Overblog Suivre ce blog
Editer l'article Administration Créer mon blog
22 janvier 2014 3 22 /01 /janvier /2014 04:16

                Psi, con su ‘Gangnam style’ fue una de las canciones más escuchadas del 2012. Un gran éxito a nivel mundial, Gangnam fracasó en un lugar: Japón. ¿Por qué? Psi hizo algo diferente con ‘Gangnam’, rompió la norma de la producción coreana. ¿Han oído hablar algo del pop coreano, del famoso k-pop? Es muy interesante verlo, ya que es diferente a lo producido en occidente, a pesar de que su supuesta inspiración surge de occidente, de aquí, de este lado cultural del mundo, viene la idea de pop, del hip-hop, y esas sonseritas que, nos gusta pretender, son la música popular de nuestro tiempo. Japoneses y coreanos, mucho más que el resto, han logrado darle un estilo particular a sus artistas y grupos. Los coreanos, con lo que se ha llamado la ‘ola coreana’ (del inglés korean wave), tuvieron un gran éxito, sobre todo en Asia; pero también, en menor grado, en Estados Unidos, Europa y América. El ‘pop’ estadounidense sigue dominando el mundo, sus estrellas lo son en todo el planeta, y el cuidadoso triunfo de un país como Corea del Sur, de 50 millones de habitantes, perteneciente a un grupo lingüístico propio (o sea: a diferencia del inglés, que lo comparten varios países, y se popularizo por el mundo), debería ser un ejemplo para los demás países.

 


 

                Por detrás del éxito coreano hay una fórmula, los asiáticos sabían que sólo podían competir en la industria cultural de una manera, y superaron a sus maestros japoneses haciéndolo. ¿Haciendo qué? Trabajando como mulas. Trabajar, trabajar, trabajar, es el secreto a voces de coreanos y japoneses, y, si no fuese por los problemas que están atravesando, diría que es un ejemplo a seguir; pero… trabajar taaaaaanto. En un medio tan, pero tan competitivo como el coreano, sólo sobreviven los más fuertes, los más lindos, y los más trabajadores. Los estadounidenses, los británicos, y todos los demás, están tan seguros de sus posibilidades o limitaciones, que sólo hacen lo que deben hacer y el circuito es tan descomunal que hay espacio para todos, o muchos; al punto de que pueden otorgarse el lujo de darle la bienvenida a diversas tendencias y estilos, desde el rock and roll hasta el reggaetón. En cambio, de seguro que lo tienen; pero, ¿han oído hablar del rock coreano? Yo, lo siento, no, nada. En Corea o Japón hay también una ‘corriente principal’ y sus ‘alternas’, su música folklórica y todo eso; pero el dinero, el corazón de la industria es el ‘K-pop’. Japón, que tiene una economía más grande, tiene circuitos un poco más diversos, y en ese mundo más abierto, pues, logró penetrar el k-pop, lo que es bastante sorprendente en un país que no tiene una larga historia de aceptar lo de sus vecinos—a menos que sea chino, y a ellos no les prestan mucha atención desde la época meiji, e incluso antes, con el shogunato Tokugawa, eso son 400 años de ‘china, shhh’—. Creo que primero, como en muchas parte del globo, vinieron las telenovelas coreanas, seguidas por sus artistas, sus álbumes, sus revistas, sus libros de fotos, y un largo etcétera.

