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5 septembre 2013 4 05 /09 /septembre /2013 01:06

                Se suele hablar de las legiones romanas. Las poderosas, las invencibles, las disciplinadas, las crueles, las fabulosas legiones romanas. Las legiones romanas conquistaron el mundo entero, más allá no legadoImperial001había nada: desiertos interminables, bosques espesos o llanuras heladas. El puñado de territorios que se escapaban al control de Roma no merecían, por lo general, su atención, así que las legiones, en el momento culminante del Imperio Romano, habían conquistado todos los territorios que valían la pena. El milenario Egipto, romano; la culta Grecia, romana; el hogar italiano, sin sammitas, ni galos, romano; la bárbara Iberia, romana; la amplia Galia, romana; el norte de África, romano, de este a oeste, de norte a sur, las legiones habían derramado su sangre, después de haber derrotado a los enemigos de Roma.

                Los legionarios romanos siempre tienen un espacio donde aparecer, ya sea en películas, series de televisión o programas como ‘el guerrero más letal’. Es probable que el mejor soldado, el guerrero perfecto haya sido el espartano, entonces, el romano fue el ejército perfecto, y, a pesar de sus numerosas derrotas, la verdad es que triunfaron siempre, ya que, incluso derrotado, el enemigo temblaba ante la amenaza de las otras legiones romanas, las que quedaban, porque, decían, ‘roma siempre regresaba’. Hasta la Biblia, en su versión católica,legadoImperial002 con el libro de los Macabeos, tiene varios segmentos con frases como esta: “Antíoco Magno, rey de Asia, había marchado en su contra con ciento veinte elefantes, caballos, carros y un inmenso ejército, pero había sido completamente derrotado” (Macabeos I, 8, 6). Las legiones romanas convirtieron un nombre en sinónimo de rey, de emperador: César en Roma, Casar en griego, Kaiser en Alemán, Zar en ruso, y el último ‘César’ fue depuesto mil quinientos años después de la caída de Roma. Tan sólo para que, a la primera oportunidad, dictadores europeos de quinta categoría (Mussolini y Hitler), buscaran imitar sus desfiles, sus insignias, y sus saludos, porque sólo las legiones romanas podían provocar un eco legendario de gloria y fuerza.

                Legiones espada, legiones sandalia, legiones camino, legiones ciudad, legiones civilización, legiones expansión de la cultura, legiones guardianas. Numerosas ciudades europeas fueron originalmente fuertes romanos, que alguna vez alojaron a las invencibles legiones de Roma (Regensburg, es una de las más famosas). En Amazon, la tienda virtual, las palabras ‘legión romana’ dan como resultado más de diez mil respuestas. En Europa, y otras regiones, hay grupos de personas que se visten como legionarios, para celebrar el legado romano. Fuera de Europa, incluso los que no saben nada de historia saben algo de los legionarios de Roma. legadoimperial003Espada ibérica en la mano derecha, escudo samita en la izquierda; las famosas jabalinas, las pila, guardadas cerca del puño siniestro, para ser arrojadas a la carga de tus enemigos; caligae en los pies, cascos magníficos, máscaras de héroes, y la memorable armadura: iorica segmentata. Sus hazañas de sangre se cuentan en decenas de películas, centenares de libros, los conocen todos, poco o mucho. El problema, claro, es que las legiones de Roma, si bien fueron un elemento importante del Imperio Romano, distan muchísimo de ser el mayor aporte romano a la civilización mundial. El mayor aporte romano fue: la ley. La ley tal como la comprendieron los romanos, la ley tal como la utilizaron, la ley tal como la aplicaron—cuando lo hicieron con justicia. La ley primero, la ley después. Las legiones romanas perecieron hace tiempo, las leyes romanas, nunca.

