Lo que se me venga a la mente.
Qué mejor momento que éste para hablar de un temita que mucha gente, demasiada, la verda’, no parece comprender. Hace un par de meses atrás, si no me equivoco, hablando con un amigo comencé a hablar de culturas inferiores y culturas superiores, a ver si hace su aparición y declara quién
es. Bueno, es uno de mis amigos de izquierdas, irónicamente, a mí, un hombre de derecha (lo que sólo quiere decir que se valora más los derechos del individuo dentro de la sociedad, para proteger a todos, en vez de proteger a la sociedad por encima del individuo, lo que no protege a nadie), le ha tocado tener una mayoría de amigos de izquierdas. Una barbarida’. Por fortuna la política no trasciende entre nosotros y mentiría si dijera que me he enojado con alguno de mis amigos, breves discusiones aparte. Vaya desvío de tema, ¿no? Volviendo al asunto, ante la frase ‘culturas superiores’, o la palabra ‘superior’ asociada a cultura, mi amigo reaccionó como si yo le hubiese hecho una propuesta del Marqués de Sade, algo que involucre cuero y cadenas. Si una persona nos hubiese estado observando, habría deducido que yo me proponía cometer un crimen y había ofrecido complicidad a una persona honesta, o algo así.
Tsssk, tssssk. Hay taaaaanta ignorancia y tan mala semántica general en mi tiempo, el asunto está serio, bien serio.
Superior e inferior son sólo palabras descriptivas en esencia, como tales han nacido de observar la realidad. Superior implica estar más elevado en referencia a otro nivel. A partir de ahí el uso ha generado multitud de usos para esta palabra, el que nos interesa, sacándolo del diccionario enciclopédico Larousse dice así: “2.fig. (figurativo) Que es más que otra persona o cosa en calidad, cantidad, rango, importancia, etc.” Eso es todo. No hay crímenes, asesinatos, insultos, nada. Una palabra más de las muchísimas que hay y son útiles. Muy útiles. Y ahí volvemos al principio, ¿por qué es un momento propicio para hablar de ‘superior e inferior’? Pues, porque acaban de terminar las olimpiadas, y ahí tenemos lindos ejemplos para hablar del tema sin, aparentemente, ofender las sensibilidades del público. ¿De qué se ofenden, pues? Creo saber de qué se trata; pero, chicos, vamos, vaaaaaamos, superen su nazismo, che. No sean nazis, malas ideas eran, malas ideas siguen siendo (ah, a propósito, voy a escribir una nota sobre Adolfo Hitler, el título será algo así como: ‘Razones para despreciar a Adolfo Hitler’).
Para que la gente se me tranquilice, me voy a situar en mi lugar: yo soy inferior a Rafael Nadal en lo que a tenis respecta, soy inferior a Michael Phelps (8 medallas de oro) en lo que a natación se refiere (en 100 metros mariposa, en 100 metros libre, en 400 con relevos, etc.). ¿Qué quiere decir eso?, ¿que me van a matar?, ¿que me van a gasificar?, ¿que me van a mandar un campo de exterminio? No, eso quiere decir que si vamos a escoger un representante para las olimpiadas, entre Nadal, Phelps y yo, pues, van a elegir a Nadal y Phelps. Eso es todo. Ahora, hay un dato mucho más interesante y egoísta, desde mi punto de vista, como inferior—inconcebiblemente inferior—tenista que Nadal, esto querría decir que él, Rafael Nadal, tendría muchísimo para enseñarme sobre cómo rendir en el deporte. Tengo buenos reflejos y, ahora, buena coordinación ojo-brazo-mano, me sería imposible alcanzar el rendimiento físico de Nadal, jamás sería un rival en el tenis para él, jamás, pero con Nadal como mi maestro, estoy seguro que mi rendimiento llegaría a ser infinitamente superior al que podría adquirir
practicando en soledad. Y ni qué hablar con Michael Phelps, la verda’ que no sé nadar. Chapoteo y sonrío en el agua, no llego a más. La palabra ‘superior e inferior’ sirven para saber de quién aprender, y qué aprender de quién. Puede. Puede servir para eso, ya saben, no es el único uso de la palabra. Aquellos que le dan significados negativos a las palabras, están olvidando, como supinos ignorantes, que las palabras nunca son malas o buenas por sí mismas, eso depende del uso que se les dé. Así, la negatividad que mi amigo atribuía a las palabras, por eso su reacción de escándalo, no estaba en mí, sino en él, y era él quien debía hacer una limpieza interior. Aquellos que creen en razones negativas, es porque le otorgan razón de ser a esas razones. Hagan limpieza, gente, hagan limpieza.
Entonces, sabemos que se puede hablar de atletas superiores, y que ‘superior’ solo implica que se está mencionando que algo (persona o cosa) es mejor que otro algo dentro de una categoría específica (Nadal en tenis, Phelps en natación). Esto se puede hacer con cualquier sujeto y sobre cualquier aspecto. Auto X versus auto Y, digamos, velocidades: Auto X 100 km/h, Auto Y 250 km/h, entonces podemos llegar a la obvio conclusión de que Auto Y es superior al Auto X en velocidad. Rendimiento de combustible por litro, mismos vehículos: Auto X 16 km/litro, Auto Y 8 km/litro, entonces, en esta otra categoría, el auto X, en vez del Y, resulta ser el superior. Toda categoría es válida para hacer juicios, y estas pueden ser relevantes, o no, de acuerdo al tema. ¿Creen que Phelps ganaría a Nadal en tenis?, ¿viceversa?, ¿creen que Bolt, velocista jamaiquino, podría ser derrotado por Phelps o Nadal en su categoría? Esto era lo último, hay una multitud de categorías para medir y evaluar a cualquier sujeto. Así, de igual manera que se comparan atletas, vehículos y un larguísimo etcétera, se pueden comparar a las culturas, a cualquier cultura con otra y en la categoría que se nos venga en gana.
estabilidad política, transparencia, niveles de corrupción, etcétera, con los nuestros. Así de fácil. Ahora, dicho esto, ¿de qué sirve? Fácil, sirve para saber quién nos puede ayudar, o quién nos sirve de ejemplo. Uno podría aprender mucho de tenis sólo con ver a Nadal, averiguando su régimen de entrenamiento, captando detalles de su movimiento físico, etcétera. Los países latinoaméricanos, como culturas inferiores a todas las que están dentro del primer mundo, tienen mucho por aprender, lo bueno, es que los ejemplos probados y comprobados están ahí, en Japón, U.S.A., gran parte de Europa, y no sólo podemos aprender de ellos, también están Korea del Sur, Taiwán, Singapur, y un largo etcétera de países que están buscando avanzar y mejorar la calidad de vida de sus pueblos. Creo que sólo deberíamos preocuparnos si estuviésemos en problemas y no hubiese de quién aprender. Estamos en problemas, somos abismalmente inferiores, y hay muchos de quienes aprender. La inferioridad cultural no es permanente, fluctúa, acaso ¿no quieren dejar de ser inferiores? Sabemos que la respuesta es un rotundo sí, así que, vamos a trabajar.