                Las historias son infinitas, de cada grupo, de cada artista, el mundo ‘pop’ de Corea, o de Japón es inmenso. Limitándome al pop coreano, pues, ellos siguieron la fórmula japonesa: trabajo, diseño, arreglo, perfección = éxito. Sólo que lo hicieron con un ahínco y una fuerza que sorprendió a propios y extraños. Los cazadores de talento son muy profesionales, y deben ser despiadados. Para ser estrella en Corea debes ser ‘perfecto’, o ‘perfecta’, las jóvenes, mujeres u hombres, que aparecen en los videos son de una belleza física que a veces sorprende. Recuerdo que la primera noticia que tuve de la ‘ola coreana’, hace muchísimos años atrás—es un fenómeno de los noventas, mediados a finales—, fue la visita de una estrella coreana, un hombre, que visitaba el país, ante la considerable irritación del público masculino local, y sorprendiendo a todos que se rompa la tradicional xenofobia japonesa. En occidente se maneja el término de ‘plástico’ para todas esas estrellas creadas por el medio para ser eso, estrellas de la música o el cine. Un ejemplo arquetípico es Britney Spears y Justin Timberlake, que se criaron en el ambiente del canal de Walt Disney, junto a Christina Aguilera; pero la gente olvida el enorme trabajo, de bailar, de moverse por el escenario, de practicar, de aprender a cantar, y, además, que ese grupo de personas triunfó donde muchos otros fracasaron. En un tiempo cultural como el nuestro, ‘artista’ es una palabra muy fácilmente otorgada a cada ‘imbécil’ con algo de sensibilidad, y puede que nada de talento. De seguro que Spears, Aguiler y Timberlake no son personas con mundos interesantes, ideas personales o voluntad creativa con fuerza, de seguro que no, son gente trabajadora que les gustan los aplausos, y que eso, entretener y cantar, es lo que saben hacer. Lo sabemos, y eso no es fácil. Puede que la belleza se la deban a la lotería de sus genes; pero de seguro que hay una legión de chicos y chicas bonitas(os) que hubiesen deseado tener un centésimo de su éxito. Si las estrellas occidentales diseñadas son de ‘plástico’, pues, las coreanas y japonesas son polietileno fundido pintado de rosa.

 

                El comercialismo occidental se queda enano al lado del japonés o el coreano. El llamado ‘merchandising’ asiático es sistemático, abarcador e inmediato. Es cierto que yo, como boliviano, no veo el monto de productos que salen para aprovecharse del éxito de una película, una estrella o… o… lo que se pueda aprovechar. Recuerdo que, durante mi tiempo en los USA, cada que aparecía algo nuevo, pues, lo veías en todas partes, desde las famosas tazas de café hasta esos prendedores, bueno, los coreanos y japoneses hacen lo mismo, diría que de una manera más sistemática, algo como que al mes tiene que haber el libro, foto-libro, a los tres meses la foto-revista, al año, el foto-disco. Así. Más las giras, más las fotografías autografiada, más el evento de firmas, etcétera. Hay que trabajar duro para ser estrella en esas regiones, ah, y de paso tienen que hacer música. Eso también. Si quieren entender a lo que me refiero con una comercialización sistemática, pues, échenle un vistazo a lo que es AKB48, y su historia. O vean lo que es, en Japón, el mundo ‘idol’, así, en inglés. En todas partes hay productores y artistas, cuando el productor es el creador del grupo, pues, lo llaman plástico, en Corea y Japón no se hacen ningún lío, si es plástico, es mejor. Los productores son creadores de grupos.

