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31 juillet 2012 2 31 /07 /juillet /2012 05:50

Imaginen que…

La historia

                Finalmente me había sacado el premio mayor, en un oscuro concurso de algo en lo que podría ganar, éste consistía en nada menos que un viaje todo pagado por el Caribe, digamos que diez días, sin contar el viaje, y me la paso bomba. En el barco, me llevo bien con toda la gente buena onda; en los puertos, estamos en fiesta bancanegra002apermanente y me conquisto a una nativa en cada lugar, y todo el mundo se muere por salvarme—ya que yo no sé nadar muy bien—, y entonces el capitán me informa que soy tan buen tipo que piensa darme un viaje más, ya que soy algo así como una inversión a largo plazo, hago más grata la experiencia de todos. Entonces, claro… un desastre. Una terrible tormenta se desata y la nave, sorprendida por la rauda llegada de los vientos, no puede evitarla. Se mueve como bote de papel en tina de niño inquieto. Hasta que un farallón provoca el obligatorio abandono del barco. Todos saben que no sé nadar así que amigos no me faltan para sobrellevar este problema. Excesivamente atento, un millonario me ofrece su bote inflable personal, con todo equipado, mientras él se dispone a abordar los botes del crucero. Mi instinto egocéntrico me empuja a aceptar, por lo que pronto me encuentro flotando en un débil bote inflable—por otra parte muy cómodo— sobre un mar embravecido. Después de pelear toda la noche contra la furia oceánica, despierto en la playa, cerca de mi bote—ahora es mío—que tiene un pedazo destrozado cerca de la proa, en una isla desierta…

                Mi primera reacción es un pánico momentáneo, después comienzo a maldecir mi mala suerte, finalmente, pasados unos veinte minutos, comienzo a racionalizar mis posibilidades de sobrevivencia. Por suerte el bote tiene agua, comida y otras cosas que me vienen muy bien. Sin embargo, no sé por cuánto tiempo estaré en esa isla así que comienzo a pensar en qué podría hacer para llamar la atención de las muchas personas que deberían estar buscándome… ¿qué podría hacer? Ni corto ni perezoso, tras ver unos cuantos videos musicales bancanegra001en el Ipad que tenía el bote, me dirijo a reunir toda la madera seca que pueda encontrar en los alrededores. Con la leña reunida organizo tres montones, uno con hojas verdes pa’ hacer harto humo, y ése es el que enciendo en tempranas horas de la mañana. El humo es copioso por lo que será visible a muy larga distancia… un poco más de autocompasión más tarde, un fabuloso yate de millonario se acerca a la distancia. Comienzo a saltar y gritar, loco de alegría…

                El yate ya está cerca, tanto que puedo ver los rostros de los pasajeros del mismo, parecen estar muy entretenidos por mis monerías, ya que sonríen. Se detienen en medio de las aguas, a medio centenar de metros de la orilla. Yo no entiendo nada. Les hago un gesto, señalando a mi pie, como para que crean que estoy herido y no puedo nadar hacia ellos—la verda’ q’ no quiero hacer el ridículo en el agua. Espero a que bajen un bote, uno que podría acercarse hasta la playa… nada. Comienzo a gritar si les pasa algo, si está todo bien, y les indico que mi bote está dañado, todo eso. El millonario en el yate, cerca de la magnífica proa, con una copa de algún licor en la mano me mira con sincera simpatía y con una gran sonrisa, con una mano me hace señal de q’ no me preocupe, tranquilo, baja la mano repetidas veces. Tranqui’, tranqui’, parece decir. Habla con uno de sus empleados, minutos más tarde, al millonario le traen algo pequeño más un arco y unas flechas. Con mucho cuidado, el millonario coloca un papelito junto a la flecha, la dispara… me acerco a la flecha que se clavó en la playa y encuentro un cheque por 40 mil US$ adherido cuidadosamente a la misma. El cheque está a nombre del portador. No comprendo. ‘De qué me sirve esto ahora’, manifiesto con gritos. ‘Yo tengo una urgencia ahora’. E insisto, ‘muchas gracias; pero, no, la verda’ que yo prefiero regresar a la civilización’. El millonario pareciera señalar el cheque como si fuese un regalo, parece despedirse, lo veo adentrarse en su yate. Comienzo a desesperar.

