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24 février 2010 3 24 /02 /février /2010 23:25

                A veces siento que no debería tener una bitácora, salvo para los temas donde soy una mínima minoría, como el hecho de que estamos en una decadencia cultural total, que se viene la gran depresión, que tenemos malas ideas corriendo por doquier, o sea, básicamente mucho de lo ya dicho en este espacio, otros detalles que también podría decir, pues, prefiero guardármelos, es mejor no hacer enojar a la gente… y tan novedad, que digamos, no son. Entonces, fuera de cosas que ya he dicho, y cosas que no pienso decir, ¿pa’ q’ tengo una bitácora? A veces me pregunto eso. Verán, ahora que tengo más tiempo pa’ estar en red de manera sistemática, he encontrado que aquí hay todo. O sea, ya hay, se podría añadir más; pero, pa’ q’, ya asimilar, y/o consumir, la información que está disponible sería imposible. Está todo lo que te gusta, y todo lo que no te gusta. ¿Qué más quieres?, ¿qué más buscas? Incluso ya hice una referencia a este pequeño problemita en esta misma bitácora. ¿Qué? Sigo siendo el mismo, sigo teniendo los mismos problemas en la cabeza. Sólo muy, muy rara vez encuentro algo de lo que ya muchos han dicho sus palabras, mas todavía no se ha dicho suficiente… en este tipo de casos puedo intervenir, como ahora, cuando alguien tenía que decir algo más de Fred, y Philémon, claro está.

philemon04                Fred fue un historietista francés, estiro la pata el siglo pasado, su principal creación fue Philémon, y el naufrago de la ‘A’. La ‘A’ de Océano Atlántico, la primera ‘A’ de ‘Atlántico’ es la del naufrago. Sí, entendieron bien, es un tipo que naufragó en la letra de un mapa. La idea es completamente surrealista, el mundo creado por Fred es una luz verde a la imaginación, lo que no le significó ahuyentar construcciones narrativas de rápidas aventuras. Muy graciosas, las historias de Fred son un caos, donde la realidad se funde con la risa inevitable. Permítanme hablarles un poco sobre sus personajes y su mundo.

                El primer tomo del mundo ya consolidado, ya que parece que Fred escribió y dibujo algunos chistes antes de lanzarse a este mundo (para esto podrían revisar: Avant la lettre), tenemos la aparición de los varios de los principales personajes de esta serie: Philémon, es un joven alto, campesino, camina descalzo y lleva el cabello despeinado. Él, caminando junto a su burro Anatole, encuentra una botella con un mensaje que sale de un pozo. Debido a que nadie puede haber arrojado esa botella, Philémon, curioso, ingresa en el pozo y se hunde para aparecer en el extraño mundo de dos soles, donde las letras del mapa existen en la realidad—nadie sabe si los continentes existen en verdad. Ahí, en medio de plantas de botellas, o plantas eléctricas, o casas planta, que de cabañas crecen a palacios, conoce al señor Bartélemy, el naufrago de la ‘A’, a diferencia de los muchos habitantes de este mundo, humanos y más raros, él proviene de nuestro mundo—Philémon es incluso capaz de recordar una leyenda sobre el hombre que hacía pozos y se perdió en ellos. Después de haber vivido cuarenta años en el mundo de la ‘A’, Bartélemy quiere regresar a la vida del mundo real; al menos ésta es la idea en el primer tomo: ‘El naufrago de la ‘A’’. ¿Qué más?

                Philémon le pregunta, ‘¿Y de dónde sacó usted las botellas para escribir susphilemon03 mensajes?’. ‘Pues, del árbol de botellas’, explica Bartélemy con la mayor naturalidad, ‘pero es una gran molestia, ya que se debe esperar a que estén maduras, de otra manera se caen y se rompen’. ‘¡Eso es imposible!’, exclama Philémon, sorprendido. ‘No, para nada, las botellas son frágiles’, replica Bartélemy.

                Fred escribiría varios tomos sobre este mundo y estos personajes. Yo sólo tuve la oportunidad de leer cuatro, hasta ‘Le voyage de l’incrédule’ (El viaje del incrédulo) y conocer parte de lo que se venía en tomos posteriores, en la revista Pilote. Los cuatro fueron suficientes pa’ dejarme un infantil cariño por estos personajes y su mundo. Dentro de la familia, una de las figuras más emblemáticas fue utilizada, y es utilizada algo, como parte del lenguaje: me refiero a los criticoacuáticos. En, precisamente, este tomo, el padre de Philémon, Héctor, le acompaña en el viaje al mundo de la ‘A’, y las demás letras, a la tierra de los dos soles, ahí, se encuentran con los barcos escenario que deben montar obras cada que aparecen los criticoacuáticos, que son unos tipos flotando sobre sillones, todos muy serios. Si la obra del barco-escenario no es del Philemon001gusto de los criticoacuáticos, pues, estos le lanzan un torpedo y queda hecho trizas. Pa’ el final del albúm, Philémon, junto a su padre, se encuentran con los criticoacuáticos, que habían torpedeado su barco-escenario, y resulta que a ellos les había gustado la obra que habían puesto en escena; pero torpedearon el barco porque debían mantener una reputación. Por eso, en mi casa, cuando alguien criticaba cualquier cosa en exceso, se le denominaba ‘criticoacuático’, que era una manera de decir que estabas exagerando en tus observaciones.

                ¿Qué más existe dentro del mundo creado por Fred?, ¿mencioné las cebras cárcel?, ¿el piano salvaje, al que se le debe sacar sólo una nota, y el concierto es igual a un deporte taurino? Y sobre el chiste habrá un chiste más, y otro, e incluso uno más. Sentí que debía hablar sobre Fred, porque, volviendo al principio, ahora estoy con algo más de tiempo—bueh, mucho más tiempo, pero no navego toooodo el rato. Si bien mis ‘vacaciones’ autootorgadas se están prolongando en exceso, igual tengo varias actividades, desde la historieta, hasta… la novela, pasando por artículos para el periódico y esta bitácora—para navegar de manera sistemática, pues he descubierto el mundo de la red donde están todas las historietas habidas y por haber, parecería, pero a Fred no lo encontré mucho, ni a Alix, debo añadir, mucho de lo demás, sí, y más de lo que podría imaginar, pero a este franchute que hizo perder personajes en la ‘A’ de Océano Atlántico, no lo vi tanto como debiera haberlo hecho, ¿por qué? Porque está buenísimo, por eso. Vayan a buscarlo.

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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