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19 novembre 2012 1 19 /11 /novembre /2012 04:18

                El éxito de un escritor lo define el público, la relevancia de una obra la dicta el tiempo.

Relevante001                Mi tiempo es el más bruto en la historia de la cultura y de la estética. Las obras pictóricas que se lucen en museos podrían confundirse con lo hecho por un niño carente de talento. Tal es el caos del mundo del arte, por no decir estupidez estética, que de manera regular irrumpen en éste anécdotas como el genial infante pintor o el simio con inspiración. Dicho de otra manera, no saben qué ver, no saben qué pintar. Cualquier porquería perpetrada por uno de la legión de bocinas sin personalidad, que es el mundo de arte contemporáneo, será halagada, apreciada, y recomendada por los mirones sin criterio de turno. Lloraría; pero mi elección de vida ha sido reírme, es más divertido. En el arte, todo es parte de un conjunto que se alimenta mutuamente, así, la destrucción de la pintura en los museos ha hecho muchísimo daño en todos los recovecos de la expresión: la arquitectura está un desastre, la escultura es patética, etcétera. Obvio, la sociedad nunca podrá estar por encima del arte que ha creado, así que… pues…

                Nuestra sociedad está tan fea que no vale la pena escribir sobre ella. Un mundo irrelevante no podrá crear una obra ‘relevante’. Veamos, en el Reino Unido, a través de dos de sus periódicos más difundidos, se buscó identificar las mejores novelas, u obras de literatura, del Siglo XX, en primer lugar, en ambos casos, salió ‘El señor de los anillos’. Yo tengo una importante objeción a ‘El señor’—mundo maniqueo, con villanos sin redención y criaturas idealizadas positivamente—; pero todavía me falta leer el libro que obtuvo el segundo lugar,Relevante002 ‘Ulises’ de James Joyce. De seguro que la obra tiene mucho a su favor; pero apostaría todo a que su mayor mérito es apenas anecdótico, es que no se puede parodiar a una de las mayores obras de occidente, ‘La Odisea’, sin revelar la penosa idiosincrasia de nuestra era. El punto es: si ‘El señor de los anillos’ es lo mejor, e imitaciones de gloria, vulgarizando lo épico, son lo único que puede acercársele, pues, a pesar del potencial narrativo en nosotros, la literatura británica del Siglo XX no ha logrado superar a lo escrito antes, por lo que no es más relevante. ‘El señor’ me parece un libro magnífico; pero sus problemas, o su problema, es muy serio. Ya hable de ello en siquiera una ocasión. Entonces, si la literatura de nuestro tiempo está condenada al olvido, si las páginas que escribamos serán pronto silencio, ¿vale la pena escribir? Y, en mi caso, ¿creen que tengo opción?

                La gente que escribe lo hace por múltiples pulsiones, necesitamos contar, narrar, describir, anotar, opinar, decir, ver y hablar, pensar y expresar, y casi la totalidad de esas obras serán, como los cuadros de los museos de arte moderno, caricaturas más o menos atractivas, o tonterías que avergonzarían a un niño sumerio. ‘El señor’ entra en la categoría de caricaturas—y algún día me enteraré si ‘Ulises’ de Joyce no lo es, apuesto a que sí—. Así, no se puede evitar escribir, bien o mal—aunque, por el momento, sólo para mal—; por lo que sólo queda ver si podemos hacer alguito menos basura. ‘El señor’, por ejemplo, tiene mucho de bueno, siquiera eso, deberíamos, los autores, buscar monear de alguna manera ese nivel, tratar de reducir lo más que podamos los defectos de nuestro tiempo. Tras haber pensando mucho sobre el tema, creo que puedo ofrecer alguna guía al respecto. Si quieres que tu obra sea menos irrelevante de lo que nuestro tiempo ya la hace, sería útil seguir los siguientes consejos:

relevante004No somos complicados, somos complejos. Pensar que nuestro patético siglo, o el anterior, tenían algo nuevo que decir sobre la realidad humana demuestra una ciega arrogancia, que luce su confusión. El ser humano actual es igual que el de hace 60 milenios atrás. Amamos, odiamos, tenemos rencores, hambre, respiramos, sentimos, etcétera. Tenemos una multitud de aspectos y estos no se han reducido, seguimos siendo un conjunto muy rico de pareceres y sentires. Se debe hacer uso de lo básico porque es lo único que existe, después, lo puedes pintar con todos los colores que puedas imaginar; si puedes imaginarlo, es verdad. Amor, en el Antiguo Egipto; amor, en el caótico período intermedio; amor, en una gran ciudad; amor, en un pueblucho; amor, de toda una vida; amor, de un momento, o, si quieres, odio.

