, EE.UU., la pobreza que se extiende sobre Japón (17%, claro que esa pobreza, y la del tercer mundo, pues, no se comparan). Ahora, en todas partes, hay protestas por estos problemas; aunque las acontecidas en los países asiáticos han sido menores, y ejércitos de juventudes capacitadas han invadido, en varias ocasiones, las calles de ciudades españolas, griegas, estadounidenses o británicas. ¿Y qué dicen los líderes y participantes de estas marchas, protestas o manifestaciones?, ¿qué dicen? Puro macanas.

                Las palabras que profieren los indignados de España, o la caterva de ‘Occupy Wall Street’, demuestran una nula comprensión de la economía, y del proceso de generación de riqueza. No sólo eso, profesores universitarios han hecho declaraciones perdidas y mostrado simpatías inútiles para con estos vagos-toca-bongos. Si quieren ver de lo estoy hablando, pueden buscar los videos de Peter Schiff, en los que intenta decir algo, busca informar a los bailadorcitos y sólo encuentra rechiflas y cantinelas familiares. No sólo eso, intenta debatir con un profesor de Stanford, en CNN y nada. No les entra nada. Y el problema es que esas tonterías que dicen, esa supina incomprensión de las cosas, revela el fracaso de la academia, no porque no haya tenido la capacidad de enseñarles algo, sino porque eso es lo que les ha enseñado.

Por las dimensiones de la entrada sólo hablaré de una frase, pa’ que puedan vislumbrar las profundidad del abismo intelectual en el que nos encontramos, el profe’ de la universidad dijo: ‘Hay temas que no se pueden valorar por sus réditos económicos’, dijo, resumiendo y traduciendo. Claro, parece una obviedad comúnmente aceptada; pero, no se debería hacer uso de este tipo de frases cuando se discute un problema serio, el abordaje académico debería ser científico, no sentimentalón. Es como decir: ‘El hambre es mala’, ‘hay que ayudar a los que lo necesitan’, etcétera. Son frases que no ayudan en nada. Lo que debería existir es un esquema que permita evitar la mayor cantidad de dolor, que permita a una sociedad ayudarse a sí misma, y para eso, primero debes comenzar ganando, teniendo números verdes. En otras palabras, primero réditos económicos, después los beneficios. Entonces, antes de que los Estados Unidos puedan recuperarse, pues tendrán que, inevitablemente, pasar por un doloroso período de ajuste.

Y estas tonterías son sólo la puntita del iceberg—además, no es estemos mejor en el resto del mundo. Una pena.

Intelectuales

GuerraEpis003                Saben que el tema es muy extenso, demasiado, así que sólo mencionaré un elemento más en este gran problema de malas ideas, los que las difunden. Hablemos de sólo tres personas: Roland Barthes, Noam Chomsky y Umberto Eco. Roland Barthes hizo un muy interesante aporte a la semiología y los estudios culturales, su trabajo sobre las imágenes, la moda y otros aspectos de la sociedad son encomiables y agudos, además de amenos. El problema con este tipo es que él, y su grupito de resentidos sociales (Sartre, Focault y otros), pusieron de moda una posición izquierducha de clase media penitente. En otras palabras, por cada aporte suyo, hay estupidez y media que difundieron. Algo similar, o peor, sucedió con Chomsky, que es un genio de la lingüística, incapaz de dar una en el clavo en las áreas de política, comprensión social, o lo que sea. Basta decir que Hugo Chávez, alguien que ha hecho tanto daño a su propio pueblo, habló bien de él y viceversa. Chomsky fue uno de los que denunció un polarización de los medios respecto a Chávez, conspiración de la que, de existir, yo sería cómplice. En sinnúmero de ocasiones, Chomsky atacó a su propio país, dijo burrada y media, que hay falta de libertad, que se vive una opresión, etcétera, y nunca lo dejó, como no dejó su bien pagado puesto docente en el MIT.

Él puso de moda los ataques a Estados Unidos entre los ‘intelectuales’ de los propios Estados Unidos. Miren, estas ideas, por la fama y lucidez de Chomsky en otros trabajos, cobraron tanta, tanta fuerza que personas como yo deben aclarar y ponerse a la defensiva cada que debemos criticar sus posturas. De nada vale decir que él, Chomsky, pudo decir lo que quiera en su país, cuando en otras partes (el viene criticando a Estados Unidos desde la guerra de Vietnam, 1960’s!!!) se encerraba a cualquier opositor. Además de que tenía un trabajo bien pagado, cuando países como Cuba matan con salarios de hambre a aquellos que no sirven al régimen. Algunos se creyeron sus argumentos, yo, ni corto ni perezoso, me di a leer ‘Hegemonía y supervivencia’, y puedo decir que son tonterías. Chomsky parte de posiciones asumidas, buscando la información que corrobora su propio punto de vista. Su mirada es reduccionista, ignorando otras variables fuera de aquellas que busca hacer quedar mal, o sea, habla mal de los Estados Unidos olvidando sus méritos y los defectos de otros. Parte de la dinámica del problema que generan personas como él es que el valor de su trabajo en otras áreas respalda su tontería en otras. El razonamiento popular asocia su capacidad en lingüística con lo que sea que tenga que decir en cualquier otra área, olvidan que hasta Einstein, cuando no hablaba de física, decía tonterías. Chomsky, a la humanidad, le deja un legado de avances, y burradas tan populares que no sé, en este momento, si hizo más daño que beneficio.