                Es interesante ver a la estrella francesa Alizée, una joven perfecta, cantante de pop sencillo y fácil. Verla bailar es… una gracia. Algunos de sus videos son… mmm, mmm, pésimos--el problema es que su belleza oculta los defectos del mismo--, sus pasos de bailes son de parvulario, su chiste está en su figura y belleza, en lo simpática que son sus piezas. Al lado de los coreanos, Alizée aparece como una provinciana chapucera, que no sabe bailar, no sabe moverse, una aficionada entre profesionales. Lo mismo puede decirse de Britney, Aguilera, y peor incluso de sus pares masculinos. En el Reino Unido, el grupo de muchachos ‘Take That’ ni siquiera intentó bailar. Sus videos buscan ser cinematográficos y transmitir el sentimiento de la música—por fácil y sencilla que sea—sin complicaciones. Los coreanos, en cambio, presentan una coreografía un despliegue de trabajo cuya pulcritud sorprende. Los coreanos trabajaron, y trabajan, muy duro para presentar el plato completo: la perfección física, los pasos de bailes, la coreografía trabajada, y la música facilona. Para ellos está muy claro que están vendiendo un producto: entretenimiento, entonces, para ser lo que es, pues, tiene que ser uno bien elaborado. Cuando obtuvimos cable, a finales de los noventa, pude ver el pulcro trabajo de los coreanos, y se me cayó la jeta al ver los bailes de los muchachos. Vaya, qué trabajo. Comparados con ellos, pues, las estrellas occidentales no bailan, se mueven, que no es lo mismo—una macana que el servicio de cable cambiara de canal coreano, el anterior transmitía mucho en inglés, el nuevo, no—. Otro ejemplo patente del comercialismo (que, si está bien hecho, es sano, ¿por qué no puede/debe ser comercial si el producto es bueno? No me vengan con esas tontas ideas de arte nacido de uno, si no es de colectivos, no es nada… y el de hoy es un vacío monumental, prefiero ir a un supermercado que a una galería de arte, aquí o en Berlín, París y Londres. Y sé de lo que estoy hablando) coreano y japonés es el abuso de integrantes, Akb48, precisamente, ostenta la marca máxima, pero ya grupos como ‘Girls’ generation’, coreano, con nueve, son una exageración. Nueve ya no es un grupo, es un coro. Más caras, más cuerpos, más libros de fotos, más dinero.

 

                Comercial, pulcro, bien trabajado, una presentación fabulosa de principio a fin, el K-pop logró conquistar Asia porque su cultura está más próxima a parte del resto del continente (claro, la realidad conceptual de Asia, como una Europa imaginaria que tiene mucho en común, es un absurdo, al igual que África. América y Europa, son únicas en la similitud de las culturas presentes en sus regiones, con toda su diversidad). Hay, en esa parte de Asia, una vena dulce que no puede observarse en occidente, se utiliza una palabra japonesa para designarla: kawaii, que es bonito o atractivo, a la vez que tierno. Si las estrellas occidentales creadas tuvieron su fase de callejera, de mujer sexual barata, en muchos casos de muy mal gusto, ¿recuerdan el video de Aguilera?, o se las presentó como faranduleras, en el mal sentido de la palabra, en espectáculos de televisión, como la puesta en escena de Britney en Mtv, la sexualidad coreana, aunque puede ser muy agresiva y tan presente como en sus pares occidentales, debe añadir un toque de dulzura y ternura que choca un poco a los occidentales. En primer lugar, las hace parecer más jóvenes—por ejemplo, las Girls’ generation tienen entre 16 y 20 años; pero, en sus videos actúan, a veces, como niñas de 14 o preadolescentes—, y puede llegar a edulcorarlas a niveles excesivos para nuestro ámbito cultural: parecen unas ñoñas de campeonato. Y los chicos parecen unos ñoñetes. En medio de estos productos comerciales y perfectos aparece un gordito que apenas puede bailar y no tiene la perfección física de sus pares masculinos, un rebelde: Psy.

 