                El ser humano es una criatura, como un animal, sencillo; pero eso no le resta riqueza.

Nada es nuevo, todo es nuevo. A pesar de todas las novedades, a pesar de todo lo que vamos averiguando, no hay nada nuevo. Si quieres escribir tratados sobre psicología, hazlo; si quieres escribir tratados de antropología, hazlo; si quieres escribir tratados sobre sociología, eso no lo hagas porque es una pérdida de tiempo. Los estudios sobre el cerebro son muy fascinantes; pero si estás escribiendo literatura ninguno de ellos aportará nada nuevo sobre qué eres, sólo estamos averiguando mejor cómo funcionas, tu campo es el mismo que ha sido por los pasados 60 mil años, o desde que existe el homo sapiens sapiens. No hay nada nuevo. Lorelevante005 nuevo, la compresión de esto o aquello, no puede ser una historia, la historia es siempre algo básico: miedo, odio, amor, pasión, etcétera. A la vez que seguimos siendo los mismos bichos que alguna vez soplaron pintura a sus manos para capturar las siluetas, todo ha a nuestro alrededor ha cambiado, las sociedades varían muchísimo de época a época, incluso dentro de mundos que se nos antojan estáticos, vistos desde la distancia, como el Antiguo Egipto (duró 3 mil quinientos años, chicos, cómo no lo voy a mencionar a la hora de hablar de narrativa) o la China. Cada detalle de tu mundo crea nuevas posibilidades, para confundir, para comunicar, para enlazar, para condimentar tu historia que será nueva porque el mundo es nuevo, cada día es diferente.

Siente y piensa, no al revés. La obra es sentimiento. Si a tu personaje se le muere la novia, llora con él; si se tropieza, maldice con él; si le pegan, enójate con él; si es marxista, es un estúpido, así que mejor si buscas a otro personaje. Siente, si no sientes, no escribas. Debes ser capaz de sentir todo lo que tu personaje va a enfrentar, primero siente, después reaccionas, y sólo en base al sentimiento podrás saber cómo debe reaccionar tu personaje. (Lloriquear y llorar no es lo mismo, y no creas que por llorón podrás ser un escritor) Piensa qué, piensa cómo, piensa sobre todo lo que vive tu personaje, después de haberlo sentido, no funciona de otro modo. Si abordas una obra pensando, te aseguro que estás perdiendo el tiempo de alguien, comenzando por el tuyo.

relevante006Sólo la verdad, jamás la duda. Tú has encontrado la verdad, eres dueño de ella y estás a punto de contárselo a los demás. Si no has encontrado la verdad, cállate. Tus personajes pueden tener alguna duda; pero tú, que eres su dueño y guía, tienes que conocerla de antemano. Tus dudas no construyen historias—que valgan la pena—, tus confusiones, guárdatelas, ven a escribir el momento en que hayas encontrada la verdad y toda la verdad, todo lo demás, no funciona. Si sólo tienes lamentos, en vez de verdades, agarra un pañuelo de papel para limpiarte tus mocos en vez de un procesador de texto para difundir tus lloriqueos.

Lo puedes todo, no puedes nada. ¿Qué año? ¿Qué país? ¿Qué ciudad? ¿Qué lugar? ¿Qué género? ¿Qué momento político? ¿Qué aspecto? Tú decides. Tú eres el amo y señor de la obra. Tú debes construir el lugar, debes elegir entre río o playa, entre hoy, ayer o mañana, entre tierra o piedra. Tú pondrás el río en el lugar de tu elección, y una vez hecho eso no podrás hacer nada, el caudal seguirá su curso, horadará la roca, removerá la tierra… tu lanzas los dados, de uno a cinco, ni bien salen, ya no son tuyos. Si los personajes no pueden tomar sus propias decisiones, están verdes, sigue alimentándoles. Debes seguir el orden natural de lo que busques contar, no seas como el mal actor que se queda tieso hasta que debe decir sus líneas, a tus personajes, velos respirar, jugar, y utiliza sus decisiones y sus tiempos.

