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25 décembre 2013 3 25 /12 /décembre /2013 05:07

                Ya llegó la navidad. Para mí, por ninguna razón más que la de los festejos de fin de año, pues, es algo bueno. Todo se ve ‘adornado’, puede que, en ocasiones, con un, mmm, gusto cuestionable; pero adornado está, y los foquitos siempre son bonitos. Uno o dos, blancos o de colores, son bonitos. Ahora, por estas fiestas, ¿qué puedo hacer yo? ¿Sobre qué escribo que pueda poner de buen ánimo al lector de este humilde medio? No es tan fácil, sobre todo si Navidad002tenemos en cuenta que yo utilizo este medio para quejarme—y tengo mucho de qué quejarme—, por lo que debo desobedecer mi instinto de abordar un ‘problema’, y pensar en una historia, o lección, o algo así. Y la verdad es que podemos aprender mucho de positivo de cualquier situación. Y, sin embargo, ‘cualquiera’ no serviría en esta ocasión ‘especial’. Tiene que ser algo ‘positivo’ y ‘especial’. Y me ha resultado difícil algo sobre lo que se pueda ser ‘positivo’. Recuerden que por algo estuve deprimido, no es por ‘buenas’ razones, ni muchos menos ‘positivas’.

                Y, si miramos a la historia, pues, momentos de valor, dramáticos. Tendrán su lado positivo; pero también hay aspectos oscuros y terribles, pues. Y si hablamos de arte, y todas sus manifestaciones, y vemos el mundo actual… mmm, no es que esté pa’ llorar. No soy del tipo ‘llorón’, la verdad que nuestro mundo cultural está como para que celebremos su destrucción, que se acerca a pasos agigantados. Todos los desastres se ciernen sobre nosotros, y la pregunta es: ¿si hay algo que lamentar, más allá de los instintos que nos hacen querer a un gran número de personas?, ¿hay algo más?, ¿algo cultural o tecnológico que vamos a extrañar?, ¿algo que valga la pena? Comparados con otros tiempos, con otras culturas, ¿qué dejará la nuestra? Todas las culturas previas se nos antojan fascinantes, inmensas, totales. Como si tuviesen una imagen de marca irremontable, todo es: azteca, o moche, o egipcia, o griega, o romana. Todo, desde elNavidad003 vestido hasta una taza; desde el soldado hasta la fortaleza, pasando por los estandartes, las pinturas ceremoniales y los asientos, te dice lo mismo, te repite: Roma, Egipto, Asiria, azteca. Hay pocos períodos de culturas débiles, todo el oscurantismo es el ejemplo más popular, donde sólo algunos objetos te dicen ‘franco’, porque las sombras de lo que fue el ‘Imperio Romano’ todavía eran más impresionantes que cualquier cosa que los francos, los burgundios, los vándalos o los godos, pudiesen hacer. Y, nuestro tiempo, por donde sea que lo veamos, es uno de esos momentos oscuros, que de tanto gritar está mudo. ¿Qué no dicen los edificios?, ¿las maravillas de la ingeniería que nos rodean por doquier?, ¿qué nos dicen tus vestimentas o tus joyas? ¿Acaso nos dicen ‘occidente’?, ¿o algo? Nada. Silencio. Dinero es dinero, oficina es oficina, ropa es ropa. Un vacío simbólico tan presente que lo borra todo. Una cultura vacía, triste.

                De ahí que tengamos tal necesidad de rellenar esos vacíos con algo, con cualquier cosa, con cualquier compra, con cualquier objeto. Que diga: rojo, azul o verde, es mejor que tener esos enormes espacios en blanco. Mejor tener un objeto a que ni siquiera tengamos eso. Entonces, todo el mundo, como imitador de Europa, sigue esa senda decadente. ¿Cuándo todo es dinero, qué sucederá cuando cada vez tengan menos? Bue’, lo vamos a ver. Pero, a pesar de tener el mismo vacío cultural que padecía la baja edad media, el oscurantismo, hay un sinnúmero de diferencias: nosotros somos ricos, ellos no lo eran; nosotros somos personas con formación/educación, ellos no lo eran; nosotros estamos rodeados de maravillosos objetos tecnológicos, ellos no los tenían. Y podemos seguir y seguir; aunque esos tres aspectos sean un buen resumen de las principales diferencias: riqueza, tecnología y educación. Leyendo ‘Historia del cristianismo’ de Paul Johnson me encuentro con un número, que una biblioteca de 600 volúmenes, entre el 600 y el 800 d. de C., era considerada un ‘gran centro cultural’, o de conocimiento. Ja, ja, ja. Mi casa sería, bajo esos parámetros, un descomunal centro cultural. En el oscurantismo, vivían de la agricultura, si la cosecha era mala pasaban hambre. Se puede hacer una lectura negativa del arte que nos rodea, y el gran vacío que ese arte significa; mas no podemos ocultar que estamos viviendo un momento muy particular de la historia humana. Sin importar lo feo que esté, lo malo que esté, lo vacío que esté… nuestro momento histórico es fascinante. Hay tal mezcla de voces por todos lados, tanta tontería, a la vez que tenemos mil y un ideas, a cada paso, en cada esquina. Este es el mundo de ‘Ender’s Game’, de ‘Muse’, de las cámaras digitales, de la red, de vampiros adolescentes, de motores con aire, de ‘Gantz’, de ‘Shingeki no kyojin’, en mi mundo se habla ‘klingon’, ‘sindarín’, esperanto. Pobreza arquitectónica y maravilla ingenieril. Pobreza patética en el tercer mundo, o países subdesarrollados, y la Estación Espacial Internacional en órbita. Nuestro mundo es muy extraño, lleno de tonterías, y de maravillas tullidas que no se agotan. Y hay más, y más, y más. Si tan sólo quisieses ver el pasado, nunca antes lo conocimos mejor: tiempos prehistóricos, antropología de tiempos remotos, paleolítico, neolítico, edad de bronce, de hierro, historia china, o vietnamita, India o Mongolia, período Jomo o Yayoi, hititas o mitanios. Nuestra mirada profunda, nuestra memoria larga, es una de las grandes maravillas de nuestro tiempo; pero, siendo tan particular, ¿por qué no mirar nuestro propio tiempo?

