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22 février 2011 2 22 /02 /février /2011 09:16

esepranza002                En el multimediático mundo de hoy tenemos un exceso de todo. No es que falte música, sobra, y lo mismo va para todo. Antes, sólo con las películas estadounidenses ya estábamos hasta la coronilla. Yo, que fui nene en los 80’s, tenía películas de los 70’s, 60’s, y demás, para escoger. No creo que nunca me pueda poner al día con todas las buenas películas que podría ver, sólo del cine gringo. Vi, con muchísimo gusto, filmes como ‘Lo que el viento se llevó’, que era de los años cuarenta, y no pude ver, por ejemplo, todo lo bueno que hizo Hitchcock, que, para algunos, equivale a toda su filmografía. Ahora, imaginen, eso multiplicado por la filmografía de Japón, Europa occidental, Rusia, el medio Oriente (serán una manga de totalitarios; pero a ratos hacen películas muy bonitas, y el cine iraní, tal vez como respuesta al totalitarismo que viven, algo así como el refugio único de su vena artística), India, Hong Kong, Corea del Sur, etcétera… ¿Quién podría? ¿Más libros, más historietas? En este momento estoy leyendo ‘Tres Reinos’ de Luo Guanzhong, por la transliteración al inglés, y estoy saltando de una pata, está buenísimo. ¿Qué más allá afuera que está buenísimo? A pesar de lo idiota que está nuestro mundo, todavía hay mucho bueno que hicimos, y seguimos haciendo, a pesar de todos los peros que se le pueda poner. ¿Acaso no se estrenó ‘Inception’ el año pasado? Entre tanta mala película, siempre se cuela alguna buena. Y en el peor de los casos siempre podemos contar con los Harry Potter del mundo, los trabajos que adolecen de multitud de defectos, pero que tienen una imaginación, humor y otras cualidades que hace que valga la pena consumirlos. Y ahí entramos las bitácoras, y la bitacorásfera. En el fondo del fondo, una bitácora es un sitio que visita a obras u otros sitios. Una bitácora como la mía es de un ‘autor’, que habla de esto y aquello, o ‘crítico’, que filtra, siguiendo un criterio, algunos materiales que encuentra por ahí. Por lo general, eso sí, las bitácoras son más monotemáticas—me parece, por lo que he visitado. Y el otro día, a través de nada menos que la NHK, la televisión del Japón, me encontré con algo interesante.

                En la tele japuka estaban hablando de una historieta que había batido varias marcas de popularidad yesperanza006 tiraje. Lo interesante del asunto es la naturaleza del abordaje, no se estaba hablando de ella como si fuese un gran éxito comercial, con entrevistas al entintador y al dibujante, o presentando la próxima película que iba a estrenarse sobre el tema (los japoneses son unos mercaderes muy buenos, cuando algo resulta, le sacan el jugo hasta secar todo el árbol. Fíjense que había una seria llamada ‘Mai Hime’—búsquenla, muy buena!—de la que hicieron una historieta que na’a que ver. Na’a. Caí en la vil trampa, ni mo’o.). Nonono. Hablaban de esta historieta con sociólogos y antropólogos, más alguna de las personas que habían encontrado tanto de interesante en ‘ONE PIECE’, que es el nombre de esta historieta en particular: ONE PIECE. Como la misma tiene más de diez años de circulación, y recuerdo haber visto algunos capítulos de la versión en dibujos animados vía Cartoon Network, en el fondo no es necesario hacer una presentación de la misma. Es bien conocida, y, como a veces sucede, unos, como yo, llegan tarde a la fiesta narrativa, ya que es muy buena, muy entretenida, creativa; sin embargo, tal vez por el programa de tele’, pues, veo que en verdad resaltan los dos aspectos que mencionaban los profesores. ‘One piece’ rebosa de esperanza y compañerismo. Y ahí les cuento que el fanático de la serie entrevistado en el programa era un hombre que llegó a sufrir de depresión, porque le trataban mal en el trabajo, y estaba fallando y todo, e incluso contempló el suicidio, entonces, al verlo tan desanimado, su hermano le recomendó: ¿Por qué no lees ‘One Piece’? Y santo remedio. Vaya. Al escuchar esa historia, mucho más que los lucidos comentarios de los comentaristas—una socióloga y un antropólogo, si no me equivoco—quedé bastante curioso por ver el susodicho ‘One piece’. Resulta que el tío desempleado, en plena depresión, encontró mucha esperanza en la historieta, suficiente como para seguir adelante como un nuevo rumbo, se decidió a tomar cursos para ser un quiropráctico, o algo así. Increíble, ¿no?

