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8 mai 2011 7 08 /05 /mai /2011 06:08

 

binladen 02                Ya saben que pensaba hablar de otro tema, pero sería absurdo, de mi parte, el negar la existencia de esta novedad: mataron a Osama Bin Laden (El informe 9/11 le llamó Usama Bin Laden, que es una mejor transliteración de su nombre; pero, por llegar tarde, nadie utiliza).

                Obviamente, yo no soy ningún simpatizante del islamismo, o radicalismo islámico. Sucede que en los medios ya hay una infinidad de textos sobre sus crímenes, y de seguro que también han descrito su particular recorrido, por lo que si quiero hacer una nota novedosa, pues, debo enfocarme en un aspecto suyo del que todavía no hayan hablado, o no lo hayan hecho en demasía. Entonces, para dar una perspectiva diferente sobre el tema, escribiré sobre las capacidades que le permitieron convertirse en el hombre que le costó más de 3 billones de dólares a los Estados Unidos (3 trillones, en inglés. No sé si estoy de acuerdo con esta contabilidad, después de todo, la guerra de Iraq poco tiene que ver con Bin Laden, inicialmente; aunque fueran sus actos terroristas las que, después de iniciada la ocupación, provocaron un considerable quebradero de cabeza a los EE.UU., en ese lugar).

                Bin Laden era un buen chico, un buen estudiante en el colegio, y un buen hijo. Nació en cuna de oro, en medio del desierto. Su padre, Mujamad, fue un constructor que acumuló mucho poder y dinero en la monarquía saudita, murió en 1967, en un accidente aéreo, Osama tenía 10 años. La principal diferencia entre la familia Bin Laden, en la que nació Osama (segunda generación con riqueza, ahora los Bin Laden contemporáneos ya son tercera o cuarta generación), con la de los reyes de Arabia Saudita, es que habían llegado a ser clase alta a través del esfuerzo, honestidad y resultados de calidad. Si bien vivirían entre príncipes árabes, Osama sabría bien que era el trabajo, y no otras razones, las que le habían dado su buen nivel económico. Todas las personas que se encontraron con él, mencionan que tenía una muy fuerte ética de trabajo. No es sólo que se tomara su tiempo en el mismo, en vez de pachanguear, tampoco le hacía ascos a poner sus manos en el asunto. No era un jefe que veía cómo los otros, a quienes tú les estabas pagando, hacían lo que debían, el estaba dispuesto a coger la pala, manipular el tractor o hacer lo que fuese solicitado.

S7301519(1)                Profundamente religioso, desde pequeño; humilde y trabajador, Osama se dirigió a Pakistán, tras graduarse, para ayudar a la resistencia afgana que peleaba con los soviéticos. Y ya había coqueteado con el asunto en varias visitas. Los rusillos invadieron el país en 1979, la presencia de Osama Bin Laden sería sentida desde el principio, a partir de 1984, se haría crucial. Osama no sólo ayudó organizando la ayuda de los países árabes a la resistencia, también metió pala, o tractor, para construir túneles, lugares de refugio y abastecimiento, en Afganistán y Paquistán. Junto a otros, Osama fundó las "Oficinas de Servicio", que permitía coordinar parte del apoyo internacional a la resistencia afgana. Llegado el momento, Osama también dispararía sus respectivos tiros contra los rusos, de ahí obtuvo una Ak-47, o Ak-74, con la que reclama haber matado a un soldado soviético; pero lo suyo seguiría siendo la organización, no la guerra (1987, en una pequeña base, llamada Al Masada, o guarida de los leones—vaya nombre pretencioso--peleó su batalla más famosa). De igual manera, se sobrestima el dinero que heredó de su padre, ya que Mujamad Bin Laden tuvo más de cincuenta hijos, la verdad es que todo lo que recibió no habría sido suficiente para hacer todo lo que hizo. Osama, con su propio trabajo, fue acumulando y administrando una fortuna, a la que su herencia sólo había servido como cimiento.