                ¿Quiénes pudieron ver la caída del imperio Persa?, ¿de Roma?, ¿de Teotihuacán? Los principios son importantes, algunos puntos álgidos, los momentos brillantes, y el final. No hay Navidad001historia si no hay un final, aunque ese mismo final sea también el principio de otra historia. Y nosotros tenemos el gran privilegio de poder ver ese final. Todos estamos, más o menos, en la posición que estuvo San Agustín, rodeado por el fin del Imperio Romano—nos corresponderá, tal vez, no llegar a ser tan pesimistas como lo fue él. A nosotros también nos rodea el fin de este mundo tan diverso que aceptaría muchos nombres: industrial, occidental, urbano, consumista, etcétera. Yo no les puedo mentir, no puedo decir que vendrán tiempos mejores, o que estamos bien aquí o allí (sí, claro, tecnología, tecnología médica; pero esos no son asuntos humanos, en términos humanos, somos el fondo, y ahí estamos), sí les puedo decir que quienes sean ustedes, y yo, somos privilegiados, porque podemos pasar mucho o poco tiempo disfrutando de los muchos beneficios/conocimientos y entretenimiento que provienen de una pantalla conectada a la red. De seguro que también pueden ir al cine, leer un libro, jugar juegos electrónicos o disfrutar de algo en la televisión. Visitar un supermercado, hacer algo con aparatos electrónicos. No es sólo que podemos disfrutar todo eso: hagámoslo, apreciemos lo que tenemos, incluso la decadencia que nos rodea, porque este es un momento importante, un momento fascinante. ¿Han visto lo que nos rodea?, ¿se han dado el trabajo de ver? Véanlo. Vean todo lo que hay: un Estación Espacial Internacional, gigantescas plataformas en el océano, edificios tan altos que los dioses ya se están quejando. Un millón de ideas, y un millón más, puede que 99,9% sean malas; pero, son millones de millones. Algo de bueno se podrá hacer con eso.

 

                Y, en la historia humana, todo final es también un principio. Un momento único: el nuestro. A disfrutar. A fascinarse. 

Credits: All images belong to their respective owners, used only for illustration purposes. Qualifies as 'fair use'. Créditos: Primera imagen, afiche de 'Edge of tomorrow' de la Warner Brothers; Segunda imagen, afiche de 'Ender's Game'; Tercera imagen, afiche de 'Dawn of the planet of the apes', de la 20th Century Fox. 

En casa no se celebra la navidad, por más que todos estamos de buen humor en un día como éste. Así que aproveché el tiempo pa' escribir esto, diría que es un éxito a medias; pero no pude pensar en algo 'mejor', y que sea especial. Decir que nuestro mundo es fascinante, no olvidar la importancia y variedad del tiempo que estamos viviendo me parece positivo. Estos son tiempos interesantes, y mucho. Tengamos los ojos bien abiertos, vale la pena.

Ya terminé de grabar los videos. Mmm, creo que eso ya lo dije antes. Bueno, sigue siendo verdad. A ver, diría que veremos el primer video en línea en la primera semana de febrero. Sí, queda.

Sigo recuperándome de mi depresión. Siento que mejoro en 'perspectivas', tengo de hacer 'algo', y algo más que sólo pasar el rato, consumir información o divertirme con cualquier tontería. 

Ah, otra cosa, mi público es mayormente masculino. La nota sobre 'Beckham' ha espanta'o a la gente... qué inseguros, che. Si es tema es ooooootra cosa. Bueno, eso me pasa por utilizar 'títulos indirectos'. 

Huy, huy, me estoy olvidando: ¡feliz navidad! ¡En serio! Escuchen villancicos, diviértanse con su familia, con sus amigos, con lo que sea. Pásenla bien.

¿Qué más? Mmm... mucho más, siempre hay mucho más, pero eso tendrá que esperar a la próxima ocasión.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans mimeme
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