Imaginar o conocer. Si no lo conoces tendrás que imaginarlo. Conocer e imaginar requieren un tiempo aproximado de tiempo. Si buscas imaginar un río, tendrás que imaginar el suelo sobre el que pasa, las estaciones a las que obedece, la latitud a la que pertenece, su distancia del mar, donde nace, qué edad tiene… es mejor incluir lo que conoces, un río como el de, una taberna como la de. Fíjate en ‘El señor de los anillos’, que es un mundo completamente imaginario, y tan parecido a lo que conozco de la campiña inglesa, a las experiencias de la 1ª Guerra Mundial, a las amistades infantiles, a los amores platónicos—y todo lo conocido por su autor. Nadie puede imaginar tanto, así que, si lo vas a utilizar, más vale que lo conozcas. Y sentir, sin conocer de primera mano, ayuda a ‘conocer’.

Sólo héroes. No existe el antihéroe, eso es un neologismo de nuestro tiempo, que cree que sus pedos son derelevante003 colores, y cualquier estupidez que dice es superior a lo conocido ya que ahora, su tontería, es binaria y electrónica. Burradas. La historia que buscas contar debe tener un héroe, o varios. El héroe es poder y ejemplo. El héroe es sabiduría o voluntad de obtenerla. Los ladrones, si van a ser héroes, tienen por delante un camino de redención o castigo. Si tu personaje principal no es bueno, el héroe será el que lo derrote, si no hay derrota, la relevancia de tu obra la dará el nivel moral de tus personajes. Y diría más… pero también podrían leer ‘El simple arte de matar’ de Raymond Chandler. Se puede aprender mucho conversando con Chandler, y con los que el tiempo ha juzgado recordar.

                Supongo que podría seguir, tal vez un par más; pero el tema merece cuidado y trabajo para no cometer en una nota los errores de estilo que no me perdonaría en espacios más ‘serios’. Diría que ya tiene algo de juguito para satisfacer la curiosidad y el paladar de algunas. Espero que así sea.

Créditos:

Primera, Alexander Soltsenitsin, una fotografía de Evstafiev. 

Segunda, foto de J. R. R. Tolkien, de su servicio militar en la 1a Guerra Mundial.

Tercera, Sigfrido, el héroe de la saga de los nibelungos, de Arthur Rackham.

Cuarta, Odiseo y Nausica, de Charles Gleyre. 

Quinta, Prometeo de Gustave Moreau. 

Sexta, Raymond Chandler.

Si las últimas fotos no se ven es porque hay un problema con el sistema, creo que será momentáneo. Bueno, aquí está lo prometido, pensé que lo haría rápido; pero, no, tomó su tiempo. Creo que debería abordar el tema en otra ocasión, darle su espacio. Trabajar cada punto; pero eso suena a mucho trabajo y les llegará a pocos, no es algo que le interese a mucha gente. Además, una cosa es el tema y otra es mi opinión sobre el mismo. No creo que me gane muchos adeptos con esto, ¿verdad? Es el tipo de temas de los que podría escribir un libro, y eso siempre significa montañas de trabajo, al menos para mí que no soy muy rápido y tengo muchas ocupaciones. Tal vez podría irlo trabajando, mmm, no sé. Por el momento tiene esta nota, ya veremos si hago algo más. Es que, en el fondo, no tengo nada muy nuevo que decir, es el tipo de temas que yo sólo he compilado caprichosamente. En el fondo es Chandler, más un poco de Eco, más un poco de Campbell (Joseph Campbell, para quienes no lo conocen), Tolkien, análisis de Tolkien (Paul Harold Kocher, 'Master of Middle Earth' y Tom Shippey, 'Author of the century'. La selección de los diarios londinenses, mencionada al inicio, viene precisamente de Shippey). Tal vez podría hacer un artículo más grande pa' difundir, aprovechando que toco el tema en mi materia, ya veremos.

Me encuentro muy contento, lo único malo en mí ahora es el mundo, este mundo está cada vez más burro. Por mi lado, encontré una estructura para mi historieta de cucarachas, estoy revisando dos guiones, digitalizando una novela, y completando la otra, dibujando y haciendo dibujar. También tengo la simiente de una obra inspirada por las ideas del 'Necronomicón', y ya tengo un personaje: Promatán. La historia está en pañales, pero ya ta tengo muchas imágenes interesantes y vasto territorio por explorar.

Por el momento les dejo con la primera propaganda de la versión digital de 'El viaje', mi novela de ciencia ficción que voy a subir a Kindle. Pueden ver, en el afiche, atisbos del dibujo final de Román Nina Nina. Manejar los programas gráficos es un considerable esfuerzo para mí, a la vez que me agrada aprender, mejorar y saber que ya puedo hacer esto y aquello. Espero les guste, aquí esta:

propaganda1Elvia copia

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Preguntas
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