Lo que se me venga a la mente.
En el año 1942, Adolfo Hitler estaba en la cima de su poder, nunca nadie estuvo más cerca de conquistar el mundo, y yo apostaría que ningún otro lo estará. Si derrotaba al Reino Unido podría apoderarse de su imperio, si derrotaba a la Unión Soviética, ocuparía todos sus territorios, la Francia de Vichy ayudaba desde un pálido dominio de sus colonias, a la Alemania Nazi. El mundo era mucho más sencillo en ese entonces. Después de la terrible derrota del tirano, y la del ingenuo pueblo que lo apoyó, comenzó la guerra fría. Dicen que en los años 80’s la Unión Soviética tenía tanto poder nuclear como para destruir al mundo cinco veces, si el dato es erróneo, pues siquiera tenían unas 5 mil cabezas nucleares (¿pueden mencionar cinco mil ciudades?). La de Hiroshima se consideraba una bomba ‘pequeña’, provocó unos 100 mil muertos, ¿se imaginan las bombas de los 80’s? El número de fallecidos en la ciudad japonesa es sólo una estimación, nadie tiene el número exacto, son cálculos matemático-estadísticos, reportes de hospital, más el cómputo de diversos censos. Nadie contó todos los cadáveres, porque a veces sólo quedaban sombras, siluetas de las personas, y de árboles, pintadas por el destello de calor de la explosión atómica. Mientras la persona era devorada por el calor, el destello llegaba al muro y ‘pintaba’ su silueta.
Ahora sólo nos queda un poder sobre la tierra, los EE.UU.. Sólo la US Navy tiene un poder mayor que el del resto de las flotas navales del mundo juntas. Juntas. Sus magníficos submarinos cazadores tienen un costo de, más o menos, un millardo y medio por unidad, y, como señaló un columnista, de poco sirven en el desierto. Los EUA ya perdieron la guerra de Vietnam, aunque el mayor perdedor fuese el propio pueblo de ese país. Los soviéticos rajaron de Afganistán. Las grandes potencias, se vieron humilladas por fuerzas militares más débiles y mucho más baratas. Sólo en pocos momentos, las superpotencias invirtieron montos comparables a los de las fuerzas que se les oponían, en general ellos invertían más. Economías aparte, el poder de fuego siempre fue mucho mayor en el lado del poder respaldado por la superpotencia, así como la tecnología. Y ambas perdieron. Hoy en día, en Irak, sucede exactamente lo mismo, una gran potencia respalda a un gobierno en un país, y los que se oponen a ese gobierno y ese país, pues haciendo uso de recursos menores, ya han logrado poner en jaque a la superpotencia. Ponerlo en retirada, por así decirlo.
La descomunal maquinaría militar de los Estados Unidos hizo historia hace unos años, tal vez cinco, cuando otorgó a la Lockheed Martin el mayor contrato militar de la historia, eran más de 250 millardos, un pago durante más de una década por una considerable cantidad (unos 600 o algo así) de aviones F-35. Lo interesante del evento es que esto no revela los fondos ilimitados de la economía estadounidense, sino lo poco que tiene, y lo mucho que le falta. El F-35 será una anomalía, reemplazará a lo que antes fueron aviones cazas con distintas tareas. El Pentágono se dio cuenta que ya no podía seguir pagando el mantenimiento de aviones cazadores, apoyo cercano y bombardeo táctico, así que decidió pedir un sólo avión para reemplazar a todos los otros. Era la única manera de reducir los precios, o sea: el F-35 era la opción más económica.
Quien no pague los millones de dólares que cuesta un S-33, verá cómo su inversión en latitas no valió la pena. Quien no invierta los 40 millardos en desarrollo para obtener una nave comparable a un F-22, será derrotado por un F-22. El costo del armamento actual habría sido una buena noticia; en una situación internacional con diferentes condiciones culturales, habría podido significar la renuncia a las armas, ya que ni los EE.UU. pueden costearlas. Pero lastimosamente ya hemos superado la posibilidad de una guerra industrial, guerra imposible, guerra insostenible, guerra impracticable. Ahora tendremos la misma guerra de siempre, seguirá costando vidas, sangre, y mucho dinero, pero será posible, y podrá durar cuanto lo deseen los participantes, como en Irak, Afganistán y tantos otros lugares.