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17 mars 2014 1 17 /03 /mars /2014 00:20

                Recuerdo las imágenes del Tsunami de 2011 con particular claridad. Japón es el país más moderno del mundo, o siquiera uno de los más modernos, por lo que estaba lleno de cámaras de todo tipo cuando golpeó el tsunami. Tenemos filmaciones hogareñas, de testigos en los No05es2001techos, en las calles, en las colinas, en helicópteros, en el mar, y un largo etcétera. Japón es el país de los robots y los productos electrónicos, todo se puede hacer vía celular o la red. Su maquinaría conquista el mundo y gana premios multimillonarios; hace poco, un proyecto militar de los EE.UU., el de un robot para usos en casos de desastre, fue ganado por una empresa japonesa (Schaft) comprada por Google. Japón es el centro del mundo, en este aspecto. Así que, cuando golpeó la ola, la vimos tan tenebrosamente bien porque sucedió en Japón, y ahí todo el mundo tenía la posibilidad de grabar alguna imagen. Y vaya imágenes que son.

                Casas, autos, edificios, muros, barcos, campos sembrados, puentes, parqueos… el agua llega y arrasa con todo. Todo. Se lo lleva por delante como si no fuesen… reales. En manos de la naturaleza, cada objeto creado por el hombre se convierte en un juguete, incluso las grandes casas, los grandes diques, los muros, enormes barcos. Japón es un país en área de actividad tectónica, por lo que están acostumbrados a que la tierra tiemble, o el ocasional terremoto, también están preparados para lidiar con los maremotos. Si murieron 20 mil personas, en vez de 200 mil, siendo una zona tan densamente poblada, esto se debe a su alta tecnología, a la educación de su gente y sus fuerzas del orden; recuerden lo que sucedió años antes, el 2004, hubo entre 230 mil y 280 mil fallecidos, en Indonesia, India, Sri Lanka y Tailandia. Diez veces más muertos, esa es la diferencia entre mucha ‘tecnología y capacidad social’ versus ‘poca tecnología’… obvio, las características particulares de ambos eventos también entran en juego; pero la diferencia es excesiva y evidente. Hubo desastres en todas partes del mundo, mientras más pobre es el país, menos imágenes tenemos de él.

                Entonces, el Tsunami de 2011 golpeó al país más ‘hi-tech’ del planeta, y lo reventó.No02es2001 Todo lo que tocó el maremoto fue destruido, pueblos enteros, la costa oeste central quedó devastada, y luego vino un desastre en la central nuclear de Fukuchima (Fukushima), el peor de la historia. Una de las mejores centrales nucleares se convirtió en una maldición para el pueblo japonés, y, seamos sinceros, el mundo, porque algún costeño, de América, va a morir por un átomo radioactivo en la alga que comió en el almuerzo, ésa es la verda’. O sea: la mejor central nuclear, la mejor costa, la más preparada para enfrentar un maremoto y, pum, un desastre, el peor desastre nuclear en la historia del mundo. Claro, fue un hecho cuya fuerza sorprendió a todos, un terremoto que se salía de la escala, fue tan fuerte que añadió, creo, unos 30 segundos al año, porque modificó el giro del planeta. Estamos hablando de palabras mayores, un acontecimiento histórico, una fuerza de titanes a la que le debería temer todo el mundo… pero también tiene que ver con que no estamos en ‘2001’, ni en ‘2010’.

                El otro día, conversando con las hijas de mi amiga, no recuerdo qué dije, algo sobre el futuro, ah, sí, ya recuerdo, le dije a una de ellas, a la menor, que ya no iba a necesitar tener un celular, tiene 9 años, que el futuro todo sería vía implantes en su cerebro. Las dos pequeñas respondieron rápidamente: ‘todo el rato dicen eso, que las cosas van a ser así, que asá; pero acaba siendo más o menos igual’, y tenían toda la razón. ‘2001’, la película, apenas nos muestra algo de la realidad del planeta Tierra en ese futuro; pero vemos muchas cosas en el espacio: una No03es2001estación espacial espectacular, bases en la luna, y una inmensa nave en viaje a las lunas de Júpiter. No logramos hacer nada de eso, y de lejos. La actual estación espacial no se acerca ni a los tobillos de lo imaginado por el equipo de Kubrick en los años 60’s. Una estación en la luna, una base, está más allá de nuestras posibilidades económicas, por el momento, sería carísimo, un precio incalculable, y más si tomamos en cuenta las generosas dimensiones propuestas por Kubrick y sus amigos. Lo mismo va para la nave Discovery, ¿cómo se llamaba? A ver, sí, era Discovery; bueno, esa nave es demasiado grande para lo que podríamos haber hecho entonces, o podemos hacer ahora, 13 años después del verdadero 2001.

