Lo que se me venga a la mente.
(No sé si alguien me cree cuando declaro sinceramente que prefería escribir sobre otros temas. Pero sucede que este tema está muy vigente en la realidad actual del país en el que me tocó vivir. Bolivia está viviendo una conyuntura política muy particular. Coyuntura que tiene mucho que ver con lo mencionado a continuación. Espero disculpen los temas politicoides, pero son cosas que requiero sacar de mi cabeza)
Ni bien terminó la 2ª Guerra Mundial, diferentes fuerzas alrededor del mundo, sobretodo las de inspiración marxista, comenzaron a agitar la paz del planeta. Debemos comprender a la 3ª Guerra Mundial como la confrontación de la estupidez marxista, en cualquiera de sus versiones, con los valores liberales y la razón, ya que no hay nada más irracional e idiota que la metodología marxista. La tercera guerra mundial fue el asalto de una religión loca (bastante más que cualquiera de las religiones históricas) que se vestía de ciencia. La Unión Soviética tuvo mucho que ver, al apoyar a diversos grupos que simpatizaban con la dictadura comunista, pero no creó a todos los movimientos, y mucho menos planificó sus caminos. El golpe de estado al gobierno de Kerensky, y la guerra civil rusa, se podría considerar como el primer campo de batalla entre la estupidez marxista y cualquier atisbo de solución racional a problemas reales. Los países que conformaban el imperio ruso fueron las primeras víctimas de la brutal agresión de los cretino marxistas, despiadados como locos, con ideas enfermas que dañaron al país hasta desangrarlo, la URSS caería por inanición, setenta años más tarde. Como el primer país en manos de los brutos marxistas, la Unión Soviética se convertiría en símbolo físico de la idiotez ideológica marxista. Pobres de ellos, muy pocos sufrirían más que los pueblos de la URSS el yugo de la tontería marxista.
Después de la 2ª Guerra Mundial, los locos dictadores de la URSS comprendieron que les ayudaría tener gobiernos despóticos hermanos en el resto del planeta, para mantenerse en el poder ellos mismos. El marxismo es criminal y asnal, ninguna sociedad que comparta sus principios podía estar libre de su locura, ninguna podría evitar ser criminal e inútil. ¿Cómo puede ser una sociedad eficiente, cuando los principios que la rigen son simplemente absurdos? El marxismo, como idea, era un aborto, algo que no puede nacer, que no puede servir, de igual manera, las sociedades que lo eligieron como principio, estaban enfermas, eran criminales, ineficientes, hipócritas en su misma esencia. ¿Quién habría podido imaginar que las mentes humanas podían ser engañadas con tanta facilidad? Que serían capaces de comer bosta, como si fuese caviar. Ridículamente encubierta en un halo de falsas buenas razones, los ingenuos, los tontos y los criminales, iniciaron algún movimiento de orden marxista en todo el mundo. A partir de los años 50, la ayuda soviética a los mismos sería directa e intencionada; aunque jamás podría ejercer un verdadero y absoluto control sobre los mismos. Pueden encontrar enlaces a algunos de estos conflictos en esta entrada previa.
eso, la URSS no se había inventado los imbéciles seguidores de su ideología, tampoco había podido controlar sus acciones, ni siquiera fueron capaces de otorgar un moderado nivel de eficiencia a sus imitadores. Alemania democrática fue más rica que la URSS, y sus pares tercermundistas apenas vivían mantenidos por esta última. Cuba siempre fue una tontería incapaz de mantenerse sola. Y China, mientras fue ortodoxo marxista, fue una miseria de norte a sur. Ahí quedaron, los restos de la mal llamada guerra fría, los despojos de Cuba, Korea del Norte, algo en Vietnam, y algo en China, el mundo se relajó, ahora podíamos descansar, las estupideces no volverían a amenazar la paz del mundo, al menos la marxista ya no molestaría a nadie más. Falso, falso, falso. A pesar del gran protagonismo de aquellos que intentaron destruir al mundo—la locura de la dictadura soviética—, ellos no eran los verdaderos amos del mal. El mal marxista, el cretinismo más grande en la historia de la filosofía occidental, seguía vigente en los países ignorantes, en los lugares atrasados e incompetentes del mundo. Ahora, ese gran mal, la estupidez marxista, amenaza la región. No será un gran problema, no logrará hacerle daño al estado industrial del primer mundo, es sólo un estornudo que hiere y daña a los que están muy cerca de él. Ése es nuestro problema, nosotros estamos cerca. A nosotros sí puede hacernos daño.