                Grito que deben llevarme con ellos, que deben rescatarme, que tengo comida pa’ unos pocos días, que a mí me gusta estar cómodo, que soy del tipo que, en un viaje al profundo Congo, se lleva sus peluches, que esos peluches no están en el bote encallado cerca de mí. Les grito que deben llevarme. El millonario se bancanegra002detiene, deja de caminar hacia la cabina, regresa a la proa, dándole tímidas sorbidas a su copa. Me mira, señala al punto donde se clavó la flecha, con un gesto dice ‘eso es suficiente’, gira. Grito una vez más, que aquí no hay bancos, que no hay civilización, que es una isla desierta. El millonario no parece convencido, con una mirada, asiente condescendientemente, y comienza a caminar. ‘Y no hay mujeres’, añadí a voz en cuello, ya bordeando el borde de la playa, ‘no hay mujeres’. Esto pareció causarle gracia, casi derrama su copa, giro otra vez hacia la proa, y asintió con una sonrisa de oreja a oreja, yo le entretenía. Llamó otra vez a su empleado, le dijo algo, e instantes más tarde apareció con otro papel, más grande, y otra flecha, además del arco. El millonario volvió a disparar una flecha que se clavó en la playa, cerca de mí, a unos cinco metros. Me acerqué, desenrollé el papel que tenía adherido, era un bono del tesoro por nada menos que 100 mil dólares. No pude evitar sonreír; pero seguía sin entender… miré al millonario, que me volvió a saludar con el brazo, y volvió a dirigirse hacia la cabina. Dejé el bono en la playa, y me metí al agua hasta la cintura, mientras gritaba que podían regalarme todo el dinero que quisieran y salvarme.

                El millonario sacudió la cabeza como rindiéndose conmigo. Habló con su empleado una vez más, mientras yo tenía el agua hasta el pecho. Finalmente, apareció el empleado con algo que parecía un delgado ladrillo dorado. Descubrió una ballesta, que vaya uno a saber para qué la utilizaban, cargo el ladrillo dorado en la misma y lo disparó hacia la playa, miré hacia donde había caída y vi bien lo que era, un lingote de oro. No entendía; pero ya no me importaba un pepino, el millonario me señaló con un dedo, sonrió, y me hizo un saludo pseudo-militar. Yo también sonreí, y devolví el saludo. El asintió, se dio cuenta que yo ya había entendido. Regreso a la cabina de su barco, mientras yo me dirigía a la playa. Si no quería rescatarme ya no importaba un pepino, ahora me daba cuenta, el cheque, el bono del tesoro, y el lingote de oro, que no me servían de nada en esta isla desierta, donde no podía utilizarlos, podían, fácilmente, arreglar el resto de mi vida, o siquiera un tiempo muy prolongado. Y, ya saben, a mí me gusta estar cómodo; pero no tendría problemas en aguantar algo de incomodidad mientras esperaba al próximo barco… de seguro que mis leñas brillarían muy bien, a la noche.

Sepan que...

La banca negra

                Esto no es un cuento—yo no llevaría mis peluches al Congo. (Pero no digan que no es un detalle chistoso)—es un recurso didáctico. Ésta es una historia educacional. El tema es la ‘banca negra’ (Shadow banking, en inglés, ‘bancos sombra’, ‘banca sombra’; pero diría que ‘negra’ tiene esa connotación pirata, oscura, en español).

                Hace poco se presentó un informe en los EE.UU. sobre el tamaño de la Banca Negra, que ya había excedido el tamaño de la banca normal. Un banco normal recibe depósitos y presta dinero a clientes pa’ q’ ellos bancanegra003se lo devuelvan con intereses. Eso es un banco normal. La banca negra no tiene depositantes, lidia con los bancos e inversores, haciendo cosas que no están reguladas dentro de ciertas reglas bancarias (no que sean ilegales, no, es que no se les aplica las leyes bancarias, si no que las rigen otras. Son sistemas de inversión, no bancos exactamente, se los llama ‘banca negra’ porque están vinculados a los mismos). Entre otras cosas, en la banca negra se incluyen los ‘fondos de inversión libre’ (Hedge fund), fondo del mercado de dinero (Money market fund), y  los vehículos estructurados de inversión. No se hagan lío con los detalles, básicamente: nuevas maneras en que los bancos puedan ganar algo de dinero, que no son las maneras usuales. De acuerdo al Financial Stability Board, la banca negra de los Estados Unidos tiene un tamaño de 24 billones de US$. Todos los millonarios tienen su dinero invertido en la Banca Negra, ya que ponerlo en el banco, con sus mínimos intereses, prácticamente sería quemarlo poco a poco, ya que la inflación supera con mucho los intereses que podrías obtener depositando tu dinero.