                La importancia de la ley romana es difícil de exagerar, el problema está en mostrar los resultados concretos de la misma, ya que la ley, en los tiempos decadentes, o entre los corruptos, siempre puede ser mal utilizada. Entonces, lo primero que debemos reconocer es su inherente fragilidad, la ley sólo será buena si la cultura pasa por un buen momento y la sociedad se da cuenta de los beneficios de la misma. Después de todo, la fuerza militar ha sido tan crucial en los imperios antiguos que otros aspectos del ‘gobierno’ son olvidados.legadoimperial004 Ejemplo, por un lado, los romanos, por otro, los partos (de los que hablaremos más adelante), ambos tenían ejércitos poderosos, ambos sabían controlar sus territorios, parecería un empate, ya que, en sendos encuentros, los romanos no pudieron arrollar con los partos y perdieron en numerosas ocasiones—siquiera una de ellas muy sonada, con captura de Emperador y todo. En un escenario de esta naturaleza, donde prima la fuerza, la ley pareciera merecerse un lejano segundo plano, pareciera; pero no es así.

                Es innegable que la autoridad de Roma fue impuesta por las armas; pero no se mantuvo por ellas, las legiones estaban estacionadas en los bordes del imperio, no dentro de él, no oprimían a los pueblos derrotados, la bota militar no estaba cerca del cuello de los vencidos, lo estaban las leyes y sus beneficios. Tú, el vencido, pagas impuestos, ¿cómo te beneficia eso? El imperio hace: caminos, protege a tu casa de los bárbaros y ladrones, hace las construcciones necesarias y eso, en tiempos antiguos, ayudó muchísimo. Ya he mencionado que la ley no resuelve ningún problema por sí sola, pero, en combinación con otros factores puede ser muy positiva. No habría habido fuerza capaz de controlar a griegos, egipcios, íberos, galos, germanos, dacios, africanos, anatolios, etc., si ellos hubiesen visto como conveniente el librarse del yugo romano. Y no tenía por qué haber una rebelión, el estado romano tenía muchos mecanismos para controlar la corrupción y el abuso de poder—al menos, muchos más que los partos, los bárbaros, o infinidad de pueblos que les precedieron y siguieron—, por lo que resultaba conveniente para todos los pueblos conquistados el ser parte del imperio romano. Las leyes mantenían la paz y la justicia, en la medida de lo posible, en todos los territorios del Imperio. Es por esto que el Imperio Romano pudo expandirse de la manera que lo hizo, porque los territorios subyugados permanecían dentro del Imperio incluso cuando las tropas NO estaban ahí. El emperador podía estar en campaña en Grecia, las leyes mantenían el orden en Italia, en el norte de África, y en Iberia, así, las legiones se podían mantener en conquista y expandiendo el territorio romano. No se puede negar que, inicialmente, la amenaza de las legiones mantuvo en línea a los pueblos derrotados; pero, tras la llegada de los caminos, la policía, y la ‘modernidad’ romana, los antes opositores se convertían en aliados y fieles ciudadanos. Es una asimilación total del camino romano lo que podemos vislumbrar en los países de Francia, España, y Rumanía, de este último hasta el nombre declara su afiliación cultural.