                Recuerden que esta lectura es a vuelo de pájaro, una generalidad, puede ser que correcta, pero no deja de ser una generalidad. El mundo ‘pop’ coreano y japonés es muy vasto, y hay muchísimas historias. Y la de Psy es una de ellas. Psy sabe que no tiene el aspecto fabuloso de los hombres coreanos de telenovelas y grupos de pop que han logrado hacer suspirar a mujeres de todo el mundo. Por lo que utilizó otro punto de abordaje, Psy no buscó presentarse como el chico sexy. En su video más famoso, Gangnam, Psy hace lo que las otras estrellas de Corea no están dispuestas a hacer: el ridículo. De principio a fin, Psy es un adoquín, la canción se burla de la gente que busca vivir como si se tratase de gente de Gangnam, el barrio más rico de Seúl—grupo social al que Psy pertenece—, y él es el objeto de todas las bromas del video, incluyendo el baile ridículo. Fue precisamente el estilo ramplón del video que no le ganó seguidores en Japón, público acostumbrado al pulcro y dulce trabajo de Corea. Psy, el rebelde, hizo de las suyas, y hacer de las suyas, presentar esa otra cara posible del pop coreano, no le permitió conquistar precisamente a ese público que estaba acostumbrado al buen trabajo de Corea. Como lo grosero le funcionó, Psy probó la fórmula otra vez, un anti-video coreano más, lo hizo con ‘Gentleman’, donde es todo menos uno. Es interesante ver cómo se repite: antes, su personaje no era Gangnam, y la canción se llamaba Gangnam; en Gentleman, su personaje no es gentleman, y la canción se llama así. En el mundo creativo es imposible no seguir reglas… siempre hay límites, Psy siquiera logró que le salga bien dos veces, y lo hizo haciendo lo opuesto a lo que hacen todos los artistas del K-pop de su país. Sé que muchos conocen a Psy, han oído hablar de él, y escucharon su música, lo que no creo es que se hayan puesto a pensar en lo que él significaba dentro de la corriente cultural estilística de su país, Psy va a contracorriente, es el rebelde, eso le costó Japón; pero ganó el mundo de una manera que le deben envidiar sus perfectos y bien coreografiados compatriotas.

Gentle002

Créditos: Imagen de Psy, video captura, utilizado con fines de comentario.

Ah, sí, también hay grupos masculinos, pero tampoco los conozco bien, ya dije: esto es a vuelo de pájaro, no retengo los nombres; pero, pa' gusto del público femenino voy a buscar unito siquiera. Uuuh, también pueden venir de 9 en 9, vaya, yo pensé que sólo hicieron esas cantidades con las chicas, por lo visto, lo que funciona con unos, funciona con ellas también. Bueno, he aquí un video de un grupo con mucho baile, a pesar de la obvia influencia del hip-hop, estos chicos no se comportan de esa manera, vulgar y agresiva. Aquí tenemos una imitación más directa del estilo 'gringo'. Neh, no me gusta, muy rap. He aquí un video de mirada general: lista de bandas masculinas. Oigan, aquí hay una buena canción, el grupo parece que se llama Beast, y la canción es fiction. aj, lo arruina el rap, pero tiene sus momentos. El 'coro' es magnífico.

La nota salió más larga de lo esperado, y, pues, no como la había 'imaginado', o planeado. Bien, que salga lo que fluya, en algunos casos eso válido. 

Ya saben, los problemas de siempre vienen a mi cabeza, y debo evitarlos, porque es una medida que me va a exigir temas más 'interesantes' desde un punto de vista cultural. He visto la lista de los artículos del año pasado, y no entiendo cómo la gente no me viene y dice: 'oye, ¿no estás deprimido?'. Vamos, si los temas son mala onda, una mayoría. Claro que, bajo ese criterio, estoy deprimido desde hace años... lo que no es verdad. Si no me creen, miren esta carita feliz: 

Creo que éste no es el primer artículo sobre K-pop que escribo, si lo es, pues, hace tiempo que deseaba escribir sobre el tema. Me doy cuenta porque los grupos que había visto en 'Arirang' ya no hay, además, eran viejos en los tiempos en que comence a escuchar sobre ellos. Es interesante conocer/ver otras estéticas, ver qué hacen otros y cómo lo hacen. Y había unos escándalos, que salían de Corea, sobre cómo reaccionaban las fanáticas de un grupo de chiquillos que se iba a separar--una maravilla. 

Bueno que la próxima se viene un análisis sobre lo más actual de Siria, una tragedia, total. Y un caos militar, y una lección. 

Y mi cabeza busca otros temas por todos los lugares no deprimentes posibles... debe haber mucho; pero lo que deprime... mmm, está por todos lados; pero ya estoy trabajando... avanza, todo avanza y estoy muy contento--tal vez demasiado--con el resultado, por el momento. Veremos, veremos. Saludos y hasta la próxima. 

Partager cet article

Repost 0
Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
commenter cet article

commentaires

Recherche

Archives

Articles Récents

Pages