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12 août 2011 5 12 /08 /août /2011 05:58

                Una de las canciones de los Beatles titula ‘Lucy in the sky with diamonds’ (Lucía en el cielo con diamantes) que les ocasionó algunos problemas por conformar la sigla LSD en el título, lo que es el nombre popular de la dietilamida de ácido lisérgico, una droga alucinógena muy en boga en los tontos años 60’s. Pueden ver el ‘video’ de esta canción en la película ‘Yellow Submarine’. Todo el ambiente del filme es bastante alucinado, lo que probablemente tiene más que ver con el caótico estado de los parámetros culturales, y los deseos de ser vanguardia, que con un sincero respaldo a las drogas de este tipo. Eso también es lo que ellos dijeron en su tiempo, ya que se defendieron, diría que les creo. La referencia es necesaria para que se entienda el título de la presente entrada, de eso estaba hablando, y, antes de comenzar, lanzo mi admonición total en contra de cualquier droga que no sea recetada por el médico. Créanme, no les beneficiará. Dicho esto, vamos a contar esta historia.

Me quedé viendo una peli’

                No sé muy bien cuándo surgió mi problema de sueño, ya que es uno bastante grave. ¿Tendría 14?, ¿15?, ¿antes? No lo sé. Sí sé que tengo una tendencia a quedarme despierto, pensando en la inmortalidad del cangrejo—me encantó esa frase del duende y su camarilla desde que tengo 10 años—o cualquier cosa. A partir de los 16, la manía se volvió sistemática, mi desorden creció. Hice una mala costumbre la de quedarme tarde viendo películas y despertar, pues, más tarde. Con la depresión que me vino a los 18-19 (depresión, en este caso, no es tristeza, es falta de motivación para cualquier cosa), pues, el asunto llegó a su punto más álgido, pasaban varios días que no veía el sol de la mañana,  después, no veía el sol del medio día, finalmente, no veía prácticamente el sol. En serio. No sé por cuánto tiempo estuve así, claro, tampoco fueron muchoooos días. O semanas, eran períodos en los que no veía el sol. El problema es que el asunto fue empeorando, mi horario biológico se fue arruinando, hasta el punto que murió. Lo interesante es que el desorden iba girando, digamos que comenzaba despertándome a las 10 am, después, a las 12, a las 15, a las 17, después, sin dormir, siesta, y otra vez, a las 8 am, a las 10. Etcétera. (Huelga decir que esto me impidió rendir bien la U, en varias ocasiones, el día del primer examen parcial también fue mi primera clase… es que no podía ir a la U por la mañana, y tampoco me interesaba. Teniendo en cuenta todo esto, debería sorprender que yo aprobará algo… en esos tiempos estudiaba Economía, cuyas perspectivas laborales nunca me convencieron, necesito al mucho más creativo, habrán podido notarlo; aunque el tema no dejó de interesarme) También situaciones en las que no podía dormir, por lo que me quedaba despierto hasta que mi cuerpo completamente agotado me forzaba a dormir, después de unas 30 horas, o más, de estar en vela.

                No estoy seguro de cuándo fue que fui al médico por primera vez con el asunto de mi problema de sueño. Creo que tuvo que ver con que me dio Herpes Zóster, una enfermedad que tiene que ver con el debilitamiento del sistema inmunológico. Básicamente, tus defensas están tan bajas que una enfermedad del pasado, la viruela o varicela, ataca de nuevo, y lo hace a tus nervios. ¡Qué dolorcito, che! Recuerdo que ahí recibí—no sé si al revisar la enfermedad, o comprobando que ya la había superado—mis primeras drogas pa’ el sueño. Era hace más de diez años, allá por el año 2000 o 2001, por lo que me dieron unas drogas ‘calmantes’. Calmarte hasta hacerte dormir.

Vaya muñecas

                Los calmantes que me dieron iban directo a los nervios. Fue la primera vez que tuve que llevar mi receta al farmacéutico y ellos, chachachaaaan, me la quitaban. Ni bien tomé la droga entendí por qué, es el tipo de cosas que son muy, muy, muy peligrosas si no se las consume con la dosis correcta y bajo supervisión/receta médica. Son el tipo de drogas que te pueden matar, ya que afectan al sistema nervioso. En mi caso, lograron cumplir con su función de traerme un buen sueño y me dieron pesadillas. Yo sentía que las drogas me iban apagando poco a poco, por lo que, en el sueño, yo quedaba paralizado, a pesar de mis esfuerzos por moverme, y a merced de las muñecas satánicas—una especie de muñeca Cabbage Patch (muñecas repollito?), más altas, igual de gordas y con muy malignas intenciones. Si bien no todas las pesadillas eran iguales, la sensación de parálisis estaba presente en muchas de ellas. Tal vez, a primera, las muñecas estas no parezcan muy amenazadoras; pero, ¿y si son satánicas? No sé cómo es con ustedes; pero mis sueños, o pesadillas, nunca tuvieron mucho sentido. Lo interesante es que, de la que mejor recuerdo, la muñeca no hacía mucho, es más, ni la vi moverse, ese era el chiste, se iba acercando sin moverse, como cuando, en las películas, el bueno gira la cabeza para ver algo y al retornar su mirada en dirección de la amenaza resulta que esta se ha acercado mucho más. Así.