                Entonces, ahí están haciendo dinero, muchísimo dinero, y ¿con qué? Si las acciones más valiosas y positivas, con mayores dividendos, te permitirían recuperar tu inversión en 14 años. Y sólo las mejores. ¿Cómo hacen dinero? Y aquí sabemos que están metido en dos juegos: especulación y derivativos, supongo que también hacen uso de todas las posibilidades disponibles, que son muchas; pero que, en su mayoría, involucran el sector financiero, y sólo el sector financiero. O sea: no son gente construyendo algo, ni capital puesto en cultivar o hacer algo, es juegos matemáticos a niveles inimaginables. Ya mencioné en varias ocasiones que el mercado de derivativos, en estos días (julio 2012), es de unos 700 billones de US$, o sea: diez veces la economía del mundo. Diez veces la economía contable del planeta. Diez veces. Entonces, mediante trucos bastante extremos, algunos han logrado encontrar una verdadera cornucopia. El problema con esto, claro, es la realidad. Recuerden la historia: primero, el tipo me regala un cheque por 40 mil dólares; después, un bono por 100 mil; finalmente, un lingote de oro. Ninguno de los tres me servía en la isla desierta, ya que todos ellos dependían del sistema de producción o de servicios que estén disponibles. Como era una isla, no había nada; ni siquiera el oro habría servido de algo. Sólo el Oro tuvo la elocuencia necesaria para hacerme dar cuenta que me daban un regalo para ser utilizado después, que después valdría mucho… después.

                Si todos los millonarios del mundo gastasen su dinero a la vez, la economía del mundo no se convertiría en un vergel, como en la tonta película ‘A tiempo’—con la bellísima Amanda Seyfried—, sería un infierno. Todo subiría, habría un brutal proceso hiperinflacionario que lo destruiría todo. Imaginen que todos nos perdemos en una isla desierta, cada uno en la suya, y todos encontramos un millonario que nos regale algo, unos 40 mil US$ como mínimo, entonces, todos regresamos con 40 mil a nuestras respectivas economías. 100 personas es 400 mil US$, lo que ya es suficiente dinero pa’ subir un poco los precios en mi ciudad, Cochabamba, que tiene medio millón de habitantes. ¿Qué porcentaje de la población, regresando de las islas desiertas, destruiría la economía de mi ciudad, de mi país, de mi planeta? Si fuese un mejor matemático seguro que podría darles un número… pero no importa, ya tengo un número a ojo que podemos utilizar: entre 21 y 32 billones de US$.

