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22 avril 2011 5 22 /04 /avril /2011 06:48

Por Rodrigo Antezana Patton

riolapeli001                La “La era de hielo” es una de mis películas de animación favoritas, y el truco de utilizarla para vender un producto similar funcionó conmigo. Me olvido que es una probada estrategia publicitaria, si hubiesen dicho “Robots”, en vez de “Era”, habría bajado mis expectativas respecto a “Río”. También debo reconocer que los estadounidenses son verdaderos maestros en lo que a hacer avances se refiere, casi siempre se ven bien, y ahora no fue la excepción. Teniendo en cuenta que el filme es rápido, y que no llega a ser verdaderamente aburrido, la nueva película de  Blue Sky Studios fracasa en los demás aspectos.

                ¿Hay algún personaje interesante en “Rio”? El guacamayo azul llamado ‘Blu’, se queja por tonterías en el momento en que debe mostrar algo de sí, y perdemos demasiado tiempo en redundar lo inútil que es para volar y otras cosas. Por qué no, si vamos a mostrar torpezas, lo hacemos más gracioso. Perla, la guacamaya, no se decide en ser la salvaje de la selva o una niña mimada (de la selva). Rafael, el tucán, llega a tener un par de un par de líneas graciosas, al igual que sus amigos el cardenal de cresta roja, Pedro, y el canario amarillo, Nico, no llega a más. Los monitos, peor, fueron una decepción. En cuanto al gran enemigo de todos, la cacatúa llamada Pepillo, cumple un rol maniqueo, y eso es todo. Y ahí no se acaba el problema, hay que hablar de los humanos. A ver, tenemos los ladrones, que son todos unos idiotas, a excepción de Pepillo, el ave, ah, y también son malvados. Burros y malos, vaya combinación sorpresiva. (Ah, y no es agradable que el único que muestra algo de simpatía por el niño del techo sea, a la vez, el más tonto del grupo)

                Fernando, el buen niño caído en desgracia, ni suena ni truena, tiene el papel de enlazar a los personajes del laboratorio con los bandidos, en un guión que hace aguas por varios lados. Comete un considerable acto criminal en su primera participación, para arrepentirse en la próxima, ¿es que lo despidieron de su trabajo y recién se metió a la delincuencia? Venga, los guionistas se tienen que decidir si es alguien curtido en las calles y la orfandad, o una sorprendida víctima de las circunstancias. Careciendo de luces, ellos crearon un nombre, Fernando, sin una historia por detrás. Y lo peor está por llegar: Linda y Tulio. Linda es la que cuidó del guacamayo todos estos años, su participación en el filme es: llorar un cacho, manejar una moto, vestir una indumentaria sensual, y tal vez adoptar a Fernando. Oh, sí, olvidaba, tiene su momento heroico, uno bastante absurdo. Finalmente, Tulio, su rol es hacer el ridículo, con tal salida de tono que da vergüenza ajena en vez de provocar risa. Lo digo hablando de una sala llena, cuando el tipo viene a hacer sus tonterías, pues, da ganas de bajar la mirada, para reducir su bochorno público. Aparte de hacer el burro en varias ocasiones, su participación podría haberse reemplazado por un correo electrónico solicitando la presencia del guacamayo en Brasil.

                Con personajes tan enclenques o malos, la historia es una desordenada travesía de Minnesota a Rio de Janeiro, de una veterinaria, o algo así, a los arrabales de la ciudad y, cómo no, al mismísimo carnaval. El rebuscado final, la insulsa persecución, la torpe asistencia al desfile, no son suficientes para decir que aquí hay una historia. Es una juntucha de ideas: Brasil, carnaval, aves bonitas, ecología, zas, obra, mas no buena. Seguro que Brasil, y Río, dará la bienvenida a más publicidad, pero en el fondo es vulgar explotación de su sol y festividad lo que este filme representa—nalgas siliconadas incluidas. Al recordar el filme me viene todo lo malo, lo que no es una perspectiva objetiva, cierto; pero también quiere decir que no había mucho de lo bueno. No recuerdo en qué momento reí, sí, en cambio, los muchos en los que pensé que reiría, sin que eso haya sucedido. No me aburrí, no me reí, no me gustó.

Escribí dos notas la semana pasada, que, por diversas razones, no se pudieron publicar. La otra nota, sobre economía, tendría que salir este sábado... y será una de las últimas sobre el tema, ¿o no? Sucede que el asunto ya está sobre nosotros, por lo que la información al respecto pronto va a saturar los canales de comunicación, incluida la red. ¿Valdría la pena escribir entonces sobre el tema? No lo sé. Si se dicen tonterías, pues, serán muchas. Baj, supongo que de vez en cuando lo voy a hacer de todos modos. (A menos que sea el fin del mundo, en cuyo caso, que no se los coman a ustedes! jujujuju) Lo que sí, una de las próximas notas será sobre, precisamente, este tema. Básicamente: si bien será lo peor que el mundo ha visto, pues, tampoco será tan grave... el mundo, les guste o no, no terminará.

Otra posibilidad es que escriba sobre las drogas pa' dormir. En todo caso, se viene pronto, el finde... a menos que, por x o z razón, no haya tiempo.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans mimeme
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