legadoimperial005                Es gracias a la ley romana que pudo existir el período llamado la Pax Romana, unos doscientos años de estabilidad y prosperidad, mayormente pacíficos, del Imperio Romano, y lo que eso significa, en medio de las eternas batallas y guerras de todo nuestro pasado, es el surgimiento del bienestar y la cultura en un gran territorio con una población muy numerosa. La gente vivió bien, y creó monumentos, disfrutaba de obras de teatro, luchas de gladiadores y hermosas construcciones civiles. Felicidad en vez de tristeza, orden en vez de caos, y la afortunada oportunidad de extender el entendimiento humano. Además, Roma extendía su presencia a través de todos los medios, incluida la arquitectura, y dejó monumentos por doquier. Se extendió el alfabetismo, por lo que pudieron existir emperadores romanos cultos y nobles como: Marco Aurelio, de origen galo; así como Trajano y Adriano, ambos nacidos en la provincia ibérica. El Imperio Romano es prueba de que la ley romana, con todos sus límites, funcionó, ya que el Imperio de Alejandro Magno colapsó tras su muerte, se dividió entre sus generales, y eso provocó dolorosas guerras, Roma, en cambio, no sólo existió como estado hasta el año 476, hasta corromperse, agotarse, dañarse y traicionarse, sino que Constantinopla heredó el manto romano, ya que ese fue su nombre: ‘Imperio Romano de Oriente’, hasta que un alemán, a mediados del XIX, le renombrará por su nombre griego, Bizancio. Los árabes, los turcos, y ellos mismos, no se llamaron ‘griegos’, ni ‘bizantinos’—tal vez como anécdota entre dos historiadores, no en la vida real—, se llamaron romanos, y les llamaron romanos. Y ese estado existiría hasta el avasallamiento turco en 1453. Dos mil cien años de historia hacen de la experiencia romana una de las más extensas en la historia de la humanidad, y su ley es un ejemplo y heredad que todo occidente y, por extensión, el mundo, no puede olvidar.

                Veamos dos ejemplos de su legado, y su importancia. Primero, los partos, como imperio, los partoslegadoimperial006 gobernaban una región con relativa uniformidad étnica: iraníes, un pueblo indo europeo que ocupaba el país que ahora llamamos ‘Irán’, y poco más. Cada que moría el rey, el país se sumergía en el caos, y había guerras internas obligatorias, entre hermanos y tíos. De seguro que en Roma también hubo guerras civiles, pero no como regla de sucesión, sino por excepción. Además, los sucesores del Imperio Romano adoptaron las reglas para las sucesiones, lo que impidió eternas guerras civiles, y, por el contrario, produjo el surgimiento de dinastías. Los Partos, a pesar de toda su habilidad y talento, en muchas áreas, nunca pudieron expandir su imperio, y caerían frente a los árabes, que los aniquilarían mientras propagaban la religión de Alá.

                Segundo ejemplo, los árabes no heredaron un sistema de estado, por lo que tuvieron que improvisar todo su orden legislativo en torno a un texto religioso, por lo que la interpretación era muy importante, así, sus regiones también sufrían constantes guerras civiles entre los diversos posibles herederos de tal o cual facción. La división entre suníes y chiíes es, precisamente, el resultado de una guerra civil entre familiares, herederos, de Mahoma. La estructura tribal de los estados árabes les debilitó mucho, lo que no sólo produjo divisiones, también los condenó a la derrota y conquista. Tan sólo la fuerza de su religión impidió que desaparezcan de la historia, como los mongoles, tras poco más de cien años. Rápidamente, el ‘Imperio Musulmán’ se fragmentó en pequeños reinos independientes, y a veces hostiles entre sí, donde gobernaban las familias, o la familia, poderosas de la región. Así, sólo fue una facción árabe la que se enfrentó al estado franco, en Poitiers, donde fueron derrotados, y donde comenzó su retroceso. En cambio, en Oriente Medio, los turcos, los kurdos, los esclavos, tomaron el relevo a la cabeza del estado. ¿Y el pueblo?