                La narrativa, en cine o novela, es una fuente ostensible de cómo hemos visto el futuro desde tiempos inmemoriales, lo mucho que pudimos ver y lo q’ no llegamos ni a adivinar. No creo que los autores de ciencia ficción sean mejores que otros a la hora de especular sobre el futuro, creo que sí nos dan un vistazo de lo se imaginaba entre la gente común, entre el ciudadano promedio, el educado y los políticos. A la hora de intentar dilucidar el futuro, todos han fracasado, y por mucho. ¿Recuerdan el ‘segway’? Esa especie de patineta con manubrio y dos ruedas paralelas. Se supone que su inventor era un genio, y él lo hizo pensando que iba a ‘revolucionar’ la manera en que nos movíamos por la ciudad… y, taaa-daaa, aparte de un ser juguete caro, bastante inútil, prácticamente no llegó a ningún lado con este invento. Falló en ‘ver el futuro’. De igual manera, consultando lo que la gente del pasado imagino, pues, podemos ver que nuestra realidad no se parece en nada a lo que imaginaron. ¿Recuerdan ‘Metrópolis’ de FritzNo04es2001 Lang?, el filme es de 1927. Seguro, hay mucho que sí podemos tener de ese ‘futuro’ imaginado en el pasado: carreteras; pero hay otro montón de detalles que se nos deberían antojar como absurdos, por ejemplo: los aviones de ‘Metrópolis’. En los años veinte, los aviones eran unas cosas pequeñas que llevaban pocos pasajeros, estos poco a poco fueron creciendo, pero lo que hicieron en ‘Metrópolis’ fue proyectar la idea de esos pequeños aviones que sólo disponibles a un público más grande, y, por lo tanto, omnipresentes en el cielo. Ahora tenemos aviones, muchísimos, pero no cumplen la función de automóvil aéreo que alguna se concibió. La calidad del robot imaginado, las dimensiones ciclópeas de la ciudad—a pesar de los rascacielos actuales, Tokyo y Nueva York quedan muy disminuidos por lo presentado en la película—son algunos de los aspectos en los que la especulación de Lang, en 1927, patina; pero son estos aspectos los más interesantes, ya que nos muestran lo equivocada que era la idea de la dirección que tomaría la construcción/creación humana.

                Básicamente lo mismo se puede decir de todas las obras de ciencia ficción: por ejemplo, imaginan naves espaciales; pero no computadoras personales, conciben robots perfectos; pero no descomunales fábricas con brazos mecánicos, desarrollan el hombre biónico; pero no los celulares. A veces aciertan en lo sencillo, y fracasan con lo complejo, o puede ser al revés, donde es la tecnología cotidiana la que es subestimada, mientras los estrafalarios vehículos aéreos no existen, en tu mano puedes tener una computadora muchísimo más poderosa que cualquiera desarrollada en los años 40’s o principios de los 50’s. Un vistazo a ‘Bladerunner’, que imagina el futuro de Los Ángeles en el año 2019, nos muestra los mismos errores conceptuales; lo que no le quita a ambas el ser magníficas películas, al igual que ‘2010’. Los productos culturales ilustran nuestro modo de pensar, a la vez que crean modelos a seguir, no sólo es que así podríamos pensar que podría ser, también podemos acabar pensando que así debería ser. Y ahí se desarrolla nuestra idea, difusa e incompleta, de lo que somos, o seremos capaces de hacer, de cómo podremos enfrentar los problemas que caerán sobre nosotros, principalmente en lo que se refiere a la capacidad de nuestra ciencia y tecnología. Pudimos crear algo como el ‘celular’ (o sea: hablo desde el punto de vista de la especie humana, ya que, yo, en celulares, nunca trabajé, ni en compus, ni bicicletas, etcétera… perdooooooón); pero los robots como los de ‘Terminator’ nos eluden, son demasiado caros. Naves espaciales como las de ‘2001’ o ‘2010’, igual, su costo sería excesivo.