                Miles de millones de dólares (de los 80’s) partieron de una multitud de bolsillos, incluyendo los poderes occidentales, para ayudar a los llamados muyajadines. Como con toda ayuda, la corrupción se hacía sentir, el KGB encontró que señores de la guerra afganos compraron tiendas en Londres, y quién sabe qué lujos inmerecidos más. En cambio, del lado de Bin Laden, podemos estar seguros que, por su fanatismo religioso, ni un centavo fue malversado. Mientras tanto, la particular maduración de Bin Laden se iba llevando a cabo. ¿Construir?, ¿apoyar?, ¿por qué no, pelear? El obrerito, tras sus enfrentamientos con las bases rusas, decidió hacerlo. A diferencia de sus mucho menos famosos pares, como Ajmed Sha Masud; un tipo que en verdad se merece más fama, Gulbuddin Gekmatyar, Jalaluddin Jakani, u otros líderes de la resistencia afgana, Osama no tendría un rol estratégico con su fuerza de guerreros internacionales, en su mayoría árabes, que agolpó en un organización llamada ‘la base’, o Al Qaeda (Al Caeda); aunque sí tendría mucha importancia y presencia simbólica. Tras desangrar a su país por casi diez años, los soviéticos, que estaban en Afganistán para ‘apoyar’ abin laden update 61 un gobierno revolucionario, quedaron hartos del problema, deseaban salir, y lo hicieron, a principios de 1989.

El movimiento radical islámico es una idea interna al islam, como toda religión, puede tener su lado extremista. La forma actual, que Osama proyectaría a través del mundo, tiene un principio en Sayyid Qutb, un escritor egipcio, asesinado por el gobierno de Nasser, en 1966. De todas maneras, fuentes no le habrían faltado. Los movimientos radicales, principalmente egipcios, fueron inspirando sus pares en todo el mundo islámico. Los nuevos países árabes, como se comprueba hoy en día, nunca fueron ‘repúblicas’, sino dictaduras opresoras contra su propia gente, el islam, por supuesto, ofrecía una salida a esto. Ningún movimiento radical necesita ideólogos, por lo general, las ideas dispersadas por ahí son suficiente ‘ideología’ para los radicales. Ayman Al Zawajiri, egipcio, y mano derecha de Osama durante mucho tiempo; Abdula Azam, palestino; Omar Abdel Rajman, el clérigo egipcio; y muchos otros, fueron en su momento ideólogos del radicalismo, ninguno, por sí mismos, hicieron lo que Osama bin Laden haría. Las ideas ya estaban ahí, y seguirían estando, el propio Bin Laden aportaría con alguna enunciación sobre el tema, lo que en verdad necesitaba el movimiento radical era un organizador, un administrador, y ése fue el gran aporte de Osama a la causa islamista, una cabeza fría que le dé una estructura.

                Por generalización psicológica, las personas que busquen los movimientos radicales, no van a ser las más ordenadas y trabajadoras del mundo, ni tampoco estarán perfectamente conectadas con el conjunto social que les rodea. Si no están alienadas, con algo de odio por esto y aquellos, o desordenadas en su forma de pensar, pues, no buscarán a los movimientos radicales. Son como las ONG’s que buscan ayudar al mundo. Desde que se S7301522(1)formaron, hasta el día de hoy, no han servido de nada, son ultrainútiles, ¿cómo es eso posible? Pues, gracias a la triple ‘III’, el esfuerzo de miles de personas, y millones de dólares y euros, han sido desperdiciados en hacer nada. ¿Qué es la triple I? Pues: Inútiles, Idealistas o Inapropiados. Inútiles, cuando es la peor clase de gente,  la que no sirve para nada dentro de un esquema que exige resultados; Idealistas, los que simplemente creen que cualquier cosa dará resultado, y si no lo dio, lo dará la próxima vez; Inapropiados, en una pregunta, ¿de qué sirve un antropólogo en la exploración del mercado del tomate? El radicalismo islámico sufría de un problema similar. Zawajiri, por ejemplo, era un odontólogo de profesión, y había una gran cantidad de ‘clérigos’. Osama, por su parte, era un ingeniero, o había estudiado algo del área, educado en construir, en dar resultados (otros informes dicen que estudió administración. En cualquier caso, el resultado es el mismo la mente para ordenar, construir). Es interesante ver que el mejor táctico de la guerra de Afganistán, Ajmed Sha Masud, también fue un estudiante de ingeniería. Entonces, en Osama, estaba el tipo de cerebro que podría ordenar el sistema; a pesar de que, militarmente, su estilo de pelea dejará mucho que desear. Sus árabes demostraron ser unos fieros, y bastante desatinados luchadores. Para fortuna de los posibles mártires, ellos no tuvieron mucho tiempo para luchar contra los soviéticos. La lucha fratricida que comenzó después de la retirada rusa, enfrentó a los afganos, que ya se estaban matando entre ellos, contra otros afganos, siendo ‘afgano’, en este caso, un eufemismo de jazaras, pastunes, baluches, tajizos y las múltiples facciones dentro de cada etnia. Mientras el dinero llegaba para moros y moros, Osama no tuvo éxito en arreglar los problemas entre las múltiples facciones. En cambio, su imponente presencia física (medía 1,98 m.), su voz eternamente tranquila, actitud serena, se fue ganando el apoyo de muchos islamistas. Actuaba con un estilo opuesto a las histriónicas posturas de, por ejemplo, un dictador venezolano o un payaso dictador azucarero. 

