Lo que se me venga a la mente.
excepciones. En cuanto al motivo, busqué publicar en la red mis artículos, y mis caprichos, pero siempre como artículos (‘entradas’ en lingo bitacorero). O sea que la razón es la misma que propulsa todas las demás bitácoras, pero con una periodicidad más racional y con un tema no tan personal o cerrado (Muy pocos podrán escribir mucho, seguido y bien. Yo ni siquiera puedo intentarlo). También aproveché la posibilidad de un espacio propio para publicar algunos textos bastante caprichosos. Por ejemplo, me encantó ver que ‘Aparentemente lógico’, acabó ganándose su propio público, si bien hubo un rechazo generalizado ni bien lo subí, después los números me dicen que la gente comenzó a verlo, todavía no sé si lo leían. Otro artículo que obtuvo público fue ‘Redescubriendo el miedo’. Pero se podría que esta bitácora tiene un antes y un después de ‘Diez años de escribir’, que disparó los números de visitas. El artículo lleva a una recopilación de mis artículos de cine, y otros temas, en formato pdf (el archivo fue borrado por limite de tiempo sin bajadas, pero lo he actualizado para los curiosos que deseen verlo). También tuvo bastante éxito la novela que vengo publicando de manera muy irregular, vía esta bitácora. Sí, me temo que no pude cumplir con el cronograma auto impuesto, pero ya se viene, suplico paciencia.
Si hablamos de audiencia nunca conocí un buen método para evaluarla, resulta que un momento llegué a tener unas 300 a 400 visitantes únicos, pero resultó que toda esa gente podría haber llegado a mi página por casualidad, y no buscando algo que yo había escrito. En este momento esta página tiene unas 30 y pico visitas
diarias, casi todas directas, por lo que puedo asumir un público de unas 250 personas. Pero esta proyección numérica no tiene mucho que ver con la realidad. Tampoco los criterios de ¿cuánto vale mi bitácora?, resultaron tener algún sentido. Esa lógica tiene que ver con cuantas páginas hay enlazando a la tuya, lo que no tiene absolutamente nada que ver con audiencia. Entonces, ni números, ni enlaces, sirven, ¿qué sirve para medir la popularidad de una bitácora? Pues, no sé, el público, de ser numeroso, tal vez está ahí más por error, y rápidamente se fue en dirección a otra bitácora, en busca de lo que en verdad buscaba. El sistema de over-blog tiene lo que yo considero el método más fiable para medir la popularidad de una bitácora, toma en cuenta un gran número de factores, incluyendo el tiempo de visita. En esa categoría yo llegué a estar en el número 58, de 100, y ahora estoy en 52-53. Renovando de manera caótica, sin la periodicidad que demanda el público de la red, cambiando radicalmente de tema, publicando entradas muy largas; comparando con lo acostumbrado en las bitácoras, pues considerando todo esto, creo que debo celebrar tener un público.
Como método para ‘comunicar’ tus ideas al público, creo que la bitácora es una herramienta magnífica, y esta ya me ha dado un gran número de satisfacciones. La idea de tener una bitácora también era disciplinarme para alcanzar un ritmo de trabajo más serio. Todavía estoy trabajando en eso, pero este escaparate con el público es uno de los mejores incentivos posibles.
Finalmente, no soy del tipo ceremonioso, pero les agradezco a todos su curiosidad, su apoyo y su interés en este mi trabajo virtual. Muchas gracias.