                Un sueño agitado, pero sueño al fin, estas drogas fueron las primeras que me ayudaron a ‘ordenar’, siquiera un poco, mi ritmo de dormir. Creo que estuve con ellas, casi tomándolas cada día, por unos tres meses. Y siquiera en dos ocasiones distintas, en unos cuatro años.

                La receta no resolvió el problema, que es una muy mala costumbre más naturaleza nerviosa, de mi sueño, arreglando tan sólo la urgencia del momento. Dado que en estos tiempos tenía unos veinte y algo años, pues, me creía indestructible, a pesar de que mi pésima costumbre de dormir muy ‘temprano’ ya había dañado, y mucho, mi salud en varias ocasiones. No aprendí que es una mala idea, muy mala, dormir tan mal. De estos años viene la percepción, entre mis amigas y amigos, que duermo mucho, cuando en verdad, lo que sucedía es que dormía mal y con un horario torcido.

Finalizados los años universitarios, yo tome la caprichosa decisión de trabajar en algo a medio tiempo, por la tarde, ya que, supuestamente, mi horario no me permitiría despertarme temprano (en esos tiempos todavía creía que tenía algo como un ‘horario’, cuando en verdad es un trastorno de sueño). Conseguí trabajo, claro está, pero el problema es que mi falta de horario acababa perjudicándome a la larga. Obvio, aguante como mejor podía, y en siquiera una ocasión, en medio del trabajo, iba al médico. Creo que una vez me dijeron: ‘no tienes nada, sólo hay que calmarse’. Supongo que esa falta de urgencia, siquiera un vez, me hizo pensar que podía seguir así, sin tomar la debida responsabilidad por mi mala costumbre.

Nada menos que flamencos

                Bueno, muchos trabajos más tarde, llega la hora de ponerle fin a este problema del horario. Me enfermé muy fuerte el año 2010, y todo tenía que ver con un sistema inmunológico muy debilitado. Fui a la médico, a la muy buena doctora Lucy, que me recetó un nuevo tipo de droga, algo moderno, se llamaba SOMit y es una droga hipnótica, del dios Hipnos, del sueño. Es una droga específicamente diseñada para hacerte dormir, y resultó que mi cerebro no quería. Tuve unas alucinaciones de muy padre y señor mío. La primera noche que tomé esta droga me será imposible olvidar, ahora ya sé porque se asocia a las alucinaciones con un mundo multicolor, además de qué se ve y todas esas cosas. Si alguien hubiese ingresado en mi cuarto esa noche, me habría encontrado de pie, caminando por mi cuarto como si se tratase de una selva muy densa e incapaz de verdaderamente ver algo del mundo ‘real’, yo estaba en medio de paraguas y flamencos de vivos colores. Sí, en serio. Parecía una película de Walt Disney carente de director de escena, todo era un increíble chanchullo de colores, tal vez los pitucos flamencos fuesen rosados; pero, el fondo era un calidoscopio. Obviamente, esto tiene que ver con la parte del cerebro que genera alucinaciones, también juguetea con el nervio óptico, lo que nos da como resultado un mundo con una gama numerosa; aunque estropeada, de colores. Tuve alucinaciones por siquiera una semana, pero sólo caminé el primer día, después, fueron alucinaciones desde mi cama… y el dormitorio se transformaba. Estaba tan impactado por esto de los colores que incluso tuve una alucinación que intentaba ser en blanco y negro, y nunca antes vi tantos tonos de gris/ocre y negro.

                Sucede que el proceso de alucinar era gradual, a medida que uno iba perdiendo la consciencia, medio que aparecían cosas, absurdos… paraguas y flamencos bailando…

                El 2010 ordené mi horario en gran medida; pero, el 2011, volvió a molestarme el asunto. Ahora me encuentro en proceso de ordenar mi trastorno de sueño, estoy tomando drogas, siempre bajo supervisión médica, y ya estoy muy cerca de tener un horario normal, que me haría una persona mucho más productiva—también tiene que ver eso. Ya que no tomaba drogas pa’ dormir desde mediados del año pasado, o sea, de manera continua, pensé que existía la posibilidad de tener alucinaciones otra vez, no, en vez de eso, tengo unos rarísimos sueños, donde uno va perdiendo control de lo que piensas, y comienzas a caminar, y aparece un montón de gente, y ahí te das cuenta que estás dejando de pensar y comenzando a dormir… dormir.

Por el momento voy a dejar la nota sin imágenes, las pondré después. Es que ahora prefiero no agarrar fotos al azar. Para la nota/entrada, tenía pensando hacer un dibujo, con flamencos y paraguas bailando, tal vez lo haga más adelante. Tengo que hacer muchos dibujitos... ya saben, estoy trabajando en hacer un videito con la historia de Lucifer.

Ah, para los que están por el barrio, voy a dar una conferencia, si nada cambia, el día 25 de este mes, sobre el problema de la economía. Le estoy pidiendo a un amigo que lo grabe, por lo que podré, espero, subirlo y ponerlo en línea. 

La próxima creo que escribiré sobre temas históricos... un poco sobre las sorpresas de las actividades humanas, tiene que ver con un comentario de R. R. Martin, él dijo que la fantasía es más rica e interesante que la historia, y la verda, no creo que sea así, ya que no importan los recursos decorativos de la fantasía, el fondo siempre tiene que ser humano: amor, odio, venganza, carisma, etc. y pa' respaldar eso pensaba recordar un poco de historia. ¿Qué les parece? Saludos a todos y nos vemos. 

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Published by Rodrigo Antezana Patton - dans Historias
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