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29 janvier 2010 5 29 /01 /janvier /2010 08:31

 

Por Rodrigo Antezana Patton

                Lo teníamos todo para resolver nuestros principales problemas. La tecnología, estaba ahí. El capital, también. El conocimiento, incluido. La metodología para aprender y enseñar, disponible. Podríamos haber resuelto el hambre en el mundo, la inestabilidad política, la criminalidad, la extrema pobreza, ¿qué más? El perjuicio ecológico, las guerras; grandes o pequeñas, desempleo, y muchos otros más. Por supuesto, habrían quedado suficientes problemas como para que todos los seres humanos conozcan el dolor, desde el resfrío común hasta el mal de amores—males que dudo podamos resolver alguna vez. Los otros; sin embargo, los podríamos haber resuelto ya. No lo hicimos. No lo podremos hacer otra vez. Bueno, el futuro es tiempo demasiado largo como para dar esta posibilidad por descartada, digamos que, con más precisión, lamentaremos mucho no haber resuelto nuestros problemas antes. Este retraso nos costará muchísimo sufrimiento. ¿De qué estoy hablando?

                Bueno, en facilito, el mundo es el mismo para ti y para mí. Tal vez difiramos en gustos; pero la pared contra la que te puedes chocar tú, también podrá interferir mi camino. Uno más uno es dos, para los dos. O sea, problemas similares pueden hacer uso de una solución parecida. Tan simple como eso. Lo que funcionó para reducir la pobreza en Japón, Hong Kong o Chile, podría funcionar en Zambia, Tajikistán o Bolivia. No importan las diferencias culturales, la solución es la misma. Uno más uno, etc. Las idiosincrasias particulares sólo le otorgarían un color local a soluciones universales. De fracasar, el problema no podría ser lo que ya funcionó, sino el abordaje específico. Si tú sumas uno más uno igual a tres, no es la aritmética la que debe adaptarse a ti. Lo mismo vale para todos los otros problemas que podríamos haber resuelto. Dada que la capacidad intelectual de las comunidades humanas es similar; a pesar de la desnutrición, todavía muy presente en países como el nuestro, la posibilidad de comprensión/imaginación para lidiar con nuestros respectivos conflictos está presente en cada localidad, desde países hasta mínimos municipios. Entonces, ¿qué pasó?, ¿por qué Japón no logra salir de lo que a todas luces es un estancamiento económico por los últimos 10 años?, ¿por qué hay un puñado de guerras bastante torpes en África, o Afganistán e Iraq? Ya pa’ qué mencionar la pobreza, criminalidad (ver: México), o cualquier otro problema, que plaga cada país del globo, en menor o mayor grado. ¿Qué pasó? Pues, es que somos unos mensos, o, más precisamente—ya que no estoy dispuesto a incluirme entre ellos—todavía las malas ideas son ‘la regla’, y los mensos son mayoría.

4319356427_759f37ea75.jpg                Aprender es fácil. Todos hablamos un idioma, lo aprendimos, vean tanta gente manejando autos, lo aprendieron, leyendo, cocinando, etcétera. Casi cualquier actividad requiere un aprendizaje, mínimo o más extenso. Lo hicimos. Aprendimos por millardos, y también, algunos, aprendieron cada estupidez… que pa’ qué te cuento. Todos aprendemos gracias a dos procesos: reforzamiento positivo, premio, o reforzamiento negativo, castigo. La propia noción de que ‘se conoce’ es un premio en sí, por eso nos gusta aprender. De igual manera, el desprecio social por la ignorancia ha generado una serie de vocablos muy pintorescos: inculto, ignaro, iletrado, etcétera, que se convierten en una poderosa manifestación del reforzamiento negativo aplicado por la sociedad. Con los dos aprendemos; pero esto no quiere decir que necesariamente aprendamos algo ‘correcto’, con el mismo proceso se difunden tonterías, y la facilidad con que el ser humano aprende se torna en su contra. Un ejemplo es la ayuda internacional, que es un premio para cualquiera que la recibe, el problema es que la ineptitud de un gobierno, su incompetencia y corrupción, puede generar más ayuda, debido, precisamente, a que sus acciones han empeorado la situación general. Así, la ayuda actúa como reforzamiento positivo de ‘malas acciones’. La deforme economía que resulta de este triste aprendizaje la podemos ver a nuestro alrededor.

                En la sociedad humana, la realidad conceptual/convencional es parte fundamental. Ahí están nuestras ideas, las malas y buenas, los conceptos, el lenguaje. No sólo vemos, olemos, escuchamos, el mundo que nos rodea, también nos ponemos de acuerdo para introducir en esa realidad conceptos útiles para nosotros. Las fronteras, por ejemplo, no existen fuera de la realidad convencional humana. Un mapa físico comparado con uno político, nos demuestra a simple vista lo caprichosas que son nuestras delimitaciones de país, provincia o región. La noción de capital, ley, derecho, así como multitud de otros conceptos, son un aporte humano, no siempre para bien, a la realidad que nos rodea. Los humanos somos capaces de crear una realidad conceptual sobre el marco impuesto por la naturaleza. Ahí están nuestras ideas, nuestra cultura. El bienestar de un país dependerá en gran medida de cuan numerosas sean las buenas o malas ideas dentro de su contexto particular. El hecho de que sociedades, muchísimo más prósperas que la nuestra, estén en problemas tan serios, como Japón o los Estados Unidos, demuestran que la presencia de las malas ideas, y el atraso intelectual, no son monopolio del llamado tercer mundo.

                En nuestro tiempo, ahora, lo que queda por ver es cuán fácil o difícil será corregir el curso de nuestras acciones. Por el momento, el mundo, desde Estados Unidos hasta Bolivia, está dando la peor respuesta posible. Estatismo (donde sabemos que fracasó), corrupción, despilfarro, ineptitud, están por doquier. En este instante, los procesos educativos de refuerzo positivo y negativo, siguen trabajando a tiempo completo, dañando o premiando cada acción, todavía las tonterías reciben muchos premios; pero, a la larga, sólo queda enfrentar el hecho de que uno más uno es igual a dos. La victoria de lo razonable no puede ser evitada, sólo postergada, mas no puedo evitar lamentar que hacer ver lo obvio sea tan difícil.

Bueno, cumpliendo con lo prometido aquí subo el artículo reciclado del periódico. Como todo reciclaje tiene mi nombre innecesariamente incluido en la nota como 'señal'. No salió en el periódico, y no sé si saldrá en algún momento. En la nota busco mencionar el problema de que las ideas construyen nuestro mundo... lo que nos trae muchísimos beneficios, claro, y un sinfín de problema, no podía faltar. Falta otra nota, en la que estoy trabajando, espero subirla mañana (hoy, lunes por la noche o martes por la mañana). Volviendo a esta nota sobre cultura, creo que el tema da pa' mucho, y se podría escribir harto sobre esto sin llegar  agotarlo... en el fondo vendría a ser parte de artículos como 'culturas inferiores y culturas superiores'. Veré de ampliarlo un poco más en el futuro, siquiera algún aspecto del mismo. Por el momento, esto es todo. 

 

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans mimeme
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