                Fuera de los Estados Unidos, en los paraísos fiscales, hay entre 21 y 32 billones de US$, bancanegra004asolándose en las islas del Caribe, o de por ahí. Donde quiera que pueda haber un paraíso fiscal, pues, ahí hay dinero, y, por lo visto, hay muchísimo dinero. ¿Cuánto dinero es 32 billones? Pues, se los pongo fácil: dos veces la economía contable de los Estados Unidos y un pico. Las voces, por demás loquitas, de la izquierda ya están pidiendo que ese dinero retorne a las economías de las que surgió, buscan que pague más impuestos, y que ese dinero resolvería todos los problemas que están atravesando los estados actuales, de Grecia a Japón.
                La verda’ es que el dinero en los paraísos fiscales, al igual que las fortunas en la Banca Negra (fijémonos, la Banca Negra ya es de 24 billones de US$, casi el doble del PIB estadounidense), sólo están salvando al mundo de tanto dinero mal habido. Y no digo mal habido en un sentido ilegal de la palabra, sino en uno económico; todas esas fortunas provienen de juegos matemáticos, especulación o mecanismos financieros, son las ganancias que provienen de jugar con dinero, son billetes, son bonos, son cheques, son oro; no son cosas, no son producto. La Banca Negra es un colchón entre la aberración económica de la especulación financiera y la economía del mundo real. No importa que los precios de los Ferrari se disparen, que las horrorosas joyas valgan más dólares, que las mansiones tengan muchos compradores. Los Ferrari no utilizan más metales que un auto normal, no hacen mucho daño a la economía real. El daño que hace todo un Ferrari, más los salarios de todos los trabajadores de la planta, debe ser de, no sé, un 1% respecto al precio total del vehículo, variando muchísimo de acuerdo al comportamiento de la propia fábrica—la verdad que no es un criterio al que se le pueda poner un número sin ser caprichosos. El punto: es poquísimo. El problema económico que generan todos los millonarios del mundo probablemente sea mucho más fuerte—pero no tanto, irónicamente, los más generosos, los más filántropos serían los más dañinos, ya que están poniendo dinero en acciones no productivas—aunque la economía puede aguantar su actividad, y con mucho. Es que, el dinero no genera inflación. Yo puedo imprimir 500 mil billones de billetes de 1 millón de bancanegra005dólares cada uno, y la inflación no se movería un milímetro. No es la impresión de dinero lo que genera inflación, es la circulación de dinero. Todos los millonarios se mueven en un circuito, un sistema productivo y de servicios que ya está estructurado, por eso no pueden dañar la economía del mundo, porque ese circuito es muy reducido y lo único que hacen es pagar en exceso por aquello que no vale tanto (un Ferrari debería costar un 1.5 o 1.6 veces el costo de un auto de peso equivalente, porque tiene mucho más trabajo, pero no 3 o 4 veces ese precio. Y lo mismo va para la educación, los juguetes, los festejos, la ropa, etcétera, que utilizan los millonarios).

                Estas fortunas mal habidas son pocas, y sólo crecen y crecen, pero una persona que gasta un millón de dólares cada seis meses, si tiene 20 millardos en el banco, gastará un millón cada seis si tiene 30 millardos, o más. El verdadero peligro es el gasto estatal. La buena noticia es que gran parte de esta riqueza, con el colapso financiero, va a convertirse en numeritos borrados de una computadora. Ahora, que los estados están buscando cercar a la Banca Negra, y que la misma enfrenta un crecimiento del riesgo en las especulaciones (vean los billones perdió J P Morgan), tenemos el problema de que esta perversión económica vaya a hacernos mucho daño a medida que cae… Ya mencioné por ahí que el ejército de los EE.UU. gasta más en combustible que Pakistán,  ¿a quién beneficia ese gasto? A nadie, no provee nada a la economía real, al consumidor, es sólo destrucción de recursos. Lo mismo va para los 3 mil millones en déficit del gobierno de los EE.UU. y todos los déficits estatales del mundo. En un solo día, los EE.UU. destruyen más riqueza real que todos los millonarios del planeta. Y los problemas que vienen, de la deuda soberana europea y estadounidense, pueden provocar que los loquitos busquen el dinero de las islas desiertas sin darse cuenta que ésa es la peor solución posible. Si esas fortunas mal habidas colapsan, junto a las monedas y los sistemas financieros, genial, si no, chau pichu.  En las islas desiertas, el dinero no hace daño, y apenas habrá algún problema en los bancos del Caribe si todas esas fortunas desaparecen. En la banca negra, ese dinero apenas daña… en el mundo real… en la economía real…

 

CRÉDITOS:

1a Foto. Es el Oasis del mar, un crucero impresionante. Es una fotografía de Baldwin 040, obtenida en Wiki.

2a Foto. Una imagen del caribe. La playa Anse, San Jorge, en Granada, parte de las llamadas indias occidentales. Foto de Varun Kapoor.

3a Foto. Un yate de millonarios, el Samar. Mientras está en un puerto francés. La imagen es de Pline, un usuario en Wiki. Uso estas imágenes porque ya han pasado por ciertas restricciones de derechos de autor.