El fenómeno de los intelectuales sucede con muchas personas que tienen un talento, pequeño o grande, en un área determinada lo que les permite, de acuerdo a las convenciones sociales, hablar de todas las demás con supuesta pertinencia y lucidez. Lo que en verdad es falso, yo no soy ningún bruto; pero si hablo de áreas que no estudié o temas que desconozco, pues, me callo, a diferencia de Chomsky, y qué sucedería su estudiase esto o aquello, ¿acaso no podría hacerlo mal? Claro que sí, lo que se debe hacer es valorar cada opinión, cada idea, por sí mismas, no otorgarles valor porque la dijo fulano o mengano, ellos no importan, no otorgan sentido a sus argumentos, es la realidad la que les va a otorgar sentido. Punto. Pero, nuestro mundo no funciona así. Mis palabras son, obviamente, las de un neurótico. Y antes de terminar el artículo, este neurótico mencionará a alguien más: Umberto Eco. Baj, la crítica a Chomsky vale para todos los cuellos cotizados, estos. Eco ha escrito una de las mejores novelas del Siglo XX, diría yo, ‘El nombre de la Rosa’, y es un semiótico reconocido en todo el mundo, su aporte a esta disciplina es considerable. El problema es que este tipo, Eco, nunca dejó de ser un izquierducho infantil— ¿existe otro tipo?—entonces, cada que puede le hace propaganda a sus ídolos izquierduchitos. ¿Por qué un tipo inteligente y talentoso como él, nunca pudo ser crítico con las idiotas ideas que defendió en muchos casos? Y la respuesta es que la mayor parte de las veces nuestra aproximación a las ideas no es racional, sino sentimental. Al Equito le gustaron esas ideas porque esas eran las ideas que la gente buena tenía, ¿no ve?, y nunca pudo superar esa limitación.

Conclusión

GuerraEpis001                Menudo desafío que tenemos por delante. Tenemos pésimas ideas por doquier, y estas tienen poderosos portavoces que las difunden, además de poderosas instituciones que los respaldan. Saben que sólo le he echado un vistazo a la puntita del iceberg, añadamos al problema a: los políticos, las empresas, las religiones pop, las ONG’s, la población en general, los colegios, las publicaciones, etcétera, etcétera. Dada la magnitud de los problemas que nos asolan, hasta se podría decir que no hay la más mínima esperanza de cambiar algo, pues: no. La esperanza proviene de la realidad. Tus argumentos y puntos de vista se deben adaptar a la realidad, y la fuerza de esta, la realidad, en contra de ideas como: la ayuda, el keynesianismo, y otras, es total. La realidad derrota a todo lo que no se adapte a ella. El problema es que los seres humanos somos criaturas que existen en un limbo simbólico convencional (la lengua)—de ahí que tengamos tantos problemas—por lo que el desafío, antes de ser destruidos por nuestras propias estupideces, será demostrar que nos estamos equivocando en nuestros conceptos, nuestros valores, y muchas de las ideas que manejamos.

                Las personas que son aficionadas a los juegos electrónicos, hasta cierto punto tendrían que darle la bienvenida a todos los problemas que vamos a tener, estará lleno de monstruos (ONG’s), dragones (Intelectuales izquierduchos), zombis (izquierduchos), mutantes y criaturas horrendas, si hacemos una re-codificación del problema en cuestión. Así que, a pelear, y a divertirnos, ya que el entretenimiento no está en obtener la victoria, lo divertido es la acción, el combate, intelectual en este caso.

Hola, hola. Esta es la bendita nota que me tenía tan ocupado, ¡es cinco páginas! Claro, también están las otras cosas que tengo, tenía, y hago. Sí, siempre tengo un pretexto para atrasarme. (Qué buena la foto para ilustrar 'ayuda', ¿no?) --Ah, y la nota, de seguro que tiene algunos errores de puntuación, alguna tilde y otros, es que no la revisé, es muy larga. Jeje.

Creo que no voy a estar escribiendo notas de este tipo, me quiero meter en la ciencia ficción y otros asuntos, tengo unas ganas locas de escribir sobre Hari Seldon, a pesar de que ya lo ha hecho medio mundo, y recordar... recordar para hacerles conocer cosas que ustedes tal vez no conozcan. Paso a paso, peso a peso.

Ah, el jueves, en la Universidad (UPAL), voy a dar la conferencia que venía amenazando dar desde hace siquiera un año, sobre el colapso económico que se nos viene. Voy a subir el afiche, ultra amarillista--siguiendo mi solicitud--, que hizo un amigo.

Finalmente, me voy a poner una fecha... 1 de noviembre. Por tres años más, hasta el 01/11/2014, voy a hablar, conversar y comunicar, sobre todos los temas, después... veremos qué pasa.

¿Será que me vendría bien conseguir Twitter? 

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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