 

                Dentro o fuera de la ficción, la imaginación humana ha fracasado a la hora de imaginar el futuro; lo que los antiguos vieron como fácil, nosotros lo sabemos difícil, una máquina mecánicaNoes2001 para cortar el pelo, por ejemplo, es muy complejo, un aparato con un motor sofisticado que gira y corta pelo o barba, mucho más fácil; en el pasado imaginamos la máquina, porque pensamos que sería viable, no imaginamos la herramienta. Esto, claro, nos condena a una permanente sorpresa ante el porvenir, siempre nos sorprende, esto o lo otro. El problema está en que esta manera ingenua de ver a la tecnología, puede provocar en nosotros un excesivo optimismo a la hora de tomar precauciones… Vivimos más allá del 2010, tenemos aparatos de cine en cada hogar, televisores, automóviles económicos, edificios inteligentes, fábricas automáticas, y, cuando llegó el maremoto, como juguetes, pequeños y débiles, desaparecieron en las aguas… 

Créditos: Primera, afiche de '2001', propiedad de Turner Entertainment, utilizado con fines de ilustración y comentario; Segunda, imagen especulativa del futuro, años 1900; tercera, imagen especulativa del futuro, deduzco que años 50's o 40's; cuarta, afiche de 'Metropolis' de Lang, utilizado para ilustrar y comentario; quinta, otra imagen especulativa de principios del siglo XX o finales del XIX.

Ya mencioné lo dicho aquí en otros textos, se podría decir que no es algo nuevo--no es que yo sea un bitacorero de novedades, la verda'--pero merecía ser tratado como tema de una entrada, introducir el meme: ¿no estamos siendo demasiado ingenuos con respecto a nuestras capacidades tecnológicas, futuras o presentes? Ésa es la pregunta que yo hago, y mi respuesta es que sí, y mucho. 

¿Han visto cómo está este mundito? Ayayay. Bueno, sólo queda hacerlo lo mejor que podamos, y, a pesar del caos, diría que siempre hay mucho que podemos hacer. Hay que ir organizando algo, cada quién verá qué.

Espero que la próxima semana pueda editar siquiera un par de videos, para comenzar a subirlos desde el próximo finde. Veremos. Por el momento, mi trabajo en la Universidad requiere de mi atención. Debería ser más sistemático en todos mis abordajes; pero... eso es fácil decirlo. Muy fácil.

Ah, sí, huy, los números de la bitácora otra vez bajaron, claro, en proporción al trabajo rendido... estamos de vuelta en 670. Ojalá pueda trabajar mejor desde la próxima semana. Debo entregar varios papeles de la U, varios. 

El otro día me vi con unos amigos a los que no veía desde hace algún tiempo atrás. Si la economía no cae hasta noviembre de este año, le voy a deber un plato con bebida a uno de ellos, y al otro, si no cae hasta diciembre. Ojalá pierda; aunque cada día que pasa en el que no se aborda el problema éste empeora, la verdad no estoy ansioso por ver cómo reaccionan los ineptos gobiernos del mundo a un problema de esta magnitud. Es una pena que todavía haya tanto escéptico sobre esta realidad, incluyendo mis dos amigos, cuando no quepa duda de la realidad de la brutal crisis en la que nos encontramos; sin embargo, la agonía todavía se ve más halagüeña que las consecuencias... tal vez por eso la gente escoge la opción de tener vanas esperanzas versus confrontar realidades. Casi apostamos sobre el negro futuro de Maduro, también; pero no quisieron darme hasta julio, dicen que eso era 'demasiado fácil', 'darme demasiado tiempo'. Creo que tienen razón; pero los meses pasan rápido, y la razón nunca llegará a los ciegos líderes venezolanos, esperemos que no apliquen la táctica Ceaucescu. 

Saludos a todos y que estén bien.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Preguntas
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