4a Foto. Un antiguo afiche californiano con el Cuerno de la abundancia, la cornucopia. Extraído de la biblioteca californiana de Calhist--si no me equivoco.

5a foto. Una imagen de Las Vegas, Nevada. Una visión del hotel Monte Carlo. Foto de Jeff Bedford para MGM Resorts.

6a Foto. Odin peleando contra el lobo Fenris, en el Ragnarok, o apocalipsis de la mitología nórdica. Buscaba, exhibiendo mi lado amarillista, una imagen con fuego y destrucción; pero no la encontré, así que me pareció apropiado poder compartir ésta.

 

Ninguna imagen se ha utilizado con fines negativos, están ahí sólo para ilustrar... y me pregunto si tengo que poner esto todo el tiempo, creo que una vez, por ahí, ya sería suficiente. Mmm, voy a ver cómo lo hago... nunca es con mala onda.

 

Hola a todos. Volví, y con el tema de siempre... no sé si a tiempo para... Sí, todavía, todavía estamos en julio del 2012. Un artículo más pa' este mes. Puf, ya iba quedando poco. Sí, pues, el problema sigue vigente, entonces, ¿qué se supone que puedo hacer? Siempre voy ojeando qué hay por ahí y, de rato en rato, encuentro algo no tan nuevo; pero que tiene unos números... Bue', ya falto poco pa' q' veamos la reacción ante la explosion; aunque, en el fondo, sabemos de qué va eso. Los europeos, los estadounidenses van a intervenir, probablemente con mucha ayuda de los llamados países emergentes, que van a hacer la mayor estupidez posible: darles dinero a los que no tienen y ya no merecen tenerlo. O sea, sobre el error, se vienen más errores. Sí, así parece que va a ser.

Bueno, sé que el tema no les interesa. En el fondo, si no he estado actualizando tanto como debía esto se debe a que estoy haciendo bastante de lo les interesa, estamos preparando videos (dibujos animados, sí, dibujos animados... bueeeno, medio animados, y, algo de animados), estoy viendo de subir mis libros a amazon. Estoy poniéndole color a la historieta, y la voy a traducir al inglés, por lo que la voy a subir en ambos idiomas... y, pensando en google... mmm, podría subirla en Chino, ¿Japonés?, ¿podría? Sé que Google traduce muy bien cosas pequeñas, en las grandes, pues, se entiende pero suena a chino. Entonces, estoy, pues, en eso... Ya voy a subir fotos, siquiera de algo de lo que estamos haciendo, ya le pedí permiso, también, a mi artista, de la tapa del libro en versión digital, a Roman Nina Nina, creo que su bitácora tiene un enlace por ahí, ¿no? Voy a ver. Ah, y también voy a ver de hacer un video... 'el mejor crítico de cine del mundo'... ya saben, el título/nombre, es para llamar la atención. Hay mucha competencia, muchísima calidad, y más mediocridad, así que, si uno quiere destacarse, pues, debe apelar a eso. Además, sólo teniendo en cuenta dos idiomas, el español y el inglés--ya q' mucha crítica en francés no he leído; aunque, si fuese bueno, especulo, su ciner sería mejor de lo que es, ¿no?--, pues diría que soy el mejor... y eso ¿de qué sirve? Eso es lo que voy a presentar. (ADELANTO: La verda' q' no sirve de mucho; pero, algo es algo)

 

Así que voy a estar con, espero, bastante novedades pa' el resto del año... estoy haciendo varias cosas... bueno, en el fondo: uno, el dibujo animado, la historia y las dos propagandas; dos, el libro sobre arte (fotos, más texto, en el fondo es un vehículo pa' mostrar fotos); tres, subir lo ya hecho a Amazon; cuatro, los videos pa' arreglar películas; subir la primera parte de 'un sendero' a Amazon. Cuatro cosas. Es harto. Trabajando se construyen las cosas, caminando se abre uno camino. Deséenme suerte.

Ah, me olvidaba, estoy en twitter... por el momento, lo utilizo para recibir información más que para crear información o estar en contacto con alguien/algo. Ya aprenderé a utilizarlo mejor y ya se presentarán maneras para que lo utilice de otra forma. Saludos a todos.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Problemas
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