esperanza003                Entonces, de qué va ‘One Piece’. Pues es las aventuras de un muchacho, Luffy D. Monkey, que ha decidido ser un pirata en un mundo lleno de agua y en la ‘era de los piratas’, todos los hombres más rudos surcan las aguas del mar, no sólo por el pillaje de ser pirata, o el afán de aventura, sino que están en busca del legendario tesoro del capitán Gold Roger, el One Piece—dejé todo mi tesoro en ‘one piece’, dijo él tipo, antes de ser colgado, dando inicio a la ‘era de los piratas’. Ahora, ¿qué tipo de persona es Luffy? Es un tontuelo, ingenuo, valiente, con un poder especial, su cuerpo es de goma, por haber comido una fruta del demonio, que le otorga poderes pero le impide nadar. Parecería la típica japonesa, gente con poderes, peleas interminables, mucha acción. Y sí, ‘One’, tiene todas las del género, más mucho corazón, buena onda y sencillez. En la primera historieta—claro, no me podía quedar sin leerlas, ¿no?—entre aventura y golpes, te dan un mensaje absolutamente claro: nunca abandones tus sueños, y no tengas miedo de darlo todo por él. ¡Qué positivo!, ¿no? Como personaje, Luffy encaja en los jefes payaso, donde el papel principal lo tiene alguien que posee claros defectos, en el caso de Monkey, pues, es un tontuelo. Y una muy buena persona. La narración va a grandes extremos para que todos los involucrados sean buenas personas. Gente benigna. Generosos, nobles, valientes, honestos, sacrificados, cada cual con su defecto de rigor. Cuando llegue la hora, no hay mejor grupo que estos personajes, para tenerlos a tu lado, mientras tanto, causaran estropicio y medio. En medio de situaciones estrafalarias, el autor, Eiichiro Oda, no olvido la máxima de Raymond Chandler, ‘down these mean streets a man must go who is himself not mean. The best man of his world, and good enough for any.’ Citando de memoria, lee: ‘Por estas malvadas calles debe ir un hombre que no sea el mismo malvado. Debe ser el mejor hombre de su mundo, y tan bueno para cualquier otro’. Lo cito de memoria, quedé fascinado con esas palabras desde que las leyera hace… hace… huy, hace un cachote de tiempo, ¿hará unos 18 años?

esperanza004                Verán. Nadie se puede quejar más de esto mundo que yo, y lo digo en serio, lanzo el desafío y los reto a quejarse de más cosas, con argumentos por detrás. Hasta de la ropa, de buena calidad, cómoda, e incluso simpática de cuando en cuando, es huérfana de cultura. ¿Pueden hacer eso ustedes? Ni idea. ¿De todo? Bueno, yo sí puedo. Personas como yo hay legiones, y somos del tipo romántico, los que miran al pasado (y ahí podemos detener las generalizaciones). Chandler fue uno de nosotros. Y cada tiempo tiene su moda, y nosotros siempre nos quejamos de la moda. Ahí entra que el arte contemporáneo es horrible; pero es feo no sólo por los malos cuadros, las pésimas esculturas, las mensas instalaciones, los gritados silencios, es malo de cabo a rabo: la historieta, el cine, todo. Meten más la pata de lo que caminan con ella. Así, tal cual, clarito. Entonces, se metió una moda de lamentos y lloriqueos vacíos, en la novela, que los novelistas, de buenos a mediocres, han repartido a diestra y siniestra: la novela patética, que se convirtió en la narración patética, etcétera. Entonces, por un lado tenemos la mediocridad de la ligereza irrelevante hecha sólo para divertir, y por el otro tenemos un ejército de idioteces que no proponen nada más que el lloriqueo. Qué patético. Bueeno, como siempre, me prolongué demasiado. Huelga decir—hmm, no, medio que se pone necesario—que las grandes obras que han sobrevivido el paso de la historia, de ‘La Ilíada’ hasta ‘Los tres mosqueteros’, pasando por ‘Guerra y Paz’ y ‘Tres Reinos’, o muchísimas otras, siempre han tenido un mensaje positivo, o, siquiera, un hombre bueno, mejor que el resto, uno tan bueno para cualquier mundo. En fin, en tiempos tontos no nos queda otra que aceptar las obras de nuestro tiempo, y hay muchas que se levantan, de una u otra manera, por encima de la masacre intelectual del resto, una de esas obras es ‘One Piece’, que es un típico ejemplo de la historieta japonesa, y una creación llena de emoción, aventura, con mucho corazón. Sólo he leído cinco, de las primeras; pero Oda muestra tener la sensibilidad necesaria para que el resto no decepcione; aunque habrán, seguro, algunos capítulos mejores que otros. Eiichi no olvidó que las buenas narraciones siempre cantarán a los buenos temas, no queda otra, como que tienes cinco dedos, y eso no cambió desde antes de la invención de la escritura, hasta nuestros días. Ulises no tiene por qué llegar a Ítaca; pero, con todo su ingenio, siempre habría buscado regresar, y, en la medida de lo posible, no habría sido un cruel villano en su recorrido. Recordamos a Ulises por su ingenio, por su valor, y fuerza, no por haber estado lloriqueando frente al rey Alquino. ¿Cuándo aprenderán? Ellos, no durante nuestro tiempo, los demás, a disfrutar de, entre otras cosas y con todos sus defectos: ‘One piece’. Gomu gomu no Pisotoru!!!!

esperanza001

Bueno, eso fue todo por hoy. Si se preguntan cuál podría ser el defecto de 'One Piece', pues, diría que son comunes al estilo japonés, que es mucha acción, mucha personalidad, y nula trama general. No importa, es muy entretenido, gracioso y tiene mucho corazón--lo que suele faltar, hoy por hoy. 

Cambiando de tema, han visto lo que está pasando en el mundo árabe e Irán? Qué cosa más increíble, les recomiendo prestar atención que es algo nunca antes visto. Este año, 2011, comenzó fantástico, y, si los cálculos no les fallan, no será lo más histórico de este primer año de década. BUeno, la próxima vendré a contarles algo sobre... sobre... ya veremos, mejor no me adelanto, pero tengo hartas ganas de hacer listas. A todo el mundo le gustan las listas. Ya saben, las mejores 10 de esto, o aquello.

Los dibujos pertenecen a sus respectivos dueños. Sin ánimos de lucro.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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