                Cuando los bárbaros europeos invadieron el Líbano y Palestina, para la reconquista de Jerusalén, en las cruzadas, su atraso respecto a los árabes no les impidió fundar ‘estados’ en vez de caprichos donde pusieran los pies, las botas, los cascos y las espadas manchadas de sangre. Fue su magnífica administración del territorio lo que les permitió sobrevivir, dominar e incluso crecer y progresar en un territorio donde ellos, los cristianos europeos, eran una pequeña minoría. ¿Por qué? Porque organizaron consejos, reyes y gobiernos. Enlegadoimperial007 el bando árabe, la caída de un líder era una tragedia local, y una oportunidad para quitarle territorio a tu vecino; en cambio, entre los invasores cruzados, la muerte de un gobernante era un trámite, lo que les permitió existir en esta región hostil durante dos siglos. Y no sólo eso, ¿la gente? Los árabes vivían oprimidos por los jerifes locales, al igual que los demás súbditos, mientras en los territorios cristianos prosperaban pagando sus impuestos bajo el imperio de la ley, y esto no lo dice un occidental euro céntrico, lo dice Maalouf, un árabe libanés, en su libro sobre las cruzadas. A pesar de todo su evidente atraso, los cruzados sabían gobernar muchísimo mejor que los árabes, por su legado romano. Algo que es evidente hasta el día de hoy, donde no hay estados en la vasta región que habla dialectos árabes, desde Marruecos hasta la costa del golfo Pérsico no hay ‘estados’ serios y ordenados, vean, si no, lo que está pasando en este momento en Egipto, o en Túnez, o la tragedia Siria (Marruecos, reino totalitario; Libia, caos tribal; Egipto, estado totalitario militar; Arabia Saudita, reino totalitario; etcétera). Esa tragedia, ese conjunto ridículo, que es el mundo árabe, es el resultado de NO tener la herencia imperial de la ley romana.

 

                Es fácil ver, al otro lado del mundo, en América, un conjunto de países, de Canadá a Tierra de Fuego, que heredaron la ley romana, y si bien los progresos han sido muy desiguales, la verdad es que estados que fácilmente podrían ser fracasados, como el boliviano, sobreviven, con todos sus problemas, gracias a su herencia imperial, a su ley romana. Obviamente, lo que se hace con esa ley ya es resultado de la cultura, y esta tienen muchas variables. Con todos los defectos, la corona española dejó en la región un conjunto de países que se consideran hermanos, que se han enfrentado poco y muy esporádicamente, que puede ver el futuro con la política y la ley como posibles instrumentos para su avance y progreso. Gracias Roma. Vean otros lugares, vean otras culturas a las que les falta la herencia de la ley romana, vean como en Siria, un conjunto de alawitas está más que dispuesto a aniquilar a la gente de otras confesiones y tribus, y vean también cómo occidente no se atreve a intervenir, porque ya fracasó en Iraq cualquier intento de crear un ‘estado’ entre países que no tienen la herencia imperial romana. Podemos ver el valor de un elemento cultural, no sólo por su presencia, es posible medir el precio de su ausencia. Deberíamos estar más agradecidos.

Créditos de las imágenes: Primera, bajo relieve de la guardia pretoriana; segunda, fotografía de una estatua de Octavio César Augusto, con armadura y vestimenta militar, fotografía de Till Niermann; fotografía de un figurante vestido de soldado romano nórdico, fotografía de dominio público; tercera, estatua del emperador Antonino Pio, de toga, como senador romano, fotografía de George Shuklin; cuarta, mapa del Imperio Romano, trabajo de cristiano64; quinta, retrato de Abu Ma'ali, de D. Muhamad, siglo XVI; sexta, iluminación de un combate medieval, siglo XV, codex Jensky.

Hola a todos, ya comenzaron los exámenes; pero hoy es mi día libre, así que me tomé algo de tiempo para escribir esto. Como siempre, me tomó más de lo esperado, espero les guste, así sabré que valió la pena. 

Les cuento que, en la compañía de dos amigos, Pedro y Mónica, grabamos la conferencia pa' tutele sobre 'los límites del crecimiento', tras la misma, averigüe un poco más, y los resultados son en verdad tenebrosos. Hablaremos más de eso después de que edite el video. El tema es fascinante.

Ya tengo un par de temas pensandos para la bitácora. Los anotaré como ayuda memoria, uno es sobre la fuerza de la vida, a través de un enfoque particular; el otro es 'yo soy un estúpido', un gran estúpido, y finalmente llegó la hora de reconocerlo,  

Les comento que voy avanzando con los otros videos, los que son sobre narrativa, y si bien todavía necesito práctica, pues, van quedando aceptables, y sólo me faltan 5... de once. 

Abrazos a todas, y todos.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans mimeme
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