                Radicando en Arabia Saudita, conmutando con Pakistán/Afganistán de cuando en cuando, Osama, en 1990, encontraría otra causa para armar follón: la visita de tropas estadounidenses cristianas a la bendita tierra de Medina y la Meca, los dos lugares sagrados. ¿A qué venían los cristianitos? Pues, cansado de que no le den dinero, Iraq, el de Sadam Juseín, había invadido Kuwait. En pánico, la monarquía saudita solicitó la ayuda de Estados Unidos, porque había dos cosas que no podrían hacer por sí solos: recuperar Kuwait o defenderse de Sadam. Cuentan que Osama ofreció a la monarquía su ejército de voluntarios islámicos, sus muyajadines, para enfrentar cualquier ataque de Sadam—lo que probablemente demuestra que lo militar no era el lado más fuerte de Bin Laden—huelga decir que no aceptaron, lo que horrorizó al conservador Osama. Esto provocó una escisión entre la monarquía y el ‘bueno’ de Osama, el buen trabajador, el buen constructor y voluntario. Con sus planes para vengarse de Estados Unidos, Osama se tendría que ir a otra parte con sus desvaríos, radicalismos,S7301510(1) además de tractores, camiones, y teodolitos. En serio. Eligió Sudán. Una vez ahí, Osama abrió una compañía de construcción, que benefició mucho al gobierno de Omar Al Basir, aliado con Jasán al Turabi, líder del Frente Nacional Islámico, y patriarca religioso del país. Osama construyó muchas cosas mientras estuvo ahí, y a un precio tan competitivo que los estadounidenses evaluaron sus obras en centenas de millones de dólares. De paso, al igual que construía, ayudaba a organizar ataques contra los estadounidenses. El ataque al USS Cole, la bomba en las torres gemelas (1993), la explosión delante de las torres Kjobar, el ataque a las embajadas en África, son acciones en las que participó Al Caeda, y, por lo tanto, su líder, Osama Bin Laden. Interesante como, por un lado, el tipo tiene el afán de construir bien y, por el otro, destruir cosas estadounidenses. La lógica racional detrás de estas acciones, por supuesto, no existe.

                El gobierno de Sudán se vio obligado a expulsar a Bin Laden, cuando lo que en verdad querían los gobiernos que lo presionaban era su cabeza, y regresó a Afganistán. Ahí, en 1998, un nuevo movimiento político estaba dominando los titulares, y gran parte del país, los talibanes, los estudiantes del Corán, hijos directos de la ayuda Saudita en Pakistán a los refugiados de la guerra vecina. Osama llegó para ayudarles, entre otras cosas, estaba construyendo una mezquita en Kandajar. De seguro que, como siempre, prestó su ayuda en todo lo que pudo, incluyendo unas escuelitas pa’ terrucos, o campamentos terroristas. Hay fotos que muestran, en Tora Bora, una piscina, o sea, no sólo trabajó en parapetos militares. Parece que por estos años, un tipo vino con un plan muy loco, uno que involucraba aviones, pilotos suicidas y cosas por el estilo. De otro mundo. Se llamaba Kjaled Seik Mojamed y desde hace algún tiempo que tenía esta espeluznante idea en la cabeza, se la presentó a Bin Laden, a quien le gustó la posibilidad de este horror, y comenzó a sistematizar el trabajo para hacerlo realidad. Es difícil de imaginar como algo tan irracional puede tener un proceso razonado de construcción. Había que buscar posibles pilotos, músculo, determinar un número de asaltantes, tiempo de entrenamiento, etcétera. Osama conversando con Mojamed, determinó los pasos a seguir y, en septiembre de 2001, hizo realidad los sueños de Kjaled. Qué locura. Lo único que puede explicar porque un tipo bueno decide hacer algo tan malvado es que su noción de bien y mal ha quedado trastocada. Para Bin Laden, y los islamistas, los Estados Unidos son el poder que se encuentra por detrás de Israel, que produjo infinidad de problemas, dolores y complejos, al mundo árabe. En la mente de Osama, la caída de las Torres Gemelas era un bien para su mundo: la umma, la comunidad islámica. Siguiendo el esquema ya conocido de la psicología criminal, hacer el ‘mal’ por 'buenas razones'. Lo que sigue es historia: Torres Gemelas, capum, EE.UU., enoja’os, Afganistán, bombardeado y ocupado, Osama, huido, y resultó que se refugió en las narices de los paquistaníes, donde le mataron el día domingo, o lunes por la mañana. Mayo de 2011.

meritosbinladen001                De seguro que la inteligencia paquistaní no tenía ni idea sobre la localización de Osama. El saudita tenía una recompensa de 50 millones sobre su cabeza y el gobierno de Pakistán es uno de los más corruptos del mundo, si hubiesen sabido donde estaba se habrían asesinado entre ellos para ver quién se quedaba con el dinero. Trabajar con la inteligencia paquistaní, para Osama, habría sido algo similar a manifestar un deseo suicida. Entonces, conclusiones: Osama es el tipo de personas de las que, en su caso, por fortuna hay pocas. Una mente ordenada, trabajadora e implacable, Bin Laden organizó lo que, antes de él, era un informe grupo de personas tirando todas por su propio lado, a pesar de ocasionales encuentros en Afganistán o Bosnia. Bin Laden les unió, les otorgó una estructura y organizó sus acciones. No era el ideólogo, ni el guerrero más astuto, era un administrador con un objetivo: primero, la URSS, a la que ayudó a destruir, luego, los Estados Unidos, a los que mandó a la quiebra. El absurdo presupuesto militar actual de Estados Unidos, los supremos problemas generados por su Departamento de seguridad interna, más el propio presupuesto de esta burocracia, son la respuesta irracional a la agresión de Osama Bin Laden. No sólo logró un objetivo, sino ambos. En el primero fue una figura marginal, en el segundo, es todo mérito suyo. Ésta es una historia increíble, sólo queda aprender de los errores cometidos al enfrentarle, más difícil será corregir la irracionalidad que le generó a él mismo. En estos tiempos de locura masiva, yo no soy nada optimista. Ocupando la posición que el mismo construyó para sí, Osama era una pieza irremplazable para el movimiento islamista internacional—¿qué forma obtendrá ahora? Nadie lo sabe—tras su desaparición, la amenaza de Al Caeda se ve muy disminuida, aunque no desaparecerá inmediatamente. Sin embargo, va contra la naturaleza de los terroristas suicidas el tener perspectivas a largo plazo. Jiji. Finalmente, concluiré con la frase que acabó de leer, de un tipo, Michael Scheuer, jefe de la unidad de contraterrorismo, allá por los años noventas, dice que occidente ha subestimado constantemente la “devoción, generosidad, coraje, habilidad estratégica, carisma y paciencia” de Osama Bin Laden. Si tus enemigos más razonables dicen eso de ti, algo has hecho muy bien; aunque eso sea haber hecho el mal.

                He leído mucho sobre el tema, trabajos que recomendaría son: The Osama Bin Laden I know, excelente libro de Peter L. Bergen; Taliban de Ahmed Rashid, descorazonador; y Ghost Wars de Steve Coll. Hay muchos buenos textos sobre el tema, menciono estos tres. Para esta nota, hice uso del libro de Bergen más Wiki’, ya que no recordaba, ni recuerdo, todos los datos sobre el tema. Las transliteraciones de los nombres, hasta cierto punto, están adaptadas al español. El dato, de la corrupción de los señores de la guerra afganos, lo saqué de Artyom Borovik, The hidden War, un desgarrador relato de la participación soviética en Afganistán.

No lo podía pasar por alto, es una de mis áreas de estudio y quería aportar mis dos centavos. Por el momento, sin Bin Laden sólo quedan terrucos, tan aislados, tristes e irrelevantes como ETA o el IRA, que nunca abandonan las armas y nunca hacen nada relevante. Habrá que ver la forma que obtiene el islamismo, no sólo después de la muerte de este organizados, sino tras las revueltas árabes. Si esas democracias, como las Latinoamericanas, demuestran ser un fracaso, la respuesta podría ser algún tipo de islamismo. Todo cambia, y no de esa manera en que 'mientras más cambian las cosas, más parecen lo mismo', sino en verdad, esto sí que son cambios. Bueno, escribo pa' la próxima semana. Hay varios temas dando vueltas, desde la boda real--sí, la boda real de Guillermo y la princesa Catalina, los duques de Cambridge--hasta... Flamencos en la jungla bailando con colores. Adios, por el momento. (Corregido y revisado el día domingo, 8 de mayo, 2011)

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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